Maternidad

Echaré de menos estos Días.

        Echaré de menos estos días. Días en los que no tengo ni un momento para mí, para leer un libro, para coser un ratito o para comer sin tener que levantarme una media de cuatro o cinco veces en cada comida.

        Echaré de menos estos días. Días que me paso recogiendo pañales, encontrándome juguetes en el sitio menos pensado y limpiando huellas de deditos por las paredes y los muebles.

        Echaré de menos estos días. Días de rutina, de pasear a Nieve, jugar al balón en el parque y luchar para que te metas en la bañera y después para que te salgas.

       Echaré de menos estos días. Días de leer un cuento y dos y tres y muuuuuchos, de ver en la tele a Caillou, a Piti Mouse, a Pepa Pig o a Pocoyó y que las conversaciones con papá se reduzcan a un sólo tema: tú.

        Y también echaré de menos estas noches. Noches de negociaciones sin tregua, de desesperación, frustración y lágrimas, noches de cansancio, de “menos mal que viniste a nacer en esta casa” y de “quizás mañana tengamos más suerte“. Noches en las que te has adueñado de nuestra cama y al otro amor de mi vida lo tengo tan lejos.

        ¿ Sabes por qué? Porque nunca antes había amado tanto. Nunca antes me había quedado embobada viendo dormir a alguien, ni me habían entrado ganas de darle un abrazo tan fuerte tan fuerte que se fundiera en mis brazos… Nunca antes papá y yo habíamos vivido tantas primeras veces ni tantas miradas complices. Y porque estos días son también los días de las risas, de los saltos en la cama, de los besos con babas y las uñas negras. De los cosquillas y el lobo feroz, de las canciones en inglés y de los “yo solito”, de los sandwich de Álvaro y los bailes en la cocina…

        Por eso sé que echaré de menos estos días y quizás, algún día, también echaré de menos estas noches.