Maternidad

Feliz 28 Cumplemeses.

Querido Álvaro:

        Hoy cumples 28 meses. 28 meses, que se dice pronto. Han sido 28 meses cargados de los mejores momentos de mi vida, aunque tengo que reconocer que algunas noches me pones para salir corriendo y no volver en una buena temporadita.

         Desde hace tres noches estamos probando una nueva estrategia y te ha costado conciliar el sueño sólo media hora y para mí, o mejor dicho para nosotros, eso es un logro y de los grandes. Si sigue funcionando la contaremos por aquí, aunque me da a mí que esto está siendo una tregua después de las dos semanas tan malas con las que nos has obsequiado.

         Eres un niño muy muy activo. Lo has sido siempre. No puedes estarte quieto en ningún momento, hasta cuando te estás durmiendo sigues dando coces¡¡¡ Y cuando estás viendo los dibujitos (que se supone que te los pongo para que te relajes un rato) estás bailando, correteando o saltando en el sofá.

          Saltar sigue siendo una de tus activades preferidas. Te encanta saltar en el sofá, en la cama, en las alcantarillas. En las alcantarillas empezaste a saltar desde hace meses y aún te dura la costumbre. Debe de ser porque suenan y eso te hace muchísima gracia, aunque sinceramente yo no se la veo. A veces saltas solo y otras veces saltamos en familia. Primero saltas tu y después nos mandas a nosotros: “ahora papi”, “ahora mami” y allá vamos los dos tontos de turno saltando detrás de ti, la gente debe de pensar que estamos locos, y no se lo discuto, pero disfrutamos de lo lindo.

          En los últimos días has cogido la costumbre de recoger piedras del suelo y traértelas a casa. Dices que son tesoros y casi todos los días vienes cargado con tres o cuatro piedras. Te tengo que decir que no se puede traer todos los tesoros porque si no los demás niños se van a quedar sin ellos, sólo así te convenzo y no siempre, porque cabezón eres un rato para que no te las traiga todas a casa. Lo más gracioso es que cuando yo te digo “ay mi niño, eres mi tesoro” tienes el valor de discutirmelo y de decirme “mami, yo no soy tesoro, las pieras son los tesoros”.

          Hablas por los codos, frases super largas y muy bien estructuradas y ya te empiezas a montar conversaciones con niños imaginarios, que creo que son parte del juego simbólico que has empezado a desarrollar. Por ejemplo, una cosa que dices a menudo es “eh, tu, niño, eso no se coge, eso es mío”. Supongo que será influencia de la guardería donde algún niño te quitará los juguetes o algo de eso porque también me dices que “hay un niño malo que me quita la moto”. No sé si será de verdad o fruto de tu imaginación, aunque seguro que algo de verdad hay.

         Todos los días cuando te levantas me dice que no quieres ir a la “guarderida” (es que me has salido muy fino y dices guarderida y cola-cado, total na¡) y que “la guarderida está cerrada”, pero después en cuanto ves a tu maestra en la puerta esperándote te pones muy contento. Vas tres horitas al día aunque algunos días te quedas conmigo y nos disfrutamos mutuamente. Antes de ayer te caíste en el patio de la guarde. Fuiste a hacer una voltereta en el suelo y te tiraste literalmente de cabeza. Te salió mucha sangre de la nariz y la maestra me dijo que te vigilara porque te habías dado un buen porrazo. Después me dijiste varias veces por la tarde que te habías hecho pupa, que habías llorado y que Beli te daba besitos. Me dio una pena enorme no estar yo para poder curarte con mis besos 😦

          Tienes una curiosidad increible. Todo te llama la atención: desde un guisante hasta un mosquito. Y cuando vamos por la calle como haya algún bichito ya nos tenemos que parar mínimo un par de minutos para observarlo. Después eres muy miedoso y no quieres coger nada, eso sí, coges un palito para darle al bichito en cuestión y que ande. Al cabo del rato dices “lo ha matao” y yo siempre te digo que a los bichitos no se le puede hacer daño porque se ponen tristes y tú me miras y me dices “si, pero lo ha matao”. En realidad nunca los matas, sólo les das un poquito con el palo para que se muevan.

          Ya casi te sabe los colores. Ya era hora porque con la tralla que te he metido… Nos hemos inventado mil juegos (con tapones, con coches, con vasos trasvasando agua…) y al final ya casi te los has aprendido, aunque a veces te equivocas o no me los dices porque no te da la gana, que el mi niño tiene un carácter… Cuando te pregunto algo que no sabes te pones el dedo en la boca y dice ummmmm, como si estuvieras pensándolo e incluso hablas como si estuvieras afónico para que no me de cuenta que no sabes un color, un malito (animalito), o cualquier cosa. Anda que no eres listo ni na¡¡¡

         Comes muy bien aunque hay cosas que te niegas a probar como el tomate, el queso o el jamón de york… y desde hace unos días has cogido la costumbre de echar el último bocado después de masticado al plato, serás marrano… Te encanta la fruta y la verdura y cuando estoy haciendo ensalada te tengo que dar unas hojitas de lechuga porque si no no paras de marearme con “quero cole, quero cole”.

        Eres muy cariñoso y dulce. Repartes besos a diestro y siniestro. Me sigues despertando con un beso y muchísimas veces nos los das sin venir a cuento. No te puedes despedir de los abuelos sin darle el besito correspondiente, y a veces nos tenemos que volver para atrás sólo porque a ti se te haya olvidado darle un besito a tu abuela. A la teta también le das besos. Yo algunas noches, cuando ya me has despertado mil veces te digo que ya no puedes tomar más teta porque se ha puesto malita y tu coges y me plantas dos o tres besos seguidos y me dices “ya ha curaro” y sigues mamando tan fresco. A veces te pregunto que a quién quieres más si a la teta o a mí y me dices que a la teta. Eso me pasa por preguntar tonterías…

       Y sigues siendo el niño más bonito del mundo entero. Felicidades, tesoro¡¡¡

 

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Operación Sueño Fallida o Estoy hasta los mismísimos

Llevo semanas posponiendo esta entrada, convenciéndome a mí misma que aún la Operación Sueño está en marcha… Hasta hoy, que lo escribo o me como al niño, y no es plan, que ya lo tengo medio criado. Hemos mejorado algo, no os voy a engañar. Hay días (algunos días, no muchos) que Álvaro tarda en dormirse media hora en vez de dos, pero dormir bien o coger el sueño de manera más o menos fácil es algo que todavía no hemos logrado.

El tema del sueño, o mejor dicho, del mal dormir, ha sido (y preveo que va a seguir siendo) un tema muy recurrente en este blog. Álvaro nunca ha dormido bien, o por lo menos no ha dormido como comúnmente está establecido que deben dormir los niños.

Ya escribí aquí cuál es mi peor momento del día (si no habéis leído esta entrada os recomiendo que lo hagáis para entender mejor de que va todo esto), y lo sigue siendo porque no se por qué coño este hijo mío nunca quiere irse a dormir.

Lo hemos intentado todo o casi todo. Le he cerrado la habitación de los juguetes (en realidad, su habitación) y hemos llorado juntos. Él porque quería tooooodos sus juguetes y yo por verlo llorar. No nos hemos ido a la cama hasta muy tarde para ver si así estaba más cansado. Nos hemos ido a la cama pronto intentado establecer las famosas rutinas. Hemos leído un cuento antes de dormir, y dos y tres… Hemos visto dibujitos, no los hemos visto… De verdad, hemos puesto muuuucho de nuestra parte y excepto dejarlo llorar hasta que se canse, creo que no hay remedio que no hayamos puesto en práctica.

¿Y sabéis para qué? Para nada. Álvaro sigue siendo igual. Está viendo los dibujos antes de dormir que parece que va a quedarse dormido en la trona (no me digáis que lo deje ahí hasta que se duerma porque eso también lo he hecho y no se duerme) y en cuanto me lo llevo a la cama se activa. Sinceramente creo que él tiene un ritmo diferente al nuestro, o que en vez de un niño tengo un marciano, yo que sé…

Quizás alguien piense que me quejo de vicio, que siempre estoy hablando (o escribiendo) de lo mismo… Pero quien no haya pasado por esta situación no puede entenderlo. No sabe la mala leche que te entra cuando tu estás que te caes de sueño y el angelito prácticamente está dando saltos, no sabe qué es que se te caigan las lágrimas porque no sabes qué estás haciendo mal (por cierto, ayer fue la última vez que lloré por esto) y que la mayoría de la gente a la que se lo cuentas en realidad lo piense de verdad, no sabe qué es que te den consejos estúpidos una y otra vez… No sabe qué es no tener ni una hora para ti por la noche, para ver la tele, para leer un libro, para echar un polvo o para no hacer nada y quedarte dormida en el sofá…

         Llevo (llevamos, porque aunque hable en singular el padre de la criatura también está metido en el ajo) 27 meses de mal dormir, de no descansar y de cuando llegan las 9 de la noche empiezo a temblar porque sé que me quedan mínimo tres horas de lidiar con la fiera…

        Y si, me quejo, me quejo porque me da la gana, porque es mi blog y en algún sitio lo tengo que decir porque si no algún día me va a dar algo…  Y al que piense que me quejo de vicio porque todos los niños son iguales le digo que no me quejo de que mi niño se despierte dos, tres o cuatro veces por la noche llorando como si no hubiera un mañana, que también lo hace, me quejo de que llevo más de dos años perdiendo una media de dos horas al día intentando que mi hijo se duerma y yo lo quiero mucho, muchísimo, pero eso cansa.

        Y que si alguien de verdad piensa que todos los niños son iguales le dejo al mío dos diitas, para que lo compruebe. Eso sí, que después me lo devuelva, no vaya a encandilarse con el niño más bonito del mundo entero y después se lo quiera quedar y no vea este pequeño defecto de fábrica que trae incorporado…

P. D. Álvaro si algún día lees esto, que sepas que te adoro, pero hijo mío, es que algunas noches me sacas de mis casillas…

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Anécdotas divertidas de la Operación Pañal fallida

Si algo bueno ha tenido la Operación Pañal fallida es que nos ha dejado algunas anécdotas divertidas que yo voy a recoger aquí porque sé que la memoria es frágil y me vendrá bien recordarlas para después contárselas a Álvaro delante de sus amigo@s adolescentes. Soy malvada, lo sé, pero de alguna manera me tendré que vengar por los miles de despertares nocturnos con los que me agasaja mi pequeño angelito.

Bueno, pues ahí van nuestras anécdotas… Aviso a navegantes: si estáis comiendo o vais a comer en breve dejad esta entrada para dentro de un ratito, jaja.

Anécdotas de la Operación Pañal

        1. La primera vez que Álvaro se cagó hizo la caca sin pañal estábamos con mis padres en la playa. Comiendo, como no podía ser de otra manera. Álvaro se agachó en medio del salón y plantó un buen mojón y como nunca había visto la caca así, tal cual, se llevó un susto tremendo porque se creía que era un bicho y la verdad es que parecía una babosa gigante, como para no asustarse, jajaja.

        2. La primera noche que lo saqué sin pañal de casa se meó dos veces en menos de media hora. Estábamos sentados en un velador con mis suegros y Álvaro estaba jugando con otros niños cuando veo que está regando las flores sin bajarse los pantalones. Termina y viene hacia nosotros cantando “capones, capones, oe, oe, oe” (la canción que su padre y yo le cantábamos cada vez que hacía pipí solito). Él mi pobre pensaría “soy un campeón, he hecho pipí sin avisar a nadie”… lástima que se le olvidara el detallito de los pantalones, jaja.

        3. La segunda noche (y la última) que salimos de casa sin pañal nos fuimos al parque. El día anterior no había hecho caca y ese día tampoco, esto parecerá un dato sin importancia, pero para que os deis cuenta de la cantidad de mierda que podía almacenarse en ese cuerpecito.

Llevaba puesto un polo de rayas marineras y un pantalón corto blanco (blanquísimo) y estaba jugando en la zona de juegos mientras que su padre y yo nos tomábamos algo en la terraza del quiosco sin quitarle los ojos de encima cuando de pronto veo que se ha tirado del tobogán y sus pantalones ya no eran blancos! Tuve que limpiar el tobogán de arriba a abajo porque allí había más mierda que en un estercolero y a Álvaro lo tuvimos que bañar (también de arriba a abajo) en el lavabo de los servicios porque aquello se había ido extendiendo y extendiendo y tenía caca desde el pelo hasta los zapatos.

        4. La última anécdota divertida la protagonizó hace sólo unos días cuando ya habíamos dado por finalizada la Operación Pañal pero él se levantó, hizo pipí en el váter chico y se le empestilló que no se ponía el pañal.

Yo lo dejé con el culo al aire mientras pensaba si en un mes habría madurado tanto como para decidir que el pañal había pasado a la historia. El caso es que me despiste un momento cuando oigo que Álvaro me llama a grito pelao y cuando acudo me encuentro dos babosas gigantes mojones encima de la cama (colcha blanca incluida) y a Álvaro señalándomelos y diciéndome muy ufano “me ha hecho caca en la cama”, con una sonrisa de oreja a oreja como si hubiera hecho la hazaña del siglo.


P.D. Estas historias te contaré delante de tus amigos, cariño, como se te ocurra mearte alguna vez fuera del tiesto. Nunca mejor dicho 😉

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Felicidad

         Estoy nerviosa, muy nerviosa. Hace dos años faltaban horas para que naciera Álvaro y los recuerdos vienen a mi mente una y otra vez, no puedo dejar de revivirlos. El año pasado me pasó igual, el día anterior a su cumpleaños continuamente me asaltaban todas las vivencias, las buenas y las malas (si es que mala hubo alguna).

       Me parece increíble que hayan pasado ya dos años desde que este angelito viniera a mi vida y pusiera toooodos mis esquemas patas arriba, dos años que me convirtiera en madre y me enseñara tantas cosas, que me enseñara a ser FELIZ, así, con mayúsculas. A veces nos empeñamos en buscar y buscar la felicidad y no vivimos el presente. Yo, desde que tengo a Álvaro, no vivo para ser feliz mañana. Soy feliz hoy, con cada pequeño detalle, con cada sonrisa, con cada beso.

         Hoy me ha pasado una cosa muy curiosa con él. Los que me leéis de forma habitual sabéis que está en fase del qué, no? Pues esto es lo que nos ha pasado hoy:

Mamá: te quiero.
Álvaro: ¿qué?
Mamá: te quiero.
Álvaro: ¿qué?

         Yo mentalmente me pongo a contar y cuando vamos por el qué número doce y ya estóy empezando a desesperarme…

mamá: que te quiero.
Álvaro: yo tamen.

Esto es para mi la felicidad.

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Volvemos al colecho.

       Hace exactamente treinta y cuatro días, con sus treinta y cuatro noches, que espero poder contaros esto, así que permitidme que lo escriba con mayúsculas: ÁLVARO VUELVE A DORMIR CON NOSOTROS¡¡¡

       Han sido para mí unos días muy difíciles, lo he pasado muy mal, he dormido fatal, he hecho trampas e incluso se me ha escapado alguna lagrimilla. Pero ayer por la mañana, tras una noche de campeonato (otra más), el papá de Álvaro tuvo que darme la razón: así no podíamos seguir. Así  que, antes de que se lo pensara dos veces, cogí los bártulos y los mudé a nuestra habitación.

       Esta noche, al principio, no era capaz de dormirme, de vez en cuando lo iluminaba con el móvil y no sabeis la alegría tan grande que me entraba por el cuerpo, tenerlo otra vez tan cerquita, poderlo tocar, ufff, vamos, que no era capaz de dejar de mirar como dormía.

        La noche ha sido como siempre, con cuatro o cinco despertares (quizás alguno más), pero despertares cortos porque cuando lo tienes al lado y notas que se está despertando le tocas un poco o le metes a toda prisa la teta en la boca y se vuelve a dormir enseguida. Por eso cuando la gente no entiende que se comparta la cama con el niño, yo, lo que verdaderamente no entiendo es que se tenga en otra habitación, con lo incomodísimo que es tener que levantarse, calmarlo, intentar que vuelva a dormirse… Bueno, a no ser que tengas un niño lirón, que entonces ya me callo.

       Así que nada, muchas gracias a todas las que habéis leído mis penas, habéis intentado consolarme y, sobre todo, no os habéis quejado del tinte monotemático que iba adquiriendo el blog…Ahora toca enfrentarse a las cosas malas de la vuelta al colecho, que también las tiene, no os creais:

  •   ¿De qué escribo yo ahora? Con lo socorrido que era contaros que el niño me dormía fatal, jaja
  •    Ver la cara de mi madre y de mi suegra cuando vean que hemos hecho mudanzas, no podré inmortalizarlas, pero seguro que no tienen desperdicio..
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Tándem

            Álvaro es un niño muy generoso. Nosotros siempre lo animamos a que deje sus juguetes (si él quiere, claro), de una galleta o un gusanito si alguien se lo pide, etc. A veces no sé si estamos haciendo bien o no, porque una cosa es ser generoso y otra cosa ser tonto, y yo quiero que él sepa también que lo suyo es suyo y que no tiene porque dejar o dar nada si él no quiere y no por eso deja de ser mejor ni peor. Es difícil encontrar el término medio, la verdad, y también es difícil saber si estamos haciendo lo correcto o no… Los resultados de la educación se ven a tan largo plazo que a veces da hasta miedo.

          Bueno, pues el caso es que Álvaro es tan generoso tan generoso que comparte hasta su bien más preciado y desde hace unos días me veo dando de mamar a su osito, a sus coches y a los patos de la bañera… Coge al susodicho en cuestión, lo acerca a la teta y le dice “toma, teta, ummm que bena” y se queda tan pancho. Yo, que jamás pensé que iba a dar el pecho, ahora me veo haciéndolo en tándem y la verdad es que soy el doble de féliz.

 

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¡¡¡Feliz cumplemes 22¡¡¡

Querido hijo:

       Hoy haces 22 meses y eres el bebé más bonito que hay en el universo. Estás muy alto, la última vez que fuimos al pediatra te saltaste los percentiles en cuanto a altura y yo creo que sigues por el mismo camino. De los niños que nacieron en tu misma época eres el más alto con diferencia… Eso hace que alguna gente, que no sabe que en realidad eres muy chiquitito, te pregunte cosas por la calle y se extraña cuando no le contestas… Si es que no sabes…

      Sin embargo, sabes hacer muchas muchas cosas. Sabes contar hasta el once (uno, do, tes, cuato, onse) aunque te saltas un montón de números en el medio. Has aprendido a contar porque contamos los escalones cada vez que subimos y bajamos las escaleras, es un juego que a ti te encanta. Cantas cumpleaños feliz a la perfección (miaño seli, te seamo toro, miaño seeeeliii) y en cuanto ves una vela o un mechero te lanzas a tararearlo. Sabes barrer la casa (incluso debajo del sofá) y tirar los papeles a la papelera. Pintas muy bien (unos garabatos preciosos), sobre todo en las paredes y en el suelo.

      Sabes dónde vive Juan y Jose, Toni, Lolo y los abuelos. Y conoces el coche de papá… También sabes que te adoro y algunas veces te aprovechas de eso… Sabes saltar y te encanta saltar en las alcantarillas porque hacen ruido y en los charcos. A veces tiro agua al suelo y te hago un charco sólo para verte disfrutar.

      Juegas con una soltura al balón que ya quisiera para sí Cristiano Ronaldo (es un jugador del equipo de tu padre. Búscalo en san google, seguro que viene) y te encanta montarte en la moto y correr por el paseo… si te chocas con una farola (a propósito) la alegría es máxima. Te encanta jugar con tu primo (aunque él, que te lleva 20 meses, no le gusta tanto jugar contigo) y con Juan y Alejandra.

      Comes muy bien, sobre todo si estás en casa. Cuando salimos fuera te pones más exquisito, quizás por eso de tener espectadores… Te gusta la fruta, la verdura (todo lo verde para ti se llama igual: coles, jajaja), la carne, el pescado, las lentejas, los garbanzos, las patatas con carne… Te lo digo por si después cuando tengas unos añitos más me empiezas a decir que “eso no me gusta”. No soportas ni el jamón de york ni el queso y te da repelús hasta cogerlo con la mano…

      Duermes regular… Te despiertas varias veces por la noche, sobre todo si no te acuestas con tu padre y conmigo y en cuanto te despiertas lo primero que buscas es la teta. Desde hace unos días el primer sueñecito lo echas en tu camita (lo puedes leer aquí, aquí y aquí), pero en cuanto te despiertas te quieres venir con nosotros y papá está ya a punto de desistir. Tu sigue así, cariño, que lo estás haciendo muy bien, jejeje.

      Sigues tomando teta a demanda. Algunos días haces tres tomas y otros diez… Tú marcas el ritmo, y últimamente dices que sale “eche” y “ummm, que bena”. 

      Te encanta bañarte. Al agua patos es una de tus frases preferidas y últimamente quieres bañar a las tortugas de tu abuela pero te da miedo cogerlas, jajaja. Te gustan mucho los animales y muchas tardes vamos a dar un paseo por el campo para que veas el jaco, las ovejas y las gallinas. Has dejado de decir la muuu, para decir la aca, aunque sigues diciendo los pipis y sales corriendo detrás de ellos para cogerlos. Sabes que la cigüeña (ñueña) está abiba y cada vez que pasamos por el contenedor de basura te acuerdas del gato que te dio un susto.

       Sabes dar distinto tipos de besos (los de fresa, que son auténticos lengüetazos, de enanito, frotando la nariz, de chocolate, que son piquitos y besos-peo, con los que te desternillas de risa… ) y todos están igual de buenos. Yo te doy muchísimos abrazos y besos… a veces te parecen demasiados y me dices: mamá, besos no y te los quitas, jajaja.

       Te sabes de memoria el cuento de Los tres cerditos y el lobo y a menudo me chapurreas algo de que viene el lobo. Papá juega contigo a que es el lobo y aulla y corre detrás de ti. A ti no te da miedo, sino más bien te meas de risa mientras corres para que no te coja. Jugamos mucho contigo, tanto dentro de casa como en el parque o en el paseo. También te sabes un montón de canciones de los cantajuegos. Hasta hace unas semanas nos volvías locos porque querías escuchar Cocodrilo se metió en la cueva una y otra vez… ahora te ha dado por la Gallina Turuleca y Señora Vaca

        Hablas mucho, muchísmo, no te callas ni un momento y bastante clarito, al menos para mi. Papá dice que si no he aprendido inglés ha sido porque no me ha dado la gana, porque si te entiendo a ti es que los idiomas no se me dan nada mal, jajaja… Y todo te llama la atención. Cuando se cae algo, o lo tiras dices muy serio oh, oh y te pones las manos en la cabeza, jaja.

        Eres un niño muy muy querido y tanto papá como yo pasamos contigo la mayor parte del día. No vas a la guardería y normalmente si estás con los abuelos también estamos nosotros. No es que no nos fiemos de ellos (que ambos han criado a familias numerosas y lo han hecho muy bien) sino que nos gusta mucho estar contigo y disfrutamos de ello. Nos haces muy felices y eres un niño muy feliz. Siempre estás alegre y las rabietas que has tenido (que también han existido, claro) se pueden contar con los dedos de una mano.

     Nos regalas sonrisas constantemente (con los besos eres más rácano) y nos has dado los mejores 22 meses de nuestras vidas. ¡Feliz cumplemes, cariño¡