Maternidad

Me Llaman la Desaparecida

No sé ni cuánto hace que no pasaba por aquí. Las entradas mensuales sobre los avances que hace mi angelito pequeño mes a mes no cuentan, y eso que la del mes pasado, la de los quince meses, me la salté.

Cuando en septiembre, qué lejano me parece ya, escribía una entrada contandoos todos los planes que tenía para este curso y cómo iba a organizar el blog pequé de ilusa. El blog… el blog fue lo primero de una larga lista de cosas que pasó a un segundo plano porque la verdad es que me di cuenta de que no tenía tiempo para todo y a la hora de empezar a dejar cosas para atrás el blog fue una de las primeras de las que decidí prescindir.

Además, también reconozco que dejó de interesarme sentarme a escribir y a leer otros blogs que he seguido desde hace años. Siempre encontraba una cosa mejor que hacer y al final me decía a mi misma eso de “mañana sin falta”, y al día siguiente me decía lo mismo y así hasta que han pasado cuatro largos meses.

Cuatro meses en los que no he parado. Aunque el curso pasado ya trabajé unos meses, en septiembre empecé de lleno y la verdad es que la vuelta se me ha hecho dura. No estaba acostumbrada a estar tanto tiempo fuera de casa y tampoco a la dinámica de las aulas, al tira y afloja de los muchachos, a los madrugones y a las horas en carretera…

Además, comencé a trabajar y también a prepararme oposiciones casi a la vez, aunque reconozco que al poco tiempo me di cuenta de que no podía hacer las dos cosas y aparqué las oposiciones de lado. Menos mal que han aplazado la convocatoria este año y así, por lo menos, respiro tranquila. Porque a mi la conciencia me puede. ¿No os pasa eso de que no hacéis algo que sabéis que tenéis que hacer pero la conciencia está ahí para recordarte una y otra vez que debes hacerlo? Pues a mí me pasa eso y la verdad es que no vivía pensando que estaba por ejemplo en el parque y debería estar estudiando.

Cuatro meses en los que el trabajo, las horas de coche, la casa y los niños han ocupado todo mi tiempo. ¡Cómo para pararme a sentarme a escribir¡ Jajaja. Entonces ¿ahora por qué vuelves? (o al menos lo voy a intentar, que no las tengo todas conmigo, ¿eh?) Pues por dos razones fundamentales.

La primera de ellas se la debo a Lucía de Planeando ser Padres. Un día, en un grupo de guasap, comentaban qué cómo nos acordábamos de los avances de nuestros retoños con tanta exactitud. Y Lucía dijo algo así como que cuando no se acordaba se iba al post correspondiente. Yo también lo hago. Y entonces me di cuenta de que si dejo de escribir la vida y obras de mis angelitos dentro de nada no me voy a acordar de la mitad de las cosas. Ya os he dicho muchas veces que para mi el blog es una especie de diario para burlar a la memoria ¿verdad?

Y la segunda es porque me ha vuelto a entrar el gusanillo. Esta vez no voy a ser tan fantástica como lo era en septiembre y no voy a afirmar que voy a ser constante. Escribiré cuando pueda y cuando me apetezca, pero voy a intentar hacerlo de vez en cuando.

Seguiré como siempre, hablando de mis niños, de las cosas que vamos haciendo, de alguna escapada que merezca la pena o de la última manualidad en la que estemos enfrascados… Un batiburrillo, vamos, no os garantizo nada nuevo, porque para hacer las cosas de otra manera me tendrían que hacer a mí de nuevo y para eso ya es demasiado tarde, jaja. Pero a cambio prometo sinceridad total en mis palabras, anécdotas divertidas y experiencias reales de una mamá real que no llega a todo.

¿Me hacéis un hueco?

 

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Feliz Segundo Cumpleblog

Si, hoy hace justo dos añitos que empecé a escribir en el blog… Y jamás pensé que la tontería me iba a durar tanto.

Empecé a escribir para echarle un pulso a la memoria y dejar anotadas las cosas de Álvaro, sus hazañas, sus logros… Y también para desahogarme, sobre todo, por las malas noches que me daba el angelito

Y me enganchó tanto este mundo 2.0 que ahora tengo un poco de batiburrillo mental y mezclo amistades reales con amistades que han surgido a través del twitter o del whatsapp pero que están tan presentes en mi día a día como si nos viéramos a diario en el parque y no nos leyéramos a través de una pantalla de móvil.

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¡¡¡He Vuelto¡¡¡

Después de un mesecito casi desaparecida por aquí, en el que apenas me he dejado caer en algún par de entradas para contaros cómo iba mi embarazo y algún plan de verano que me ha parecido irresistible

¡¡¡ He vuelto ¡¡¡

Tengo que reconocer que ya echaba de menos el blog y todo lo bueno que trae consigo, que echaba de menos sentarme a escribir, a leer los blogs que sigo y saber de la vida de los angelitos de las demás, mirar cómo iban mis estadísticas un mínimo de tres veces al día (¡qué hay días que ni me he acordado¡)… Decidí tomarme unas vacaciones por el mundo 2.0 y que volvería cuando me empezara a picar el gusanillo, sin fecha límite, y el gusanillo no hace más que picar y picar, así que aquí estoy.

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Los Blogs que Leo

Tengo que reconocer que leo otros blogs desde mucho antes de abrir el mío propio. Creo que esto es algo que nos pasa a much@s. Antes de tener a Álvaro curioseaba blogs de cocina, de costura o de viajes y cuando nació mi angelito empecé a leer blogs de maternidad que me ayudaron mucho, sobre todo a no sentirme sola, a tener esa tribu virtual de la que tanto se habla.

Después, cuando empecé a escribir en mi blog, allá por noviembre del año pasado, seguí leyendo los blogs que leía antes y empecé a añadir otros a la lista. Al principio ni siquiera comentaba en ellos. Me daba vergüenza… yo que escribo muchas de mis intimidades en un blog público me daba vergüenza comentar en otros… ¡para mear y no echar gota¡

Leo blogs de mamás como yo. De mamás que dan el pecho a su criatura con tres años y de otras mamás que optaron por el biberón, de mamás que colechan con sus hijo (o sus hijos) y de otras que piensan que en la cama marital no entra ni dios, de papás en prácticas, de mamás viajeras… y hasta de cuquis mamás.

Leo blogs de mamás que se fueron a vivir a Suiza, Italia o Bulgaria siguiendo al amor de su vida y que tienen el blog como una forma de estar cerca de los suyos… para hablar y escribir en español y para ver tortillas de patatas en twitter y aplaudirle más que si hubieran visto al Sr. Grey haciéndoles un striptis en directo sólo para ellas.

Leo blogs de mamás de se agobian porque creen que sus hijos son bebés altas demanda (es imposible que haya tantos, pero este tema mejor lo dejo para otro post), blogs de mamás cuyos hijos son pequeñas marmotas y blogs de mamás que no se quejan nunca porque han entendido que a los hijos no se les puede devolver (en el próximo parto pido el ticket regalo 😉 ).

Leo blogs de mamás que trabajan jornada partida y blogs de mamás que se pidieron una excedencia para cuidar de sus hijos o incluso renunciaron a sus trabajos (y papás también). También leo blogs de mamás que están en paro por obligación y de otras que se preparan unas oposiciones. Todas ellas son unas súper mamás (y súper papás) que sólo buscan lo mejor para sus hijos.

Leo blogs de mamás periodistas que escriben como los ángeles y que empezaron a escribir planeando la llegada de su bichillo  y se han echo expertas en SEO y de mamás que de SEO no tienen ni papa pero eso no supone ningún drama para ellas. Y también leo blogs de mamás que tienen faltas de ortografía como ruedas de molino (perdonad a la mirada crítica de una profesora en paro) y que aún así logran engancharme si no con una cosa pues con otra.

No leo blogs de mamás que me dejan comentarios sin sentido porque ni siquiera se leen mis entradas sino que se aventuran a comentar leyendo solo el título y creen que el comentario es una moneda de cambio: “yo te visito, tu me visitas” y si leo blogs de mamás que ni siquiera me comentan, ni me siguen pero yo estoy enganchadita a sus historias, a sus hijos y hasta a sus maridos, jaja.

Y, sobre todo, leo blogs de Mamás que Pueden con todo y que a pesar de necesitar Días de 48 horas son unas Mamás Muy Felices. Éstas mamás, en concreto, son “mi tribu”. Mamás con las que consulto cosas, a las que les cuento intimidades, les recuerdo que tienen que llamar al “cine”, me río a carcajadas y a veces también comparto lágrimas. Mamás muy diferentes a mí pero sin las cuales mi maternidad 2.0 sería muuuuucho más aburrida.

A tod@s l@s papás y mamás que leo: “Gracias por estar ahí… tan lejos y tan cerca”.

Maternidad

¡ Bienvenid@s ¡

       ¡Cómo sabía yo que por lo menos la primera visita me la haríais¡ La curiosidad ha podido con vosotr@s, ¿eh? Y yo contentísima que así haya sido, que no quería verme por aquí más sola que la una. Así que, como lo prometido es deuda, os voy a dar la bienvenida como os merecéis, con unas cervecitas y un platito de jamón de mi tierra. Al principio pensé en agasajaros con un cóctel, que es mucho más fino, pero yo soy más tradicional y donde se ponga una cerveza fresquita y un buen plato de jamón que se quite lo demás.

jamón bienvenida
La coca cola es para mi, que no me gusta la cerveza

       Y ahora que ya estáis convidad@s quería deciros que bienvenid@s a nuestra nueva casa, si, nuestra, porque aunque yo tenga las llaves esta casa también es un poquito de todos vosotr@… ya sabéis que un blog se alimenta de las visitas y comentarios y que sin eso la casa poco a poco se derrumba 😉

       El blog va a seguir siendo el mismo, entre otras cosas porque para bien o para mal no se hacerlo de otra manera. Lo único que ha cambiado y mucho es la imagen. Ya no es prestada de Google sino que la he hecho yo solita, y teniendo en cuenta lo torpe que soy para estas cosas no os imagináis el trabajito que me ha costado. Han sido días de dedicarle cualquier minutino libre pero al final ha merecido la pena. Tengo mi propia imagen que quizás no sea la más bonita del mundo (aunque dudo mucho que haya otra igual, jaja) pero es la mía y estoy orgullosísima de ella.

      Además, a partir de ahora también utilizaré el blog para enseñaros los trabajitos que vaya haciendo. 

costurera bienvenida

       Y nada más, solo que espero veros por aquí. Las puertas de mi casa siempre estarán abiertas para vosotros, ya sabéis que tenéis las llaves… Entrad sin llamar. Hasta la próxima entrada 😉