Maternidad

Mi Madre, tu Abuela

Mi madre, tu abuela, dice que a ella no le gustan los niños pero tuvo tres hijos. Nunca jamás me dijo que quería ser abuela, ni me animó a ser madre. Sin embargo, se desvive contigo y a veces dice que te quiere más que yo. Hombre, yo no dudo que te quiera, pero ¿más que yo?

Mi madre, tu abuela, dice que eres el niño más bonito del mundo y que tienes la misma carina de ángel que te vio durante un segundo en una de las ecografías. Se maravilla de todo lo que haces, de lo bien que hablas, de lo que vas aprendiendo… y toooodas las noches, cuando los titos llaman por teléfono, les da el parte diario de todo lo que has hecho ese día.

Mi madre, tu abuela, jamás nos dejó saltar en la cama ni subirnos en el sofá. Tampoco recuerdo que jugara con nosotros… aunque la verdad es que con sobrellevar a tres cafres tendría más que suficiente. Pero ahora no le importa que saltes en el sofá ¡¡¡hasta con los zapatos puestos¡¡¡, se tira al suelo a jugar contigo y es capaz de tener la casa llena de tiestos juguetes sólo por verte feliz.

Mi madre, tu abuela, nunca nos compró ropa o zapatillas de marca. “Eso son pamplinas“, decía siempre. Pero ahora te compra a ti todo lo que a mi se me antoja. Entramos en una tienda y le digo “ay, mamá mira que chaqueta más bonita para Álvaro” pero después de mirar el precio le digo “ya no es tan bonita” y a los dos días la tengo en casa 😉

Mi madre, tu abuela, nos obligaba a comer cosas asquerosas, como los revoltillos (no me preguntes qué es que todavía se me revuelven las tripas sólo de pensar en ellos), pero si tu no quieres comer algo rápidamente se ofrece a hacerte una comida nueva.

Mi madre, tu abuela, siempre está dispuesta a estar contigo, a quedarse contigo y todos los días me llama para decirme “¿no me traes un ratito al niño?”. Antes de nacer tu ya tenía montada la cuna de cuando nosotros éramos pequeños y compró un parque, una trona y una bañera. Esa se pensaba que te ibas a ir a vivir allí o algo de eso. Aunque yo creo que lo hizo más bien porque tu abuela, mi madre, es también un poquito culo veo, culo quiero: que yo me compro unas botas altas, ella también, que tu tía le dice que se está haciendo el laser, ella también… ¡¡¡Cómo para no montar la habitación del bebé si yo había montado una iba a tener un nieto¡¡¡

Mi madre, tu abuela, es aprendiz de todo y experta en nada. Tiene Facebook (“para cotillear sólo, que yo no lo uso“, dice encima), guasap y porque no sabe que yo tengo un blog, si no también es capaz de hacerse uno, porque tu abuela, mi madre se niega a quedarse atrás, a no moverse al ritmo del mundo, a no aprender, a no crecer.

Tu abuela, mi madre, como abuela es maravillosa, pero como madre es aún mejor. Y yo voy a hacer todo lo posible para que algún día tu digas lo mismo de mí.