Maternidad

Beneficios de la Lactancia en Tándem

Jamás pensé que le iba a dar el pecho a mi hijo mayor tantísimo tiempo. Y, por supuesto, jamás pensé que iba a tener una lactancia a dos bandos, una lactancia en tándem.

Imagen de lactancia en tandem
Siempre me ha llamado mucho la atención las imágenes de la lactancia en tándem 😉

 

Yo, que antes de que naciera Álvaro, me definía como “una madre de biberón”. No le veía muchos beneficios a la lactancia, es más, sólo le veía perjuicios: tienes que estar todo el día con la teta fuera, no puedes dejar al niño con nadie ni un rato, no sabes cuánto come exactamente… Hasta el mismo momento del parto estaba convencida de que no le daría el pecho a mi angelito. Después nació, y nada más nacer ¿sabéis qué hice? Ponérmelo al pecho. Ese fue el primer ¡zas¡ en toda la boca que me llevé siendo madre. El primero de muchos…

Después dije que le daría el pecho hasta los seis meses. Llegaron los seis meses y mi bebé era tan chiquitito y a mí me gustaba tanto tenerlo pegadito que dije que le daría hasta el año, y cuando llegó el año que hasta los dos, como recomienda la OMS… Y a partir de ahí ya me dejé llevar, ya no me planteaba hasta cuando le daría el pecho, solo se lo daba. Pero a pesar de eso, nunca pensé que iba a dar el pecho a dos niños a la vez y menos si entre ellos se llevaban una diferencia de edad de tres años. Una locura, vamos, pero una de las mejores locuras que he hecho en mi vida.

Sin embargo, no os voy a engañar. Reconozco que la lactancia en tándem es agotadora. Sobre todo porque el mayor, que hasta antes de que naciera el bebé solo reclamaba la teta para dormir y por aburrimiento, los primeros dos meses en cuanto veía a su hermano enganchado venía a darle un chupito. Yo creo que estaba probando si aún seguía teniendo su puesto. Una vez que comprobó que seguía siendo el rey de la casa ha vuelto a reclamar la teti sólo para dormir, para aliviar el dolor cuando se hace alguna pupa o para calmarse de alguna de sus rabietas ;).

A pesar de ser agotadora también creo que la lactancia en tandem tiene más beneficios que perjuicios

Beneficios de la lactancia en tándem.

Con la lactancia en tándem sabes de antemano que tienes leche.

Esto a simple vista os parecerá una tontería, y más siendo el segundo hijo, pero para una recién parida con las hormonas a mil, cualquier comentario puede minar su autoestima en un día duro. Pero como no has dejado de dar el pecho ni siquiera se te pasará por la cabeza eso de ¿tendré leche?

La lactancia en tándem hace que produzcas más leche.

Existe la creencia de que con la lactancia en tándem el hermano mayor “le roba” el alimento al pequeño cuando es al contrario, existe más producción y por tanto la pérdida de peso que sufren todos los recién nacidos durante los primeros días de vida es menor y recupera peso más rápidamente, ya que el hermano mayor estimula el pecho para que tengas muuuuucha más cantidad de leche que si sólo mamara el pequeño.

Apenas se congestionan los pechos.

A pesar de que hay más producción de leche es muy difícil que se congestionen los pechos porque el hermano mayor ayuda a descongestionar. Durante mi segunda lactancia jamás se me han puesto los pechos duros y con bultitos fruto de una producción mayor que la demanda.

Con la lactancia en tándem es más difícil que se den crisis de crecimiento.

Si os digo la verdad yo no noté estas famosas crisis durante mi primera lactancia, pero las mamás que las han sufrido dicen que son horribles. De hecho muchas mujeres dejan de amamantar durante estas crisis porque la falta de información les hace pensar que ya no tienen leche. Pues bien, con la lactancia en tándem estas crisis se dan aún menos ya que la producción de leche suele ser siempre superior a la que demanda el bebé.

Con la lactancia en tándem se establece un vínculo especial entre los hermanos.

Durante el embarazo pensé varias veces en destetar a mi angelito mayor porque el dolor de pezones algunas temporadas era insoportable. Pero aguanté como pude porque no quería que se viera desplazado y también por egoismo, porque quería vivir esa experiencia. La lactancia en tándem me ha aportado, por ahora, los mejores momentos de la bimaternidad. Un montón de momentos especiales en los que los tengo a los dos acurrucados en el pecho mientras mi angelito mayor acaricia la manita de su hermano y el pequeñajo se queda mirándolo embobado… Son momentos que no tienen precio.

Para mí la lactancia en tándem ha supuesto sobre todo un montón de beneficios y de momentos llenos de ternura. De repartos equitativos y miradas cómplices. De chupitos, de ahora le toca al bebé, de generosidad  y, sobre todo, de un amor sin límites.

 

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Que no nos Quiten la Voz

Hace unos meses, cuando escribí el post Colecho: ¿por Obligación o por Convicción?, os decía que el colecho sigue siendo un tema tabú. A los padres no nos gusta airearlo por aquello de que a veces es mejor no decir “mi hijo duerme con nosotros” para evitar críticas. La mayoría de las veces lo que hacemos es ocultarlo. No dar explicaciones porque realmente a nadie le interesa lo que ocurre en nuestra casa y cómo dormimos. Y es más fácil callarse que estar todo el santo día defendiendo una postura o una forma de crianza que no está muy bien vista.

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Maternidad

Un cambio es posible

        Esta entrada la escribir ayer es llegar a casa después de la revisión de los dos años de Álvaro, porque estaba tan contenta que no quería que por dejarla para hoy se me escapara ningún detalle de lo feliz que me sentía (llamadme tonta, pero ayer fui super feliz). No la publiqué porque ya había publicado otra entrada y dos en un día me parece un poco desmedido 😉

Acabo de llegar de la revisión de los dos años de Álvaro. Cumple los dos añitos dentro de una semana, pero cogí la cita para hoy porque el día de su cumpleaños tengo el último examen y prefería ser yo la que lo llevara a la revisión a que fuera su abuela.

Desde hace unos días llevo pensando si contarle la verdad o ocultar información cuando me haga las preguntas rutinarias sobre la lactancia, el sueño, etc. Ni cuando iba de camino al centro de salud tenía claro qué iba a hacer, pero todas mis dudas se han despejado es llegar. Lo primero es que en cuanto hemos entrado en la consulta le ha dicho a Álvaro “uy, que grande estás desde que no te veo”. Seguro que ni se acuerda de la última vez que lo vió, pero sólo por el hecho de que haya tenido unas palabras para él a mi ya me tenía ganada.

Yo le había contado a Álvaro que íbamos a la pediatra, que le iban a hacer una revisión y que no tenía que llorar porque no le iban a hacer nada malo y después, cuando salieramos, ibamos a ir a ver los patos al parque. Pues yo no sé si es que me entendió o le dió por ahí, pero el caso es que se ha portado super bien y no ha llorado ni una sola vez, se ha dejado hacer de todo, etc.

        Lo ha reconocido y después ha pasado a medirlo y pesarlo. Mide 94 cm (se volvió a salir de los percentiles) y pesa 12,700. El perímetro de la cabeza es de 49 cm.

        Mientras ella va haciendole la revisión hablamos de las comidas y el sueño. Le cuento que duerme fatal y me pregunta que si lo he sacado de la habitación y le reconozco que no. “No pasa nada, ya lo harás más adelante” me dice, y hablamos del sueño y de procesos madurativos, de lo que hace cuando se despierta en mitad de la noche (con risas por su parte porque no lo tiene que soportar, jaja), de la relación que tiene la teta y la obesidad, de lo mucho que habla y la importancia de los grupos de apoyo a la lactancia, de la guardería, de lo poco que se ha puesto malo, de intentar una operación pañal este verano y de que le encanta cepillarse los dientes, de fomentar buenos hábitos y de que las mamás también necesitamos tiempo y espacio, del cole, de cómo “juega”- interactua con otros niños, de los beneficios de la lactancia, de la OMS y de un sinfín de cosas más que jamás (jamás de los jamases) pensé que hablaría con ella…

       Tras más de media hora de conversación, salgo de la consulta encantada, preguntándome qué le habrá pasado a mi pediatra que antes no era así (recuerdo a los 15 días me recomendó una ayudita y en la revisión de los 10 meses? me dijo que le dejara de dar teta por la noche porque mamaba por vicio) y no hay quien me quite la sonrisa de la boca porque sé que sólo cuando el personal sanitario esté formado e informado, cuando se tenga en cuenta los sentimientos y necesidades del niño y no se cuestionen las decisiones de los padres, otra forma de crianza será posible.