Maternidad

Feliz Segundo Cumpleaños

Querido bebé:

Hoy haces dos añitos. Dos añitos acompañándonos y llenándonos de amor y sonrisas a partes iguales. Dos años de dormir acurrucados, de teta a todas horas y de cansancio infinito.

Me ha pasado igual contigo que con tu hermano, que llevo desde ayer tontorrona. Dándote más besos de la cuenta y abrazos más fuertes, contándote a cada rato qué estaba haciendo hace dos años en esos precisos momentos. Recordándote cuando aún estabas dentro de mi barriga y tú, que aún no entiendes eso, te levantas la camiseta, me señalas la tuya y dices “¿aquí?”, ja ja.

Sigue leyendo “Feliz Segundo Cumpleaños”

Anuncios
Maternidad

Feliz Primer Cumpleaños

Mi querido bebé:

Mientras te escribo esto no dejo de oír como haces ruido en el salón. Estás tirando algo con todas tus fuerzas, a burro no hay quien te gane. Mientras tanto yo intento escribirte cosas bonitas para desearte un feliz primer cumpleaños, pero entre la que tienes montada y que mi mente no deja de volar una y otra vez al año pasado me está costando un poco.

Hace un año te sentía la primera vez sobre mi pecho, tan pequeñito (aunque con 3,780 gr. de pequeñito nada, jaja), te olía y no podía dejar de mirarte. Hace justo un año descubrí que el amor no se divide, sino que se multiplica. Pero nunca hubiese podido imaginar que la bimaternidad fuese así, tan intensa y fácil a la vez.

Y es fácil gracias a ti, tesoro, que eres un bebé tan bueno que haces que yo pueda dividirme para atenderos a los dos. Los primeros meses te lo pasaste en el fular, dormidito sobre mi pecho, y desde que has aprendido a gatear te paseas por la casa sin anque parezca que nos hagas mucho caso, aunque de vez en cuando vienes a ver si seguimos vivos, ;).

Estás siempre sonriendo. Sé que llevo meses diciéndote esto en los post que te escribo cada mes, pero es que es verdad. Siempre hay una sonrisa en tu cara y en tus ojos. Una sonrisa infinita que nos alegra el alma y que hace que que cualquier cosa quede empequeñecida bajo su luz. Y muchas veces esa sonrisa estalla en carcajadas. Tienes una facilidad asombrosa para reírte, pero el que más veces consigue que lo hagas es tu hermano. Él, con cualquier broma o a veces hasta sin eso, hace que os partáis los dos de risa.

Tú lo buscas constantemente. Si no me doy cuenta, por las mañanas, saltas por encima de mí para despertarlo. Pero a tu hermano no le importa. Le digo que es tu favorito y hasta me chincha un poco con eso de que lo quieres a él más que a mí. Lo que no sabéis ninguno es que eso es lo que yo quiero, que os queráis por encima de todo.

Tu juego favorito es jugar a lo que esté jugando tu hermano. Si está entretenido con las construcciones, tu quieres las construcciones. Si juega con los coches, tú quieres los coches. Y si está viendo dibujitos en el móvil de papá, tú quieres coger el móvil, por supuesto. Así que mientras que tu te pasas el día detrás de tu hermano, tu hermano está la mayor parte del tiempo huyendo de ti, jajaja. Intuyo peleas en menos que canta un gallo ;).

Gateas a una velocidad que ni te imaginas. Tanta que a veces te digo que eres mi gateador profesional mientras te como a besos. Y ya das tus primeros pasitos mientras recorres el sofá o la cama. Pero también eres muy prudente y no te sueltas. Es más, cuando ves algo de peligro de dejas caer despacito de culo y te echas a gatear, jaja.

Desde que has aprendido a moverte por la casa tenemos que ultimar las precauciones contigo. Los baños tienen que estar cerrados porque si no abres el grifo de la bañera. El sofá está contra la escalera porque además de gateador también eres escalador profesional. La mesa contra el mueble de la tele para que no arranques los cables del teléfono, de internet y de todos los aparatejos que tiene ahí tu padre… En fin, que tenemos la casa patas arriba pero eso es lo de menos. Lo importante es que tenemos dos niños felices.

Porque feliz eres, se te nota a leguas. Tu risa y el brillo de esos ojos entre verdes y grisaceos te delantan. ¿Te acuerdas que en los primeros post que te escribí te decía que seguramente tus ojos cambiarían de color igual que lo que había pasado con los de tu hermano? Pues creo que me equivoqué. Al final papá se va a salir con la suya y te vas a parecer a él en todo, hasta en el color de los ojos ;).

Si te digo la verdad jamás pensé que iba a llegar a quererte igual que a tu hermano. En mis locuras de madre primeriza pensaba que el amor que yo sentía por Álvaro no podría volver a repetirse… Pero después llegaste tu y me di cuenta que no es que te quiera igual, sino que hay momentos en que te quiero más incluso (shhh, no se lo digas a tu hermano, entre otras cosas porque también hay momentos en los que lo quiero más a él que a ti…).

Eres la alegría de esta casa, la sonrisa infinita, la carcajada fácil, los ojos picarones, el niño que se amolda a todo, que no protesta, que duerme… Eres el segundo mejor regalo que me podía haber dado la vida y jamás había sido tan feliz como lo soy ahora con vosotros, aunque no me dejéis ni ir al baño sola, aunque duerma como en latas de sardina, depilarse sea un lujo e ir de compras una utopía… A cambio tengo los niños más bonitos del mundo y el corazón a punto de estallar de amor la mayor parte del día.

Feliz primer cumpleaños, mi vida. Gracias por habernos elegido como tu familia.

Te quiero hasta el cielo, tesorito.

Mamá.

 

Maternidad

Feliz Cuarto Cumpleaños

Empiezo este post que debí escribirte el día 25, el día de tu cuarto cumpleaños, pero que con la preparación de la fiesta de tu cumpleaños no tuve tiempo. Vaya madre, ¿eh?, pero más vale tarde que nunca, ¿verdad, cariño? Además, a cambio, te preparé una pedazo de fiesta de cumpleaños, como siempre ;).

Imagen de Feliz Cumpleaños Velas
Feliz Cuarto Cumpleaños

Me parece mentira que ya tengas cuatro añazos, si parece que fue ayer cuando te sostenía por primera vez en brazos y ahora eres ya todo un hombrecito. Me gustaría decirte tantas cosas que no sé si voy a saber plasmarlas… Te convertiste desde el primer momento en mi máxima prioridad y pusiste mi vida patas arriba. Jamás hasta entonces había amado tanto y tampoco había estado tan cansada, jaja.

Sigues siendo un niño súper demandante y con mucho carácter. Nos requieres para todo, para jugar, para comer, para dormir…( Ahora mismo me has hecho levantarme para que te ayude a lavarte las manos) A cambio también eres súper cariñoso. Cada dos por tres vienes a darme besos, abrazos y a decirme que me quieres. Esos momentos de amor pegajoso compensan todo 😉

Sin embargo, desde que nació tu hermano ya no soy el principal blanco de tus caricias y tus besos. A él lo adoras. Te pasas el día dándole abrazos y besos, a veces tantos y tan fuertes que lo agobias un poquito y llora, aunque la mayoría de las veces se deshace ante tus besos. Con tanto cariño has conseguido ganártelo y que se pase el tiempo buscándote y mirándote. Me encanta veros así y se que dentro de poco, cuando tu hermano sea un poquito mayor, será aún mejor (y también peor porque empezarán vuestras peleas 😦 ).

Tienes muchos amigos aunque tus favoritos son los Diegos y te pasas la vida hablando de ellos y de los partidos de fútbol que echáis en el patio de la escuela. Te encanta jugar al balón y te lo llevas a todos sitios: el balón y la bicicleta. Los abuelos te han regalado una bicicleta de mayores, con pedales y sin ruedines, ya veremos cómo se te da porque tu padre está deseando que aprendas para que lo acompañes a dar paseítos.

Eres un niño muy bueno pero te portas mejor fuera de casa que dentro (¿les pasa a todos?). Fuera eres generoso, comprensivo y me haces caso en casi todo. Dentro eres desordenado (como yo, jiji), te haces el sordo siempre que no te interesa algo y eres muuuuuy pesado. Muchas veces te digo que conseguirás todo lo que te propongas en la vida, por pesado, jajaja. Eres capaz de pedirme más de cien veces que te de un helado (por fi, por fi, por fiiiiii) y si así no me convences intentas negociar conmigo haciendo tratos (vamos a hacer un trato, me das un helado y yo te doy un beso o vamos a hacer un trato: me das un helado y mañana me das otro, jaja).

Hablas súper bien, razonas un montón y quieres saber el por qué de todas las cosas. Si no te convence una explicación siempre me pides que te la explique pero desde el principio. Te sabes todas las letras y dices palabras que empiezan por esa letra (por la p: pablo, papel, papelera, patata, paragüas, pierna, pie, polo…) y, muchas veces, cuando ves algo escrito intentas leerlo letra a letra y al final terminas preguntando qué pone ahí.

Eres un niño muy especial (a veces se nota demasiado que soy tu madre, jaja) y tienes una sonrisa preciosa. A veces te ríes con la boca y con los ojos y la belleza de tu sonrisa se multiplica por mil. Jugamos mucho a las guerras de almohadas y a saltar en la cama o a hacernos cosquillas (pero poquitas, jaja) y entonces estallas en carcajadas y es fiesta en esta casa.

Tenerte nos ha dado un mundo entero de posibilidades. Un mundo entero de primeras veces y tantas sonrisas compartidas y tanta felicidad que papá y yo no podemos estar más orgullosos de ti.

Que estos cuatro añitos estén llenos de felicidad para ti, tesoro. Y recuerda siempre que te quiero hasta el cielo.

 

Maternidad

Felices Tres

Querido Álvaro:

Hoy es tu cumpleaños y a mi me parece mentira que hayan pasado tres años ya desde que estás con nosotros. Tres años en los que nos has hecho conocer el amor sin medida y el cansancio sin medida también. Tres años de juegos, de besos, de teta, de dormir en el medio y quedarnos ensimismados mirándote… De correr detrás de ti, a veces arrastrándonos, porque vaya energía que tienes, cariño.

Ahora mismo estás aquí, tumbado en el medio de papá y de mi, en tu sitio y no paras de hablar, de cantar y de inventar historias. Esa boquita no para ni un momento… hasta dormido hablas. Y yo no puedo dejar de observarte y de maravillarme… No puedo dejar de preguntarme dónde se han ido estos tres años en los que has pasado de bebé a niño, en qué momento has crecido tanto que yo no me he dado cuenta… cómo lo hacía yo antes para vivir sin ti, dónde estaba este amor que ahora a veces me quema el pecho y, sobre todo, qué hacía yo con tanto tiempo libre… 😉

Han sido tres años muy intensos, tres años en los que has aprendido muchas cosas pero en los que nos has enseñado muchas más. Nos has enseñado a tener paciencia, a empezar de cero mil veces todos los días, a inventarnos como personas y como padres, a desviarnos del camino establecido para seguir por el que tu nos has ido marcando… Pero también nos has enseñado a QUERER. A querer así con mayúsculas. A amarte por encima de todo, hasta de nosotros mismos y a cambiar cualquier cosa solo por verte feliz.

Siempre pensé que la maternidad cambiaría mi vida pero jamás pensé que lo haría tanto y sobre todo que me daría tanto… Tanto amor, tantos besos y tanta felicidad.

Gracias cariño por los tres años más maravillosos de nuestra vida y felices tres, felices hasta el cielo 😉

Te quiero.

P.d. Tesoro, me hubiera gustado dedicarte una entrada mucho más larga pero estamos sin adsl en casa y te escribo desde el móvil y ya sabes que tu madre y el móvil se llevan regular 😉

Maternidad

El segundo cumpleaños de Álvaro


El sábado celebramos el cumpleaños de Álvaro. Su cumpleaños fue el día 25, pero decidimos celebrarlo el sábado porque era el día que mejor les venía a los titos que están fuera.

Lo celebramos en casa (bueno, en la cochera) e invitamos a la familia y a los amigos. Para nosotros es importante festejar que tenemos a Álvaro con nosotros, ya lo hicimos el año pasado y este año no iba a ser menos. Al contrario, ha venido más gente… El papá de Álvaro incluso me llegó a decir que se me estaba yendo de las manos… Y es que como siga a este ritmo esto va a pasar de ser un cumpleaños a la boda de Farruquito.

Adornamos la cochera con muuuuchos globos. Estuve pensando hasta unos días antes si ponerlos o no porque a Álvaro le dan mucho miedo, pero al final decidí que sí, que los ponía ¿qué es una fiesta de cumpleaños sin globos? Eso sí, los coloqué bien altos para que Álvaro no se pusiese a temblar en cuanto los viera. No sé que le pasa con los globos pero desde bien chiquinino le dan pánico y se los acercas más de la cuenta se coge un berre de mucho cuidado. La verdad es que no me lo explico, cuando a todos los niños les encantan.

Pusimos una mesa muy muy larga en el centro y las cosas típicas de los cumpleaños infantiles (patatas, sanwichs de paté y de nocilla, galletas, gominolas…). Compramos dos tartas (una manga gitana de crema y la otra de galletas) y cumpleaños resuelto.

Peeeero como en realidad no era un cumpleaños cumpleaños y había más adultos que niños, después preparé una cena a base de picoteos, muuuuuucha cerveza y las botellas de alcohol correspondientes porque una copita habría que tomarse para celebrar que mi niño ha cumplido dos añitos ¿no? Bueno, algunos se bebieron más de una, de dos y de tres con los efectos secundarios correspondientes, jaja.

No me digais que no son graciosos los monstruitos, jaja

          Álvaro disfrutó muchísimo. Estuvo nerviosito toda la tarde. No paró de jugar, de correr, de comer toda clase de guarrerías y de abrir regalos. Lo de los regalos a los niños tan pequeños es una pasada y eso que a mucha gente la avisé para que se vinieran al cumple después de las dos de la tarde del mismo sábado, cuando ya estaban cerradas las tiendas y no podían comprar nada.

Le regalaron un montón de juguetes (tantos que con los últimos regalos que abrió ya le chillaba más al envoltorio que al trasto en sí), ropa (menos mal que mis cuñadas me hicieron caso y le trajeron algo útil), un orinal (que nos vendrá genial para cuando llegue la temida operación pañal), una sesión fotográfica (con angelotes, que emoción¡) y dinero para la hucha de Disney (si, si, ya la estamos haciendo, jaja. Lo de la hucha de Disney fue idea de mi hermana, pero la verdad es que es una idea maravillosa, me he quitado así, de un plumazo, un montón de juguetes del medio).

Con su primo abriendo regalos, no sé cuál de los dos disfrutaba más

         Y bueno, pasamos una tarde-noche muy especial, rodeados de gente a la que queremos y celebrando que nuestro bebé ya no lo es tanto. Ahora queda un laaaaargo año por delante en el que aprenderemos muchas cosas, jugaremos hasta la extenuación y seguiremos intentando disfrutar de cada momento de esta maravillosa aventura que es ser padres… y el año que viene os volveré a decir que se me ha pasado el año volando, cosas de la maternidad.

Maternidad

¡Feliz Cumpleaños, cariño¡


Querido hijo:

         Hoy cumples dos años y sólo entenderás lo rápido que se me ha pasado este tiempo si algún día tienes un hijo y lo ves crecer. Sólo entonces entenderás la sensación que yo siento ahora, como si el tiempo se me escapara de las manos. Los niños traen un mecanismo consigo que hace que el tiempo vaya más rápido. Los buenos amantes, también. Espero que puedas disfrutar de ambos porque aunque son ladrones de tiempo es un tiempo que vale la pena perder.

        Tampoco voy a decirte todo lo que te quiero porque tampoco lo entenderás hasta que no seas padre. Jamás experimentarás un amor igual, tan grande que a veces da hasta miedo. Es como saltar en paracaídas, por mucho que te expliquen la sensación no creo que nadie se imagine qué es hasta que salta (por supuesto me niego rotundamente a que saltes en paracaídas, jaja).

 

Para mí esta foto es muy especial. Es la primera foto que tenemos de Álvaro ¿y qué desde ese momento me pareciera guapo? jaja

         Es increíble esta aventura de crecer y no sabes lo que estoy disfrutando acompañándote. Cada nuevo logro tuyo me parece más mío que de nadie y cada vez que alguien se queda maravillado por lo que sabes, yo, interiormente, aunque a veces también se me nota por fuera, me pavoneo de ello.

        Has aprendido a contar de corrido hasta el número doce tu solito, aunque si papá o yo seguimos contando hasta el veinte tu tratas de acompañarnos. Sabes las vocales y que la O es redonda como un balón. Con los colores no hay forma, sólo distingues el rojo y no todas las veces, ya habrá tiempo, mi vida, y si no no pasa nada, ya aprenderás que los colores y el género masculino no se llevan muy bien que digamos.

 

        Subes y bajas solo las escaleras (bajas de culo, pero solo, que es lo que cuenta) y no sabes el susto que me diste un día porque yo estaba tendiendo la ropa y cuando bajé estabas abriendo la puerta de la calle. “¿Cómo has bajado Álvaro?” Te pregunté. “Culo, mamá“, me dijiste y te faltó añadir “estás como tonta a ver si te crees que no sé que si bajo de pie me caigo”, jaja.

        Ya dices frases de cuatro o cinco palabras seguidas, la mayoría sustantivos y adjetivos, los artículos te los sigues comiendo. Y diferencias muy bien qué es grande y que es chico. Te dan un miedo horroroso los coches (uy, coche pisa) y siempre buscas la acera más grande para que quepamos los dos. “Esa no, mamá, chica”, me dices. Se te entiende casi todo y pronuncias la “jota” como si fueras de Valladolid y eso que nosotros por aquí la decimos aspirada. No sabemos quien te habrá enseñado a ser tan fino, ni a decir toro (todo), cuando tu madre dice to’ y se queda tan pancha. Y sigues con el qué… madre mía, no sabes hasta dónde estoy de la dichosa palabrita.

         Te encanta el agua y cuando te bañas con papá o conmigo ya la alegría es máxima. A veces estás a punto de volverte loco y saltas y echas tanta agua fuera que algún día nos van a salir goteras en la cochera, jaja.

          Los animales son otro de tus fuertes. Pides ir al campo tooooodos los días y si por ti fuera (por mí también, menos mal que está papá que pone un poco de cordura cuando nos entusiasmamos demasiado) tendrías la casa llena de guaus, allinas, oveja, jacas y ichitos.

         Sigues siendo muy generoso y compartes tus juguetes y golosinas con quien te pida. A veces de generoso te pasas porque aunque fulanito te diga que no quiere más gusanitos tu sigues, dale que te pego, arrecarcándoselos en la boca, jaja.

         También te encanta ayudar en todo y por la mañana, cuando hacemos las cosas de la casa, me echas una mano y eso se nota (tardo el doble o triple de tiempo, jaja). Me ayudas a tender la ropa, a ahogar regar las macetas… aunque tu tarea favorita es inundar fregar la casa y hacer muuuuuchos charcos y poder saltar. Saltar es otra de las cosas que más te gustan, saltar de los bordillos, en las alcantarillas, en la cama… a veces saltamos los dos juntos en la cama, pero esto no se lo digas a nadie porque si no van a decir que te lo consiento todo.

         Estás empezando a sacar carácter y a comprobar dónde están los límites. Tiras las cosas que te decimos que no se pueden tirar y después nos miras con la media sonrisa en la cara como diciendo, pues la tiré, a ver ahora qué pasa. Cuando te enfadas también intentas darme y me dices tota, no se dónde has podido aprender eso, y mira que estoy harta de pensarlo. Yo te digo que eso no se hace porque me haces daño y me pongo triste, o te abrazo muy fuerte y te digo que me gustan más los abrazos. No sé si lo estoy haciendo bien… qué miedo me da todo esto, hijo, tener que esperar años para ver los resultados.

 

        Me tienes cogida en un puño y haces conmigo lo que quieres, es el precio que tengo que pagar por llevarme casi todos tus besos. Me quieres por encima de todos, cariño, y a veces papá se pone un poco celoso porque dices que no le haces ni caso. Pero es mutuo, mi vida, para mí tampoco hay nadie como tú y raro es el día que papá o yo no nos vanagloriamos de la suerte que tenemos de tenerte.

        Te adoro.