Maternidad

Niño Bebé, Chupete y a la Cuna. Las “malas” maestras.

Esta entrada surge de la indignación contra las “malas maestras” de Educación Infantil que ridiculizan a sus alumnos. Recalco lo de “malas” porque doy por hecho que la mayoría de las maestras son buenas  y que trabajan con los niños con respeto, cariño y total dedicación y me refiero a las “maestras” porque la mayoría de las personas que se dedican a la Educación Infantil son mujeres. Desgraciadamente sigue existiendo segregación laboral.

Desde principios de febrero estoy haciendo las prácticas del Grado de Educación Infantil (a ver si acabo ya de una vez… que esa es otra) cuando hace unos días viví en primera persona la siguiente situación:

Están todos los niños sentados en su cojín haciendo la asamblea, que para los que no lo sepáis, es un tiempo al comenzar la jornada escolar en el que los niños se sientan en círculo y hablan, cantan canciones o cuentan anécdotas. Es un espacio para expresarse y para compartir. Pues están todos los niños sentados cuando la maestra saca un tema nuevo y les pregunta que qué han desayunado esa mañana. Algunos niños van contestando pero otros no se acuerdan o no quieren acordarse, normal también, solo tienen cuatro años… Van contestando todos los niños hasta que una niña dice que ha desayunado “bibi”.

¿Sabéis cuál es la respuesta de todos los demás niños? La señalan con el dedo y se empiezan a reír. La maestra con la que yo estoy haciendo las prácticas (que es una “buena” maestra,  la verdad) cortó las risas de momento y les preguntó a los niños que por qué se reían, que cada uno desayuna lo que quiere y que no pasa nada por desayunar un biberón. Pero esos niños no podían evitar sonreirse porque alguien (seguramente una maestra anterior) les habrá enseñado que los niños de X edad no desayunan “bibi” y que si algún niño dice que ha desayunado “bibi” hay que reírse de él. Por eso intuyo que algunos niños no querían confesar qué habían desayunado, porque también se habían tomado un biberón pero querían evitar las risas de los demás, que los niños son niños, pero no son tontos.

¿Es normal que un niño de cuatro años desayune biberón? Pues no lo sé. Lo que si sé es que a veces los niños no quieren comer (a mí con Álvaro algún día me da algo con este tema), que las horas de las comidas pueden llegar a convertirse en un tira y afloja infinito y que muchos padres pensarán que es mejor que se tomen un biberón para ir al cole, aunque tengan cuatro años, a que vayan con el estómago vacío. Y como cada niño es un mundo y cada padre también ¿quién es una maestra para ridiculizar a un niño que toma biberón para desayunar? y lo que es peor ¿quién es una maestra para enseñar a los demás niños a reírse de otro?

Pero esto no se queda aquí, no. Hay una canción que circula por las guarderías y por las escuelas de infantil que dice así:

Niño bebé, chupete y a la cuna

Cuando un niño llora más de la cuenta, se hace pis encima o llama insistentemente a su mamá también hay “malas” maestras que en vez de ponerse en el lugar del niño, comprender que es pequeño para controlar sus esfínteres o incluso se mean encima sólo para que venga su mamá a cambiarlo y así verlas un ratito, lo que hacen es cantarle al niño una canción ofensiva que lo ridiculiza delante de los demás: “niño bebé, chupete y a la cuna”. ¿Y los demás niños qué hacen? Pues imitan a la maestra y también le cantan la canciocita de los cojones.

Y así en algunas guarderías le cantan “niño bebé, chupete y a la cuna” a verdaderos bebés y enseñan a otros bebés no solo a que no pueden expresar algunos de sus sentimientos sino a ridiculizar a sus compañeros. Si esto lo aprenden con dos añitos ¿cómo con cuatro no se van a reír de una compañera cuando diga en la asamblea que toma biberón, aunque ellos mismos también lo tomen?

Hay una frase de Tehyi Hsieh que dice “Las escuelas del país son el futuro en miniatura”.

¡Qué pena que haya “malas” maestras que tengan en sus manos el futuro y en vez de moldearlo en busca de una sociedad mejor (más solidaria, más empática, más armoniosa, más justa, más…) enseñen a los niños a no ponerse en el lugar del otro, a no comprender, a no aceptar otra forma de hacer las cosas…¡

¡Qué pena me da que la historia se repita, que los niños de hoy sigan escuchando la misma canción que los que fuimos niños hace unos años, que en las escuelas de nuestro país se ridiculice a nuestros hijos y, por si fuera poco, se les enseñé a ridiculizar a los demás¡.