Maternidad

Operación Pañal: Pasos Previos.

Hace aproximadamente un mes (el 17 de abril, ya tengo una fecha más para añadir al calendario, jaja) comenzamos en casa la conocida como Operación Pañal. La segunda Operación Pañal, porque el verano pasado ya intentamos una y fue fracaso total porque Álvaro no estaba preparado, aunque tengo que reconocer que nos dejó unas cuantas anécdotas muy divertidas y tres post… ¡¡¡toma castaña¡¡¡.

Esta vez yo sabía de antemano que la Operación Pañal iba a ser un éxito por varias razones. La primera de ellas es que sabía que mi angelito estaba preparado de más y de sobra para controlar sus esfínteres. De hecho, llevábamos meses con unas rutinas que pronosticaban que todo iba a ir sobre ruedas. Por ejemplo, Álvaro siempre hacía pipí antes de entrar en la ducha y con la tontería de “mira como campeo, papi” había logrado hacer pipí en ese momento. Igual pasaba con el pipí de antes de irse a dormir. Teníamos establecido que antes de irse a dormir había que hacer pipí, lavarse los dientes y pesarse. Si, pesarse, a él le hace mucha gracia siempre pesar quince… A su madre, en cambio, cada vez le hace menos gracia subirse a la báscula… Será que está engordando a pasos agigantados…

Y la segunda razón de peso por la que sabía que la Operación Pañal tenía que ser un éxito es que Álvaro entra en la escuela en septiembre, entonces teníamos que quitar el pañal si o si porque a la escuela no se puede ir con pañal. Ahora ya no valía eso de “lo intentaremos más adelante” porque yo quería que cuando empezara el cole ya tuviera una serie de costumbres establecidas como por ejemplo subirse y bajarse los calzoncillos y los pantalones, ir al baño solito, hacer pipí de pie…

Sinceramente yo iba a esperar al verano para quitarle el pañal, por aquello de que es mejor con el buen tiempo (aunque aquí esta primavera ha venido calurosa), sobre todo para que sequen las mudas, jajaja, pero a mediados de abril la maestra de la guarde de Álvaro me dijo que el niño ya estaba más que preparado porque en la guardería ya hacía el pipí muchas veces en el orinal. Además, mis queridas compañeras 2.0. ya le habían quitado el pañal a sus retoños y se pasaban el día hablando de ello. Por lo visto no les había resultado nada complicado y teniendo en cuenta de que sus hijos son más o menos de la edad del mío… Al final me terminé animando.

Por último, otro detalle que me animó a retirar el pañal ese fin de semana de mediados de abril es que cogí el calendario y vi que entre ferias, puentes, bodas y despedidas de solter@s teníamos casi todos los fines de semanas “cogidos” hasta casi el verano y después ya se sabe que entre piscina, playa y terrazas apenas paras en casa… Me empecé a agobiar con el tema y pensé “ahora o nunca” (dramática que es una) y el viernes al llegar de la guardería se lo quité.

Sin embargo, antes de quitarle el pañal (no creáis que se lo quité así por las buenas) durante toda esa semana le estuve explicando que se iba a quitar el pañal y que a partir de entonces cada vez que quisiera hacer pipí se lo tenía que decir a mamá o a papá, que el pipí se hacía en el váter y que los pañales que nos habían sobrado los íbamos a guardar para el bebé porque el ya no los necesitaba porque era muy mayor. Ya se sabe que a los niños esto de ser mayores les encanta, así que sólo tuve que mencionárselo un par de veces para que él no quisiese el pañal… Él quería ser mayor y si para eso había que dejar el pañal pues se dejaba.

Además, me hice con un buen cargamento de calzoncillos molones (bendito Primark), es decir, de Mickey Mouse, de Spiderman y del Real Madrid y le expliqué que esos calzoncillos tan bonitos no se podían mojar. Lo de los calzoncillos fue el chispazo final… Además de ser mayor se iba a poner unos calzoncillos súper chulos con sus personajes favoritos… ¡¡¡ Estaba emocionado ¡¡¡

Ahora sólo quedaba lo más difícil: quitar el pañal y armarse de paciencia para poner buena cara mientras le dices “no pasa nada, cariño, la próxima vez que tengas ganas de hacer pipí lo pides antes” aunque por dentro estés pensando “¿pero cómo puede ser que te hayas meado otra vez si te acabo de cambiar de arriba a abajo?” Pero eso mejor os lo cuento el próximo día ;).