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10 Libros para Dejar el Pañal

Aunque no hay una época mejor que otra y lo más importante para empezar la retirada del pañal es que los niños estén preparados, como os conté hace unos días en el post “Cómo conseguir una Operación Pañal exitosa”, muchas familias se embarcan con el buen tiempo en la famosa Operación Pañal, por eso me he animado a hacer una lista con 10 libros para dejar el pañal.

Los libros para niños sobre este tema no son la panacea que va a hacer que los niños dejen el pañal antes, pero pueden ayudar para que vean el tema de forma más gráfica, para que quieran imitar eso que hace el protagonista del libro o para ir familiarizándose con nuevos términos como orinal, caca, váter… Por eso hoy os propongo una serie de libros que os pueden ser útiles en la Operación Pañal

 

10 Libros para dejar el Pañal

1. Todos Hacemos Pipí

Portada del libro "todos hacemos pipí"

Autor: Frédérique Loew / Ilustrador: Natalie Choux / Ed.: Macmillan

Cuento que trata sobre cómo todos los animales hacen pipí. Los peces en el agua, los pájaros en el aire y los niños en el orinal. Es un libro con rimas facilitas  y divertidas y unas ilustraciones preciosas, que gustan tanto a los niños como a los papás.

2. El Libro de los Culitos

imagen portada libro de los culitos

Autor e Ilustrador: Guido van Genechten / Ed.: sm / Edad: a partir de dos años.

Dani es un niño al que le cuesta hacer pipí y caca solito por lo que sus papás lo ayudan en el difícil paso de dejar los pañales por el orinal. Es un libro con pocas letras y grandes ilustraciones que hacen las delicias de los más pequeños.

El libro cuenta además con una guía para padres, en la que se ofrecen consejos a los padres sobre cuándo es el momento más adecuado, se le resuelven miedos, dudas, etc.

3. ¿Puedo mirar tu pañal?

imagen portada libro puedo mirar tu pañal

 

Autor e Ilustrador: Guido van Genechten / Ed.: sm / Edad: a partir de dos años

Ratón es muy curioso, por lo que le gusta husmear todo, hasta los pañales de sus amigos. Husmea, uno por uno, en los pañales de Liebre, Cabra, Perro, Vaca, Caballo y Cerdo. Para poder ver qué hay en cada pañal el niño tiene que destapar las solapas (pañales), una vez que abre el pañal se encuentra la diferente caca de los diferentes animalitos. Es una de las cosas que más les gusta a los niños, ver que la caca de una cabra no es igual que la de un perro, jaja, y muchos de ellos, cuando ya hacen caca en el orinal quieren mirar a ver la forma de su caca ;).

Es un libro muy divertido, con grandes ilustraciones y que a los niños les encanta. Suele considerarse uno de los mejores libros para la retirada del pañal ;). 

4. El orinal de Lulú

Imagen portada del libro "el orinal de lulu"

Autor: Camilla Reid / Ilustrador: Ailie Busby / Ed.: sm / Edad: a partir de dos años

Lulú es una niña a la que le gusta mucho su nuevo orinal, por lo que va con él a todas lleva a todas partes. Un divertido libro para que los niños aprendan a ir al orinal y desarrollen destrezas.

Tiene ilustraciones muy coloridas y con diferentes solapas movibles y texturas que hacen que el niño pueda entender perfectamente la historia.

5. Voy solo al baño

Imagen portada libro "voy solo al baño"

Autor: VV.AA. / Ed.: Planeta / Edad: A partir de dos años.

Pablo es el protagonista de este libro, que no sólo enseña a ir solitos al baño a los más pequeños, sino también una cosa fundamental: a lavarse las manos cuando terminen 😉

El libro es de tapa y hojas duras y a los niños les encanta no sólo por las ilustraciones coloridas y divertidas, sino porque al final del libro tiene una tecla con música para que los niños puedan celebrar con música que han ido al baño solos.

6. Edu ya no quiere llevar pañales

Portada del libro "Edu ya no quiere llevar pañales" Portada del libro "marina ya no quiere llevar pañales"

Autor: Linne Bie / Ed.: Juventud / Edad: A partir de dos años

Edu es un niño que ya no quiere llevar más pañales, por lo que su madre le da un orinal y le dice que en adelante podrá hacer pipí en él y también usar calzoncillos.

El libro tiene grandes ilustraciones muy dulces y en el que se trata un tema clave de “la operación pañal”: los escapes. Es uno de los libros que se refiere a la retirada del pañal de forma más natural. También existe la versión femenina “Marina ya no quiere llevar pañales”.

7. Libro orinal

Imagen del libro "libro orinal"

Autor: VV.AA. / Ed.: Bruño / Edad: A partir de dos años

Un libro con una cubierta súper original y con un montón de fotos y consejos para que ayudar a los niños a dejar el pañal. Además, al final el libro tiene una serie de pegatinas para motivar a los niños a hacer pipí en el orinal.

8. Quién ha visto mi orinal

imagen de la portada del libro "quién ha visto mi orinal"

Autores: Mij Kelly y Mary McQuillan /  Ed.: Serres. / Edad: A partir de dos años

Un libro muy divertido en el que se cuenta la historia de Maribel, una niña a la que los animales de la granja le han robado su orinal, por lo que va preguntando uno a uno para encontrarlo antes de que sea tarde 😉

Tiene unas ilustraciones muy coloridas y está lleno de rimas sencillas y sonoras.

9. El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza.

Imagen del libro "el topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza"

Autor: Werner Holwarth / Ilustrador: Wolf Erlbruch / Ed.: Alfaguara / Edad: A partir de 3 años.

El pobre topo sale de su madriguera cuando algo le cae en su cabeza, jiji. Entonces se dedica a preguntarle a los animales para averiguar quién ha podido ser. Mientras el topo está averiguándolo aparecen montones de cacas diferentes y cada una con un sonido distinto al caer (plas, plin…) que sacarán montones de sonrisas a los más pequeños (el ser humano es escatológico por naturaleza 😉 ) hasta que por fin el topo logra dar con el dueño de la caca.

10. Caillou. Se Acabaron los Pañales.

portada de libro caillou, se acabaron los pañales

Autor: VV.AA. / Ed.: Everest / Edad: a partir de 3 años.

Este libro está recomendado para aquellos niños que son fans de Caillou (como el mío), las ilustraciones son muy llamativas y el libro muy colorido, aunque tratándose de Caillou no podía ser de otra forma… La única pega que le pongo es que tiene demasiado texto para niños tan pequeños, como todos los libros de esta colección.

¿Conocéis algún otro libro que pueda ayudar a los niños a dejar el pañal?

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Maternidad

Como Conseguir una Operación Pañal Exitosa

Conseguir una operación pañal fácil y exitosa es fácil. Mucho más de lo que pensamos los padres primerizos, pero también es verdad que hay que tener en cuenta una serie de puntos para que todo vaya sobre ruedas.

Muchos padres estarán por estas fechas ya pensando en la archiconocida Operación Pañal. Se acerca el buen tiempo y nos entran las prisas por quitar el pañal, sobre todo los padres de aquellos niños que empiezan el cole en septiembre.

Os entiendo perfectamente, de hecho nosotros le quitamos el pañal a Álvaro por segunda vez justo a mediados de abril del año pasado. Si, por segunda vez, porque como buenos padres primerizos nos creíamos más chulos que un ocho y lo intentamos un año antes, justo cuando cumplió dos añitos y con el consabido fracaso de la Operación Pañal. Aquella Operación Pañal Fallida nos hizo ser más humildes, aprender que nuestro hijo es el más guapo de todos pero no por ello un fenómeno de la naturaleza, y un montón de anécdotas divertidas como os conté aquí ;).

Y también aprendimos un montón de cosas para cuando llevamos a cabo nuestra Segunda Operación Pañal, la buena y definitiva, que me gustaría compartir con vosotros por si a alguien le puede ayudar y de camino se ahorra tener que estar todo el día con la fregona a cuestas apañando pis y no tener que invertir el sueldo del mes en jabón verde para refregar la caca.

Cómo Conseguir una Operación Pañal Exitosa

Imagen de un niño en la operación pañal
Cómo conseguir una operación pañal exito

Quitar el pañal cuando el niño esté preparado.

El niño es el protagonista de la Operación Pañal. Nosotros somos meros espectadores que estamos a su lado durante este proceso, por eso hay que observarlo para saber si está preparado para dar el paso y abandonar los pañales. Nosotros lo supimos porque Álvaro aguantaba el pipí y lo hacía cuando quería. Por ejemplo, una de las veces que hacía pipí sin pañal era justo antes del baño o antes de ir a dormir. Lo poníamos en el váter, lo animábamos a hacer pipí y lo hacía, empezó a formar parte de su rutina.

No forzar al niño para quitarle el pañal.

Este punto está muy relacionado con el anterior. Si no vemos preparado al niño no vale la pena forzarlo. También hay niños que hacen pipí en el orinal pero la caca prefieren seguir haciéndola en el pañal durante una temporada más, no pasa nada, hay que respetar su decisión y sus ritmos. Al final un día os sorprenderá y pedirá hacerla en el váter o ¿conocéis a algún niño de 7 u 8 años que pida el pañal para hacer la caca?

Implicad al niño desde el principio en la retirada del pañal.

Es decir, hacerlo partícipe desde antes incluso de quitarle el pañal. Esto lo podemos conseguir yendo a comprar juntos el orinal y los calzoncillos o las braguitas, dejando que sean ellos los que elijan las cosas, etc.

¿Cuánta ropa interior se necesita para quitar el pañal?

Mucha, os lo aseguro. Comprad el triple de ropa interior de la que creéis que vais a necesitar, quizás os parezca una exageración pero es una prenda que formará parte de la vida de vuestro hijo de aquí en adelante, quiero decir con esto que no se os quedará olvidada en el cajón del armario, y puede ser que un día tengáis un escape tras otro y encima seguro que ese día es domingo ;).

Lo mejor es empezar la Operación Pañal en fin de semana.

Bueno, fin de semana o cuando estéis en casa. Nosotros empezamos la Operación Pañal un viernes por la tarde porque así teníamos todo el fin de semana por delante para quitarle el pañal nosotros. El lunes Álvaro iría a la guardería y aunque sabíamos que podía haber escapes preferíamos que ya hubiera pasado unos días en casa sin pañal para que se fuera haciendo a la idea.

No reñirles cuando se produzcan escapes.

Los primeros días van a haber muchos escapes y quizás le habéis preguntado hace menos de dos minutos si quería hacer pis y por supuesto él os ha dicho que no y dos minutos más tarde, puede que incluso menos, se lo haga encima. No os enfadéis, no lo hacen queriendo ni os están tomando el pelo ni nada de eso, simplemente están aprendiendo a controlar sus esfínteres y aunque ya no os acordéis es un proceso complicado ;).

Intentar no atosigarlos con ¿quieres hacer pis?

Este punto es muy difícil de cumplir, de hecho yo a Álvaro lo tenía mareado. Cuando veía que había pasado una hora y pico y no había hecho pipí empezaba con la cantinela ¿quieres hacer pis? ¿quieres hacer pis? ¿quieres hacer pis?… Se lo preguntaba cada dos minutos y ¿sabéis para qué? Para que al final se hiciera pis encima. Cuando el niño está preparado él mismo empieza a pedir ir al baño, aunque sé que pasaréis todos por la fase de ¿quieres hacer pis?, jajaja.

Explicarles por qué están mojados.

Cuando haya un escape no cambiarlos de ropa sin más, sino que preguntarles si notan que están mojados y explicarles por qué se han mojado. Yo creo que es fundamental que los niños noten la sensación de mojado y sepan de donde viene para que empiecen a superar la Operación Pañal.

No ponerles el pañal en ocasiones especiales.

Si veís al niño preparado y habeís decidido empezar la Operación Pañal hay que llevarla a cabo con todas las consecuencias. No vale quitarle el pañal en casa pero ponérselo para ir al parque o para montarse en el coche (nosotros en el coche poníamos empapaderas, por si acaso 😉 ) porque el niño puede confundirse y no saber si ahora puede hacerse pipí encima o no. El pañal nocturno es otra historia. Nosotros se lo quitamos a Álvaro unos días después de haber superado la Operación Pañal, cuando comprobamos que siempre amanecía seco.

Armarse de paciencia.

Siempre digo que para empezar la Operación Pañal no sólo deben estar preparados los niños sino también los padres. Normalmente si el niño está preparado quitar el pañal lleva menos de una semana pero puede ser una semana muy dura, así que mejor si nosotros también estamos concienciados 😉

 

Estos son mis consejos. Los consejos de una madre que hizo que su hijo pasara por dos Operaciones Pañal porque para la primera no tuvo en cuenta a su angelito. Tened en cuenta siempre a vuestro hijo, él os marcará el ritmo y que la fuerza os acompañe 😉

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Enseñar a los Niños a Hacer Pipí de Pie

Es muy importante enseñar a los niños a hacer pipí de pie, aunque en mi casa todo el mundo mea sentado, por imposición de la menda.

Teniendo en cuenta que voy a ser una mujer entre tres hombres creo que es la decisión más acertada que he podido tomar. Porque si, ellos apuntan, pero de vez en cuando cae la famosa gotita que viene a joderlo todo. Y es que yo puedo tener las cosas súper un poquillo desordenadas pero los baños en mi casa están limpios como una patena.

Sigue leyendo “Enseñar a los Niños a Hacer Pipí de Pie”

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Nuestra Operación Pañal

Cómo decíamos ayer… (ayyy, que me gusta a mí esta frasecita) lo malo de quitar el pañal es la paciencia que hay que echarle para cambiar al niño con una sonrisa y una frase tranquilizadora cuando por dentro te llevan los demonios porque le acabas de preguntar hace menos de un minuto si quiere hacer pipí y él, muy serio y convencido, te ha dicho que no… miras para otro lado y se mea encima¡¡¡ Pero vamos por pasos…

El viernes, cuando se levantó de la siesta, hicimos el ritual de quitarle el pañal con todos los aspavientos habidos y por haber y le pusimos unos calzoncillos del Madrid… Madreee, qué contento estaba mi niño… Estaba tan contento que esa tarde sólo tuvimos un escape y eso que estuvimos como todos los viernes cenando en el parque de bolas…

El sábado tuvimos tres escapes de pipí y uno de caca… Ayyy, la caca… La caca es lo peor que he llevado, porque no es lo mismo quitarle un pañal cagado que tener que quitar una plasta de los calzoncillos y que se le escurra por todos lados, porque se le escurre y al final tenéis que coger al niño y meterlo con ropa y todo en la lavadora.

Y el domingo nos fuimos al campo con los amigos y con cuatro mudas por si acaso… Pues es llegar ya gastamos una y encima al niño se le metió en la cabeza que en el campo no hacía pipí porque se le subían las hormiguitas… Otro con el síndrome “tengo el pito grande”… Y yo venga explicarle “vamos a ver, hijo mío, ¿cómo se te van a subir las hormiguitas si la churri no te llega al suelo?”. Temprano y pronto empezamos con las referencias al tamaño del miembro viril…

Para evitar quedarnos sin mudas tal cómo se meaba las ponía al sol y santas pascuas, sin lavar ni nada, pero el mi niño, que es muy listo, cuando vio que le ponía la misma ropa sin pasarla antes ni por agua no se meó más hasta llegar a casa que lo hizo tres veces seguidas… Se iba a poner él una ropita sin lavar… ¡¡¡ Si, hombre…¡¡¡

Y así llegamos hasta el jueves, es decir, seis días después, con una media de tres o cuatro escapes diarios. Si lo poníamos a hacer pipí a veces lo hacía y a veces no, pero eso de pedirlo él por su cuenta ni se le pasaba por la cabeza. Entonces ya me empecé a preocupar y a pensar que si no me habría precipitado quitándole el pañal antes de que estuviera preparado, que si fulanita decía que si el niño está preparado en una semana ya lo pide, que la hija de citranita tardó dos días… Por un lado me autoconvencía de que cada niño tiene un ritmo, que seis días no son nada, que ya lo pedirá en cualquier momento… Pero por otro lado ahí estaba el diablillo en mi cabeza diciendome tonterías.

Ese jueves Álvaro se hizo pipí en cuanto se levantó de la siesta. Le pregunté varias veces que si quería hacer pipí y me dijo que no, incluso fui con el al baño y se negó. Pues a los dos minutos estaba empapado. Arrrrrgggggg… Me enfadé tanto que le dije “pues ahora te estás mojado” (alguna ya me está crucificando, jajaja) y lo quedé mojado dos o tres minutos. Él se quedó helado porque antes cada vez que hacía pipí yo corría a cambiarlo y esta vez no hice ni el amago de ir a por la ropa y me preguntó “¿me quedo mojado porque me he hecho pipí?”. Yo creo que hasta ese momento mi angelito no había experimentado la sensación de estar mojado porque yo no le daba tiempo a eso. Siempre lo cambiaba tan deprisa que él no había notado qué estar empapado. Esa vez si lo experimentó y ahí ocurrió el cambio porque a partir del jueves empezó a pedir el pipí aunque con la caca tardó un par de días más.

Con esto no quiero decir que haya que quedar mojados a los niños para que aprendan a pedir el pipí, no me malintrerpreteis. Yo ni siquiera sabía que esto nos iba a funcionar a nosotros (repito, a nosotros), simplemente fue el resultado de un momento de enfado repentino, porque yo, señores y señoras, también me enfado, grito y hasta a veces pierdo los papeles como madre. Sólo que en este caso, el hecho de no haber actuado cómo debería tuvo como consecuencia que Álvaro asumiera que tenía que pedir pipí.

Desde entonces sólo hemos tenido dos o tres escapes y ninguno ha sido culpa suya. En uno de ellos no llegué a tiempo a llevarlo al baño y en el otro estaba con mi padre en el parque y cuando le pidió pipí se le ocurrió la maravillosa idea de decirle que se esperara a llegar a casa… Para matarlo…

El pañal de la noche (ese que tanto preocupa a algunos padres) lo quitamos una semana después, tras comprobar que amanecía siempre seco. De hecho, lleva amaneciendo seco desde hace meses. Y por ahora no ha mojado la cama ningún día y espero que no lo haga porque aquí su señora madre, desastre donde las haya, ni siquiera tiene funda protectora en la cama, con lo cual como se haga pipí aparte de amanecer todos empapados no quiero ni pensar como lo voy a hacer para limpiar el colchón ;

Ahora, cuando ya ha pasado más de un mes desde nuestra operación pañal me parece que todo ha ido muy bien y muy rápido (aunque durante aquella semana no me lo pareciera) y creo que ya puedo decir alto y claro “¡¡¡ Operación Pañal Superada ¡¡¡”.

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Operación Pañal: Pasos Previos.

Hace aproximadamente un mes (el 17 de abril, ya tengo una fecha más para añadir al calendario, jaja) comenzamos en casa la conocida como Operación Pañal. La segunda Operación Pañal, porque el verano pasado ya intentamos una y fue fracaso total porque Álvaro no estaba preparado, aunque tengo que reconocer que nos dejó unas cuantas anécdotas muy divertidas y tres post… ¡¡¡toma castaña¡¡¡.

Esta vez yo sabía de antemano que la Operación Pañal iba a ser un éxito por varias razones. La primera de ellas es que sabía que mi angelito estaba preparado de más y de sobra para controlar sus esfínteres. De hecho, llevábamos meses con unas rutinas que pronosticaban que todo iba a ir sobre ruedas. Por ejemplo, Álvaro siempre hacía pipí antes de entrar en la ducha y con la tontería de “mira como campeo, papi” había logrado hacer pipí en ese momento. Igual pasaba con el pipí de antes de irse a dormir. Teníamos establecido que antes de irse a dormir había que hacer pipí, lavarse los dientes y pesarse. Si, pesarse, a él le hace mucha gracia siempre pesar quince… A su madre, en cambio, cada vez le hace menos gracia subirse a la báscula… Será que está engordando a pasos agigantados…

Y la segunda razón de peso por la que sabía que la Operación Pañal tenía que ser un éxito es que Álvaro entra en la escuela en septiembre, entonces teníamos que quitar el pañal si o si porque a la escuela no se puede ir con pañal. Ahora ya no valía eso de “lo intentaremos más adelante” porque yo quería que cuando empezara el cole ya tuviera una serie de costumbres establecidas como por ejemplo subirse y bajarse los calzoncillos y los pantalones, ir al baño solito, hacer pipí de pie…

Sinceramente yo iba a esperar al verano para quitarle el pañal, por aquello de que es mejor con el buen tiempo (aunque aquí esta primavera ha venido calurosa), sobre todo para que sequen las mudas, jajaja, pero a mediados de abril la maestra de la guarde de Álvaro me dijo que el niño ya estaba más que preparado porque en la guardería ya hacía el pipí muchas veces en el orinal. Además, mis queridas compañeras 2.0. ya le habían quitado el pañal a sus retoños y se pasaban el día hablando de ello. Por lo visto no les había resultado nada complicado y teniendo en cuenta de que sus hijos son más o menos de la edad del mío… Al final me terminé animando.

Por último, otro detalle que me animó a retirar el pañal ese fin de semana de mediados de abril es que cogí el calendario y vi que entre ferias, puentes, bodas y despedidas de solter@s teníamos casi todos los fines de semanas “cogidos” hasta casi el verano y después ya se sabe que entre piscina, playa y terrazas apenas paras en casa… Me empecé a agobiar con el tema y pensé “ahora o nunca” (dramática que es una) y el viernes al llegar de la guardería se lo quité.

Sin embargo, antes de quitarle el pañal (no creáis que se lo quité así por las buenas) durante toda esa semana le estuve explicando que se iba a quitar el pañal y que a partir de entonces cada vez que quisiera hacer pipí se lo tenía que decir a mamá o a papá, que el pipí se hacía en el váter y que los pañales que nos habían sobrado los íbamos a guardar para el bebé porque el ya no los necesitaba porque era muy mayor. Ya se sabe que a los niños esto de ser mayores les encanta, así que sólo tuve que mencionárselo un par de veces para que él no quisiese el pañal… Él quería ser mayor y si para eso había que dejar el pañal pues se dejaba.

Además, me hice con un buen cargamento de calzoncillos molones (bendito Primark), es decir, de Mickey Mouse, de Spiderman y del Real Madrid y le expliqué que esos calzoncillos tan bonitos no se podían mojar. Lo de los calzoncillos fue el chispazo final… Además de ser mayor se iba a poner unos calzoncillos súper chulos con sus personajes favoritos… ¡¡¡ Estaba emocionado ¡¡¡

Ahora sólo quedaba lo más difícil: quitar el pañal y armarse de paciencia para poner buena cara mientras le dices “no pasa nada, cariño, la próxima vez que tengas ganas de hacer pipí lo pides antes” aunque por dentro estés pensando “¿pero cómo puede ser que te hayas meado otra vez si te acabo de cambiar de arriba a abajo?” Pero eso mejor os lo cuento el próximo día ;).

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Cinco Recuerdos de este Verano

He leído en varios blogs una recopilación de los momentos más interesantes o entrañables de este verano y me he querido sumar a esta iniciativa, aunque tengo que decir que no sé exactamente de dónde viene, así que si alguien lee esta entrada y es el inventor o conoce al blogger que se le ocurrió que me deje un comentario, que gustosamente lo mencionaré aquí.

En mi pueblo se acaba el verano justamente después de la feria de septiembre. Después de la feria se van los últimos veraneantes que estaban aguantando y aguantando esperando llevarse para el norte un poquito más de calor, pero este año ha sido imposible… vaya verano más fresco que hemos tenido. Por eso, aunque llevo desde hace varias semanas queriendo escribir esta entrada, no ha sido hasta hoy (la feria acabó ayer) que por aquí hemos dado por finalizado el verano, cuando me he decidido. Madre mía, como me enrrollo… Ahí van los momentos que quiero recordar de este verano:

1. Ir a la playa una y otra vez y que siempre nos hiciera mal tiempo… Esto para nosotros es algo que ya se lleva repitiendo algunos años, pero que no pudiesemos pisar la arena y tuviesemos que salir con pantalón largo y manga larga en pleno julio es la primera vez que nos pasa.

                    

2. La Operación Pañal fallida y las anécdotas más divertidas que ésta ha traído consigo. Intentar llevar a cabo una Operación Pañal sin que el niñ@ esté preparad@ puede resultar una odisea, pero a veces viene acompañada de momentos super divertidos.

3. Nuestro viaje por el norte de Portugal los tres solitos. Al papá de Álvaro y a mí nos encanta viajar. No tenemos ni un duro, pero en el momento en que alguien mi hermana propone un viaje, ya nos estamos apuntando. Después llegamos a casa y empezamos a echar cuentas y vemos que no llegamos ni de cachondeo y entonces empezamos a hacer el Plan Recorte. Recortamos por aquí y por allá hasta que conseguimos reunir el dinero. Podemos vivir sin muchas cosas pero sin hacer las maletas cada cierto tiempo, no 😉

Viajar los tres solos, a nuestro ritmo, disfrutando en familia y viendo disfrutar a Álvaro ha sido de lo mejor del verano.

 

4. Algunas escapaditas (de horas) que hemos hecho sin el niño. Por ejemplo, hemos ido dos veces a hacer rutas de senderismo nocturnas con los amigos o cuando hemos ido a la playa hemos aprovechado para dejar a Álvaro con mis padres e ir a ver una peli al cine. Han sido solo dos o tres ocasiones, pero a veces se agradecen muchííííísimo.

5. Mis momentos de maruja total. Yo siempre he sido muy un poco maruja. Antes lo escondía, pero creo que he llegado a un punto en que, sinceramente, me da igual lo que opine el resto del mundo. Así que lo reconozco: soy maruja y me gustan las películas que Antena 3 pone en la sobremesa los fines de semanas, sí, esas basadas en hechos reales… Además de maruja también soy un poco friqui.

 El caso es que este verano en mis momentos de maruja me ha dado por hacer conserva de tomate y mermeladas. El hecho de vivir en un pueblo implica que tienes el campo al alcance de la mano, a veces andas 200 metros y ya te sales del pueblo. Además, los abuelos paternos de Álvaro tienen una huerta por lo que cuando es la temporada da fruta, verduras o hortalizas sin conocimiento. El campo es así, no entiende que hay que racionalizar y cuando es la temporada de los tomates o las ciruelas, por ejemplo, en dos semanas da kilos y kilos. Luego dicen que la naturaleza es sabía, pero si fuera sabía daría los tomates poco a poco y tendríamos todo el año, vamos, digo yo 😉

Para que no se estropeara tanta fruta y verdura he hecho tarros y tarros de mermelada o de salsa de tomate. Y me ha quedado buenísima¡¡¡

Estos han sido mis cinco recuerdos de este verano, dentro de unos meses espero poder contaros los mejores momentos del otoño 😉

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Anécdotas divertidas de la Operación Pañal fallida

Si algo bueno ha tenido la Operación Pañal fallida es que nos ha dejado algunas anécdotas divertidas que yo voy a recoger aquí porque sé que la memoria es frágil y me vendrá bien recordarlas para después contárselas a Álvaro delante de sus amigo@s adolescentes. Soy malvada, lo sé, pero de alguna manera me tendré que vengar por los miles de despertares nocturnos con los que me agasaja mi pequeño angelito.

Bueno, pues ahí van nuestras anécdotas… Aviso a navegantes: si estáis comiendo o vais a comer en breve dejad esta entrada para dentro de un ratito, jaja.

Anécdotas de la Operación Pañal

        1. La primera vez que Álvaro se cagó hizo la caca sin pañal estábamos con mis padres en la playa. Comiendo, como no podía ser de otra manera. Álvaro se agachó en medio del salón y plantó un buen mojón y como nunca había visto la caca así, tal cual, se llevó un susto tremendo porque se creía que era un bicho y la verdad es que parecía una babosa gigante, como para no asustarse, jajaja.

        2. La primera noche que lo saqué sin pañal de casa se meó dos veces en menos de media hora. Estábamos sentados en un velador con mis suegros y Álvaro estaba jugando con otros niños cuando veo que está regando las flores sin bajarse los pantalones. Termina y viene hacia nosotros cantando “capones, capones, oe, oe, oe” (la canción que su padre y yo le cantábamos cada vez que hacía pipí solito). Él mi pobre pensaría “soy un campeón, he hecho pipí sin avisar a nadie”… lástima que se le olvidara el detallito de los pantalones, jaja.

        3. La segunda noche (y la última) que salimos de casa sin pañal nos fuimos al parque. El día anterior no había hecho caca y ese día tampoco, esto parecerá un dato sin importancia, pero para que os deis cuenta de la cantidad de mierda que podía almacenarse en ese cuerpecito.

Llevaba puesto un polo de rayas marineras y un pantalón corto blanco (blanquísimo) y estaba jugando en la zona de juegos mientras que su padre y yo nos tomábamos algo en la terraza del quiosco sin quitarle los ojos de encima cuando de pronto veo que se ha tirado del tobogán y sus pantalones ya no eran blancos! Tuve que limpiar el tobogán de arriba a abajo porque allí había más mierda que en un estercolero y a Álvaro lo tuvimos que bañar (también de arriba a abajo) en el lavabo de los servicios porque aquello se había ido extendiendo y extendiendo y tenía caca desde el pelo hasta los zapatos.

        4. La última anécdota divertida la protagonizó hace sólo unos días cuando ya habíamos dado por finalizada la Operación Pañal pero él se levantó, hizo pipí en el váter chico y se le empestilló que no se ponía el pañal.

Yo lo dejé con el culo al aire mientras pensaba si en un mes habría madurado tanto como para decidir que el pañal había pasado a la historia. El caso es que me despiste un momento cuando oigo que Álvaro me llama a grito pelao y cuando acudo me encuentro dos babosas gigantes mojones encima de la cama (colcha blanca incluida) y a Álvaro señalándomelos y diciéndome muy ufano “me ha hecho caca en la cama”, con una sonrisa de oreja a oreja como si hubiera hecho la hazaña del siglo.


P.D. Estas historias te contaré delante de tus amigos, cariño, como se te ocurra mearte alguna vez fuera del tiesto. Nunca mejor dicho 😉