Maternidad

Los Viernes a la Biblioteca.

          Como ya os conté cuando escribí las “50 cosas sobre mí” a mí me encanta leer. Me ha gustado desde siempre. Desde bien pequeñita me pasaba las siestas leyendo y releyendo los libros que había en casa de mis padres que además de ser pocos  la mayoría eran de poesía. Así conocí a Rubén Dario, Miguel Hernández, Machado… y desde entonces no he vuelto a leer poesía. Creo que la aborrecí.

          En mi casa ahora hay muchos libros. Estanterías y estanterías llenas de ellos, porque yo soy de las que no sólo se los lee sino que de vez en cuando me gusta coger un libro al azar y releer alguna parte. Desde que nació Álvaro leo mucho menos, apenas tengo tiempo para sentarme un ratito en el sofá con un libro en las manos y cuando se duerme estoy taaaaan cansada que lo menos que me apetece es coger un libro. A pesar de eso algún libro cae de vez en cuando.

          Para mi la lectura es muy importante. Ha formado parte de mi día a día y siempre he querido que a Álvaro le pasara igual, por ello empecé a darle libros desde muy chiquinino. Era tan chico que los libros le servían para verlos un par de veces y después para romperlos poquito a poco (y eso que eran de esos de las hojas gordas especiales para niños pequeños) o para comérselos a bocados. Sin embargo desde que comenzó el verano más o menos (eso de que con la edad llega el conocimiento es cierto) ha empezado a interesarse más por los libros y nosotros cada vez le hemos ido comprando más. Tiene una buena colección. De hecho mi hermana dice medio en serio medio en broma que Álvaro tiene más libros que ella y seguramente sea verdad.

           Como le encantan los libros y no se pueden comprar un par de libros nuevos todas las semanas desde hace un mes más o menos vamos todos los viernes a la Biblioteca, a la beoteta según Álvaro… este niño siempre está pensando en lo mismo 😉

          Elegimos los viernes porque aquí hay algunos niños más mayores que van a hacer deberes a la Biblioteca, pero los viernes está prácticamente vacía porque los niños aprovecharán que tienen toooodo el fin de semana para hacer las tareas y se relajarán un poco y nosotros así estamos a nuestras anchas y podemos ir a las diferentes estanterías, hablar o sentarnos a leer sin preocuparnos que molestemos a nadie.

        Así todos los viernes después de merendar nos vamos a pasar allí un ratito y después nos traemos para casa libros nuevos: dos para Álvaro y uno para mí que he vuelto a retomar la costumbre. A Álvaro le encanta eso de poder curiosear por allí, poder coger los libros que quiera y encima traerse dos para casa¡ Y a mí, me encanta que le encante 😉

 

    A veces  nos rompemos la cabeza intentando hacer cosas diferentes con los niños, buscar alternativas a pasar la tarde en el parque, no? Pues, aquí tenéis un ejemplo de algo que se puede hacer con los niños sobre todo de cara al invierno. Es entretenido, rompe con la rutina, despierta en ellos la curiosidad por los libros… y lo mejor de todo: es gratis 😉

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