Maternidad

Feliz Dieciséis Cumplemes

El mes pasado no publiqué la entrada correspondiente a los quince meses de mi tesoro chiquinino. Era el día de Reyes y pensé en dejarlo para un día después. Y pasó un día y luego otro y así hasta hoy :(. De todas formas el paso de los catorce a los quince meses fue muy tranquilo, sin grandes avances. Lo más característico, quizás es que aprendió a beber por pajita 😉

Sin embargo, este mes ha sido un no parar de cambios.

Cambios de un bebé a los deciséis meses

Mi querido bebé:

Hoy cumples dieciséis meses. Dieciséis. ¡Qué barbaridad¡ No tienes nada que ver con el bebé recién nacido que dejaron en mis brazos hace un eternidad. Lo único que conservas son esos ojos verdes maravillosos que siguen iluminando tu cara.

Aprendiste hace unos tres meses a andar y ahora ya no andas, sino que quieres correr e incluso intentas saltar. Te encanta subir y bajar escaleras y también te encanta darle patadas a un balón. A veces jugamos tu y yo a pasárnosla, igual que hacía con tu hermano. Y en nada me veo echando partidos en el pasillo. Porque vosotros no sois de juegos tranquilitos, no. A vosotros os gustan los juegos de acción y si entrañan peligro mejor que mejor ;).

Has estado dos semanas malito. La primera vez que te veo tan malino. Tuviste una gripe que al final terminó complicándose y que te ha hecho estar dos semanas con fiebre. Parecías otro, tesoro. Cuando te recuperaste papá decía que había olvidado lo risueño que eras. Perdiste hasta el apetito, con lo que te gusta a ti comer y probar cosas nuevas: jamón, espinacas, menestra, puré, lentejas, plátanos, fresas… Te da igual lo que sea. El caso es tener algo en la boca, jaja.

Hablas un montón. En un mes has pasado del balbuceo a decir tus primeras palabras, palabras que todos reconocemos: buu (la luz, que por cierto te gusta encender y apagar en medio de la noche, cuando estamos todos durmiendo 😦 ), pan, agua (agua o zumo, cocacola, limonada…), pam (pelota), avo (Álvaro), papá, hola, ece (peces), eta (galleta) y teta (a voz de grito cuando tienes sueño o cuando me ves coger el sacaleche)… Mamá sigues sin decirlo. Lo sueltas alguna vez de manera aislada, pero ya está. Sin embargo, cuando te pregunto dónde está mamá siempre me señalas. También sabes señalarte la oreja si te lo pregunto y sacas la lengua en cuanto oyes la palabra “lengua”.

Eres muy bailongo. Es escuchar un poco de música y te pones a bailar. Pero tu canción favorita, con la que más te emocionas, es “campana sobre campana” y nosotros te la seguimos cantando a pesar de estar ya en febrero con tal de verte bailar y tocar las palmas. A este paso vamos a estar cantando villancicos hasta agosto, jaja.

Eres el desorden personificado. Tirar cualquier cosa que esté a tu alcance y desordenas continuamente la habitación de los juguetes. No recuerdo que tu hermano fuera así, pero quizás sea solo eso, que no lo recuerdo. Una de las cosas que más disfrutas tirando son los botes de las especias… Es entrar en la cocina e irte directo a por los botes…

Te lo perdonamos todo porque eres un mimoso. Has aprendido a dar abracitos y cuando te los pido (ya te darás cuenta de que tienes la madre más pesada del mundo, jaja) me agarras la cara con tus manitas y me abrazas. También das ya algunos besos sueltos. La noche del 31 de enero, cuando ya estaba a punto de tirarte por la ventana mandarte con tu padre me diste el primer beso con babas y todavía no me he lavado la cara, jaja.

Duermes fatal. Con un montón de despertares buscando la teta que hace que yo me pase media noche en vela y la otra media temiendo moverme un sólo centímetro para que no te despiertes. De todas formas, hay noches en las que ya ni me molesta. Llevo cuatro años y siete meses así, ya estoy acostumbrada ;).

Y eres lo más bonito del mundo entero. Un rubito de ojos verdes que nos tiene a todos enamorados.

Feliz dieciséis cumplemes. Te quiero hasta el cielo 😉

                                                                                                        Mamá

 

 

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Feliz Quinto Cumplemes

Querido Jorge:

Hoy haces cinco meses y cada día que pasa estás más bonito. Se nota que soy tu madre, ¿no? Has avanzado muchísimo en el último mes. Ahoras ya agarras las cosas con fuerza, a veces tanta que nos cuesta quitarte de las manos cosas que no deberías coger, como los pañales sucios. Cuando te cambio te encanta coger el pañal… y llevártelo a la boca, por supuesto. Y no es sólo que agarres las cosas sino que ya vas a buscarlas.

En los últimos días estás empezando a ponerte de lado. Te dejo boca arriba encima de la mesa y tu eres capaz de mover el cuerpecito y ponerte de lado. Y cuando lo haces en el cambiador, desnudo, te salen michelines por todas partes. Me encanta esa imagen de ti: desnudito, lleno de michelines y con una sonrisa en la boca y otra en los ojos.

Sigues teniendo los ojos azules, un azul cada vez más intenso, y te está empezando a crecer pelusilla en la cabeza, aunque sigues siendo calvironche ;). Y te ríes a carcajadas, sobre todo conmigo, te digo que te quiero y que te voy a comer y estallas en carcajadas. Pocas cosas hay tan bonitas en esta casa como tus carcajadas.

Odias los bodys cabeceros, siempre lo has hecho pero a medida que creces cada vez lo llevas peor. El momento de entrarte el body por la cabeza te pones muy muy nervioso y empiezas a mover los brazos muy rápido, a cabecear, y en cuanto te quito el body de la cara quitas la cara de susto.

Tu tío, mi hermano, tampoco es santo de tu devoción. Aún no lo conoces y te da miedo porque te sopló un día en la cara. Ya lo adorarás, como hace tu hermano.

Eres un cotilla de cuidado. Estás todo el día mirando de un sitio a otro, observando… Y cuando mamas como haya algo a tu alrededor que te llame la atención te olvidas de la teti. Y si salimos por ahí te niegas a dormirte para no perderte nada. Eres capaz de estar hasta seis o siete horas sin dormirte para cotillear ;).

Últimamente le estás cogiendo gusto al carrito y te echas cada siesta en él… Por la tarde vamos muy temprano al parque, normalmente antes de las cinco ya estamos allí para que tu hermano desbrame y tu te echas la siestecita en el carro, al solito, poco a gusto… En casa no te duermes desde que llega tu hermano del cole hasta que te monto en el carrito, no le quitas los ojos de encima a Álvaro, no vaya a ser que te pierdas alguna de sus palabras.

Álvaro es tu persona favorita en el mundo entero, después de mí, por supuesto, pero sospecho que a mí me quieres porque soy una mamá pegada a unas tetis ;). A tu hermano lo buscas constantemente con la mirada, le sonríes, le hablas… Intentas llamar su atención de todas las formas posibles y él también te adora. No hay un sólo día en el que se vaya al cole y se le olvide darte un beso, o cuando llora te pone música y te dice “¿qué te pasa a ti, eh? ¿qué te pasa a ti?”, con una voz súper dulce que me hace quereros más si cabe.

Sigues tomando teti a demanda, teti y manos, porque vaya forma de chuparte las manos, a veces he llegado a pensar que le tienes que sacar algo porque le das unos chupetones… Has crecido mucho. En unos días voy a tener que sacar el fular tejido porque con el elástico empiezas a botar.

Me paso las mañanas mirándote, comiéndote a besos y dándote abracitos… Y tu a cambio me regalas sonrisas infinitas y me chupas la cara dándome los mejores besos que nunca hubiera podido soñar, los besos con babas 😉

Feliz quinto cumplemes, mi pequeño principito, te quiero hasta el cielo.

 

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50 Cosas sobre Jorge

Despues de escribir 50 cosas sobre Álvaro he pensado que Jorge, por ser más pequeño, no iba a ser menos. Así que ahora viene lo más difícil: contar 50 cosas de un mico de 42 días.

50 cosas sobre Jorge

  1. Nació el 6 de octubre a las 00.45h. y era martes.
  2. Nació muy muy rápido y pesó 3.760 gramos y midió 52,5 cm.
  3. Desde el minuto uno consiguió meterse a todos, incluido su hermano, en el bolsillo.
  4. Tiene los ojos azules aunque se que se convertirán en unos preciosos ojos marrones.
  5. Duerme muy bien (nuestro principal miedo como padres de un terremoto).
  6. Colechamos desde el primer día.
  7. Se pasa el día en brazos o en el fular. La cuna tiene pinchos.
  8. Cuando se duerme en brazos hace ruiditos como si fuera una puerta vieja… Su padre dice que eso lo ha heredado de mí ;).
  9. Si voy con mi suegra la gente me dice que se parece a su padre, si voy con mi madre que es idéntico a mí ;).
  10. Es igualito a su hermano.
  11. Se ha despellejado enterito después de nacer. Daba una cosilla verlo…
  12. A veces (muy pocas veces) lo dejamos despierto en la cuna y se queda allí quietecito, con los ojos abiertos, pero sin llorar.
  13. Sonríe mucho cuando está en la teti.
  14. Se tira unos pedetes que a veces no te crees que semejante ruido salga de una cosita de cinco kilos.
  15. Le hago una foto cada semana para comparar cómo va creciendo.
  16. Tiene la piel muy muy suave, creo que es más suave que la de Álvaro.
  17. Le están empezando a salir morcillitas en las piernas y en los brazos y a mí me entran ganas de darle bocaditos. A Álvaro no le salió ninguna 😉
  18. Hemos estado hasta la semana 37 sin decidir su nombre… Al final lo eligió Álvaro.
  19. Durante su embarazo mi principal antojo fueron los calippos. Me comía uno o dos diarios.
  20. Su hermano lo cuida constantemente, lo besa, ayuda a bañarlo… Pero cuando toca cambio de pañal sale huyendo como las ratas, jaja.
  21. Fue concebido un 11 de enero.
  22. Nos enteramos de que estaba “ahí” el 30 de enero y yo estuve una semana malísima con gripe y sin poder tomar nada.
  23. Todos queríamos que fuese niña, excepto su hermano y al final se salió con la suya. Me alegro que haya sido niño.
  24. Cuando duerme parece un verdadero angelito y se me pasan las horas mirándolo.
  25. Tiene pelusilla en las orejas (¿Eso se le quitará, verdad?).
  26. Hace unos días se atragantó durante unos segundos y ha sido uno de los días que más miedo he pasado en mi vida.
  27. No quiere chupete, le dan arcadas.
  28. Está poniendo más de 300 gramos a la semana y yo por una parte me hincho como un pavo y por otra me da una pena enorme ver lo grande que se me está haciendo.
  29. Usa ropita de 3 meses a pesar de que sólo tiene 6 semanas.
  30. Está recibiendo menos regalos que su hermano. Las cosas malas de ser el segundo.
  31. Empezó a heredar ropa de su hermano desde el mismo momento en el que nació porque los vestí a los dos iguales.
  32. Se le cayó el cordón umbilical a los cinco días.
  33. No lo bañamos hasta que no tenía 10 días porque no nos daba tiempo¡¡¡
  34. Ahora tampoco se baña todos los días sino cada dos o tres por lo mismo.
  35. Cuando se baña, si tengo a Álvaro como ayudante le llena la bañera con sus animalitos para que juegue.
  36. A veces está dormido, abre los ojos, me ve y se vuelve a dormir. Vaaaale, ya sé que aún no me distingue bien pero me gusta pensar que es así ;).
  37. Suele llorar cuando lo cogen los demás. Sólo quiere estar en mis brazos. Por una parte me encanta pero por otra me agobia un poco no poder ni ducharme tranquila.
  38. Me da una pena enorme dejarlo llorar pero a veces no consigo llegar a atender a los dos a tiempo. Por suerte cada vez son menos veces.
  39. Cuando llora se da da tirones en la cara y se araña.
  40. Me paso el día cortándole las uñas.
  41. Cuando se está quedando dormido se le voltean los ojos y a mi siempre se me escapa una sonrisa.
  42. Se pasa el día con la lengua blanquita de la leche.
  43. Protesta más que llora… Pero protesta mucho.
  44. Tiene un remolino en la coronilla, igual que Álvaro.
  45. A veces tiene tanto hipo que termina echando un poquito 😦
  46. Hemos salido con él más veces en un mes que con Álvaro en tres. Las cosas de tener un hermano mayor que tiene otras necesidades.
  47. Tiene ese olor a bebé que tanto nos gusta a las mamás y que después tanto se echa de menos.
  48. Muchas veces cuando se duerme se pone una mano en la cabecita… Tal como venía cuando nació.
  49. No tiene el reflejo de succión. Álvaro hasta los seis o siete meses, quizás más, cuando estaba dormido movía la boquita como si siguiera mamando. Jorge no lo hace.
  50. Ha venido a demostrarme que se puede querer igual a dos personas a la vez, que soy fuerte, que tengo más paciencia de la que creía y que, aunque el cansancio a veces es infinito, el amor también.
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Que no nos Quiten la Voz

Hace unos meses, cuando escribí el post Colecho: ¿por Obligación o por Convicción?, os decía que el colecho sigue siendo un tema tabú. A los padres no nos gusta airearlo por aquello de que a veces es mejor no decir “mi hijo duerme con nosotros” para evitar críticas. La mayoría de las veces lo que hacemos es ocultarlo. No dar explicaciones porque realmente a nadie le interesa lo que ocurre en nuestra casa y cómo dormimos. Y es más fácil callarse que estar todo el santo día defendiendo una postura o una forma de crianza que no está muy bien vista.

Sigue leyendo “Que no nos Quiten la Voz”

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La historia de mi lactancia (II)

             La siguiente semana la pasamos como pudimos. Álvaro apenas dormía por la noche y cuando lo hacía por el día había gente en casa con lo cual nosotros apenas si descansabamos. Por la tarde cogiamos el carrito y nos ibamos de paseo antes de que viniera alguien a ver al niño, así conseguiamos evadir algunas visitas… Sé que puede sonar feo, pero estabamos agotados… y lo que menos necesitabamos era escuchar una y otra vez las mismas cosas.

           Álvaro y yo seguiamos igual. Él haciendo largas tomas que se juntaban unas con otras y yo prácticamente todo el día con la teta fuera (menos mal que era verano). Mi madre y mi suegra (entre otras), con la mejor intención, me daban consejos totalmente desacertados, como por ejemplo que debía de darle el pecho sólo cada tres horas, que tenía que ser diez minutos en cada pecho, que el niño no quería teta sino que lo cogiera en brazos…

          Y así llegamos a la primera revisión del pediatra: la revisión de los 15 días. Cuando la pediatra pesó a Álvaro en esta revisión vio que pesaba exactamente lo mismo que cuando nació: 3.640 k. y automáticamente me dijo que le diera una ayudita porque el niño no ponía peso. La ayudita consistía en darle un biberón de 60 cl. después de cada toma. A mí me parecía excesivo… pero me lo había dicho una pediatra. Aún así no le hice caso. Si es verdad que aumenté el número de veces que le daba el biberón y ya no sólo se lo daba por la noche, sino que, a veces, también se lo daba después de comer o por la tarde… También había días que le daba dos y días que no le daba ninguno… porque lo cierto es que Álvaro seguía llorando lo mismo con o sin biberones, es decir, con hambre no se quedaba.

 

          El hecho de que la pediatra me dijera que no había puesto peso en 15 días significó mi obsesión por la báscula. Nos recomendó que lo pesáramos una vez a la semana, pero yo había semanas que no me aguantaba y lo pesaba otra vez sólo para comprobar que había puesto peso. Hubo una semana que puso 300 gramos y recuerdo haber sido la madre más feliz del mundo.

         Seguimos así unos meses, dándole mucha teta y algún biberón por el día y uno fijo por las noches. A Álvaro le costaba muchísimo dormirse y se despertaba varias veces por la noche (sigue igual) así que empecé a entrarlo en la cama a media noche para ser capaz de dormir algo. Si no hubiera sido por el colecho no sé que hubiera sido de nosotros. Y yo seguía teniendo esa sensación de que no estaba haciendo bien algo cada vez que le daba un biberón, de que algo fallaba… y empecé a leer.

        Leí las recomendaciones de la OMS y de la Asociación Española de Pediatría… Me enganché a un montón de blog de mamás que compartían sus experiencias con la lactancia materna y defendían la teta a ultranza… Y descubrí los vídeos de Carlos González en youtube. Poco a poco empecé a saber cosas que hoy considero fundamentales, como que entre más mame un niñ@ más leche se produce, que las tomas pueden ser muy seguidas, que es normal que el bebé se despierte una, dos, cinco y quince veces durante la noche… Es decir, empecé a formarme y a empoderarme poco a poco. Todo iba más o menos bien hasta que llegamos a la revisión de los seis meses con el pediatra y nuestro mundo se volvió a poner patas arriba.