Maternidad

Los Cuentos del Lobo Feroz

A mí el lobo es un animal que me da hasta pena… le hemos atribuido cualidades tan malignas que casi nos lo cargamos por completo. El lobo es el malo de muchos cuentos infantiles y protagonista indiscutible cuando hay niños pequeños, cerditos indefensos o cabritillos… y por supuesto un bosque. Si no hay bosque no hay lobo feroz ¿o conocéis algún lobo que viva en alguna gran ciudad?

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¿Lo tiro por la ventana?

Álvaro no ha dormido nunca bien. De hecho, con 22 meses que tiene sólo ha dormido una noche entera (hace más o menos una semana), el resto se despierta como mínimo un par de veces… y eso la noche que tiene buena…

       Desde hace unos cuantos días lo hace aún peor. Se despierta y no se conforma con que le meta a toda prisa la teta en la boca, no. Primero lucha con las sábanas, que yo no sé qué le han hecho, pero va a por ellas a muerte, después quiere teta, pero es un quiero y no quiero, es decir, le da dos chuperreteones y la suelta, la coge y la suelta, me da un pellizco y la suelta… Y lo peor de todo es que ahora no se duerme así como así. Antes se despertaba y en pocos minutos se volvía a dormir, mientras que ahora se tira horas enteras despierto y dando por culo, porque realmente eso es lo que hace: dar por culo. Y si no le hacemos caso se tira encima y se lía a dar patadas…

        Esta noche ha sido de campeonato. Se despertó a la 01,30 y no se ha dormido hasta las 03,15 h (aunque después se ha vuelto a despertar varias veces, pero esas veces ya no las cuento porque son despertares cortos), y han sido casi dos horas de “mira, hijo, porque eres mío, que si llegas a ser del vecino…” Hemos tenido de todo un poco: lucha con las sábanas, teta, patadas, me subo encima de mamá, me bajo de la cama, quiero el cuento de los Tres cerditos, después el de Caperucita Roja…

        Y yo, mientras tanto, intentando tener paciencia, pensar que son rachas, que ya dormirá mejor, que es poco dormilón pero muy guapo… Pero los malos pensamientos me asaltaban continuamente y me entraban ganas de llevarlo a su cama y si llora que llore, de darle cuatro voces pa’ que se durmiera o por lo menos se asustara y se estuviera calladito, de… tirarlo por la ventana… mejor no lo escribo, porque es muy fuerte.

         Y digo yo, por qué me ha tocado a mí este culo inquieto que no se duerme hasta las doce de la noche y encima se despierta mil veces, que no me deja acostarme ni una sola noche sin pensar “¿a ver hasta que hora aguanta hoy?”  que me pide que le cuente cuentos a las tres de la mañana, que me desespera y me hace estar de mala leche por dentro y a la vez poner buena cara por fuera no vaya a ser que encima se asuste y tarde más en dormirse…

         Ay, hijo mío, da gracias porque has venido a caer con esta mamá que exceptuando estos momentos (lo siento, yo también tengo derecho a desahogarme) intenta verlo todo como normal, porque como hubieras elegido otra…