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Felices 22 Cumplemes.

Mi querido bebé:

Ayer hiciste 22 mesitos. Cómo pasa el tiempo… hace nada eras una lentejita en mi barriga y hoy ya tienes los dos patitos. Y aunque sigues siendo un bebé ya tienes muchas cosas de niño.

Sigues a todas partes a tu hermano y quieres jugar con todo lo que está jugando él. Si tu hermano tiene un balón, tu quieres ese mismo balón, si tu hermano está dibujando tu quieres dibujar y exactamente con el mismo lápiz que él, si tu hermano está viendo la tele tu vas y se la apagas para que te haga caso. A veces lo sacas de sus casillas porque no lo dejas ni cinco minutos en paz y se esconde en el baño o en la cocina para que no lo encuentres, jaja.

Sabes ya un montón de cosas. Tantas que a veces me quedas asombrada. Por ejemplo, sabes subirte y bajarte de la cama solito (bueno, esto lo haces desde hace meses, pero me sigue sorprendiendo), sabes bajar las escaleras sentándote de culo y bajando poquito a poquito, sabes saltar en los sofás, friegas la casa de maravilla y sabes perfectamente dónde están los helados. 😉

Y hablas un montón. Tanto que no hay día que no me sorprenda de alguna cosa nueva que dices. Cuentas hasta tres perfectamente y hasta ocho saltándote la mitad de los números, jaja. Y te encantan los balones y las pelotas y jugar al fútbol. Juegas con papá al fútbol en el pasillo, como tantas veces hemos jugado con tu hermano, y tus palabras favoritas son “pasa”, “chuta”, “penati” y “goooool”. El gol lo cantas estupendamente.

También te gusta mucho jugar con los coches, pasear el carrito con un balón dentro y montarte en la bici, “bisi” según tú. Te encantan los libros. Y siempre tienes uno en las manos y a diferencia de tu hermano no te ha dado por comértelos.

Y también sabes que mamá te quiere hasta el cielo, que abuelo juega contigo al futbolín, que la prima es muy chiquinina y dices en tu media lengua el nombre de los primos.

Te encantan los animales. Y sabes que la vaca hace “múúúúúú”, el pollito “pío” y que el pollito que nos dieron las monjas se convirtió en gallo y ahora hace “kirikiki”. También sabes que el lobo hace “auuu”, los guarrinos “oin oin”, las “ovekas” hacen “beee” y que el perro hace “guau” y una vez el perro de la vecina te dio un susto “tuhto”. Desde entonces cada vez que te preguntamos como hace el perro dices “guau. tuhto” todo seguido, jaja.

También sabes que está “abiba” y que está “abajo” y cantas el cumpleaños feliz casi enterito. Te gusta mucho cantar. A veces, cuando vamos en el coche, te arrancas a cantar una canción que nadie más que tu comprendes pero a tu padre y a mí se nos cae la baba de oírte.

Duermes muy bien. Infinitamente mejor que tu hermano. Algunos días te despiertas dos veces, otras tres y algunos días me sorprendo por la mañana porque estás en la misma posición en la que te dejé. Duermes mejor solo que conmigo. Así que aunque seguimos durmiendo todos juntos papá, tu hermano y yo nos pegamos en una cama de 1,50 mientras que tu duermes solo en la cama de al lado. 1.35 solo para ti. 😉

Comes muy bien. En eso te pareces a tu hermano a tu edad. Te gustan las lentejas, la sopa, los garbanzos, las croquetas, los filetes, la verdura… Y adoras la “futa”. Nunca le dices que no a cualquier fruta y te gusta que te la ponga en los platos de colores para comértela tu solito. También te gusta la cocacola y las chuches (mala madre en modo on).

Te encanta saltar en la cama y en los sofás. A veces porque imitas a tu hermano y otras veces porque, simplemente, tendréis el gen saltador muy desarrollado, jaja.

Te defiendes muy bien. Cuando algo es tuyo no hay quien te lo quite. “Es míoooo” dices a voz de grito. Y cuando nada funciona para salirte con la tuya sacas los dientes de paseo. Esto está siendo nuevo para nosotros porque tu hermano jamás mordió. Sin embargo tu, de vez en cuando muerdes, sobre todo a tu pobre hermano, que en cuanto te ve acercarte con los dientes preparados para el ataque empieza a chillar.

Te gusta mucho el agua. Y este verano estás disfrutando muchísimo en la piscina. Te gusta tirarte al agua y que papá te rescate en el aire o jugar en la bañera a trasvasar agua de un vaso a otro. Así te puedes pasar un buen rato y cuando te saco para secarte siempre siempre lloras.

Eres un niño precioso. Mi rubito de piel morena y ojos verdes, siempre con una sonrisa en esa cara de pillo. 😉 Viniste a nuestras vidas a demostrarnos que el amor se multipla, a enseñarnos que con “los segundos” es todo más fácil, a llenarnos la vida de sonrisas y a no dejarnos tener ni un minuto de tranquilidad.

Eres, sois, lo mejor que tengo, que tenemos. Gracias por elegirnos como familia.

Felices 22 meses, mi amor. Te quiero hasta el cielo.

 

 

Feliz 20 cumplemes

Tengo el blog medio abandonado. Apenas paso por aquí y cuando lo hago es para dejar recuerdos, vivencias que no quiero que se me olviden nunca, post para el futuro… Palabras que no le interesan leer a nadie pero que para mi son las más especiales porque pienso que quizás algún día las lean mis niños y les guste saber cómo eran a tal edad, que decían o en que mes le salieron los dientes, jaja. Y como su madre tiene memoria pez pues qué mejor que dejarlas por escrito, ¿no?

Mi bebé ya ha cumplido veinte meses. En realidad cada vez tiene menos de bebé y más de niño. Ver crecer a los hijos es una experiencia maravillosa, te alegras de sus pequeños (o grandes logros) pero a la vez tienes constantemente la sensación de que el tiempo se te escapa de las manos, que crecen demasiado deprisa… A menudo le digo a mi madre “si pudiera los congelaba”. Ella dice que estoy loca pero ¿no os gustaría a vosotras “congelar” cada instante?

 

Felices veinte meses

Mi querido bebé:

Hace un par de día cumpliste veinte meses. Veinte meses ya… Fue un día de esos en los que las madres nos ponemos nostálgicas. Puede parecerte una tontería pero no es lo mismo cumplir dieciséis meses que veinte. Los veinte es como una fecha más importante, como una fecha clave… Uno de esos días en los que no paras de echar la vista atrás y recordar cuando naciste, los primeros pasos, las primeras sonrisas. Hace tan poco tiempo de todo eso y a la vez parece que ha pasado una eternidad… ¡Ayyy, quién pudiera detener el tiempo¡

No te miento si te digo que sigues siendo un niño-bebé precioso. Mi pequeño rubito de ojos verdes, siempre tan alegre, tan sonriente, tan cariñoso… Corres hacia mí en cuanto me ves y te tiras a mis brazos. Tu hermano hasta hace nada también lo hacía. Ya no, ya lo hace muy pocas veces. Por eso disfruto tanto de tus “amááááaááaá´” y de tus abrazos de bienvenida, porque se que son limitados 😉

Ya hablas un montón, pero un montón de verdad. Pides todo lo que quieres: pan, teti, eta (galleta), agua, aooon (balón), oto (moto), chuche, utaaa (fruta), illaaa (silla, porque no te puedes sentar en la trona como todos los bebés, no, . Llamas a tu hermano a voz de grito en cuanto lo pierdes de vista, sobre todo como te des cuenta de que se ha dormido a la siesta o que está entretenido en algo y no te está haciendo caso.

Y repites todo. Eres un lorito. Estamos hablando cualquier cosa y repites las últimas palabras. Y cuando no te enteras de algo dices ¿qué?, ¿qué?, ¿qué? Y así eternamente y como te des cuenta de que haces gracia ya no paras de decirlo entre sonrisas y caras picaronas.

Te encanta saludar: hola pollito (si, tenemos un pollito en casa, además de la perri y de los peces… Pronto se está tu padre quejando, ya verás…), hola pimo, hola, hola, hola, y siempre moviendo la manita.

Dices que las flores huelen agggg y cuando te estoy cambiando el pañal te pregunto “¿cómo huele la caca?” dices agggg e inmediatamente después dices a ores (a flores), jajaja. Si ya lo sé que son tonterías, tesoro, pero tonterías como éstas pueden hacer que yo sonría cada vez que me acuerdo de tus ocurrencias.

Ya no paras quieto. Más que andar corres y te encanta subirte a todos sitios. Entre más peligroso es, mejor.

Adoras a tu hermano. Lo imitas en todo. Si, ya sé que esto te lo digo en casi todas las entradas, mes a mes, pero es que es verdad. Si el gatea tu también te tiras al suelo a gatear, si pide agua tu también, si viene y me da un beso tu inmediatamente vienes detrás. Y dices “ieo” que es “te quiero” en tu media lengua. Os digo “te quiero”, “te adoro” o “te amoro” (que es una expresión que se inventó Álvaro y que la seguimos usando) un montón de veces y como tu hermano responde “te quiero” o “yo también”, pues tu también respondes “ieo” y yo me derrito de amor.

Es tan bonito tenerte, teneros, veros interactuar, ver como tu hermano huye de ti, directamente, porque no lo dejas en paz y al minuto buscarte… Ver como os dais besos, como hasta dormidos tenéis que estar cerca… que merece la pena todo, hasta las cuatro horas de viaje que me pego para que estemos todos juntos, jaja.

Felices veinte meses, mi vida. Te quiero hasta el cielo.

Mamá

 

Felices 19 Meses

Mi niño bonito:

El día 6 hiciste 19 meses, y si no me llego a obligar ahora a escribirte este mes también te hubieras quedado sin tu felicitación-recordatorio… como el mes pasado… Cuando pase un tiempo seguro que me arrepiento de no haber dejado constancia por escrito de tus avances pero nuestro día a día es, desde hace unos meses, taaaaan complicado que apenas si tengo tiempo para sentarme un ratino a escribirte.

Seguimos viviendo (sobreviviendo, mejor dicho) separados de papá y de tu hermano de lunes a viernes, echándonos terriblemente de menos, colgados de las vídeollamadas y haciendo kilómetros y kilómetros con tal de pasar una tarde juntos. Está siendo difícil para todos, pero a ti no hay quien te quite la sonrisa de la cara, y gracias a esa alegría voy yo aguantando lejos de tu hermano. Siempre digo que eres mi niño “quitapenas”, pero es que la sonrisa infinita en tus ojos pueden acabar hasta con el día más gris. Menos mal que te tengo conmigo, cariño.

Estos dos meses en los que no he escrito nada sobre ti has avanzado un montón, sobre todo en el habla. Repites todo con esa lengua de trapo y has aprendido un montón de palabras nuevas. Ya no le dices “pam” a la pelota, sino “popa“, has perfeccionado “papapo” (zapato), “agua”, “nano” (tenemos gusanos de seda, como todos los años, jaja), “hola“, “ores” (flores), “toni” (llamas perfectamente a la vecina) y mil cosas más. Aunque tu palabra favorita sigue siendo “teti“, que dices casi gritando, a la vez que me remangas la camiseta y te enfurruñas como tarde más de lo que tu consideras razonable.

Además cuentas perfectamente hasta tres, intentas saltar, prácticamente ya corres y das unos besos y unos abrazos que hacen que me tengas loquita perdida.

A tu hermano lo adoras. Siempre vas detrás de él, lo imitas en todo, lo abrazas constantemente y en cuanto te despiertas lo primero que haces es buscarlo en la cama para despertarlo también… Y  también le muerdes y le arreas con lo primero que tengas en la mano. Y tu hermano, siempre tan buenino, ni siquiera se defiende, sino que se limita a llamarnos “coooooorre, mamá, que me está pegando” o a llorar hasta que llegamos y lo apartamos de ti. Ni te imaginas cuánto te quiere y cómo te cuida. Está siempre pendiente de que no te subas en ningún sitio o que siempre vayamos los cuatro. A veces le pregunto “¿quieres que vayamos al campo-parque-playa-cine los tres?” Y siempre responde lo mismo “¿Y Jorge qué?” Si no es contigo no quiere ir a ningún sitio.

Ojalá pudiera guardar eternamente cada instante. Cada sonrisa, cada carcajada cuando corro detrás de ti, los abrazos entre hermanos, tu carita de ángel mientras duermes, o como bailas el “chuchugua” o cantas “los pollitos dicen pío, pío, pío”, que últimamente es tu canción favorita. Si, los cantajuegos han vuelto a nuestras vidas, jaja.

Ojalá pudiera detener el tiempo, congelar cada momento, teneros siempre así, como polluelos bajo mis alas.

Felices diecinueve, mi amor, te quiero hasta el cielo.

                                                                                                        Mamá

 

Feliz Dieciséis Cumplemes

El mes pasado no publiqué la entrada correspondiente a los quince meses de mi tesoro chiquinino. Era el día de Reyes y pensé en dejarlo para un día después. Y pasó un día y luego otro y así hasta hoy :(. De todas formas el paso de los catorce a los quince meses fue muy tranquilo, sin grandes avances. Lo más característico, quizás es que aprendió a beber por pajita 😉

Sin embargo, este mes ha sido un no parar de cambios.

Cambios de un bebé a los deciséis meses

Mi querido bebé:

Hoy cumples dieciséis meses. Dieciséis. ¡Qué barbaridad¡ No tienes nada que ver con el bebé recién nacido que dejaron en mis brazos hace un eternidad. Lo único que conservas son esos ojos verdes maravillosos que siguen iluminando tu cara.

Aprendiste hace unos tres meses a andar y ahora ya no andas, sino que quieres correr e incluso intentas saltar. Te encanta subir y bajar escaleras y también te encanta darle patadas a un balón. A veces jugamos tu y yo a pasárnosla, igual que hacía con tu hermano. Y en nada me veo echando partidos en el pasillo. Porque vosotros no sois de juegos tranquilitos, no. A vosotros os gustan los juegos de acción y si entrañan peligro mejor que mejor ;).

Has estado dos semanas malito. La primera vez que te veo tan malino. Tuviste una gripe que al final terminó complicándose y que te ha hecho estar dos semanas con fiebre. Parecías otro, tesoro. Cuando te recuperaste papá decía que había olvidado lo risueño que eras. Perdiste hasta el apetito, con lo que te gusta a ti comer y probar cosas nuevas: jamón, espinacas, menestra, puré, lentejas, plátanos, fresas… Te da igual lo que sea. El caso es tener algo en la boca, jaja.

Hablas un montón. En un mes has pasado del balbuceo a decir tus primeras palabras, palabras que todos reconocemos: buu (la luz, que por cierto te gusta encender y apagar en medio de la noche, cuando estamos todos durmiendo 😦 ), pan, agua (agua o zumo, cocacola, limonada…), pam (pelota), avo (Álvaro), papá, hola, ece (peces), eta (galleta) y teta (a voz de grito cuando tienes sueño o cuando me ves coger el sacaleche)… Mamá sigues sin decirlo. Lo sueltas alguna vez de manera aislada, pero ya está. Sin embargo, cuando te pregunto dónde está mamá siempre me señalas. También sabes señalarte la oreja si te lo pregunto y sacas la lengua en cuanto oyes la palabra “lengua”.

Eres muy bailongo. Es escuchar un poco de música y te pones a bailar. Pero tu canción favorita, con la que más te emocionas, es “campana sobre campana” y nosotros te la seguimos cantando a pesar de estar ya en febrero con tal de verte bailar y tocar las palmas. A este paso vamos a estar cantando villancicos hasta agosto, jaja.

Eres el desorden personificado. Tirar cualquier cosa que esté a tu alcance y desordenas continuamente la habitación de los juguetes. No recuerdo que tu hermano fuera así, pero quizás sea solo eso, que no lo recuerdo. Una de las cosas que más disfrutas tirando son los botes de las especias… Es entrar en la cocina e irte directo a por los botes…

Te lo perdonamos todo porque eres un mimoso. Has aprendido a dar abracitos y cuando te los pido (ya te darás cuenta de que tienes la madre más pesada del mundo, jaja) me agarras la cara con tus manitas y me abrazas. También das ya algunos besos sueltos. La noche del 31 de enero, cuando ya estaba a punto de tirarte por la ventana mandarte con tu padre me diste el primer beso con babas y todavía no me he lavado la cara, jaja.

Duermes fatal. Con un montón de despertares buscando la teta que hace que yo me pase media noche en vela y la otra media temiendo moverme un sólo centímetro para que no te despiertes. De todas formas, hay noches en las que ya ni me molesta. Llevo cuatro años y siete meses así, ya estoy acostumbrada ;).

Y eres lo más bonito del mundo entero. Un rubito de ojos verdes que nos tiene a todos enamorados.

Feliz dieciséis cumplemes. Te quiero hasta el cielo 😉

                                                                                                        Mamá

 

 

Feliz Catorce Cumplemes

Mi querido bebé:

Empiezo diciéndote lo mismo de siempre “¿Ya ha pasado otro mes?”. Me parece increíble lo rápido que pasa el tiempo con vosotros… Si hace nada tu hermano era un bebé recién nacido…

Este mes ya te has soltado a andar. Empezaste a andar un día antes de cumplir trece meses, ¿recuerdas que te lo conté el mes pasado? Pero este mes ha sido el que te has soltado. Ya vas andando siempre, apenas si gateas (y no te hemos hecho vídeo gateando 😦 ), con esos movimientos vacilantes y los brazos en cruz para mantener el equilibrio. Es muy divertido verte andar, jaja. Lo malo de que andes es que llegas a más sitios que antes y nos tienes la casa hecha un desastre. Todo lo que puedes lo tiras al suelo… No se de donde habrás sacado ese afán por destruir todo lo que pillas.

Cada vez comes mejor y ya haces con nosotros también las cenas. Lo que más te gusta comer son las aceitunas: rellenas de anchoa, negras, machadas… No haces distinciones y te atiborras de aceitunas. Tanto que a veces las tenemos que esconder en la mesa porque como la veas estamos perdidos ;).

Haces un montón de cosas: sigues tocando la campana, haciendo los lobitos… y además este mes has aprendido muchas cosas como a hacer la viejina o hacer uhhhh uhhhhh, a sacar la lengua… Qué bonito es verte crecer, cariño.

Últimamente duermes fatal… Te despiertas en mitad de la noche y puedes estar como hora y media o dos horas saltando de cama en cama, encendiendo la luz y paseándote encima de tu hermano y de tus pobres padres. Y encima cuando me enfado te ríes y vienes a darme abracitos… Así es imposible, jaja. Una noche, cuando le comentaba a tu padre que “vaya con el niño, que no nos dejaba descansar” me dijo él que no me quejara que con tu hermano era así cada noche, que tu al menos solo es de vez en cuando. Me parece a mí, que tienes en tu padre un fiel defensor 😉

Te encanta jugar a todo lo que esté jugando tu hermano y a destruirle las torres… Y también te encanta limpiar. Coges un baby o un trapo cualquiera y te pones a pasarle a la mesa o a la silla una y otra vez. No sé a quien le has visto limpiar tanto, jaja.

Eres muy “sentío”. En cuanto tocas algo que no debes y te llamamos la atención, o escuchas una voz más alta que otra, o le reñimos a alguno de tus primos o tu hermano tu te pones a hacer “pucheritos” y a hacer suspiros y si no te cogemos y empezamos a darte besitos y abrazos terminas llorando.

También estas sacando mucho genio. O te sales con la tuya o terminas llorando o pataleando. Pero aquí me coges con experiencia, tesoro, y ya se que esto son unos años meses, después te convertiras en un niño dulce y tierno como tu hermano. Y tu hermano… ayyy, tu hermano… Te cuida siempre, pendiente de que no te pase nada, pero no te deja nada. Cualquier cosa que coges le interesa a él en ese mismo momento. Y a ti te pasa igual. Tu hermano coge una cosa y es precisamente lo que tu querías. A veces, solo a veces, esto de la bimaternidad me trae por la calle de la amargura. Menos mal que lo bueno compensa a lo malo y los despertares familiares, los abrazos de cuatro, las cosquillas y los besos babosos compensan todo lo demás.

Te quiero hasta el cielo, mi vida.

Feliz trece cumplemes

Mi querido bebé:

Hoy hace trece meses y yo ni siquiera he tenido tiempo de tener este post preparado. Te escribo deprisa y corriendo, mientras tu padre te entretiene un rato en el salón, pero no podía dejar de pasar este día para desearte un feliz cumplemes y, además, contarte un poco como eres ahora y cómo es nuestra vida contigo.

Eres un niño alegre, muy alegre, siempre estás sonriendo o riéndote a carcajadas aunque cuando lloras te salen en cuestión de segundos dos lagrimones como puños de grandes. Tu abuelo paterno siempre dice que no había visto jamás tanta facilidad para echar unas lágrimas, jaja. Afortunadamente las veces que lloras son muy pocas, eres un niño feliz, simplemente.

Comes muy bien y no te cuesta probar cosas nuevas aunque la primera vez que te metes en la boca algo nuevo te lo sacas enseguida con cara de asco. Afortunadamente a los dos segundos va para dentro otra vez. Te encantan las galletas y las papadeltas. Cuando vamos a la fuente te compro siempre aspitos, pero tu debes pensar que los aspitos me los coma yo porque al final terminas comiéndote la bolsa de papadeltas de tu hermano, que se la compra solo para ver la chapa que trae la bolsa en su interior.

Duermes fatal. Esto es algo nuevo ¿verdad? Me he tirado meses diciéndote que duermes súper bien y que no tienes nada que ver con tu hermano, pues al final le vas a ganar… Desde que empecé a trabajar las noches son un calvario. Te despiertas tres o cuatro veces y en una de ellas, sobre las tres de la madrugada, te estás despierto sobre una hora. En esos momentos me juro y me perjuro a mí misma que ni loca voy a por el tercero, jajaja. Durante esa hora te dedicas a recorrerte la cama, a intentar despertar a tu hermano y finalmente te bajas al suelo y te das unas vueltas por la habitación, a oscuras, hasta que te aburres y gritas hasta que te vuelvo a subir. Además, también llevas unos días sin siesta… Muchas veces me pregunto que he hecho mal en otra vida para que me hayan caído los niños peor dormilones del mundo, debe haber sido algo muy gordo 😉

Ya sabes decir que las campanas hacen “tan”, que nievita hace “uau” y que mamá te quiere hasta el cielo. Esto último no sabrás quién te lo ha enseñado, ¿verdad? Te encanta estar con tu hermano e intentas imitarlo en muchas cosas, por ejemplo lo observas cuando juega al balón y después intentas pegarle patadas, jaja. También intentas meterte solo en la bañera y es un espectáculo verte desnudito, todo regordete e intentando subir la piernecilla para entrarte dentro.

Hablas un montón. Balbuceas sílabas inconexas que para nosotros tienen significado, jaja. Tu abuela asegura que le dices “lela” en cuanto la ves, y yo estoy segura que a mí me dices “uapa”. No te callas en todo el día, y has empezado a señalar con el dedito lo que quieres y si no te lo damos te enfadas y en un segundo dejas escapar dos lagrimones a los que no nos podemos resistir.

Ayer comenzaste a dar tus primeros pasitos. Hasta ahora andabas agarrado al sofá o a la cama pero ayer te atreviste a soltarte por primera vez. Tengo que hacerte un vídeo para que puedas verte dentro de unos años, porque es graciosísimo. Primero guardas equilibrio y después te lanzas a andar meándote de la risa y gritando para que te miremos. Es una de las expresiones más bonitas que te he visto nunca. Esa cara de satisfacción y alegría por haber conseguido andar. Ni que decir tiene que tu hermano está más orgulloso que tú, si cabe, por el logro 😉

Odias que te corte las uñas, que te vista y que te cambie el pañal. Te retuerces de tal manera que para ponerte el pijama muchas veces tenemos que hacerlo entre papá y yo. Tampoco te gusta nada que te lave la cara después de comer ni que te suene los mocos… Miedo me da cuando tengamos que cortarte el pelo por primera vez, jajaja.

Eres lo mejor que nos ha pasado como familia, aunque a veces Álvaro diga que estaba mejor cuando sólo estábamos los tres y tu vivías en mi barriga (si dejaras de arañarlo, quizás ayudaría, jaja), nos has enseñado que el amor se puede multiplicar por infinito y que una sola sonrisa puede ayudar a olvidar una noche de perros.

Te quiero hasta el cielo, tesoro. Gracias por elegirme como mamá.

 

Nueve meses ya, mi vida. Nueve meses y parece que llevas con nosotros desde siempre y no que eres, en realidad, un recién llegado.

Jamás pensé que podía quererse igual a dos hijos a la vez y estaba en lo cierto. No os quiero igual, os quiero de forma distinta. Eso no es ni más ni menos, pero si distinto. Tu has logrado conquistarme con tus grandes ojos grises y tu sonrisa infinita. Una sonrisa que nunca se borra de tu cara, que sorprende a todos y que a nosotros, tu familia, nos tiene enamorados. Tu hermano juega a hacerte reír a carcajadas, a arrancarte sonrisas, y hasta en sueños he oído estallar esas risas que se han convertido en nuestra banda sonora favorita.

Estos nueve meses se me han pasado volando y a veces me sorprendo mirándote y preguntándome cuándo te me has hecho tan grande.

Estás precioso, cariño. Aún tienes muy poquito pelo y todavía no han asomado los dientes, aunque tienes muchas rabietas. Dicen que están al salir, aunque tu llevas con las mismas rabietas desde hace meses ;). Y tienes unas morcillitas por todos lados que a veces tengo que reprimirme para no darte bocaditos. Tienes morcillitas en las piernas, en los brazos, en la espalda… Y hoy, tu padre, me ha dicho que tienes arruguitas hasta en el dedo gordo del pie. Y tiene razón, jaja.

Ya te mantienes sentado totalmente solo. Te ha costado, pero ya lo haces sin problemas y aguantas un montón. Además, también reptas que da gusto. Te recorres la cama en un plis plás y desde hace un par de días intentas incorporar las rodillas para gatear. Pronto lo conseguirás, ya verás.

Dices papá, mamá, das palmitas, dices adiós y, lo mejor de todo, este mes has aprendido a dar besitos. Me encanta la forma de tu boquita cuando te pones a dar besitos al aire… Ayyyy, si pudiera congelar esos momentos…

Estás hecho un pillín. Buscas a tu hermano en todo momento y cuando está dormido reptas a su lado y empiezas a gritarle y a darle con la manita hasta que logras despertarle. Y encima tu hermano te lo consiente y se ríe. ¡¡¡ Ay, si fuera yo la que lo despertara ¡¡¡ Con el mal humor con el que se levanta prefiero ni pensarlo ;). Pero como lo has hecho tu te sonríe y te empieza a decir “ay, mi cosita” con voz en falsete y santas pascuas.

Sigues comiendo súper bien. Por la mañana te atiborras a galletas (y pones el suelo y la trona perdida) y por la tarde a piquitos de pan. También te gustan mucho los higos y el plátano. Has aprendido a hacer la pinza y sueles coger las cosas a la primera ;). A mediodía sueles comer un puré a medio triturar y no me da tiempo a meterte la cuchara en la boca cuando ya estás llorando pidiendo “papa”. Te encantan los dulces y como tu hermano esté cerca con un helado no dejas de gritarle y chillarle hasta que consigues que te lo acerque a la boquita.

Eres un niño muy tranquilito. Por la tarde vamos al parque y eres capaz de aguantar dos horas sentado en la sillita. Pero has salido casi igual de poco dormilón que tu hermano y la mayoría de los días ya no te echas la siestecita de la mañana. Nos vamos a la piscina y prefieres estar jugando en el agua que dormido ;).

Estoy totalmente enamorada de ti y mirarte, hacerte reír, comerte a besos y jugar contigo es uno de mis entretenimientos favoritos. Gracias por ponérmelo tan fácil, cariño, y recuerda siempre que te quiero hasta el cielo.