Maternidad

Feliz Día del Padre al Mejor Padre del Mundo

Feliz Día del Padre a todos los hombres que se enamoraron de sus hijos con sólo ver una rayita rosa. A aquellos que se quedaron paralizados por el miedo a lo desconocido, la sorpresa y el comienzo de un amor infinito que se empezaba a instalar en sus corazones.

Feliz Día del Padre a todos los hombres que han sabido entender hormonas revueltas, antojos ficticios, brotes de psicosis y de amor sin medidas en un mismo día y a una misma hora, miedo, temor, y felicidad absoluta. A todos aquellos a los que su mujer embarazada les ha parecido un bombón, un bombón relleno, pero bombón al fin y al cabo y no se han cansado de cuidarlas ni de atarles los zapatos.

Feliz Día del Padre a todos aquellos que han llorado al oír un latido que les ametralleaba el alma y se han emocionado al sentir la primera patadita. A aquellos que dijeron que no cogerían a sus hijos hasta que se les sostuviera la cabeza porque les daba miedo y el primer día, la primera hora, cogieron a sus bebés y no los han soltado aún porque los lazos de amor y ternura que se han fraguado entre ellos son eternos.

Feliz Día del Padre a todos los hombres que han perdido las noches bailando al son de rock and roll, heavy y baladas antiguas porque su hijo solo quería estar en brazos y en movimiento. A aquellos que se levantan a preparar un biberón, a cambiar un pañal o a ahuecar un cojín para que lactancia sea más fácil.

Feliz Día del Padre a todos aquellos que eligen pasar tiempo con sus hijos, porque una tarde de juegos es más divertida que cualquiera de sus aficiones, y que entienden que cantidad no está reñido con calidad porque saben que la infancia de sus hijos es un tiempo limitado y algún día la echarán de menos. A aquellos hombres que escapan de lo comúnmente establecido y viven la paternidad de manera libre y consciente.

Feliz Día del Padre a todos los hombres que educan con el ejemplo, que saben que una explicación es más efectiva que un cachete, que se ponen en el lugar de su hijo y que piden perdón primero porque saben que pedir perdón a veces es muy difícil.

Feliz Día del Padre a todos aquellos a los que se les pasa las horas ensimismados con las primeras sonrisas de sus hijos, con las primeras, las segundas y las últimas e inventan mil juegos sólo para que las carcajadas estallen en su casa. A aquellos que se vanaglorian internamente de los pequeños logros de sus angelitos y están convencidos de que no hay niño más guapo, ni más listo, ni que monte mejor en bicicleta.

Feliz Día del Padre a todos los que han sabido pasar a un segundo plano (o tercero, o cuarto…) con la frente bien alta, a aquellos que han cedido la cama, el Ipad, la tele y que en el coche escuchan los cantajuegos, a veces hasta cuando van sin niños…

Feliz Día del Padre a todos los hombres que saben que ser padres es lo mejor que les ha dado la vida, especialmente a tí, al mejor padre del mundo.

 

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Maternidad

Terrores Nocturnos. Qué Son y Cómo Actuar

L@s que lleváis por aquí algún tiempo sabéis de sobra que mi angelito mayor no duerme bien, ni duerme bien ahora ni ha dormido bien nunca. En esto del dormir tiene dos cosas malas: por una parte que no tiene nunca prisa por irse a la cama, aunque desde que hemos suprimido las siestas estamos mejorando mucho, y por otra, que se despierta mil veces durante la noche. Si, mi niño con tres años y ocho meses se sigue despertando por la noche, ¿cómo os quedáis?

imagen de terrores nocturnos
Los terrores nocturnos en los niños no es un trastorno muy frecuente

Pues si esto ya de por sí es duro algunos días le tenemos que sumar el tercero en discordia: los terrores nocturnos. Para que os hagáis una ligera idea de qué son los terrores nocturnos os contaré cómo ocurren en nuestra casa:

Estamos todos tranquilamente durmiendo cuando Álvaro empieza a moverse inquieto por la cama y a los dos segundos está gritando, dando patadas… empieza a llorar, a pegarnos… Se pone muy muy nervioso. Si hay suerte y me doy cuenta a tiempo le empiezo a hablar, le abrazo, le digo que soy mamá y que no pasa nada, que estamos todos en la habitación, que es de noche y hay que dormir. A veces consigo que se calme muy rápido y no se desencadena la catástrofe. Otras veces me coge tan profundamente dormida que para cuando me quiero despertar es demasiado tarde.

Por supuesto él al día siguiente no se acuerda de nada, a veces se despierta y tampoco y otras veces se despierta tan asustado que sólo quiere que lo abrace. En estos casos en los que se despierta asustado en realidad no ha tenido un terror nocturno sino una pesadilla.

Muchas veces los padres confundimos los terrores nocturnos con las pesadillas a pesar de que son muy fáciles de diferenciar. Si cuando tu hijo se despierta, en el caso de que lo haga, te cuenta que ha visto un monstruo, se caía por un precipicio o una bruja le quitaba su juguete preferido es que ha tenido una pesadilla. Pero si  no recuerda nada de lo que ha pasado estamos hablando de terrores nocturnos. Alguna vez Álvaro se ha despertado tras un terror nocturno y al verme la cara desencajada (lo confieso, soy muy fácil de impresionar ;)) me ha preguntado que qué me pasaba.

¿Qué són los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos aparecen en los niños de entre 3 y 7 años y no es un trastorno del sueño muy frecuente: tan sólo afecta al 5% aproximadamente de los niños. Suelen tener lugar a las dos o tres horas después de haber conciliado el sueño. Se producen durante la transición de la fase No Rem a la fase Rem, que es en la que se producen los sueños y se deben a una súbita reacción de miedo que se produce en medio de estas dos fases.

No se conocen con exactitud las causas de los terrores nocturnos aunque los investigadores afirman que pueden tener gran peso en el desarrollo de estos terrores el estrés, periodos febriles o la falta de sueño. Aunque en realidad es algo que está en el aire y que no se sabe con certeza a qué se deben.

¿Cómo actuar en caso de que tu hijo padezca terrores nocturnos?

Como os he dicho antes los terrores nocturnos han sido la guinda del pastel del sueño de Álvaro. Como no teníamos bastante con que dormía poco y mal… Por lo que he leído mucho sobre el tema y he ido cogiendo consejos de aquí y de allá. Además, también actuamos un poco por instinto, quizás en algún punto estemos metiendo la pata, pero esto es lo que mejores resultados nos da:

  • Intentar anticiparnos al terror. En realidad no sé si las veces que me he anticipado al terror han sido terrores nocturnos propiamente dichos o pesadillas, pero como dije más arriba, hay veces en las que lo siento moverse (yo, porque a su padre le pasa por encima un trailer y no se entera ;)) y le empiezo a hablar y a tocar y no se desencadena.
  • Acudir a su lado para acompañarlo y evitar que se haga daño. Durante los terrores nocturnos son frecuentes las patadas, los golpes… Incluso hay niños que se bajan de la cama. Por eso es muy importante estar a su lado para evitar que se den contra el cabecero o se lleguen a hacer daño de alguna manera. También es muy importante, en el caso de que duerman en su propia habitación, no dejar cosas en el medio con las que puedan tropezarse al bajarse de la cama.
  • Mantener la calma. Cuando ves a tu hijo sudando, dando gritos, patadas… No es fácil mantener la calma. Las primeras veces me asustaba mucho, sobre todo porque encendía la luz y tenía los ojos abiertos y como yo soy tan valiente… Pero si no te pones nervios@ todo se hace mucho más llevadero.
  • Intentar no despertarle. Yo lo que hago es abrazarlo, susurrarle, decirle que estoy ahí… Es la parte más difícil, por lo menos para mí, porque cuando ves a tu angelito pasándolo tan mal, asustado, lo primero que se te viene a la cabeza es encender la luz y despertarlo, sin embargo hay que evitarlo porque en unos minutos (que se te harán eternos) el terror desaparecerá y el niño seguirá plácidamente dormido y no recordará nada a la mañana siguiente.
  • No decirle nada al día siguiente. Ellos no recuerdan nada de lo que ha pasado por lo que no merece la pena preguntarle o recordarle lo que ha pasado la noche anterior.

 

En nuestro caso, los terrores nocturnos empezaron el verano pasado, cuando Álvaro tenía tres añitos recién cumplidos, y durante cuatro o cinco meses fueron bastantes frecuentes. Sin embargo, después se han ido espaciando en el tiempo y ahora se producen estos episodios cada quince o veinte días. No sé por cuanto tiempo más los sufrirá mi niño y con él todos, porque es una situación muy desagradable verlo pasarlo tan mal, pero desde que los afrontamos con naturalidad y con mucha calma todo es más llevadero.

¿Sabíais qué son los terrores nocturnos? ¿Los sufren vuestros hijos?

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¿Tienen nuestros Hijos demasiados Juguetes?

Es una pregunta complicada, ¿verdad? Unos diréis que si, que nuestros hijos tienen demasiados juguetes, que no necesitan tantos y otros que no. Incluso habrá quien piense que su hijo no tiene demasiados juguetes pero el hijo del vecino si 😉

Además, es que esta cuestión es muy relativa porque para cada familia muchos es una determinada cantidad. Y mientras unos piensan que tres juguetes para su cumpleaños está bien otros pensarán que el número perfecto es diez.

Yo os voy a hablar de nuestro caso, como siempre. Desde mi punto se vista Álvaro si tiene demasiados juguetes. Demasiados juguetes y demasiados titos, de hecho aún le falta el regalo de reyes de mi hermano y preveo que serán juguetes, así, en plural, y encima será algo que ocupe mucho… Ya veréis como no me equivoco.

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Cómo Conseguir una Buena Adaptación a la Escuela

En unos días muchos de nuestr@s hij@s comienzan la escuela. Parece mentira que ya vayan a la escuela cuando hace nada eran unos bebés que sólo querían estar acurrucados en nuestros brazos, ¿verdad? Bueeeeno, afortunadamente todavía quieren que los acurruquemos muchas veces 😉

Para ellos empieza un período muy importante en sus vidas para el cual necesitan tiempo. Da igual que estén deseando ir al cole de los mayores (como dice Álvaro) o que hayan ido a la guardería. Ahora van a ir a un sitio nuevo, con amiguitos nuevos y con maestras nuevas, con otras rutinas, otros ritmos y otro espacio… Por ello el período de adaptación es muy importante. A menudo oigo quejas por parte de los padres sobre que es un rollo tener que ir hoy una hora, mañana otra y así hasta que finaliza el periodo de adaptación. Será un rollo para los padres pero el periodo de adaptación lo que busca es el bienestar del niño, que empiece el colegio de forma gradual, a su ritmo y sin agobios ni presiones. Por eso no entiendo estas quejas, al contrario, creo que es muy necesario y en el deberían involucrarse tanto los educadores como la familia.

Por ello os propongo unos puntos que podemos empezar a realizar de cara al comienzo del nuevo curso y que el periodo de adaptación vaya lo mejor posible:

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Pedir Perdón y Dar las Gracias

A veces nos empeñamos en obligar a los niños a adquirir ciertas normas o convenciones sociales sin que estén preparados para ello. Y a veces, sólo a veces, nosotros mismos lo sabemos. Pero no vaya a ser que alguien diga que nuestro niño no está educado, por querer quedar bien ante los demás, o vete tu a saber por qué pero nos empeñamos en que den las gracias, saluden, den besos a desconocidos y cosas por el estilo.

          Nosotros, como padres, nunca hemos obligado a Álvaro a pedir perdón ni a dar las gracias. Y no lo hemos hecho por nada en especial. No hemos leído un estudio que avalara que es mejor dar vía libre a los niños, ni nada de eso. Simplemente hemos actuado así por inercia. No es algo que nos hayamos planteado nunca. Si es verdad que algunas veces le hemos dicho que de las gracias a alguien cuando le ha comprado una bolsa de gusanitos o algo de eso, pero sin obligar ni decírselo más de dos veces. Por supuesto que Álvaro no nos hacía ni caso y pasaba del tema. En esos casos, nosotros le dábamos las gracias al comprador de gusanitos en cuestión y santas pascuas.

         Con el tema del perdón hemos actuado de forma parecida. De hecho nunca le hemos dicho a Álvaro que tiene que pedir perdón. Lo que si hemos hecho hasta la saciedad es repetir, repetir y repetir cuando ha hecho algo que no está permitido que eso no se hace porque a mamá le duele, a papá o a quién sea (como podéis intuir estamos inmersos en la fase de la mano larga), pero ahí se quedaba todo. Jamás le he dicho que me tiene que pedir perdón porque me ha dado un manotazo, sino que le he explicado que eso no puede hacerlo porque me ha hecho daño.

        ¿Por qué os cuento esto? Porque Álvaro da las gracias desde hace más o menos un mes (incluso dice de nara cuando le agradeces algo a él) y el jueves por la noche me dijo por primera vez “o sento mamá, ha sio sin quere”. Estábamos en la cama y me dio con el juguete con el que se acostó esa noche. Como siempre le dije “ayyy, tienes que tener cuidado porque me has hecho daño” y va el tío y se disculpa. Yo pensé que había sido una cosa aislada, pero al día siguiente en la guardería me tiró con un animalito y cuando le dije que eso no se puede hacer porque me ha había hecho daño se volvió a disculpar.

      ¿Cómo hemos conseguido esto? o mejor dicho ¿Cómo ha aprendido él? Pues por imitación. Nosotros cada vez que la ocasión lo ha requerido le hemos pedido perdón (lo siento, cariño, ha sido sin querer) o le hemos dado las gracias. Y los niños aprenden todo lo que ven, todo.

          El problema es que seguimos viendo a los niños como seres inferiores y creemos que no hay que pedirles perdón ni darles las gracias y entonces los desproveemos de ejemplos.

Si en muchos sentidos nos comportaramos con los niños igual que lo hacemos con los adultos, otro gallo cantaría…

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Reunión informativa de la Guardería

Hoy hemos tenido la reunión informativa en la guardería. Nos han dicho quién va a ser la señorita de nuestros hijos y los han dividido por grupos. Con Álvaro irán trece niños más y él está en el medio de ellos en cuanto a edad (aunque de estatura le saca casi la cabeza a todos) y esto es algo que me consuela. Aquí el que no se consuela es porque no quiere.

De los niños con los que va a ir a la guarde, sin embargo no conoce a ninguno, es decir, no ha jugado con ellos o sabe sus nombres, excepto a Saray con la que ha jugado dos o tres veces en el parque de bolas. Esto es algo que me preocupa, pero confío en que entre mañana y pasado, que son los días del periodo de adaptación que puedo estar con él, se vaya haciendo a ellos. Normalmente a Álvaro no le cuesta relacionarse con otros niños, y esta vez no tiene por qué ser distinto… o al menos eso espero.

Respecto al período de adaptación, mañana y pasado mañana sólo irán una horita y acompañados del padre o la madre y a partir de la semana que viene ya tendrán que volar solos. Se irá ampliando el horario en función de como lo lleve el niño. Puede que algunos estén una semana yendo solo una hora diaria mientras que otros vayan una hora y media o dos. Esto también ha sido algo que me ha gustado, que el periodo de adaptación se haga lo más individualizado posible.

La maestra me ha dado buenas sensaciones. Me ha gustado la claridad con la que ha explicado las cosas, me ha gustado cómo tenía decorada el aula y me ha gustado la empatía con la que ha tratado de ponerse en el lugar de los padres. Ojalá mañana pueda ver si también es capaz de ponerse en el lugar de los niños.

En general, estoy más o menos contenta con esta primera toma de contacto, lo que no quita que tenga un nudo en el estómago y que seguramente esta noche no duerma casi nada.

Él que dijo que los niños venían con un pan debajo del brazo no tenía hijos. En realidad los niños vienen con un saco de preocupaciones, menos mal que debajo del otro brazo traen otro saco, más grande si cabe, de alegrías, que si no…