Maternidad

Feliz Segundo Cumplemes

Querido Jorge:

Hoy cumples dos meses y casi no me da tiempo a escribirte. Tu hermano está insoportable, menos mal que contigo se vuelve todo dulzura porque si no…

Te vuelvo a decir lo mismo que el mes pasado: se me ha pasado el tiempo volando. Más aun que el primer mes. Quizás sea porque el primer mes fue un poquito más duro. Nos tuvimos que acostumbrar a ser cuatro, a ti y  a repartir el tiempo entre tu hermano y tu. No llegábamos. Este mes sin embargo, parece que ya todo fluye, como si siempre hubiésemos sido los cuatro.

Tu hermano te sigue cuidando y queriendo de una forma que nos sigue sorprendiendo a tu padre y a mi. Te llevas todos sus besos, sus caricias y está pendiente de que estés bien, de que no llores. No quiere que llores ni un segundo y cuando no llego a atenderos a los dos se tapa los oídos para no oírte llorar, es como si no lo soportara.

Sigues viviendo en mis brazos, todo el día y toda la noche pegado. Mientras estás conmigo estás calmado pero en cuanto te suelto empiezas a gimotear.  No quieres que te coja nadie más, ni siquiera tu pobre padre que a veces se siente excluido y dice “éste era el bueno, si, si, el bueno…” Siempre las mismas palabras, jajaja. Y es que nos engañaste los primeros quince días cuando te pasabas el día durmiendo. Y se queja porque por lo menos tu hermano lo dejaba cogerlo. Así que, cariño, eso lo tienes que ir cambiando porque si no tu pobre padre…

Si estás en mis brazos te adaptas a todo: a ir al parque, a la compra, a llevar a tu hermano a psicomotricidad y después quedarnos los dos una hora cotilleando con las otras mamis, a ir a por setas o de cumpleaños… Si hasta hemos retomado la costumbre de salir los viernes por la noche a cenar a las bolas con los amigos… Y como te pasas el rato durmiendo estás cogiendo la misma fama de bueno que tu padre, pero quien no os conozca que os compré, a los dos, jajaja.

Sigues teniendo los ojos azules, el mismo tono de azulón grisáceo que cuando naciste, igual que el que tuvo Álvaro los primeros meses y que tanto me gusta y ya se te ha caído casi toda la pelusilla de las orejas. Menos mal, porque estabas un poquito feillo, que soy tu madre pero no estoy ciega, jaja.

Este ultimo mes has tenido un montón de granitos en la cara, la cabecita y el cuello. Tenías tantos que tu piel no era la piel de un bebé sino que hasta raspaba. Peto ya estas perfecto. La crema nívea de la caja azul nos ha resuelto el problema.

Y durante este mes has empezado a sonreír y a decir ajo. Te ponemos encima de la mesa del salón y ahí te pasas un buen rato echándonos sonrisas y diciéndonos ajo. A Álvaro le encanta hacerte monerías para que le sonrías y cuando lo haces te come a besos.

Y la última semana también te has descubierto las manos!!! Y pasas rato mirándotelas y remirándolas. Como para no mirarlas si son preciosas!!!!

Según la revisión del pediatra pesas 5.390 kg y mides 57 centímetros. Estás precioso, tienes unas morcillitas en los muslos y en los brazos… Las manos regordetas y los pies también… A veces me entran ganas de darte un bocadito… Estás tan bonito, y eres tan simpático… Todo el día con la sonrisa en la boca…

Feliz segundo cumplemes. Te quiero hasta el cielo, cariño

Maternidad

Las Cosas de Álvaro

Hace ya algún tiempo que no escribo ningún post sobre las cosas de Álvaro. Bueeeeno, no hace mucho publiqué 50 cosas sobre Álvaro pero está en una edad tan graciosa que no hay día que no me diga alguna perlita ;). Así que, aún a riesgo de resultar pesada, allá voy…

Las cosas de Álvaro

Últimamente jugamos de vez en cuando al “veo veo” es un juego entretenido para cuando vamos en coche o está aburrido. Además, le sirve para ir aprendiendo letras, fonemas, etc. Con él hemos inventado una versión que consiste en decirle una sílaba y no una letra porque, evidentemente, con una letra sola le resultaría imposible.

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El Regalazo

Tienes un bebé y la gente conocida (o conocida de tu madre, de tu suegra…) te regala cosas para el bebé, generalmente ropita de 3 a 6 meses. Y te juntas con tantos conjuntinos de ropa que no tienes días para ponérselos todos, mientras que los primeros días o el primer mes lo pasas con tres o cuatro mudas que tienes que lavar continuamente porque ha echado un poquito o se ha manchado de caca. Si a vosotros no os ha pasado sois mis ídolos, porque a mi me pasó cuando nació Álvaro y me está pasando ahora otra vez… Para que luego digan que de los errores se aprende…

Sin embargo, y a pesar de todo, con Jorge he espabilado y a todo aquel que me ha preguntado que qué necesitaba para el bebé le he dicho lo mismo: pañales. Con Álvaro me daba vergüenza pedir algo en concreto, aunque de verdad lo necesitara, y me limitaba a decir “lo que tu quieras”. Ahora no, ahora no digo lo que tu quieras porque sé que si digo eso me van a traer ropa y ya tengo mucha, además de toda la de Álvaro que en nada podré empezar a ponerle. Así que pido pañales y de tanto pedir pañales tengo un arsenal en el trastero considerable, jaja.

Pero en estos de los regalos no todo es oro lo que reluce y hay gente que no te hace regalos… Hay gente que te hace el regalazo. Una cosa tan tan llamativa que jamás te podrás olvidar de ella.

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Maternidad

Nuestro Bebé ya Tiene Nombre

El pasado domingo, en la semana 37+5, por fin decidimos el nombre para nuestro bebé. Hemos apurado al máximo y hemos barajado muchas opciones porque no nos convencía ninguna. Ya os conté cuáles eran mis requisitos a la hora de elegir el nombre del bebé y por eso hemos descartado muchos nombres que nos encantaban pero que aquí, en la zona donde vivimos, no se dirían de forma correcta.

Desde hace un mes más o menos nos plantamos con sólo dos opciones y esas han estado dando vueltas en mi cabeza todo este tiempo, porque mi señor esposo no ha sido de mucha ayuda que digamos. Después de  echar por tierra cualquier nombre que yo proponía sacándole alguna rima o algún diminutivo en plan gracioso aceptó estas opciones y me dejó vía libre. Pero al final, como no podía ser de otra manera, ha elegido Álvaro.

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Maternidad, Sin categoría

Miedos de una casi bi-mamá

Estoy a punto de convertirme en mamá por partida doble. Y estoy ilusionada, tengo muchas ganas de vivir la maternidad de dos, pero la verdad es que también tengo muchos miedos, no son los mismos miedos que tiene una mamá primeriza eso desde luego, pero reconozco que ahí están y que aunque evito pensar en ellos muchas noches me desvelo pensando cómo será ser madre de dos. Las principales cosas que me preocupan son:

Miedos de una casi bi-mamá

1. Cómo se tomará Álvaro la llegada del nuevo. Yo creo que es el principal miedo que tengo y que tenemos muchas de las que vamos a ser mamás de nuevo. Álvaro está muy ilusionado con el bebé, le da besitos, peetes… Pero no es lo mismo un bebé que está en la barriga y que no da lata ninguna ni necesita ningún tipo de cuidados ni atenciones que un bebé recién nacido que está todo el día colgado de la teta de mamá. No quiero que se sienta desplazado, no quiero que coja celos… Pero soy consciente de que sólo es un niño de tres años y quizás manifieste la llegada del hermanito de una forma que no me gustaría.

2. No quererlos a los dos igual. Muchas de las que sois madres por partida doble (o triple) seguramente penséis que estoy loca. De hecho cuando se lo he dicho a mi madre me ha dicho eso de “si te cortaran un dedo de la mano ¿cuál te dolería más?”. Será una tontería pero jamás pensé que podría querer a alguien como quiero a Álvaro y me parece increible que tenga tanto amor para otra personita.

3. Miedo al parto. Se supone que ya he parido y que sé a qué me enfrento, pero yo siempre digo que tuve un parto peo pero un postparto de mierda. Del parto apenas si me enteré y dilaté tan rápido tan rápido que recuerdo que la matrona me dijo que para el siguiente no me esperara demasiado en casa no fuera a ser que no llegara al hospital (que estoy a 90 kilómentros¡) pero el postparto no fue una experiencia muy agradable que digamos… La episotomía, las hemorroides, el cansancio infinito y las hormonas que no dejaban de hacer de las suyas… Me da miedo tener un postparto igual y ahora además teniendo que atender a un niño de tres años.

4. Las visitas. Las visitas no es que me den miedo es que me dan pánico. Porque hay visitas y visitas. Hay gente que te apetece ver, que vienen a tu casa y estás deseando de enseñarle al angelito y echar un ratito con ellas, sobre todo porque tienen cabeza y saben irse a tiempo… Y después está la gente que viene a tu casa a pasar la tarde, a hablar de tonterías y no tienen prisa ninguna por irse… La amiga de tu suegra, la prima segunda de tu madre o la cuñada de la vecina de enfrente… Gente que no conoces y que se sientan en tu sofá y que encima se permiten darte toda clase de consejos no solicitados…

5. Los consejos no solicitados y que cuando estás en pleno puerperio pueden hacerte mucho daño. Cuando nació Álvaro todo el mundo se permitía darme todo tipo de consejos. Parece ser que al ser madre primeriza me tenían que instruir… Que si no te lo pongas tanto al pecho, que si este niño tiene hambre, que si no tendrás leche suficiente, no lo cojas que se acostumbra, no duerme porque tiene el sueño cambiado… Es tan fácil dar consejos y tan difícil tener la boquita cerrada… Espero que ahora esas sabias consejeras tengan en cuenta que ya tengo un angelito y que más o menos me las he arreglado para criarlo, aunque estas sabias consejeras ahora tendrán otro frente abierto para instruirme: cómo criar a un hijo sin descuidar al hermano mayor, a quién debo darle prioridad y un montón de pamplinas más de las que no me libraré y si no al tiempo.

Las que sois madres por partida doble (o triple) ¿Habéis tenido los mismos miedos que yo? ¿Son miedos “normales”?

Maternidad

Que no nos Quiten la Voz

Hace unos meses, cuando escribí el post Colecho: ¿por Obligación o por Convicción?, os decía que el colecho sigue siendo un tema tabú. A los padres no nos gusta airearlo por aquello de que a veces es mejor no decir “mi hijo duerme con nosotros” para evitar críticas. La mayoría de las veces lo que hacemos es ocultarlo. No dar explicaciones porque realmente a nadie le interesa lo que ocurre en nuestra casa y cómo dormimos. Y es más fácil callarse que estar todo el santo día defendiendo una postura o una forma de crianza que no está muy bien vista.

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