Maternidad

Operación Sueño Fallida o Estoy hasta los mismísimos

Llevo semanas posponiendo esta entrada, convenciéndome a mí misma que aún la Operación Sueño está en marcha… Hasta hoy, que lo escribo o me como al niño, y no es plan, que ya lo tengo medio criado. Hemos mejorado algo, no os voy a engañar. Hay días (algunos días, no muchos) que Álvaro tarda en dormirse media hora en vez de dos, pero dormir bien o coger el sueño de manera más o menos fácil es algo que todavía no hemos logrado.

El tema del sueño, o mejor dicho, del mal dormir, ha sido (y preveo que va a seguir siendo) un tema muy recurrente en este blog. Álvaro nunca ha dormido bien, o por lo menos no ha dormido como comúnmente está establecido que deben dormir los niños.

Ya escribí aquí cuál es mi peor momento del día (si no habéis leído esta entrada os recomiendo que lo hagáis para entender mejor de que va todo esto), y lo sigue siendo porque no se por qué coño este hijo mío nunca quiere irse a dormir.

Lo hemos intentado todo o casi todo. Le he cerrado la habitación de los juguetes (en realidad, su habitación) y hemos llorado juntos. Él porque quería tooooodos sus juguetes y yo por verlo llorar. No nos hemos ido a la cama hasta muy tarde para ver si así estaba más cansado. Nos hemos ido a la cama pronto intentado establecer las famosas rutinas. Hemos leído un cuento antes de dormir, y dos y tres… Hemos visto dibujitos, no los hemos visto… De verdad, hemos puesto muuuucho de nuestra parte y excepto dejarlo llorar hasta que se canse, creo que no hay remedio que no hayamos puesto en práctica.

¿Y sabéis para qué? Para nada. Álvaro sigue siendo igual. Está viendo los dibujos antes de dormir que parece que va a quedarse dormido en la trona (no me digáis que lo deje ahí hasta que se duerma porque eso también lo he hecho y no se duerme) y en cuanto me lo llevo a la cama se activa. Sinceramente creo que él tiene un ritmo diferente al nuestro, o que en vez de un niño tengo un marciano, yo que sé…

Quizás alguien piense que me quejo de vicio, que siempre estoy hablando (o escribiendo) de lo mismo… Pero quien no haya pasado por esta situación no puede entenderlo. No sabe la mala leche que te entra cuando tu estás que te caes de sueño y el angelito prácticamente está dando saltos, no sabe qué es que se te caigan las lágrimas porque no sabes qué estás haciendo mal (por cierto, ayer fue la última vez que lloré por esto) y que la mayoría de la gente a la que se lo cuentas en realidad lo piense de verdad, no sabe qué es que te den consejos estúpidos una y otra vez… No sabe qué es no tener ni una hora para ti por la noche, para ver la tele, para leer un libro, para echar un polvo o para no hacer nada y quedarte dormida en el sofá…

         Llevo (llevamos, porque aunque hable en singular el padre de la criatura también está metido en el ajo) 27 meses de mal dormir, de no descansar y de cuando llegan las 9 de la noche empiezo a temblar porque sé que me quedan mínimo tres horas de lidiar con la fiera…

        Y si, me quejo, me quejo porque me da la gana, porque es mi blog y en algún sitio lo tengo que decir porque si no algún día me va a dar algo…  Y al que piense que me quejo de vicio porque todos los niños son iguales le digo que no me quejo de que mi niño se despierte dos, tres o cuatro veces por la noche llorando como si no hubiera un mañana, que también lo hace, me quejo de que llevo más de dos años perdiendo una media de dos horas al día intentando que mi hijo se duerma y yo lo quiero mucho, muchísimo, pero eso cansa.

        Y que si alguien de verdad piensa que todos los niños son iguales le dejo al mío dos diitas, para que lo compruebe. Eso sí, que después me lo devuelva, no vaya a encandilarse con el niño más bonito del mundo entero y después se lo quiera quedar y no vea este pequeño defecto de fábrica que trae incorporado…

P. D. Álvaro si algún día lees esto, que sepas que te adoro, pero hijo mío, es que algunas noches me sacas de mis casillas…