Maternidad

Celos entre Hermanos. ¿Qué Puedo Hacer?

Esto es un post de desahogo. Lo digo desde el principio por si no queréis seguir leyendo penas. De desahogo y para pedir ayuda porque ya no puedo más.

¿Os acordáis que hace unos meses os decía que mi angelito mayor no tenía los famosos celos del pequeño? Pues ¡¡¡zas¡¡¡ en toda la boca… Por hablar.

Llevamos unos días muy malos, pero cuando digo malos son malos de verdad, que mi niño siempre ha tenido mucho carácter y mucha energía y yo no soy de las que se asustan con facilidad.

Normalmente tengo mucha paciencia con él, intento siempre ponerme en su lugar y explicarle las cosas. No suelo pedirle que haga esto o aquello porque si, siempre hay detrás una explicación, me adapto a su ritmo… Tenemos rutinas pero muchas veces nos las saltamos y en cuanto a los límites o normas, tenemos las justas y necesarias para nuestra familia.

Hasta ahora nos ha ido bien así. No es que haya sido un niño fácil, ha tenido su época de rabietas (¡Que época…¡ Casi mejor no recordarla) y creo que es el niño que peor duerme de la historia. Vaaaale, quizás sea un poco exagerada, puede que ocupe el segundo lugar o el tercero.

Al hermanito lo recibió estupendamente. Tan bien que todos nos quedamos asombrados. Y lo trata con muchísimo cariño. Para él son todo carantoñas y besitos. No hay vez que no pase por su lado que no le haga alguna gracia… ¡¡¡ Si hasta me atreví a escribir un post sobre esto!!!!

Peeeeero desde hace unos días semanas más bien han llegado a nuestra casa Los Celos. Así en mayúsculas y todo. Fijaos hasta que punto son Celos en mayúsculas que puede que suene fuerte pero temo el momento en el que llega del cole porque es entrar por la puerta y buscar mil y una excusas para liarla. Sé que son celos y no rabietas o mal humor constante porque sólo se dan en casa, cuando estoy yo. En el cole sigue siendo el mismo de siempre: un niño alegre al que le encanta participar en todas las actividades, en el parque se porta súper bien (hasta tal punto que muchas veces son las tres y media, está media España comiendo o haciendo la digestión y nosotros ya estamos jugando en los toboganes. Mejor irse al parque con la digestión a medio hacer que me desmonte la casa).

Hasta hace unas semanas los celos los manifestaba con llamadas de atención constantes: que quería que lo llevase cogido a hacer pipí, que lo cogiese para bajar las escaleras o estar todo el día pegado a mí. No, no es eso. Porque si fuera solo eso os juro que lo soporto. Es que ahora, unido a eso, hay enfados continuos, gritos, voces… Me dice tonta, intenta pegarme, darme patadas… El otro día cogió mi móvil y lo tiró con toda la fuerza contra la pared.

Yo ya no sé qué hacer ni cómo comportarme con él. Intento estar tranquila y explicarle las cosas pero me saca de mis casillas y hay cosas que no puedo dejar pasar. ¿Cómo voy a permitirle que pretenda pegarme?

Sé que él también lo está pasando mal. No debe ser fácil sentirse el príncipe destronado  y tener que compartir a mamá y a papá. Por eso llama nuestra atención constantemente y si para eso es necesario “montar alguna” para que estemos pendientes de él, aunque sea enfadados, pues la monta y punto.

Cómo véis la teoría la tengo clarísima, lo que no sé es cómo comportarme en la práctica porque yo más atención no le puedo dar: me paso la tarde con él, intento que en muchas cosas sea mi señor esposo el que se ocupe del pequeño y yo de él, priorizo casi siempre sus necesidades…

Por eso recurro a vosotr@s, porque sé que much@s habréis pasado por los celos y me gustaría que me contáseis cuánto duraron y, sobre todo, cómo resolvisteis la situación.

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Celos entre Hermanos: Realidad o Ficción

Una de las cosas que más me preocupaba cuando estaba embarazada de mi segundo angelito es cómo se lo tomaría mi mayor. Él estaba muy contento con la futura llegada del bebé, hablaba de él, me daba besitos en la barriga… Pero una cosa es estar contento con un bebé que “no ve”, que no hace ruido ni le quita protagonismo y otra cosa es estarlo con un bebé que quiere estar 24 horas al día en brazos de su madre. Por eso, los posibles celos que pudieran surgir con la llegada del bebé me aterrorizaban.

Me daba pánico que no aceptara bien el cambio, que se sintiese desplazado, que no quisiera a su hermano… Y mil cosas más.

¿Cómo preparar a un hijo ante la llegada del hermanito?

Desde el principio intentamos hacer partícipe de todo al mayor: nos enteramos todos a la vez de la llegada del hermanito, vino a ecografías, me ayudó a preparar su ropita y su padre, unas horas después de nacer su hermano, fue a buscarlo a  a casa y se quedó con nosotros en el hospital.

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