Maternidad

Las Cosas de Álvaro

Hoy toca un post para el recuerdo, para acordarme de las cosas que hace (y dice) mi angelito mayor con tres años y ocho meses. Hacía mucho tiempo que no escribía una entrada de éstas y ya sabéis que me encantan porque sé que la memoria, o por lo menos la mía, es frágil y que esas cosas que ahora nos parecen tan graciosas dentro de unos años no las recordaremos.

Las cosas de Álvaro

Álvaro, que empezó a hablar muy pronto y que habla bastante bien para la edad que tiene, desde hace cosa de un mes le ha dado por cambiar la -r final de las palabras por la -l. Por ejemplo dice “vamos a jugal”, “tengo que trabajal”. hay una canción, de invención propia, que le canto de vez en cuando al pequeñajo y que me harté de cantarle a él: “A dormir, a dormir, a soñar, a soñar, que mañana hay que madrugar”, como véis como compositora no me ganaba yo la vida ;). Pues él, a veces, cuando empieza a llorar su hermano se arranca a cantarle la cancioncilla “A dormil, a dormil, a soñal, a soñal, que mañana hay que madrugal”. Yo me parto de risa con el mi gitanillo.

Sé que estamos a mediados de febrero pero en mi casa se siguen cantando villancicos. Bueno, el señorito sigue cantando villancicos. Su preferido es la “larilorena”: “Ande ande anda la larilorena, ande ande ande que es la Nochebuena. La Nochebuena es así, la Nochebuena no es así”. Fin de la canción. Y no es por nada pero me gusta más que la versión original.

A Álvaro le encantan las letras. Se las aprendido todas, incluso la H, la Y o la X por las tapas de los petit suisse. Y después jugando ha ido aprendiendo no solo las letras sino palabras que empiezan por esas letras. Por ejemplo, si sale la O le empiezo a decir “Ojo empieza por O y Oreja”. Ya le va cogiendo el truco pero muchas veces cierra la boca en forma de O y dice “y Boca empieza por O y Borriga”, jajajaj.

En invierno no suele bañarse, sino que se ducha con su padre o conmigo, la mayoría de las veces con su padre, a mí me desepera. Pues cuando termina la ducha su padre se sale pero él se queda un ratito más hasta que me enfado le digo tranquilamente que se salga. Antes de salirse cierra el agua y se queda bajo la ducha, con los ojos cerrados y la lengua fuera recogiendo gotas de agua. “He lenguao cinco gotas” dice cuando acaba. Y yo tengo que hacer unos esfuerzos enormes por no reírme.

Tenemos un bote de cristal en la cocina lleno con los caramelos que cogimos en la cabalgata de Reyes. Hay temporadas que no se acuerda de los caramelos pero otros días está deseando de meterle mano. Yo me hago la tonta y lo dejo abrir el bote y coger uno. Cuando lo tiene ya en la boca le digo muy seria “¿qué haces?” y él me abre la boca para que le vea el caramelo y me dice “nara“. Me encanta esa cara.

Cuando le dan algo, ya sea un caramelo, unos gusanitos, chocolate… Siempre nos guarda un trocito su padre y otro a mí. Y le pueden dar un caramelo a las siete de la tarde y no ver a su padre hasta las nueve que él le sigue guardando el trocito de caramelo, que chupa de vez en cuando pero sin acabarlo y que empuña en la mano toda pegajosa. A veces me saca de mis casillas saber que tiene toda la mano pegajosa y que la va a poner en las paredes, en las puertas o en la llave de la luz pero no puedo evitar enorgullecerme de mi angelito, que es capaz de tener dos horas un cachito de caramelo en la mano con tal de dárselo a su padre.

Y hasta aquí la entrega de hoy de cosas de Álvaro que no quiero olvidar 😉

Y vuestr@s angelit@s ¿qué cosas hacen que os gustaría recordar para siempre?

 

 

 

 

 

Anuncios
Maternidad

Las Cosas de Álvaro

Hace ya algún tiempo que no escribo ningún post sobre las cosas de Álvaro. Bueeeeno, no hace mucho publiqué 50 cosas sobre Álvaro pero está en una edad tan graciosa que no hay día que no me diga alguna perlita ;). Así que, aún a riesgo de resultar pesada, allá voy…

Las cosas de Álvaro

Últimamente jugamos de vez en cuando al “veo veo” es un juego entretenido para cuando vamos en coche o está aburrido. Además, le sirve para ir aprendiendo letras, fonemas, etc. Con él hemos inventado una versión que consiste en decirle una sílaba y no una letra porque, evidentemente, con una letra sola le resultaría imposible.

Sigue leyendo “Las Cosas de Álvaro”

Maternidad

50 cosas sobre Álvaro

El año pasado hice un post sobre 50 cosas que me gustaban de Álvaro y de vez en cuando lo leo y me trae muy buenos recuerdos. Así que este año no quería dejar pasar la oportunidad de escribir 50 cosas más para que no se me olviden nunca 😉

50 cosas sobre Álvaro

1.En el verano se pasaba el día en calzoncillos y la media nalga que se le salía del calzoncillo me tenía enamoradita.

2. Cada vez que me doy un golpe o digo que me duele algo viene, me da un beso y me dice: ¿ya estás mejor?

Sigue leyendo “50 cosas sobre Álvaro”

Maternidad

Las Cosas de Álvaro (II)

Hace mucho que no escribo un post para el recuerdo sobre Álvaro y es una pena que deje pasar esta oportunidad porque Álvaro está ahora en una fase graciosísima, donde raro es el día en el que no nos sorprende con alguna nueva ocurrencia o con alguna frasecilla que hace que su padre y yo nos miremos y nos tronchemos de la risa a veces a las claras y otras veces tenemos que mordernos la lengua para que no se nos note que nos hace gracia para que no la repita. Así que hoy le toca el turno a

Las Cosas de Álvaro

Álvaro te corrige constantemente cuando dices alguna palabra fea. Palabras feas para él son “tonto”, “tontería”, “feo” y “malo” y es oírlas y venir a decirte “mama, que tonto no se dice” aunque después él cuando se enfada te las encaja y se queda tan pancho. Y como aún no sabe el doble sentido de las frases no podemos decir por ejemplo “eso es una tontería” porque para él ya estamos diciendo algo malo malísimo ;).

Además, como tenga pensado decirte algo no para hasta que termina de hablar. Da igual que tú le estés explicando algo o que la casa se haya incendiado y haya que salir corriendo. Él te lo va a decir igualmente así que ya hemos aprendido a calmarnos y dejar que termine de hablar porque sabemos que de otra manera no hay nada que hacer. Empieza siempre igual “Mira mama, mira, mira… (interrupción de su santa madre)… pero mira mamá, miiiiiiiira, espeeeeera…” Te suelta el rollo y después si no tiene otra cosa que hacer ya te escucha.

Álvaro está muy muy contento con “el nuevo”, está tan contento que a veces hasta me sorprende. Si vamos a alguna tienda y ve ropa chiquitita siempre me dice a voz de grito “mamá, mira, miiiiiira, miiiiira, para el bebé” y sólo le falta dar palmas (a veces incluso las da). Yo creo que esto es una señal muy buena, de hecho habla de nosotros como cuatro. Nunca se le olvida el bebé. Pero a la vez es sólo un niño de tres años y también tiene muy claro cuál es su sitio y sus privilegios. Por ejemplo, el otro día le preguntó su padre que dónde iba a dormir el bebé y él muy seguro le contestó que en la cuna del abuelo (tiene en casa de mis padres una cuna de juguete), entonces su padre le volvió a preguntar que cuál era su cama y él le dijo que cuando llegáramos a casa se lo decía. Nosotros no volvimos a acordarnos más del tema pero cuando llegó la hora de acostarnos reclamó su sitio en el medio y le dijo a su padre “ves, papá, este es mi sitio, aquí en el medio”. Muy tonto no es, jajaja.

Ahora está en plena fase de exploración y encima con tan poquita ropa encima lo tiene muy fácil. El otro día tenía yo unas bragas de Mickey Mouse (infantil que es una y que estaban en oferta en el Primark… 😉 ) y me dice “¡¡¡halaaaa, tienes un mickey en el pito¡¡¡”. Yo le expliqué que los niños y los hombres tienen pito pero las niñas y las mujeres (no sé cómo no se ha dado aún cuenta de que no tengo nada colgando, jajaja) tienen chochete. Pues ahora de vez en cuando y sin que venga a cuenta dice “las mamás no tienen pito, las mamá tienen chochete, ¿a que si?” Y lo peor de todo es que lo dice cuando se le viene a la cabeza, es decir, le da igual en que situación estemos y quién haya delante, jajaja.

A veces cuando me pide teti y no tengo ganas de que se enganche porque con 40 grados lo que menos ganas tengo es que un monillo se pegue a mi le digo “hoy no hay teti, me las he dejado en el salón” o en la piscina, o donde primero se me ocurre. Entonces él me mira como si yo fuera un extraterrestre y me dice “pero mamá, si las tetis están pegadas, te has epivocao”. Si, porque “te has epivocao” es otra de sus frases favoritas. Yo creo que le encanta que nos equivoquemos sólo para decírnoslo. A veces incluso estamos jugando a algo y quiere que diga lo contrario a lo que me pregunta sólo para troncharse de la risa y decirme con sorna “te has epivocao”.

Otra de sus frases estrellas es “tengo una idea”. Esta frase sirve para todo y la utiliza en su beneficio la mayor parte de las veces. Por ejemplo tiene ganas de un helado y dice “tengo una idea, dame un helado” o “tengo una idea, cógeme para subir las escaleras” o “tengo una idea, juego conti un ratito al balón”… Si, juega conmigo, como si encima me estuviera haciendo un favor, jajajaja. Y “un ratito” también es algo que repite mucho y si le digo que no, que no puede ser o que más tarde empieza “venga un ratito, un ratito, por fi, un ratiiiiito, un ratiiiiiiito, por fi…” Y al final termino accediendo porque tardo menos en echar ese ratito que en escuchar toda la retahíla 😉

Bueno, otro día os cuento más cosas de Álvaro, ahora me voy a limpiar la baba, jajaja 😉

Maternidad

Frases para no Olvidar (V)

Y continuamos con las frases para no olvidar  de mi angelito. Últimamente está que se sale y se tira cada pegote como para caerte de culo. Si, ya sé que siempre digo lo mismo, que está muy salao, que es muy gracioso… pero es que además de ser verdad si no lo dice su madre quién lo va a decir 😉

Bueno pues ahí van nuestras inmejorables, graciosísimas y espectaculares

Frases para no Olvidar

A ti (si, porque Álvaro no sabe decir aquí, dice “a ti”) no hay números, esto es un corral. Cuando vamos por la calle muchas veces jugamos a decir los números de las casas, la mayoría de las veces no acierta porque números no reconoce muchos, pero así va aprendiendo algunos y además nos entretenemos. Cuando pasamos por alguna plaza o por la circunvalación donde vamos a sacar a la perri siempre dice lo mismo: a ti no hay números, esto es un corral. Vale que vivimos en un pueblo chiquinino pero de ahí a un corral…

Las tetas de papá tienen pelos. Álvaro, como buen tetadicto, no se quiere separar de su madre, es decir, la menda, ni un minuto, sobre todo por la noche, no vaya a ser que en cualquier momento se le antoje darle un tiento a la teta. Últimamente no estoy yo muy católica con el tema de la teta (vamos, que me duelen un montón) y el padre de la criatura (muy considerado él) le dice una noche que me deje descansar y que se acueste con él. A lo que mi angelito le responde con una clarividencia aplastante “es que tus tetas tienen pelos“.

– Cuando viene su padre del trabajo le dice: “Álvaro, ¿qué tal en la guardería?” a lo que el le responde “muy bien, papi ¿y tu en el trabajo?, jajaja.

– Algunas veces le pregunto a Álvaro si quiere tener un hermanito y el me contesta muy convencido que si, veremos si cuando lo tenga sigue estando tan convencido. Y ¿cómo le vamos a llamar? le pregunto yo y él me dice que si es niño Caillou y si es niña Rossi. Dios nos coja confesados.

– A veces cuando le cambio el pañal y le voy a echar un poquito de crema en el culete le digo “Álvaro te voy a poner un poquito de crema que tienes el culete muy rojo” y él siempre me contesta lo mismo “mami ¿tengo el culete rojo? ¿y azul? ¿y verde? ¿y amarillo?… y así sigue hasta que dice todos los colores que se acuerda en ese momento. A veces hasta en inglés… y es que el niño me ha salido listísimo 😉

– Cuando estornuda muy fuerte y se le salen los mocos disparados salta muy serio “uy, he escupitao”.

– Estamos los dos lavándonos los dientes por la noche, y yo le digo siempre que se los tiene que cepillar mejor, porque al mi niño lo de lavarse los dientes no le hace mucha gracia, a él lo que verdaderamente le gusta es beber agua, escupitar en el lavabo y dejarlo todo perdido. El caso es que cuando ya le he repetido la cantinela unas cuantas veces y está un poco harto de la pesada de su madre me dice muy serio: “mamá, que ya me los he peinado”. Éste se debe pensar que como se usa un cepillo los dientes se peinan igual que los pelos, jajaja.

– Desde que era muy pequeño tenemos un juego en el que yo le preguntaba  “Álvaro ¿hasta dónde te quiere a ti mamá?” a lo que el respondía alzando el bracito y señalando el cielo. Ahora que no es que sepa hablar, sino que lo que no sabe es callarse, directamente me dice “hasta el cielo” cuando le pregunto. Pero lo mejor de todo no es eso. Lo mejor de todo es que cuando le digo “¿y hasta dónde me quieres tu a mí?” me dice “hasta el otro cielo”. No sé donde estará ese cielo, pero seguro que eso es muchísimo. Y aquí ya directamente me derrito.

Hasta la próxima entrega 😉

Maternidad

Frases para no Olvidar (III)

Desde hace unas semanas Álvaro se ha sacado una frasecita de la manga que le sirve para todo, pero sobre todo para librarse de todos los rapapolvos. La frasecita en cuestión tiene dos variantes, una más simple:

No pasa nara, mami/papi

       Y otra más elaborada que la ha descubierto hace unos días:

No te peocupes, no pasa nara mami/papi, vale?

       Si lo que ya ha hecho es muy gordo le añade al final ha sio sin quere y a tomar por culo asunto solucionado.

        En realidad esta frase se la he proporcionado yo porque cada vez que rompía o hacía algo sin querer le decía: no pasa nada, cariño, ha sido sin querer y ahora he creado un monstruo no hay quien se la quite porque se ha dado cuenta que es una frase comodín. Os cuento una serie de ejemplos con la frasecita:

– El angelito me rompe el juego de café del ajuar, si, el de los caros, que no lo he usado ni lo voy a usar nunca y tengo guardado en el mueble del salón cogiendo polvo pero que me encanta porque me lo compró mi madre, pues me dice no pasa nara, mami, ha sio sin querer. Y encima va a por su cepillo y me ayuda a barrer los trozos mientras me va consolando: no estés tiste mami, que no pasa nada, vale? Yo te ayuro. ¿Qué quereis que os diga? Me encantaba mi juego de café, pero ver a mi niño consolándome no tiene precio. Además seguro que lo hizo sin querer, no?

  Álvaro no se quiere dormir. Se levanta una y otra vez y yo estoy al borde de un ataque de nervios. Se me caen las lágrimas solas, de cansancio, de frustración… y va el mi niño y me dice: no pasa nara, mami, vale? y me come a besos. Y entonces pienso que ya dormiremos bien más adelante, cuando sea un poco más grande, que él lo tiene que pasar también mal por no ser capaz de coger el sueño… y me parece que tengo el niño más bueno del mundo y que me quejo de vicio.

– Esta misma noche le he dicho a Álvaro que no le puedo dar más teta porque las tengo malitas, pero el me ha dicho: no te peocupes, mami, no pasa nara, yo te curo. Me ha dado unos cuantos besos y ha seguido mamando tan tranquilo. Lo mejor de todo es que me ha curado. Sus besos también son mágicos, igual que los míos, debe de ser cuestión de herencia 😉

Y ya vamos por la tercera entrega 😉

 

Frases para no olvidar (I)

Frases para no olvidar (II)

Maternidad

Frases para no Olvidar (II)

Hace un mes y pico os contaba algunas de las frases que decía Álvaro en aquellos momentos y que a mí (y a su padre) nos resultaban muy graciosas. Pues bien, aquellas frasecitas que tanto nos gustaban han pasado a la historia, pero a cambio ahora tenemos una nueva:

                     “El lobo no mene, el lobo ta en el bosque. Si el lobo mene palo pum”

 A Álvaro le gustan mucho los cuentos. A veces pienso que le gustan demasiado porque me tiene toooodo el día contándole cuentos e inventándome historias. En cuanto se acuerda viene hacia mí (sigo siendo su contadora de cuentos preferida, aunque poco a poco se va dando cuenta que si su madre no puede tiene disponible otra baza: su padre) y me dice “mamá, cuento”.

Sus cuentos favoritos son todos aquellos en los que aparezca el lobo feroz. Le encantan, pero a la vez le dan un poco de miedo, sin embargo, el morbo puede con él y siempre acaba pidiéndolos. También le encanta jugar a que su papá es el lobo feroz que viene a comernos mientras que nosotros nos escondemos en la cueva (debajo de las sábanas).

Tanto cuentos y juegos con el lobo han traído como consecuencia que a veces diga sin venir al caso “uy, que miedo, que mene el lobo”. A lo que nosotros siempre le respondemos que el lobo no viene a casa, ni al parque, ni a la calle, ni a las bolas… porque el lobo vive en el bosque y que si viniera no pasaría nada porque le daríamos con un palo (pum, pum, pum).

Pues él se ha quedado con la canción y ahora en vez de decir que viene el lobo dice “El lobo no mene, el lobo ta en el bosque. Si el lobo mene palo pum”, y algún día incluso me he tenido que llevar el palo del senderismo colgado en el carro, por si acaso… Pobres lobos, que fama más mala se han echado a cuesta¡¡¡