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Reseña: Lo que encontré bajo el sofá

Lo que encontré bajo el sofá es un libro de los que enganchan. Un libro de esos que lo empiezas un día y no puedes parar hasta que lo acabas, dos días después, jaja. Su autor es Eloy Moreno, que saltó al mundo de la escritura autoeditándose su primer libro El bolígrafó de gel verde,  que estoy deseando de leer.

Nunca había oído hablar de este escritor, pero me recomendaron este libro y ha sido de lo mejorcito que ha caído en mis manos últimamente. Os cuento un poco sobre él

Lo que encontré bajo el sofá

Toledo. Invierno. Alicia, una profesora interina es destinada a esta ciudad a cubrir una baja de unas semanas. Se traslada a la ciudad con su hija pequeña, mientras que su marido sigue viviendo en su pueblo y se ven los fines de semana. Una noche cualquiera contrata una visita guiada para conocer mejor la cuidad y también lo conoce a él, un policía que mientras le descubre lugares y leyendas la va enamorando poco a poco, hasta el punto de que la hace cuestionarse si decirle la verdad a su marido. Decirle las famosas palabras “tenemos que hablar”.

Pero mientras tanto sigue viviendo su historia de amor y descubre que las cosas no son como parecen y que hay muchas personas que guardan secretos porque les da miedo romper con la realidad, porque es más fácil mirar al amor de tu vida desde la ventana y con una taza de café en la mano. O quizás no sea más fácil, pero no te han educado para romper unas cadenas y volar.

Mi tía Laura se levantó, se asomó a la ventana y desde allí me contó lo que nunca le había contado a nadie. A mí, a una desconocida. Quizás porque yo estaba pasando por lo mismo que ella, quizás porque sabía que yo no me atrevería a juzgarla.

-Ahí -me dijo-, en esa puerta que no ha cambiado con los años, vive la persona con la que me hubiera gustado compartir mi vida.

Respiró, miró el cristal y las lágrimas comenzaron a serpentear entre unas arrugas que, con los años – y sobre todo con los acontecimientos-, habían ido poblando sus mejillas.

-La primera vez que nos besamos yo apenas tenía dieciocho años y él estaba a punto de casarse.

En medio de esta historia de amor reciente, Alicia descubre otra historia de amor antigua, una historia que aún esta presente para los protagonistas y que su sello son corazones grabados en la piedra en diferentes partes de la ciudad.

Y unido al amor estan otros temas de la actualidad, como la corrupción política

-Oye -me dijo-, a un político jamás hay que llamarlo de usted, pues en el mejor de los casos es un trabajador a tus órdenes, y en el peor un delincuente.

los desahucios

Dos pisos más abajo, un hombre cercano a los setenta años, sin hijos y viudo hace apenas unos meses, cuenta los días para que amanezca y la policía se presente en su casa para desahuciarlo,  como si fuera un vulgar delincuente. Coge una vieja escopeta que guarda bajo el sofá e introduce dos cartuchos.

o el acoso escolar.

La rodean y ella se deja hacer, se acaba de convertir en una marioneta de hilos prestados. La empujan contra la pared, le ponen una mano en la garganta y mientras una de las sombras enciende un móvil para grabar lo que vendrá a continuación, otra le quita la cartera para desparramar todo su interior por el suelo: dos libros de inglés, un pequeño estuche de maquillaje, varios bolis, unos tampones, la agenda escolar y toneladas de miedo.

Decenas de historias entreveradas que pasan en el mismo bloque, en la calle de al lado o dos manzanas, o quizás a dos kilómetros… Historias corrientes de gente corriente que sigue luchando cada día y que tiene secretos, secretos que pocas veces ven la luz porque es mucho más fácil esconderlos bajo el sofá.

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Reseña: Nunca Te Fíes de un Policía que Suda

Como os conté a principios de mes, a partir de ahora voy a incluir algunas reseñas de los libros que más me hayan llamado la atención en el blog. Soy una lectora empedernida y muchas veces busco reseñas sobre libros. Me gusta saber la opinión de alguien que ya lo haya leído. A veces coincido con él, a veces no, pero me gusta tener esa primera experiencia antes de ponerme a leer. Por eso pensé que sería buena idea hacer esta sección, por eso y porque así también recuerdo los libros que, por lo que sea, me han calado más.

He estado dando muchas vueltas porque no sabía por qué libro empezar. Al final he decidido que sea éste: Nunca te fíes de un policia que suda. Es un libro que se ambienta en mi tierra, y en el que he sentido muchas veces que el autor, Antonio Gómez Rufo, no podía haberla retratado mejor: extrema y dura como ella sola.

Os dejo con la reseña. Espero que a alguien le guste tanto como para pensar en leerlo ;).

Hay libros que te atraen sólo por el título, que te llaman… Y eso es lo que me ha pasado a mí con el libro

Nunca te fíes de un policía que suda

del autor Antonio Gómez Rufo, que me atrajo su título y también que está ambientado en un pequeño pueblo de la frontera extremeña con Portugal, de nuestra raya, en el verano de 1935, con una Segunda República casi agonizante en el lado español y la dictadura de Salazar en el lado portugués.

Imagen de la portada del libro "Nunca te fíes de un policía que suda"

La Duda es un pequeño pueblo con apenas dos calles que pertenece a dos países distintos. Una parte del pueblo es española mientras que la otra parte es portuguesa, aunque sus vecinos ignoran las fronteras y han vivido hasta que en 1933 se instauró el Estado Novo con Salazar como si fuera uno sólo.

En el caluroso verano de 1935 una joven de la parte española, la Lupe, aparece asesinada y el alcalde de La Duda apresa a su novio, Mario Douro, vecino de la parte portuguesa del pueblo, La Dubida. Para resolver el asesinato llega desde Madrid el inspector Salcedo, un hombre de ciudad, que no está acostumbrado al calor de Extremadura en verano y que le dan miedo los bichos.

El libro está lleno de matices extremeños que son un guiño a nuestra cultura. De palabras inventadas que se decían no hace mucho, de la pobreza que envolvía nuestra tierra hace menos de cien años y de compasión, de la compasión con la que nos veían los forasteros, compasión que a veces aún se aprecia en los ojos de los veraneantes que vienen a nuestros pueblos en verano…

Y también está lleno de personajes peculiares: El alcalde del pueblo, Don Aurelio, un hombre “elegido” año tras año como regidor del pueblo y que vive en la única casa de dos alturas, Don Venancio, cura y ateo que se emborracha tarde tras tarde, Don Julian, el médico, un hombre de libros, que está deseando cambiar de destino y dejar atrás tanta pobreza y tanta incultura, Lucio, el único niño que queda en la parte española del pueblo. Un niño que tiene las rodillas llenas de postillas y que no puede asistir a la escuela porque al dividir el pueblo la escuela se quedó en la parte portuguesa… ¡Si hay hasta una bruja¡

Y de anécdotas que empiezan de forma divertida y al final consiguen cogerte el corazón en un puño, como la que le pasó a “la Estirá”, una mujer vestida de luto y de arrugas de los pies a la cabeza, como tantas había en nuestros pueblos antes.

El libro es de esos que “enganchan”. Que empiezas a leer porque te ha llamado la atención el título y por ver qué tal y al final acabas leyendo página tras página sólo por ver que pasa antes: si el inspector Salcedo encuentra al culpable del trágico asesinato o se desintegra de tanto sudar por estos parajes ;).

Un libro en el que se mezcla el asesinato con el amor, o con el desamor, donde aparecen de vez en cuando párrafos tan interesantes como éste:

Salcedo sabía que que el matrimonio empieza por el aperitivo de la pasión, continúa con el primer plato hecho de sopa de amor, sigue con un guiso de cariño con una abundante guarnición de respeto y, a los postres, si no se llega hastiado, o si se llega, se piede el postre de la casa, sólo ese postre, una gran copa que entremezcla costumbre, rutina, hábito, confianza, intereses comunes, hijos compartidos y compañía para la vez. En casos muy aislados se comete un exceso de juventud y se toma café, anisete o coñac, pero esos ingredientes excitantes y euforizantes sólo se degustan en ocasiones esporádicas, se gozan en circunstancias cada vez más infrecuentes.

Y lo mejor de todo, sin duda, es el final. Un final en el que el asesino, como pasa siempre en estos libros, es quien menos lo parece.

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Una Teta, Una Naranja, Una Aceituna

Hay personas a las que no conoces de nada ni mantienes una relación con ellas y aún así les tienes un cariño especial. Eso me pasa a mi con Jessica Gómez Álvarez, de Háblame Bajito. Seguro que por el nombre no os suena, pero si os digo que es la autora de “Respira, serás madre toda la vida…”, ¿a qué ya si? Y si no conocéis este texto, por favor, buscadlo en san google porque os removerá las entrañas.

Para mi Jessica es más que la autora del “Respira”. Es la persona que me apoyó y me asesoró cuando en la revisión de los seis meses el pediatra me dio unas pautas que de haberlas seguido se hubieran cargado mi maravillosa lactancia. Jessica es la persona que sin importarle que estábamos en plena Nochevieja me mandaba emails que me hicieron sentir que no estaba sola.

Por eso, cada vez que lleva a cabo alguna de sus locuras yo intento ayudarla. Organizó un sorteo para conseguir costearse parir en casa y ahí estaba yo, que me cago de miedo con estas cosas, participando. Ahora la locura es diferente. No sé si mayor o no, pero si diferente. Ahora ha escrito un libro

Una teta, una naranja, una aceituna

Os reconozco que compré el libro porque era suyo. Si lo llega a escribir Pepito Grillo lo mismo ni lo miro. Se lo pedí y me lo mandó sin ni siquiera pagárselo y después entre pitos y flautas soy un desastre y no había pagado nunca con PayPal y me costó… ¡torpe que es una¡ no se lo pagué hasta dos semanas más tarde. Nunca me dijo nada. Ella es así.

El libro se lo dejó Papá Noel a Álvaro y le ha encantado. A él le encanta “leer” y es algo que hacemos todos los días. Además, un día a la semana vamos a la biblioteca… Así que no podía haber regalo mejor.

Una teta, una naranja, una aceituna trata de un bebé que no sabe qué comer hasta que se da cuenta de que muchas cosas en él son redondas (los deditos, la barriguita, los mofletillos…) y entiende que debe buscar cosas redondas para comer. Así, se encuentra con una aceituna y una naranja que aunque redonditas no le gustan… pero de pronto llega al paraíso del redondez… ¡una teta¡ o mejor dicho: ¡la teta de su mamá¡

libro de una teta, una naranja y una aceituna
Apenas se ve, pero algunos días Álvaro hasta se ha dormido a la siesta con el libro 😉

A Álvaro le gusta que el protagonista del cuento sea un niño, como él (y que por supuesto ya hemos tenido que bautizar como Álvaro… egocentrismo en estado puro 😉 ), que le encante la teta…, aunque no entiende mucho que no le gusten las naranjas (“pero si están riquísimas, mami” me dice) yo le explico que eso es porque el Álvaro del cuento es un bebé chiquinino, mientras que él es un bebé grande… pero me da que aún así no lo convenzo del todo.

No se lo leo entero porque tiene más texto del que soporta un niño de dos años y medio (o por lo menos del que soporta el mío), pero le gusta ver las ilustraciones y que su mamá le haga un resumen con teatro incluido 😉 Se ha convertido en uno de sus libros favoritos… tanto que estoy viendo que pronto voy a tener que comprar otro de lo manoseado que lo tiene ya 😉

Muchas gracias Jessica, por este libro tan especial, por un libro que no sólo es para los niños sino también para las mamás. Por un libro que alegra el alma y que hace que dar teta siga siendo de las mejores experiencias de la maternidad.