Maternidad

Celos entre Hermanos: Realidad o Ficción

Una de las cosas que más me preocupaba cuando estaba embarazada de mi segundo angelito es cómo se lo tomaría mi mayor. Él estaba muy contento con la futura llegada del bebé, hablaba de él, me daba besitos en la barriga… Pero una cosa es estar contento con un bebé que “no ve”, que no hace ruido ni le quita protagonismo y otra cosa es estarlo con un bebé que quiere estar 24 horas al día en brazos de su madre. Por eso, los posibles celos que pudieran surgir con la llegada del bebé me aterrorizaban.

Me daba pánico que no aceptara bien el cambio, que se sintiese desplazado, que no quisiera a su hermano… Y mil cosas más.

¿Cómo preparar a un hijo ante la llegada del hermanito?

Desde el principio intentamos hacer partícipe de todo al mayor: nos enteramos todos a la vez de la llegada del hermanito, vino a ecografías, me ayudó a preparar su ropita y su padre, unas horas después de nacer su hermano, fue a buscarlo a  a casa y se quedó con nosotros en el hospital.

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Maternidad

28 Semanas de Embarazo. Ecografía y Peso del Bebé.

Las mamás de hoy en día contamos el embarazo semana a semana, pero no hace tanto tiempo, nuestras madres, contaban el embarazo en meses. Yo estoy de 28 semanas de embarazo, ¿sabéis de cuánto meses estoy en realidad? De seis meses y medio, en pleno tercer trimestre. 

Bueno, en realidad ya no estoy de 28 semanas de embarazo, sino de 29+5 pero entre que la revisión ginecológica la tuve en la 28+6 y que después nos fuimos unos días a la playa… En fin, que es verano y no me da la vida para escribir todos los post que tengo en mente. Pero este no quería dejarlo en el tintero porque se que en unos años meses más bien no me acordaré y me hará ilusión recordar cómo me sentía estos días.

28 Semanas de Embarazo

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Semana 10 y Semana 11 de Embarazo

Diez Semanas

En la semana diez hemos descubierto estro gran secreto. En realidad a nosotros (bueno, a mí especialmente) me hubiera gustado aguantar un poquito más, por lo menos a la ecografía de las 12 semanas pero al final no pudimos aguantar y desvelamos el pastel.

Hemos tenido reacciones para todos los gustos. Algunas las esperábamos y otras nos han sorprendido enormemente. Los abuelos maternos han reaccionado exactamente igual que lo hicieron cuando les anunciamos el embarazo de Álvaro: no se lo han creído. De hecho, ni siquiera nos felicitaron por el nuev@ niet@… Para que luego digamos… Si esta reacción la tienen mis suegros seguro que pongo el grito en el cielo, jajaja.

Sin embargo los suegros reaccionaron como se espera en estos casos. Se alegraron muchísimo. Mi señora suegra nos dijo incluso “ay, con las ganas que yo tenía“, ni se yo como no se ha jartado ya de nietos, cuando la mayoría de los días tiene overbooking.

Mis hermanos también se pusieron muy muy contentos, se ve que un sólo sobrino en la familia se queda corto, jajajaja. Y los hermanos de mi señor esposo pues, exceptuando su hermana, pasaron un poco del tema… es decir, que ni fú ni fá.

A los amigos se lo dijimos el domingo que fuimos a comer con ellos al campo y se alegraron mucho de que fueramos “uno más”… Y eso a pesar de tener cuatro bodas… Cuatro bodas y un nacimiento, este año viene cargadito de acontecimientos y de desembolso de dinero, jajaja.

Once Semanas

Esta semana de embarazo ha sido muy tranquila y si no hubiera sido porque el lunes (11+6) me hicieron la ecografía de la semana 12 hubiera pasado por nuestras vidas sin pena ni gloria. Peeeero, tenía la ecografía y por tanto se ha convertido en una semana importante.

Como siempre me pasa la noche antes de la ecografía no pegué ojo. Bueno si, me acosté a la 1 de la madrugada y a las 3 ya tenía los ojos como platos y fui incapaz de volver a dormirme en toda la noche. No paré de darle vueltas a la cabeza pensando en las mil y una posibilidades de que algo fuera mal y no podía evitar pensar que en la ecografía de la semana ocho me dijeron que la bolsa aún no se había terminado de adherir al útero y además escuché el latido tan tan despacito… A eso hay que sumar que esta semana he vuelto a manchar… Vamos, un completo para que el sueño se esfumara y yo me pasara la noche muriéndome de la angustia.

Como en ambos embarazos voy a llevar a cabo un doble seguimiento (una clínica privada y en la Seguridad Social), así que aprovechamos que teníamos la cita de la Seguridad Social y cogimos también en el privado para hacerme la ecografía el mismo día y no tener que ir dos veces.

En ambos casos me dijeron que estaba muy bien y ya se ve muy formadit@. No paraba quiet@, venga dar vueltas y vueltas… Tanto que a ambas ginecólogas les costó tomarle la medida del pliegue nucal… Miedo me da que salga otro culo inquieto como su hermano, jajaja.

En cuanto al sexo de la criatura aún no sabemos nada. La ginecóloga del privado nos dijo que aún no tenía formado los genitales y que si quería me daba una aproximación por la inclinación de la columna pero decidimos no saberlo porque las aproximaciones sólo son eso y no queremos ilusionarnos con un niño o una niña y después que nos lo cambien de sexo 😉 Aunque para ser totalmente sincera debo reconocer que tengo una intuición muy fuerte acerca de si es niño o niña. Con Álvaro me paso igual y no me equivoqué… A ver si esta vez estoy en lo cierto o son las hormonas que me juegan malas pasadas 😉

ecografía semana 12
Ahí tenéis a “la lentejita” que con sus 5 cm ya de lenteja tiene poco 😉

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Primeras Semanas de Embarazo

Aviso a navegantes que este es un post para mí, para el recuerdo. En él cuento qué he sentido durante las primeras semanas de embarazo, así que trata sólo de eso, de mis primeras sensaciones en estas semanas. Os lo digo por si no queréis leer el tostón de post que ha tocado hoy… aunque ya que estáis aquí podíais seguir hasta el final. Total son unos minutinos de nada 😉

Cuatro semanas

Aún no me he hecho el test para confirmar el embarazo y ya sé que estoy embarazada. Lo intuyo desde hace prácticamente diez días, casi desde el mismo momento de la concepción. Lo sé porque tengo las mismas sensaciones que en el embarazo de Álvaro, sólo que aquella vez era mamá primeriza y no supe entender los mensajes que me mandaba mi cuerpo. Siento incertidumbre, alegría, miedo y amor desmedido a partes iguales. Supongo que eso es la felicidad, la mezcla de un montón de emociones.

Sé que estoy embarazada porque vuelve a apetecerme comer fruta a todas horas, porque sonrío sin motivo y lloro también, porque miro a Álvaro y pienso en si le gustará ser el hermano mayor, porque miro a mi señor esposo y futuro padre de la segunda criatura y lo veo de otra forma… con más amor.

Sé que estoy embarazada porque desde hace días duermo con una mano en la barriga y otra abrazando a Álvaro. Una postura rara y difícil de cojones pero si no los toco a los dos no soy capaz de dormir.

Sé que estoy embarazada porque mi marido me mira de otra forma. Me mira con una sonrisa en los ojos y con un amor infinito en los labios porque sabe sin saberlo que dentro de mi está ocurriendo algo grande.

Sé que estoy embarazada y aún no me hecho el test de embarazo. Simplemente lo sé.

(Escrito el 28 de enero de 2015)

Prueba de embarazo

Seis semanas

A veces me parece imposible que esté embarazada. Con el embarazo de Álvaro estaba embarazada 24 horas al día y tenía ganas de gritárselo al mundo. No podía dejar de acariciarme la barriga y me reía sin motivo. Hasta el mundo empezó a ser mejor de repente.

Con este embarazo la mayor parte del día no me acuerdo de que estoy embarazada. No lo pienso tanto ni le doy tanta importancia. Por ejemplo, en el embarazo de Álvaro apenas si cogía peso. La fregona la llenaba por la mitad y si iba a la compra daba varios viajes al coche por no llevar las bolsas excesivamente cargadas. Ahora me paso la mayor parte del día con los 15 kilos de mi angelito en brazos.

Además, cuando estaba embarazada de Álvaro tenía unos ascos de los que no me quiero ni acordar. Ahora no tengo nada. Absolutamente nada. Según mi matrona lo normal es no sentir nada, pero es que por lo menos en mi anterior embarazo sabía que algo se estaba gestando dentro de mí porque cualquier olor fuera de lo normal, o normal mismo, me producía un asco que me entraban hasta ganas de vomitar. Ahora no. Ahora estoy deseando de que lleguen las 8 semanas para verlo, para saber que está ahí, para oírlo…

En mi anterior embarazo, mi señor esposo se embarazó lo mismo que yo y sufrió los mismos síntomas. Ahora estamos los dos asintomáticos perdidos.

Cuando estaba embarazada de Álvaro me pasaba las horas muertas buscando información sobre cómo sería en esos momentos, cuanto mediría… ahora solo lo he buscado un par de veces. No tengo esa necesidad de saber. En mi anterior embarazo mi señor esposo y yo nos pasabamos las horas hablando de la lentejita, ahora solo la nombramos de higos a brevas, aunque ha heredado el mismo nombre que le dimos a su hermano 😉

(Escrito el 10 de febrero de 2015)

Ocho semanas

Es 24 de febrero y hoy hemos visto por primera vez a la lentejita. Tenía la cita a las 17:30 horas de la tarde y he pasado un día horrible. Los nervios se me han metido en el estómago y apenas si me han dejado vivir. No sé ni que he hecho en todo el día… Sólo me he dejado llevar, apenas he podido prestar atención cuando me hablaban, no he podido comer siquiera… Por una parte estaba deseando que llegara la hora para ver si todo estaba bien, por otra me daba un miedo horroroso enfrentarme al ecógrafo.

Hemos llegado a la consulta con la hora pegada en el culo, como no puede ser de otra manera con mi señor esposo, para ponerme más nerviosa todavía, pero aún así hemos tenido que esperar casi 20 minutos. 20 minutos eternos para verla. Cuando la ginecóloga nos la ha enseñado y nos ha dicho que tenía latido el corazón a mí casi se me sale por la boca junto a un gran suspiro. De todas formas su latido no era como el de Álvaro. El latido de Álvaro era un ta ca ta ca ta ca ta ca constante y muy rápido. Esta vez apenas si se oía e iba muuuuucho más despacio. Según la ginecóloga porque el embrión no se estaba quieto y no se dejaba hacer. Según el padre de la criatura porque ahora nos toca el niño tranquilito, que con Álvaro ya gastamos el cupo de niño nervioso.

Mi lentejita está bien y tiene latido. Creo que esta noche voy a dormir a pierna suelta.

(Escrito el 24 de febrero de 2015)

lentejita
¿No me digáis que no es guap@ mi niñ@? Si hasta con mi mierda de móvil ha salido favorecido 😉

Diez Semanas

A mediados de la semana 8 empezaron los ascos. ¿No querías síntomas? pues toma dos tazas. Son exactamente iguales a los que sufrí con Álvaro. No soporto muchos olores, sobre todo el olor a comida y la mayoría de los días ceno ensalada y si mi señor esposo no me insistiera también comería ensalada. A veces me apetece ensalada hasta en el desayuno. Es lo único que tolera mi estómago sin que se ponga del revés. Con Álvaro me dió con la fruta, y ahora entremezclo la fruta y el verde ;).

También a finales de la semana 8 manché un poquito. Ya me dijo la ginecóloga que podía pasar porque la bolsa aún no se había terminado de adherir al útero, de todas formas me asusté. Siempre asociamos el manchar con que pasa algo malo y no siempre es así. Por suerte todo sigue perfectamente.

Estas dos semanas han pasado volando aunque ya por las noches la barriguilla se empieza a inflar. De todas formas como el embarazo sigue siendo nuestro gran secreto aún pasa totalmente desapercibida para los demás. Lo mejor de esta semana ha sido sin duda que Álvaro ya empieza a asimilar que va a tener un hermanit@ y a veces viene a darme besitos o peetes en la barriga.

En esos momentos, literalmente, me derrito de amor. Este embarazo lo estoy viviendo de otra manera, más tranquila y relajada, más como si fuera algo natural y yo no fuera la única embarazada de la historia (con el primer embarazo nos volvemos un poco paranoicas, o al menos yo me volví), pero compartirlo con Álvaro está siendo mejor incluso de lo que me había imaginado.

(10 de marzo de 2015)

alvaro abrazando a la barriguita
En momentos como éste me derrito de amor