Maternidad

Operación Pañal

Como muchas familias con niños pequeños en esta época del año estamos inmersos en la llamada Operación Pañal. Bueno, nosotros como somos más chulos que un ocho, también estamos metidos de lleno con la Operación Sueño, pero esa ya os la contaré en otra entrada.

Nuestra Operación Pañal, sin embargo, empezó hace algunos meses. Cuando bañamos a Álvaro él se hacía pipí es entrar en el agua, y nosotros en vez de decirle que eso no se hace lo que hemos ido haciendo es decirle halaaa, mira, has hecho pipí, que bien¡¡¡ para que él fuera aprendiendo qué era eso de hacer pipí.

También lo hemos ido fomentando por la mañana, ya que normalmente cuando le voy a cambiar el pañal de la noche está seco por lo que desde hace unos meses siempre le digo que haga pipí antes de ponerle uno limpio. Los primeros días tenía que esperar un poquito, pero después lo hacía enseguida. Con esto aprendía a hacer pipí y además nos ahorrabamos un pañal, que nunca viene mal 😉

Después, como ya os conté en la entrada sobre el segundo cumpleaños de Álvaro, mi hermana le regaló a Álvaro un orinal por su cumpleaños, concretamente éste:

Acabo de descubrir al buscar la imagen que se le puede poner el rollo de papel higiénico, jaja

Desde que se lo regalaron hasta hace una semana lo hemos tenido rodando en casa, animando a Álvaro a que se sentara en él, que le diera al botón musical… es decir, que lo viera como algo habitual. También desde entonces cuando estábamos en casa le quitaba el pañal a ratos y le he ido explicando que si quiere hacer pipí tiene que ir a sentarse al vater chico que es como llamamos al orinal con forma de coche tan molón que tiene.

Tengo que reconocer que rara vez se ha sentado a hacer pipí en el orinal a no ser que lo haya sentado yo, que con el coche lo que quería es jugar y darle al botoncito para que sonara alguna canción y que ha estado estorbando más que otra cosa.

Todo eso hasta que la semana pasada estaba hablando con mi amiga M. y le dije que estaba intentando quitarle el pañal a Álvaro. Le expliqué que le quitaba el pañal cuando estabamos en casa pero que se lo ponía para salir a la calle y ella, madre de dos niños y con muuucha más experiencia que yo, me dijo que así no se hacía, que el pañal se quitaba o no se quitaba, pero que no podía quitarselo unos ratos y ponerselo otros según me viniera bien a mí porque lo que estaba haciendo era confundir al niño.

          Lo estuve pensando y reconocí que tenía razón. Yo le quitaba el pañal a Álvaro según me convenía a mí: que estaba en casa, pañal quitado, que salía a la calle, lo montaba en el coche o no tenía ganas de apañar meados del suelo, pañal puesto y con tanto quitar y poner el pañal le estaba creando a Álvaro un barullo tremendo.

El mi pobre no iba a comprender jamás porque a veces le cantaba-bailaba-saltaba cuando hacía pipí y a veces no. Así que el día 18 (justo hace una semana) me armé de valor y le quité el pañal. Digo que me armé de valor porque me esperaba tener que recoger muuuuucho pipí y lo que es peor mucha mierda caca. Los primeros días se le ha escapado un montón de veces (aunque no tantas como me imaginaba) y si no se le ha escapado más es porque la pesada de su madre le preguntaba cada cinco minutos si quería hacer pipí.

Así me veía yo, jaja

Hemos pasado seis días limpiando pipís y cacas por toda la casa, atosigando a Álvaro cada poco tiempo con “¿Álvaro quieres hacer pipí?” a lo que él respondía “no quero” y a los dos minutos se meaba donde le daba la gana…

Estabamos ya un poco hartos y el jueves por la tarde pensamos en que el niño no estaba preparado y que teniamos que dar marcha atrás. Justo le voy a decir al padre que se acabó la tontería, que tiene sólo dos añitos y que ya lo intentaremos el verano que viene cuando sea más maduro, cuando Álvaro me lee el pensamiento (a mi este niño a veces me asusta, creo que tiene super poderes o algo de eso) y corre raudo y veloz, se sienta en el vater chico, hace una meada de tres pares de narices, se canta el solo “campeones, campeones, oe, oe, oe” y pide el lacasito correspondiente por haber meado en el orinal.

Ayer, día siete de la Operación Pañal, solo se le escapó pipí una vez y en la calle, porque aún no sabe pedirlo, sólo sabe correr hacia el orinal cuando le entran las ganas y como no es cuestión de llevarse el orinal a la calle pues habrá que ir fomentando que nos diga cuándo quiere hacerlo.

         ¿Lo estamos consiguiendo? Todavía no me atrevo a lanzar las campanas al vuelo y decir rotundamente que sí, lo que si os digo es que el subidón de adrenalina que te entra cuando tu bebé va solito a hacer pipí o cacá no tiene comparación con nada. El corazón se te pone a mil y una sonrisa tonta se te dibuja en la cara, corres a decírselo al papi o el papi te llama por teléfono porque tu estás haciéndote el láser y ha cagado un mojón del tamaño de un brazo gitano… En fin, que el día que se me haga futbolista famoso no sé qué va a ser de mí porque si por mear-cagar solo me entra esta satisfación en el cuerpo…

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