Maternidad

La Habitación de Álvaro

Esta entrada está muy relacionada con la que escribí la semana pasada sobre las cosas que para nosotros habían sido inútiles para el bebé. Y digo que está relacionada porque aunque desde que me quedé embarazada, una de las cosas que más deseaba era saber el sexo del bebé para empezar a decorar su futura habitación, tengo que reconocer que aún no la ha utilizado y que su única función es acumular trastos.

          Por aquel entonces no sabía qué era el colecho y pensaba (cada vez que lo recuerdo me da hasta la risa) que pasaríamos algunos meses durmiendo un poco peor (lo de dormir mal, pero mal, mal, no se me pasaba ni por la imaginación) y después pasaríamos a Álvaro a su habitación, donde yo o su padre iríamos a ver como seguía plácidamente dormido, a colocarle primorosamente las sábanas y darle un beso… Vamos, la escena parece sacada de una película, jajaja.

           Pues en base a eso, preparamos su habitación. La pintamos de azul celeste, compramos una estantería y una cómoda en ikea y soñábamos despiertos cada vez que íbamos añadiendo algún detallito. Mi padre me arregló la cuna de mi abuela y a mi me emocionaba pensar que en ella habían dormido mi abuela, mi madre y mi hermana y yo y ahora iba a dormir Álvaro (y una leche).

 

 

            Yo quería poner un vinilo en la pared pero no me convencía ninguno, ni de tamaño, ni de color ni de precio, así que busqué en san google e ideé uno a mi medida. Una noche que mi señor esposo se tuvo que ir a una cena de graduación aproveché y lo pinté. Acabé cerca de las cuatro de la madrugada y ni cansada estaba cuando vi lo bonito que me había quedado (ya he escrito varias veces que mi pobre abuela ya no está con nosotros), que ni me acordé de mi barriga de seis meses y mis continuos dolores de espalda 😉

         Justo encima de la cuna hice unas letritas de tela con su nombre, que quedaron preciosas… En fin, que no quería que le faltara ningún detalle. Iba a ser la habitación de mi niño, donde pasaría mucho tiempo, donde dormiría, donde lo acunaría, donde le leería cuentos… Tenía que estar perfecta.

           Bueno, pues ahora os voy a contar la realidad. La mini-cuna apenas la ha usado. La cuna no la ha estrenado siquiera. Ambas están ya guardadas en el trastero, esperando a un futuro hermanito o algún primo que les quiera dar más uso.

         Álvaro dice que es su habitasión, porque en ella están sus cuentos, su ropa y sus juguetes, pero cuando le digo que nos vamos a la cama, él sabe que su cama no está ahí sino en nuestra habitasión (la de los tres). Ésta ha quedado para acumular trastos o para que Álvaro, cuando se aburre, se vaya a saltar a la cama de matrimonio que hemos puesto. Como él ha ocupado nuestro dormitorio, nos hemos tenido que buscar otro sitio por si alguna noche a su padre y a mi nos apetece leer un buen libro sin molestar al príncipe.

          ¿Si volviera para atrás montaría una habitación para el bebé? Definitivamente sí. No la he utilizado apenas, pero la verdad es que no nos gastamos mucho dinero amueblándola.

Lo único bueno que tiene es el armario y ese le sirve ahora y hasta que se vaya de casa, lo demás lo compramos todo en Ikea o son cosas que ya teníamos (como la mini-cuna o la mecedora). Además, hay cosas que no se pueden pagar con dinero… y los ratos que yo pasé buscando ideas para decorarla, soñando despierta cada vez que me asomaba por la puerta los últimos meses de embarazo y cagándome en la maldita idea de montar una habitación para el bebé que pronto tendré que cambiar y que no ha utilizado no tienen precio. Para todo lo demás… ya sabéis 😉

Maternidad

Compras inútiles para el Bebé. Nuestra Experiencia Personal.

Ahora que cada vez veo  más cercana la época en la que Álvaro deje de ser un bebé y empiece a ser un niño (sí, he dicho que sigue siendo un bebé… ¡mi bebe¡, a veces me parezco a ET: mi casaaa) voy a hacer una listas de las cosas más inútiles que he comprado o me han regalado para él.

La mayoría de las veces cuando vamos a tener un bebé nos volvemos locas comprando cosas que creemos (o nos hacen creer) imprescindibles. Conozco a más de una Sigue leyendo “Compras inútiles para el Bebé. Nuestra Experiencia Personal.”