Maternidad

Un Año como Hermano Mayor

Hace unos días que mi angelito pequeño cumplió un añito. Un año que ha pasado muy rápido y en el que todos hemos aprendido mucho. Yo he aprendido a priorizar, a desdoblarme, a ser bi-madre… Ha sido un año muy especial para mí y en el que, aunque han existido momentos duros, me he alegrado cada día de haber tomado la decisión de tener dos hijos. Gran parte de que todo haya sido tan fácil no ha sido por iniciativa propia. El pequeñín es un santo, se amolda a todo y está siempre sonriendo. El padre de las criaturas también pone mucho de su parte y Álvaro… Álvaro es el mejor hermano mayor del mundo.

Aún recuerdo los miedos que tenía antes de que naciera el chiquitín. Mi miedo principal era cómo se lo tomaría Álvaro. Si tendría celos, si reclamaría mucho más mi atención, si tendría alguna regresión… Era lo que más me asustaba, pero afortunadamente tengo que decir que aunque hemos tenido épocas más malillas todo ha ido más o menos bien.

Álvaro adora a su hermano. Esto ha sido así desde el principio. Aún recuerdo cuando en el hospital me dijo “dámelo que se lo voy a enseñar a todos”, jaja. Siempre está dándole besos, pendiente de todo lo que podía necesitar o se imaginaba él que era imprescindible, como por ejemplo llamarme a voz de grito cada vez que otro abre la boca para que le de teti, decirle cosas bonitas… Jamás pensé que podía ser un hermano mayor tan perfecto, jaja.

Sin embargo, tengo que reconocer, que también hemos tenido nuestras épocas de celillos. No celos contra su hermano, no. Celos que se han manifestado siendo más demandante conmigo si cabe. Y os recuerdo que a demandante a mi niño no hay quien le gane ;). Afortunadamente esos momentos ya han quedado atrás y ahora ya ha entendido que cada uno tiene su lugar, que yo tengo amor suficiente para los dos y que el bebé no ha venido a quitarle su lugar, sino a compartirlo con él.

Ahora que el pequeñín ha cumplido un añito, que gatea y que ya quiere dar sus primeros pasitos, con el peligro que eso entraña, se ha convertido en su mejor cuidador. Puede estar hipnotizado viendo unos dibujos en el móvil pero si su hermano se acerca a la escalera ahí está él para impedirle que suba. O si está ruidosino porque tiene sueño y ve que yo estoy haciendo algo le canta, le baila o le hace el mono para entretenerlo hasta que yo llegue.

Es increíble que haya desarrollado tantas dotes de hermano mayor sin habérselas enseñado nadie. Y también es increíble que lo quiera tanto, que le diga “mi cosita bonita”, que le de un beso tras otro y tantos achuchones que a veces hasta me da miedo que lo descoyunte… Me maravilla que lo anteponga a él mismo. Podemos estar en la cama los dos acurrucaditos y como su hermano se mueva un poco o se queje lo más mínimo se separa enseguida de mí y me dice “corre, que se despierta el niño, dale teti”. Es precioso ver como le sonríe, como lo cuida… como se ha convertido en hermano mayor y no sólo ha asumido su papel, sino que lo hace a la perfección.

A veces le pregunto si recuerda cuando él vivía solo con nosotros y el bebé vivía en mi barriga, y siempre me dice que sí, pero que ahora le gusta más porque antes no lo veía. En momentos así me derrito por completo. Las que sois bimadres seguro que me entendéis.

Sé que no es fácil ser hermano mayor. Lo sé porque a mí me tocó desempeñar el cargo y muchas veces hacemos crecer a los niños antes de tiempo. Como tenemos otro bebé, un niño con tres o cuatro años ya nos parece mayor, cuando en realidad son tan pequeños…Yo siempre he intentado no hacer que Álvaro crezca antes de tiempo, no darle muchas responsabilidades con respecto a su hermano porque en realidad su hermano es responsabilidad mía, nuestra. Aún así muchas veces le digo que lo vigile para que no suba las escaleras o lo entretenga mientras le corto las uñas. A él le encanta ejercer de hermano mayor y es un cargo que está desempeñando como si hubiera nacido para ello.

P.D. Primer año de hermano mayor superado con éxito, cariño. Gracias por hacerlo todo tan fácil.

 

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Feliz Quinto Cumplemes

Querido Jorge:

Hoy haces cinco meses y cada día que pasa estás más bonito. Se nota que soy tu madre, ¿no? Has avanzado muchísimo en el último mes. Ahoras ya agarras las cosas con fuerza, a veces tanta que nos cuesta quitarte de las manos cosas que no deberías coger, como los pañales sucios. Cuando te cambio te encanta coger el pañal… y llevártelo a la boca, por supuesto. Y no es sólo que agarres las cosas sino que ya vas a buscarlas.

En los últimos días estás empezando a ponerte de lado. Te dejo boca arriba encima de la mesa y tu eres capaz de mover el cuerpecito y ponerte de lado. Y cuando lo haces en el cambiador, desnudo, te salen michelines por todas partes. Me encanta esa imagen de ti: desnudito, lleno de michelines y con una sonrisa en la boca y otra en los ojos.

Sigues teniendo los ojos azules, un azul cada vez más intenso, y te está empezando a crecer pelusilla en la cabeza, aunque sigues siendo calvironche ;). Y te ríes a carcajadas, sobre todo conmigo, te digo que te quiero y que te voy a comer y estallas en carcajadas. Pocas cosas hay tan bonitas en esta casa como tus carcajadas.

Odias los bodys cabeceros, siempre lo has hecho pero a medida que creces cada vez lo llevas peor. El momento de entrarte el body por la cabeza te pones muy muy nervioso y empiezas a mover los brazos muy rápido, a cabecear, y en cuanto te quito el body de la cara quitas la cara de susto.

Tu tío, mi hermano, tampoco es santo de tu devoción. Aún no lo conoces y te da miedo porque te sopló un día en la cara. Ya lo adorarás, como hace tu hermano.

Eres un cotilla de cuidado. Estás todo el día mirando de un sitio a otro, observando… Y cuando mamas como haya algo a tu alrededor que te llame la atención te olvidas de la teti. Y si salimos por ahí te niegas a dormirte para no perderte nada. Eres capaz de estar hasta seis o siete horas sin dormirte para cotillear ;).

Últimamente le estás cogiendo gusto al carrito y te echas cada siesta en él… Por la tarde vamos muy temprano al parque, normalmente antes de las cinco ya estamos allí para que tu hermano desbrame y tu te echas la siestecita en el carro, al solito, poco a gusto… En casa no te duermes desde que llega tu hermano del cole hasta que te monto en el carrito, no le quitas los ojos de encima a Álvaro, no vaya a ser que te pierdas alguna de sus palabras.

Álvaro es tu persona favorita en el mundo entero, después de mí, por supuesto, pero sospecho que a mí me quieres porque soy una mamá pegada a unas tetis ;). A tu hermano lo buscas constantemente con la mirada, le sonríes, le hablas… Intentas llamar su atención de todas las formas posibles y él también te adora. No hay un sólo día en el que se vaya al cole y se le olvide darte un beso, o cuando llora te pone música y te dice “¿qué te pasa a ti, eh? ¿qué te pasa a ti?”, con una voz súper dulce que me hace quereros más si cabe.

Sigues tomando teti a demanda, teti y manos, porque vaya forma de chuparte las manos, a veces he llegado a pensar que le tienes que sacar algo porque le das unos chupetones… Has crecido mucho. En unos días voy a tener que sacar el fular tejido porque con el elástico empiezas a botar.

Me paso las mañanas mirándote, comiéndote a besos y dándote abracitos… Y tu a cambio me regalas sonrisas infinitas y me chupas la cara dándome los mejores besos que nunca hubiera podido soñar, los besos con babas 😉

Feliz quinto cumplemes, mi pequeño principito, te quiero hasta el cielo.

 

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Los Primeros Días de Jorge y la Revisión Pediátrica de los 15 Días

Desde que Jorge está con nosotros no puedo dejar de preguntarme cómo hemos podido vivir sin tenerle.

Si con Álvaro ya era feliz ahora es que vivo en otra dimensión… Como flotando entre las nubes… Es la primera fase del enamoramiento, lo sé. Esa fase en la que no puedes dejar de pensar en él, de sonreír sin motivo, de mirarlo y admirarlo, de olerlo… Con los hijos también se da esta fase, aunque tengo que reconocer que no la recordaba con Álvaro, quizás porque no le presté atención, porque era primeriza o porque el dichoso niño estaba siempre llorando y los primeros meses días fueron muy difíciles (Álvaro, cariño, si alguna vez lees esto perdóname por ser tan sincera 😉 )

Jorge se parece un montón a su hermano físicamente, pero afortunadamente no tienen nada que ver el uno con el otro.

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Encuentro entre Hermanos.

Ya sabéis que el cómo se fuera a tomar Álvaro la llegada del hermanito me ha tenido en vela durante todo el embarazo. Quería que se conocieran en el hospital y que Álvaro pasara allí, con nosotros, el mayor tiempo posible, que viera la llegada de su hermano como algo natural y no se sintiera excluido…

Por eso hice a su padre ir a por él (y chuparse 180 km sin dormir, el mi pobre) a las pocas horas de nacer Jorge y por eso di órdenes de que el primer encuentro estaríamos sólo los cuatro, quería que cuando él entrase en la habitación hiciese lo que le saliese de dentro: si quería acercarse que se acercara y si no quería ni mirarlo pues que no lo hiciera.  Optó por esto ultimo. Llegó, me saludó de lejos y se centró en observar la habitación y después en el regalo que le había traído su hermano. No lo forzamos, tienen toda la vida por delante para conocerse.

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