Maternidad

Pedir Perdón y Dar las Gracias

A veces nos empeñamos en obligar a los niños a adquirir ciertas normas o convenciones sociales sin que estén preparados para ello. Y a veces, sólo a veces, nosotros mismos lo sabemos. Pero no vaya a ser que alguien diga que nuestro niño no está educado, por querer quedar bien ante los demás, o vete tu a saber por qué pero nos empeñamos en que den las gracias, saluden, den besos a desconocidos y cosas por el estilo.

          Nosotros, como padres, nunca hemos obligado a Álvaro a pedir perdón ni a dar las gracias. Y no lo hemos hecho por nada en especial. No hemos leído un estudio que avalara que es mejor dar vía libre a los niños, ni nada de eso. Simplemente hemos actuado así por inercia. No es algo que nos hayamos planteado nunca. Si es verdad que algunas veces le hemos dicho que de las gracias a alguien cuando le ha comprado una bolsa de gusanitos o algo de eso, pero sin obligar ni decírselo más de dos veces. Por supuesto que Álvaro no nos hacía ni caso y pasaba del tema. En esos casos, nosotros le dábamos las gracias al comprador de gusanitos en cuestión y santas pascuas.

         Con el tema del perdón hemos actuado de forma parecida. De hecho nunca le hemos dicho a Álvaro que tiene que pedir perdón. Lo que si hemos hecho hasta la saciedad es repetir, repetir y repetir cuando ha hecho algo que no está permitido que eso no se hace porque a mamá le duele, a papá o a quién sea (como podéis intuir estamos inmersos en la fase de la mano larga), pero ahí se quedaba todo. Jamás le he dicho que me tiene que pedir perdón porque me ha dado un manotazo, sino que le he explicado que eso no puede hacerlo porque me ha hecho daño.

        ¿Por qué os cuento esto? Porque Álvaro da las gracias desde hace más o menos un mes (incluso dice de nara cuando le agradeces algo a él) y el jueves por la noche me dijo por primera vez “o sento mamá, ha sio sin quere”. Estábamos en la cama y me dio con el juguete con el que se acostó esa noche. Como siempre le dije “ayyy, tienes que tener cuidado porque me has hecho daño” y va el tío y se disculpa. Yo pensé que había sido una cosa aislada, pero al día siguiente en la guardería me tiró con un animalito y cuando le dije que eso no se puede hacer porque me ha había hecho daño se volvió a disculpar.

      ¿Cómo hemos conseguido esto? o mejor dicho ¿Cómo ha aprendido él? Pues por imitación. Nosotros cada vez que la ocasión lo ha requerido le hemos pedido perdón (lo siento, cariño, ha sido sin querer) o le hemos dado las gracias. Y los niños aprenden todo lo que ven, todo.

          El problema es que seguimos viendo a los niños como seres inferiores y creemos que no hay que pedirles perdón ni darles las gracias y entonces los desproveemos de ejemplos.

Si en muchos sentidos nos comportaramos con los niños igual que lo hacemos con los adultos, otro gallo cantaría…