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Manualidades para el Día de la Madre

Los que lleváis algún tiempo por aquí ya sabéis que me encanta celebrar los días inventados por el Corte Inglés especiales y que soy adicta a hacer manualidades, así que ¿cómo no iba a dedicarle yo un post de manualidades al día de la madre? Aunque si os digo la verdad, y espero equivocarme, no me espero ningún detallito para este día. Mis angelitos son aún muy pequeños para entender de estos días, en el colegio del mayor no hicieron ninguna manualidad para el día del padre por lo que tampoco creo que lo hagan para el día de la madre y mi señor esposo… mi señor esposo se va a escudar en que a él no se le dan bien estas cosas, ya veréis…

Sin embargo, como me niego a quedarme sin regalito aunque me lo tenga que hacer yo misma hace unos días que me puse a buscar cositas fáciles de hacer para poder compartir la experiencia con Álvaro a ver si a él le voy inculcando que a las madres hay que quererlas todos los días, que sí, pero que porque le haga un regalito una vez al año sólo por eso, por ser su madre, no pasa nada ;). Comparto también las ideas que más me gustaron con vosotros, por si queréis haceros un detallín para el próximo día de la madre, o por si pasa por aquí algún padre despistado que esté dispuesto a hacer manualidades 😉

Manualidades para el Día de la Madre

Tarjetas. A veces no es necesario una gran cosa y, por lo menos yo, con una simple tarjeta me conformo. Sobre todo si son tan bonitas como éstas:

 

Manualidades con huellas. Me encanta hacer manualidades con las huellas de los niños. Cualquier cosa queda súper entrañable, se hacen en un momento y a mi angelito mayor, por lo menos, le encanta pringarse las manos o los pies para estampar su huella. En san google podéis encontrar un montón de ideas para hacer pero a mi las que más me han gustado han sido éstas tres, especialmente las bolsas 😉

 

Guardajoyas. Dicho así parece que la que os escribe es la Preysler y que en mis manos no caben más anillos de diamantes, jaja. No es el caso, peeeeero reconozco que algún anillo y alguna de plata tengo y bisutería también. Lo de ser un poco árbol de Navidad lo heredé de mi madre y la verdad es que me gusta tener las cosas colocaditas porque si no después no encuentro el colgante que justo me va bien con la camiseta ;). Mirad que cosas tan bonitas he encontrado, seguro que algo de esto termino haciendo, aunque lo termine dos semanas después del día de la madre ;). La percha para los collares con una simple rama queda preciosa pero si la queréis más útil podeis hacerla con una percha de madera y así la podéis guardar en el armario.

 

Manualidades con hueveras de cartón. Las hueveras de cartón ofrecen un montón de posibilidades y encima, además de hacer preciosas manualidades, estamos reciclando ;). Hace mucho tiempo que me fijé en las hueveras como costureros (ya sabéis que la costura es otra de mis aficiones), pero también se pueden hacer preciosas flores o cuadros como el de la imagen.

 

Portarretratos. Lo portarretratos siempre son una buena opción porque seguro que hay mil fotos de nuestros peques que queremos enmarcar. Además, éstos se hacen de manera muy facilita y quedan muy vistosos, ¿verdad?

 

Y recordad que aunque no tengamos ningún regalín para el Día de la Madre nuestro mejor regalo son ellos, aunque por supuesto tenéis permiso para matar al padre de las criaturas ;).

P.D. Las imágenes fueron tomadas prestadas de san google, si alguna tiene derechos de autor y quiere que la retire de este humilde blog sólo tiene que decirlo ;).

Maternidad

Puente del 1 de Mayo y Día de la Madre

Si, ya sé que este post debería haberlo publicado ayer lunes y a primera hora que era cuando pegaba… Que ya estamos a casi jueves y parece que ha pasado una eternidad desde el fin de semana largo que hemos tenido… Pero es que no me da la vida para más y mejor tarde que nunca que no quiero estar el año que viene a estas alturas preguntándome qué hice a primeros de mayo… Ya sabéis que la cabecita la tengo regular 😉

Puente del 1 de Mayo y Día de la Madre

Como este año el 1 de mayo ha caído en viernes nos hemos encontrado un puentecino para volver a hacer las maletas, que es uno de nuestros pasatiempos favoritos. Pero como para viajar “solo” utilizamos el dinero de la hucha de las vacaciones y la vaciamos en Semana Santa esta vez tuvimos que ajustarnos el cinturón e irnos a la casa que tienen los abuelos en la playa, que allí hasta ahora el alojamiento es gratis 😜

Salimos el viernes sobre las 10, que tampoco es cuestión de madrugar para un día que tenemos de remolonear en la cama y Álvaro se tiró las dos horas largas de camino preguntando que cuándo llegábamos a la playa. El mi pobre se pensaría que íbamos a tardar lo mismo que cuando vamos a la piscina y salir del pueblo y empezar a ver carretera y campo y empezar a preguntar fue todo uno. No paraba de decir “¡esto es el campo!” como queriendo decir “¿no me habíais dicho que íbamos a la playa?”

Por supuesto no recordaba la casa… ¡Cómo para acordarse de que allí tiene algunos juguetes…¡ Cuando abrió un armario y descubrió una bolsa llena de juguetes casi se vuelve loco. Se los quería llevar toooodos a la playa. Menos mal que lo convencimos diciéndole que solo se podía llevar los que cupiesen en su mochila porque cada uno tenía que llevar sus cosas, que si no…

Y ha aprendido que antes de ir a la playa hay que echarse cremita porque el sol quema y después te pica. Se lo ha aprendido tan bien que era el encargado de mentalizar a su padre “no pasa nada, papá, solo es crema. ¿No ves que el sol quema?” mira que nos lo dijo clarito… Pues la tonta de su madre ni así le hizo caso y se ha abrasado.😖

Cuando llegamos a la playa los ojos casi se le salen de sus órbitas al ver tanta agua y tanta arena juntas. Pero eso si, hasta llegar al sitio donde tendimos las toallas (no, no llevamos sombrilla, yo me quería achicharrar a toda costa) la arena no podía rozar sus delicados pies y lo tenía que llevar su madre en brazos, aunque diez minutos después estuviera rebozado en arena.

Álvaro retozando en la arena

Y como ha saltado en las olas… Empezó con “solo los pies, mama, por fi” y ha acabado metido enterito y eso que el agua estaba helada… ¡Madre mía, que mala madre soy¡. El agua fría y el niño metido en la playa… Menos mal que no se ha puesto malito ni nada, porque si no su abuela me hubiera vuelto medio tarumba con la cantinela de que a quién se le ocurre dejar que el niño se metiera en el agua y patatín y patatán.

ÁLvaro en la playa

Además, el domingo fue el Día de la Madre. El tercer Día de la Madre que celebro y el único que ha merecido la pena. Vosotr@s no os acordaréis pero a mí no se me ha olvidado el Día de la Madre del año pasado, cuando mi señor esposo y padre de la criatura ni siquiera se acordó de felicitarme. Pero este año yo no estaba dispuesta a quedarme sin celebrarlo y mucho menos sin los regalos besos y abrazos correspondientes… Así que llevo más de un mes recordándole al marido que el primer domingo de mayo es el Día de la Madre y que me tiene que hacer un regalo. Si, así, sin paños calientes, porque si no se lo digo tan claro lo mismo me dice “felicidades” y santas pascuas. De todas formas, como no me fiaba mucho de él (cariño, por si lees esto que sepas que en todo lo demás eres perfecto y que te adoro) ya me encargué yo solita de comprarme un detallito en forma de frasco de colonia, que nunca viene mal ;). Pero esta vez mi hombre me ha sorprendido… El sábado por la tarde me llevó de tiendas a Huelva (y se perdió a su querido Madrid¡¡¡) y me compró un bolso precioso que elegí yo y el domingo me trató como a una reina todo el día ¿se puede pedir algo más?

Aunque sin duda el mejor regalo del Día de la Madre fue la flor que me trajo mi angelito de la guarde y sus besos y abrazos… Y el año que viene los tendré por partida doble 😉

flor del día de la madre

Maternidad, Viajes en familia

Fin de semana con los titos y el Día de la Madre

           El pasado fin de semana lo hemos pasado con los titos. Hacía mucho tiempo que Álvaro no estaba con mi hermana porque como conté aquí, nosotros pasamos la Semana Santa fuera de casa, mientras que ellos la aprovecharon para pasarla en el pueblo. El sábado nos levantamos tempranito y nos fuimos a ver a los titos. Teníamos ya todo el día planificado y cómo hacía mucho tiempo que no estabamos en Portugal (lo digo con ironía, ¿eh?) decidimos que, a pesar de que iba a hacer muuucho calor, iríamos a visitar algunos pueblinos portugueses.

          Estuvimos en Estremoz, que es un pueblo que conserva bastante bien las murallas. Fuimos a ver la Pousada (que es igual que si en España estuvieramos hablando de un parador de turismo), que es preciosa, y nos dimos la negra de reir porque nos colamos por todos sitios, hasta en el comedor. Mi cuñado incluso le llegó a decir a una camarera que si le podía abrir un patio porque desde allí salía una foto muy bonita de una torre y la pobre (creyéndose que era un huesped) se lo abrió encantada. Después nos fuimos a Arraiolos, donde comimos y vimos el castillo.

Álvaro cogió muchas “lo que huele” (flores)

            Y ya por la tarde nos fuimos a visitar el Dolmen do Zambujeiro, que es alucinante… es el más alto del mundo. Las piedras que sostienen la cámara miden más de seis metros… y todo eso hace más de 6.000 años (y sin gruas). Y ya que estabamos vimos también el Crómlech de los Almendros y el Menir del Monte de los Almendros, cerca de Évora.

 

Dolmen do Zambujeiro. La foto no le hace justicia y además la chapa esa no se que pinta, la verdad…

           Llegamos a casa de mi hermana super tarde. Cada vez que salimos de casa me doy cuenta del niño más bueno que tengo, el pobre ni se queja ni nada y se va acomodando a todo. Eso sí, ayer, cuando veníamos de vuelta cantaba el solito caquillo, caquillo (castillo, castillo).

           El domingo, aprovechando que las tiendas estaban abiertas, estuvimos de compras. Por supuesto Álvaro salió ganando, yo no sé qué me pasa, pero es que veo ropa de niño chico y se me van los ojos y la cartera detrás, no me puedo contener. Yo puedo ir hecha una piltrafa, pero mi niño tiene que ir perfecto. Mi hermana se ponía las manos en la cabeza, pero tiempo al tiempo, ya le tocará y verá como a la ropa de niños le echan algo para que sea imposible resistirse a traertela a casa, jaja.

          El domingo fue el Día de la Madre, pero yo no lo sentí como mi día. Que conste que sé que el Día de la Madre es un invento del Corte Inglés y todo eso que dicen los que no quieren celebrarlo, pero a mí me gusta celebrar los días tontos o comerciales, a ver qué le voy a hacer… Bueno, pues el caso, que Álvaro me dio muchos besos y abrazos, como todos los días, pero aún es muy pequeño y el pobre no sabe de días especiales, y el padre (ay el padre¡) pues no se acordó hasta que mi hermana se puso a llamar a mi madre para felicitarla. Y no os voy a decir que me dio igual porque no es verdad. Me dolió y mucho, sobre todo si tienes en cuenta que yo el Día del Padre me levanté a las cinco de la mañana para prepararle su detallito… Y encima después vas y lees en los blogs cosas como ésta y te preguntas por qué él que tú has elegido para que sea el padre de tus hijos no tiene algún detallito, que no tiene que ser nada caro ni nada de eso (aunque si lo es, pues mejor, jajaja), si nosotras con cualquier tontá se nos caen los palos del sombrajo…

         En fín, que la que le cayó después hace que ahora esté más suave que un guante, habrá que ver el lado positivo, jaja (que conste que me río por no llorar, jajaja), y, además, os aseguro que el año que viene no se le olvida.