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Felices 22 Cumplemes.

Mi querido bebé:

Ayer hiciste 22 mesitos. Cómo pasa el tiempo… hace nada eras una lentejita en mi barriga y hoy ya tienes los dos patitos. Y aunque sigues siendo un bebé ya tienes muchas cosas de niño.

Sigues a todas partes a tu hermano y quieres jugar con todo lo que está jugando él. Si tu hermano tiene un balón, tu quieres ese mismo balón, si tu hermano está dibujando tu quieres dibujar y exactamente con el mismo lápiz que él, si tu hermano está viendo la tele tu vas y se la apagas para que te haga caso. A veces lo sacas de sus casillas porque no lo dejas ni cinco minutos en paz y se esconde en el baño o en la cocina para que no lo encuentres, jaja.

Sabes ya un montón de cosas. Tantas que a veces me quedas asombrada. Por ejemplo, sabes subirte y bajarte de la cama solito (bueno, esto lo haces desde hace meses, pero me sigue sorprendiendo), sabes bajar las escaleras sentándote de culo y bajando poquito a poquito, sabes saltar en los sofás, friegas la casa de maravilla y sabes perfectamente dónde están los helados. 😉

Y hablas un montón. Tanto que no hay día que no me sorprenda de alguna cosa nueva que dices. Cuentas hasta tres perfectamente y hasta ocho saltándote la mitad de los números, jaja. Y te encantan los balones y las pelotas y jugar al fútbol. Juegas con papá al fútbol en el pasillo, como tantas veces hemos jugado con tu hermano, y tus palabras favoritas son “pasa”, “chuta”, “penati” y “goooool”. El gol lo cantas estupendamente.

También te gusta mucho jugar con los coches, pasear el carrito con un balón dentro y montarte en la bici, “bisi” según tú. Te encantan los libros. Y siempre tienes uno en las manos y a diferencia de tu hermano no te ha dado por comértelos.

Y también sabes que mamá te quiere hasta el cielo, que abuelo juega contigo al futbolín, que la prima es muy chiquinina y dices en tu media lengua el nombre de los primos.

Te encantan los animales. Y sabes que la vaca hace “múúúúúú”, el pollito “pío” y que el pollito que nos dieron las monjas se convirtió en gallo y ahora hace “kirikiki”. También sabes que el lobo hace “auuu”, los guarrinos “oin oin”, las “ovekas” hacen “beee” y que el perro hace “guau” y una vez el perro de la vecina te dio un susto “tuhto”. Desde entonces cada vez que te preguntamos como hace el perro dices “guau. tuhto” todo seguido, jaja.

También sabes que está “abiba” y que está “abajo” y cantas el cumpleaños feliz casi enterito. Te gusta mucho cantar. A veces, cuando vamos en el coche, te arrancas a cantar una canción que nadie más que tu comprendes pero a tu padre y a mí se nos cae la baba de oírte.

Duermes muy bien. Infinitamente mejor que tu hermano. Algunos días te despiertas dos veces, otras tres y algunos días me sorprendo por la mañana porque estás en la misma posición en la que te dejé. Duermes mejor solo que conmigo. Así que aunque seguimos durmiendo todos juntos papá, tu hermano y yo nos pegamos en una cama de 1,50 mientras que tu duermes solo en la cama de al lado. 1.35 solo para ti. 😉

Comes muy bien. En eso te pareces a tu hermano a tu edad. Te gustan las lentejas, la sopa, los garbanzos, las croquetas, los filetes, la verdura… Y adoras la “futa”. Nunca le dices que no a cualquier fruta y te gusta que te la ponga en los platos de colores para comértela tu solito. También te gusta la cocacola y las chuches (mala madre en modo on).

Te encanta saltar en la cama y en los sofás. A veces porque imitas a tu hermano y otras veces porque, simplemente, tendréis el gen saltador muy desarrollado, jaja.

Te defiendes muy bien. Cuando algo es tuyo no hay quien te lo quite. “Es míoooo” dices a voz de grito. Y cuando nada funciona para salirte con la tuya sacas los dientes de paseo. Esto está siendo nuevo para nosotros porque tu hermano jamás mordió. Sin embargo tu, de vez en cuando muerdes, sobre todo a tu pobre hermano, que en cuanto te ve acercarte con los dientes preparados para el ataque empieza a chillar.

Te gusta mucho el agua. Y este verano estás disfrutando muchísimo en la piscina. Te gusta tirarte al agua y que papá te rescate en el aire o jugar en la bañera a trasvasar agua de un vaso a otro. Así te puedes pasar un buen rato y cuando te saco para secarte siempre siempre lloras.

Eres un niño precioso. Mi rubito de piel morena y ojos verdes, siempre con una sonrisa en esa cara de pillo. 😉 Viniste a nuestras vidas a demostrarnos que el amor se multipla, a enseñarnos que con “los segundos” es todo más fácil, a llenarnos la vida de sonrisas y a no dejarnos tener ni un minuto de tranquilidad.

Eres, sois, lo mejor que tengo, que tenemos. Gracias por elegirnos como familia.

Felices 22 meses, mi amor. Te quiero hasta el cielo.

 

 

Feliz Catorce Cumplemes

Mi querido bebé:

Empiezo diciéndote lo mismo de siempre “¿Ya ha pasado otro mes?”. Me parece increíble lo rápido que pasa el tiempo con vosotros… Si hace nada tu hermano era un bebé recién nacido…

Este mes ya te has soltado a andar. Empezaste a andar un día antes de cumplir trece meses, ¿recuerdas que te lo conté el mes pasado? Pero este mes ha sido el que te has soltado. Ya vas andando siempre, apenas si gateas (y no te hemos hecho vídeo gateando 😦 ), con esos movimientos vacilantes y los brazos en cruz para mantener el equilibrio. Es muy divertido verte andar, jaja. Lo malo de que andes es que llegas a más sitios que antes y nos tienes la casa hecha un desastre. Todo lo que puedes lo tiras al suelo… No se de donde habrás sacado ese afán por destruir todo lo que pillas.

Cada vez comes mejor y ya haces con nosotros también las cenas. Lo que más te gusta comer son las aceitunas: rellenas de anchoa, negras, machadas… No haces distinciones y te atiborras de aceitunas. Tanto que a veces las tenemos que esconder en la mesa porque como la veas estamos perdidos ;).

Haces un montón de cosas: sigues tocando la campana, haciendo los lobitos… y además este mes has aprendido muchas cosas como a hacer la viejina o hacer uhhhh uhhhhh, a sacar la lengua… Qué bonito es verte crecer, cariño.

Últimamente duermes fatal… Te despiertas en mitad de la noche y puedes estar como hora y media o dos horas saltando de cama en cama, encendiendo la luz y paseándote encima de tu hermano y de tus pobres padres. Y encima cuando me enfado te ríes y vienes a darme abracitos… Así es imposible, jaja. Una noche, cuando le comentaba a tu padre que “vaya con el niño, que no nos dejaba descansar” me dijo él que no me quejara que con tu hermano era así cada noche, que tu al menos solo es de vez en cuando. Me parece a mí, que tienes en tu padre un fiel defensor 😉

Te encanta jugar a todo lo que esté jugando tu hermano y a destruirle las torres… Y también te encanta limpiar. Coges un baby o un trapo cualquiera y te pones a pasarle a la mesa o a la silla una y otra vez. No sé a quien le has visto limpiar tanto, jaja.

Eres muy “sentío”. En cuanto tocas algo que no debes y te llamamos la atención, o escuchas una voz más alta que otra, o le reñimos a alguno de tus primos o tu hermano tu te pones a hacer “pucheritos” y a hacer suspiros y si no te cogemos y empezamos a darte besitos y abrazos terminas llorando.

También estas sacando mucho genio. O te sales con la tuya o terminas llorando o pataleando. Pero aquí me coges con experiencia, tesoro, y ya se que esto son unos años meses, después te convertiras en un niño dulce y tierno como tu hermano. Y tu hermano… ayyy, tu hermano… Te cuida siempre, pendiente de que no te pase nada, pero no te deja nada. Cualquier cosa que coges le interesa a él en ese mismo momento. Y a ti te pasa igual. Tu hermano coge una cosa y es precisamente lo que tu querías. A veces, solo a veces, esto de la bimaternidad me trae por la calle de la amargura. Menos mal que lo bueno compensa a lo malo y los despertares familiares, los abrazos de cuatro, las cosquillas y los besos babosos compensan todo lo demás.

Te quiero hasta el cielo, mi vida.

Feliz trece cumplemes

Mi querido bebé:

Hoy hace trece meses y yo ni siquiera he tenido tiempo de tener este post preparado. Te escribo deprisa y corriendo, mientras tu padre te entretiene un rato en el salón, pero no podía dejar de pasar este día para desearte un feliz cumplemes y, además, contarte un poco como eres ahora y cómo es nuestra vida contigo.

Eres un niño alegre, muy alegre, siempre estás sonriendo o riéndote a carcajadas aunque cuando lloras te salen en cuestión de segundos dos lagrimones como puños de grandes. Tu abuelo paterno siempre dice que no había visto jamás tanta facilidad para echar unas lágrimas, jaja. Afortunadamente las veces que lloras son muy pocas, eres un niño feliz, simplemente.

Comes muy bien y no te cuesta probar cosas nuevas aunque la primera vez que te metes en la boca algo nuevo te lo sacas enseguida con cara de asco. Afortunadamente a los dos segundos va para dentro otra vez. Te encantan las galletas y las papadeltas. Cuando vamos a la fuente te compro siempre aspitos, pero tu debes pensar que los aspitos me los coma yo porque al final terminas comiéndote la bolsa de papadeltas de tu hermano, que se la compra solo para ver la chapa que trae la bolsa en su interior.

Duermes fatal. Esto es algo nuevo ¿verdad? Me he tirado meses diciéndote que duermes súper bien y que no tienes nada que ver con tu hermano, pues al final le vas a ganar… Desde que empecé a trabajar las noches son un calvario. Te despiertas tres o cuatro veces y en una de ellas, sobre las tres de la madrugada, te estás despierto sobre una hora. En esos momentos me juro y me perjuro a mí misma que ni loca voy a por el tercero, jajaja. Durante esa hora te dedicas a recorrerte la cama, a intentar despertar a tu hermano y finalmente te bajas al suelo y te das unas vueltas por la habitación, a oscuras, hasta que te aburres y gritas hasta que te vuelvo a subir. Además, también llevas unos días sin siesta… Muchas veces me pregunto que he hecho mal en otra vida para que me hayan caído los niños peor dormilones del mundo, debe haber sido algo muy gordo 😉

Ya sabes decir que las campanas hacen “tan”, que nievita hace “uau” y que mamá te quiere hasta el cielo. Esto último no sabrás quién te lo ha enseñado, ¿verdad? Te encanta estar con tu hermano e intentas imitarlo en muchas cosas, por ejemplo lo observas cuando juega al balón y después intentas pegarle patadas, jaja. También intentas meterte solo en la bañera y es un espectáculo verte desnudito, todo regordete e intentando subir la piernecilla para entrarte dentro.

Hablas un montón. Balbuceas sílabas inconexas que para nosotros tienen significado, jaja. Tu abuela asegura que le dices “lela” en cuanto la ves, y yo estoy segura que a mí me dices “uapa”. No te callas en todo el día, y has empezado a señalar con el dedito lo que quieres y si no te lo damos te enfadas y en un segundo dejas escapar dos lagrimones a los que no nos podemos resistir.

Ayer comenzaste a dar tus primeros pasitos. Hasta ahora andabas agarrado al sofá o a la cama pero ayer te atreviste a soltarte por primera vez. Tengo que hacerte un vídeo para que puedas verte dentro de unos años, porque es graciosísimo. Primero guardas equilibrio y después te lanzas a andar meándote de la risa y gritando para que te miremos. Es una de las expresiones más bonitas que te he visto nunca. Esa cara de satisfacción y alegría por haber conseguido andar. Ni que decir tiene que tu hermano está más orgulloso que tú, si cabe, por el logro 😉

Odias que te corte las uñas, que te vista y que te cambie el pañal. Te retuerces de tal manera que para ponerte el pijama muchas veces tenemos que hacerlo entre papá y yo. Tampoco te gusta nada que te lave la cara después de comer ni que te suene los mocos… Miedo me da cuando tengamos que cortarte el pelo por primera vez, jajaja.

Eres lo mejor que nos ha pasado como familia, aunque a veces Álvaro diga que estaba mejor cuando sólo estábamos los tres y tu vivías en mi barriga (si dejaras de arañarlo, quizás ayudaría, jaja), nos has enseñado que el amor se puede multiplicar por infinito y que una sola sonrisa puede ayudar a olvidar una noche de perros.

Te quiero hasta el cielo, tesoro. Gracias por elegirme como mamá.

 

Un Año como Hermano Mayor

Hace unos días que mi angelito pequeño cumplió un añito. Un año que ha pasado muy rápido y en el que todos hemos aprendido mucho. Yo he aprendido a priorizar, a desdoblarme, a ser bi-madre… Ha sido un año muy especial para mí y en el que, aunque han existido momentos duros, me he alegrado cada día de haber tomado la decisión de tener dos hijos. Gran parte de que todo haya sido tan fácil no ha sido por iniciativa propia. El pequeñín es un santo, se amolda a todo y está siempre sonriendo. El padre de las criaturas también pone mucho de su parte y Álvaro… Álvaro es el mejor hermano mayor del mundo.

Aún recuerdo los miedos que tenía antes de que naciera el chiquitín. Mi miedo principal era cómo se lo tomaría Álvaro. Si tendría celos, si reclamaría mucho más mi atención, si tendría alguna regresión… Era lo que más me asustaba, pero afortunadamente tengo que decir que aunque hemos tenido épocas más malillas todo ha ido más o menos bien.

Álvaro adora a su hermano. Esto ha sido así desde el principio. Aún recuerdo cuando en el hospital me dijo “dámelo que se lo voy a enseñar a todos”, jaja. Siempre está dándole besos, pendiente de todo lo que podía necesitar o se imaginaba él que era imprescindible, como por ejemplo llamarme a voz de grito cada vez que otro abre la boca para que le de teti, decirle cosas bonitas… Jamás pensé que podía ser un hermano mayor tan perfecto, jaja.

Sin embargo, tengo que reconocer, que también hemos tenido nuestras épocas de celillos. No celos contra su hermano, no. Celos que se han manifestado siendo más demandante conmigo si cabe. Y os recuerdo que a demandante a mi niño no hay quien le gane ;). Afortunadamente esos momentos ya han quedado atrás y ahora ya ha entendido que cada uno tiene su lugar, que yo tengo amor suficiente para los dos y que el bebé no ha venido a quitarle su lugar, sino a compartirlo con él.

Ahora que el pequeñín ha cumplido un añito, que gatea y que ya quiere dar sus primeros pasitos, con el peligro que eso entraña, se ha convertido en su mejor cuidador. Puede estar hipnotizado viendo unos dibujos en el móvil pero si su hermano se acerca a la escalera ahí está él para impedirle que suba. O si está ruidosino porque tiene sueño y ve que yo estoy haciendo algo le canta, le baila o le hace el mono para entretenerlo hasta que yo llegue.

Es increíble que haya desarrollado tantas dotes de hermano mayor sin habérselas enseñado nadie. Y también es increíble que lo quiera tanto, que le diga “mi cosita bonita”, que le de un beso tras otro y tantos achuchones que a veces hasta me da miedo que lo descoyunte… Me maravilla que lo anteponga a él mismo. Podemos estar en la cama los dos acurrucaditos y como su hermano se mueva un poco o se queje lo más mínimo se separa enseguida de mí y me dice “corre, que se despierta el niño, dale teti”. Es precioso ver como le sonríe, como lo cuida… como se ha convertido en hermano mayor y no sólo ha asumido su papel, sino que lo hace a la perfección.

A veces le pregunto si recuerda cuando él vivía solo con nosotros y el bebé vivía en mi barriga, y siempre me dice que sí, pero que ahora le gusta más porque antes no lo veía. En momentos así me derrito por completo. Las que sois bimadres seguro que me entendéis.

Sé que no es fácil ser hermano mayor. Lo sé porque a mí me tocó desempeñar el cargo y muchas veces hacemos crecer a los niños antes de tiempo. Como tenemos otro bebé, un niño con tres o cuatro años ya nos parece mayor, cuando en realidad son tan pequeños…Yo siempre he intentado no hacer que Álvaro crezca antes de tiempo, no darle muchas responsabilidades con respecto a su hermano porque en realidad su hermano es responsabilidad mía, nuestra. Aún así muchas veces le digo que lo vigile para que no suba las escaleras o lo entretenga mientras le corto las uñas. A él le encanta ejercer de hermano mayor y es un cargo que está desempeñando como si hubiera nacido para ello.

P.D. Primer año de hermano mayor superado con éxito, cariño. Gracias por hacerlo todo tan fácil.

 

Feliz Sexto Cumplemes

Querido Jorge:

Hoy has cumplido seis meses y casi no llego a escribir tu post para el recuerdo. Ha sido y sigue siendo un día muy duro. Hoy me he incorporado a trabajar como profe después de estar casi tres años dedicada a Álvaro y a ti y ha sido difícil. Difícil no por volver a las aulas, que también, sino por separarme cuatro horas de ti y tres días de tu hermano. Jamás me he separado tanto de vosotros y lo estoy llevando fatal. Además, Álvaro sólo hace repetirme que termine pronto para que me vaya a casa y me pregunta una y otra vez por teléfono que cuándo voy a ir. A mí se me caen las lágrimas sólo de pensar que hoy no podré abrazarle.

Pero a cambio te tengo a ti, el bebé de la sonrisa infinita que me roba el tiempo sin que yo me de cuenta. Siempre había oído decir que con la crianza del segundo hijo el tiempo pasa mucho más deprisa que con la del primero, pero jamás pensé que fuese tan cierto. Estos seis meses se me han pasado volando y hoy te miraba y pensaba que dónde estaba mi bebé recién nacido todo arrugadito y despellejadino. Ahora tengo un bebé precioso, que lo que quiere es ponerse de pie, con unas morcillitas en las piernas para pegarles un bocado y que se pasa el día sonriendo.

Sigues siendo muy buenino, apenas lloras y sólo con vernos a tu alrededor eres feliz. Tu hermano es tu persona favorita y lo llamas constantemente dando grititos sólo para que te haga una carantoña o te dedique unas palabras con voz melosa… Y si encima se detiene a jugar treinta segundos contigo eres el bebé más feliz del universo. Yo me derrito mirándoos, viendo como os sonreís o como tu hermano se preocupa por ti. Qué suerte tienes de tenerle, cariño, para que luego digan que ser el segundo no tiene cosas buenas ;).

Los dientes aún no han hecho acto de presencia y aunque tienes más pelito sigues siendo calvironche, un calvironche guapísimo con unos ojos entre azules y grises que te cogen media cara y que no dejan de alabarte constantemente. Siempre te dicen que de dónde los ha sacado y yo siempre respondo que son igualitos a los de tu madre, aunque en realidad ahora se parecen más a los de tu padre que a los míos. Ya veremos si cambian o no, por ahora estan aguantando ;).

Te incorporas cuando estás tumbado haciendo abdominales, jajaja, y a tu padre y a mí nos encanta cuando intentas levantar la cabecita, te incorporabas tanto que te he sacado del capazo y has pasado a la sillita justo hoy, el día de tu sexto cumplemes, aunque sigues prefiriendo ir en fular o en la mochila. También casi te das la vuelta de lado y ya nos da miedo dejarte hasta en la cama solito porque cuando nos damos cuenta te has movido un montón, cualquiera se fía de ti ya.

Tienes la piel súper suave y blanquísima, sin ni un sólo lunar cuando tu hermano a estas alturas ya tenía tres o cuatro. Y haces los cinco lobitos nada más que me oyes tararear la canción, sacas tu manita regordeta, te la miras y la haces bailar.

Aunque lo que mejor haces es dar peitos. Cuando estás muy conteto, quieres llamar la atención o simplemente estamos jugando empiezas a dar peitos y no sabes parar. Al final acabas lleno de babás y nosotros babeando contigo, jaja.

Eres mi alegría, mi niño quitapenas que con tu sonrisa infinita logras que los días malos (y hoy lo está siendo mucho) sean menos malos.

Te quiero hasta el cielo.

P.D. Se me olvidó decirte que ayer fuimos a la revisión de los seis meses y pesas 7.530kg y mides 68 centímetros ;).

 

 

 

 

Celos entre Hermanos. ¿Qué Puedo Hacer?

Esto es un post de desahogo. Lo digo desde el principio por si no queréis seguir leyendo penas. De desahogo y para pedir ayuda porque ya no puedo más.

¿Os acordáis que hace unos meses os decía que mi angelito mayor no tenía los famosos celos del pequeño? Pues ¡¡¡zas¡¡¡ en toda la boca… Por hablar.

Llevamos unos días muy malos, pero cuando digo malos son malos de verdad, que mi niño siempre ha tenido mucho carácter y mucha energía y yo no soy de las que se asustan con facilidad.

Normalmente tengo mucha paciencia con él, intento siempre ponerme en su lugar y explicarle las cosas. No suelo pedirle que haga esto o aquello porque si, siempre hay detrás una explicación, me adapto a su ritmo… Tenemos rutinas pero muchas veces nos las saltamos y en cuanto a los límites o normas, tenemos las justas y necesarias para nuestra familia.

Hasta ahora nos ha ido bien así. No es que haya sido un niño fácil, ha tenido su época de rabietas (¡Que época…¡ Casi mejor no recordarla) y creo que es el niño que peor duerme de la historia. Vaaaale, quizás sea un poco exagerada, puede que ocupe el segundo lugar o el tercero.

Al hermanito lo recibió estupendamente. Tan bien que todos nos quedamos asombrados. Y lo trata con muchísimo cariño. Para él son todo carantoñas y besitos. No hay vez que no pase por su lado que no le haga alguna gracia… ¡¡¡ Si hasta me atreví a escribir un post sobre esto!!!!

Peeeeero desde hace unos días semanas más bien han llegado a nuestra casa Los Celos. Así en mayúsculas y todo. Fijaos hasta que punto son Celos en mayúsculas que puede que suene fuerte pero temo el momento en el que llega del cole porque es entrar por la puerta y buscar mil y una excusas para liarla. Sé que son celos y no rabietas o mal humor constante porque sólo se dan en casa, cuando estoy yo. En el cole sigue siendo el mismo de siempre: un niño alegre al que le encanta participar en todas las actividades, en el parque se porta súper bien (hasta tal punto que muchas veces son las tres y media, está media España comiendo o haciendo la digestión y nosotros ya estamos jugando en los toboganes. Mejor irse al parque con la digestión a medio hacer que me desmonte la casa).

Hasta hace unas semanas los celos los manifestaba con llamadas de atención constantes: que quería que lo llevase cogido a hacer pipí, que lo cogiese para bajar las escaleras o estar todo el día pegado a mí. No, no es eso. Porque si fuera solo eso os juro que lo soporto. Es que ahora, unido a eso, hay enfados continuos, gritos, voces… Me dice tonta, intenta pegarme, darme patadas… El otro día cogió mi móvil y lo tiró con toda la fuerza contra la pared.

Yo ya no sé qué hacer ni cómo comportarme con él. Intento estar tranquila y explicarle las cosas pero me saca de mis casillas y hay cosas que no puedo dejar pasar. ¿Cómo voy a permitirle que pretenda pegarme?

Sé que él también lo está pasando mal. No debe ser fácil sentirse el príncipe destronado  y tener que compartir a mamá y a papá. Por eso llama nuestra atención constantemente y si para eso es necesario “montar alguna” para que estemos pendientes de él, aunque sea enfadados, pues la monta y punto.

Cómo véis la teoría la tengo clarísima, lo que no sé es cómo comportarme en la práctica porque yo más atención no le puedo dar: me paso la tarde con él, intento que en muchas cosas sea mi señor esposo el que se ocupe del pequeño y yo de él, priorizo casi siempre sus necesidades…

Por eso recurro a vosotr@s, porque sé que much@s habréis pasado por los celos y me gustaría que me contáseis cuánto duraron y, sobre todo, cómo resolvisteis la situación.

Feliz Segundo Cumplemes

Querido Jorge:

Hoy cumples dos meses y casi no me da tiempo a escribirte. Tu hermano está insoportable, menos mal que contigo se vuelve todo dulzura porque si no…

Te vuelvo a decir lo mismo que el mes pasado: se me ha pasado el tiempo volando. Más aun que el primer mes. Quizás sea porque el primer mes fue un poquito más duro. Nos tuvimos que acostumbrar a ser cuatro, a ti y  a repartir el tiempo entre tu hermano y tu. No llegábamos. Este mes sin embargo, parece que ya todo fluye, como si siempre hubiésemos sido los cuatro.

Tu hermano te sigue cuidando y queriendo de una forma que nos sigue sorprendiendo a tu padre y a mi. Te llevas todos sus besos, sus caricias y está pendiente de que estés bien, de que no llores. No quiere que llores ni un segundo y cuando no llego a atenderos a los dos se tapa los oídos para no oírte llorar, es como si no lo soportara.

Sigues viviendo en mis brazos, todo el día y toda la noche pegado. Mientras estás conmigo estás calmado pero en cuanto te suelto empiezas a gimotear.  No quieres que te coja nadie más, ni siquiera tu pobre padre que a veces se siente excluido y dice “éste era el bueno, si, si, el bueno…” Siempre las mismas palabras, jajaja. Y es que nos engañaste los primeros quince días cuando te pasabas el día durmiendo. Y se queja porque por lo menos tu hermano lo dejaba cogerlo. Así que, cariño, eso lo tienes que ir cambiando porque si no tu pobre padre…

Si estás en mis brazos te adaptas a todo: a ir al parque, a la compra, a llevar a tu hermano a psicomotricidad y después quedarnos los dos una hora cotilleando con las otras mamis, a ir a por setas o de cumpleaños… Si hasta hemos retomado la costumbre de salir los viernes por la noche a cenar a las bolas con los amigos… Y como te pasas el rato durmiendo estás cogiendo la misma fama de bueno que tu padre, pero quien no os conozca que os compré, a los dos, jajaja.

Sigues teniendo los ojos azules, el mismo tono de azulón grisáceo que cuando naciste, igual que el que tuvo Álvaro los primeros meses y que tanto me gusta y ya se te ha caído casi toda la pelusilla de las orejas. Menos mal, porque estabas un poquito feillo, que soy tu madre pero no estoy ciega, jaja.

Este ultimo mes has tenido un montón de granitos en la cara, la cabecita y el cuello. Tenías tantos que tu piel no era la piel de un bebé sino que hasta raspaba. Peto ya estas perfecto. La crema nívea de la caja azul nos ha resuelto el problema.

Y durante este mes has empezado a sonreír y a decir ajo. Te ponemos encima de la mesa del salón y ahí te pasas un buen rato echándonos sonrisas y diciéndonos ajo. A Álvaro le encanta hacerte monerías para que le sonrías y cuando lo haces te come a besos.

Y la última semana también te has descubierto las manos!!! Y pasas rato mirándotelas y remirándolas. Como para no mirarlas si son preciosas!!!!

Según la revisión del pediatra pesas 5.390 kg y mides 57 centímetros. Estás precioso, tienes unas morcillitas en los muslos y en los brazos… Las manos regordetas y los pies también… A veces me entran ganas de darte un bocadito… Estás tan bonito, y eres tan simpático… Todo el día con la sonrisa en la boca…

Feliz segundo cumplemes. Te quiero hasta el cielo, cariño