Maternidad

Imprescindibles en la Lactancia

No os voy a engañar, lo verdaderamente imprescindible para que la lactancia materna sea un éxito es sentirte apoyada o por lo menos no sentirte cuestionada. Que tu amiga fulanita venga a verte y si ve que tu angelito se está chupando la mano no te diga “este niño tiene hambre”, o “¿otra vez le vas a dar? El niño no se sacia con tu leche”…

Pero además de ese apoyo “moral” que hace que una lactancia sea mucho más fácil, sobre todo al principio, cuando estás perdida y con las hormonas revueltas y piensas que es verdad, que tu hijo llora porque tiene hambre, no duerme porque tiene hambre…, hay otra serie de

Cosas necesarias para la lactancia materna

Cojín de lactancia.

La primera vez que oí hablar de un cojín de lactancia pensé que la humanidad se estaba volviendo loca. Un cojín para sostener al niño mientras mamaba… menuda tontería, que sería lo siguiente… ¿un cojín antivuelcos? 😉

Pero como era primeriza todo lo que escuchaba que era imprescindible lo compré. Anda que no me estrellé con cosas… Sin embargo, el cojín de lactancia fue todo un acierto.

No se a que mujer se le ocurrió el invento, pero menudo invento, señores, porque el angelito que te traes del hospital con tres kilitos setecientos (mis niños además de guapos nacen grandes ;)) al cabo de unas semanas pesa cinco y cuando han pasado unos meses 8. Y tu espalda se acaba resintiendo.

Además, el cojín de lactancia no sirve sólo para sostener al bebé mientras le das el pecho, sino que también sirve de zona de apoyo para él. Por ejemplo, lo puedes poner en la cuna y sirve de cojín antivuelcos (me parece de risa que haya un cojín para esto) o lo puedes usar para sostener al bebé mientras le haces fotos. Quedan unas fotos preciosas con el niño apoyado en el cojín de lactancia.

Foto de cojín de lactancia
¿A qué quedan bonitas las fotos en el cojín de lactancia?

 

Sujetadores de lactancia.

Los sujetadores de lactancia es otra de las cosas que no descubres hasta que te conviertes en madre.

En mi caso lo he descubierto cuando ha empezado mi segunda lactancia. Manda huevos… Después de más de tres años de lactancia y no es hasta que ha nacido mi segundo bebé cuando le he visto utilidad a estos sujetadores.

Con Álvaro me compré uno, no os vayáis a creer, que yo compré de todo, faltaría más…, pero no me hacía a él, me salía más a cuenta sacarme la teta por debajo de mi sujetador habitual. Pero ahora los estoy usando y vaya cosa más buena, oigan.

 

Sujetador de lactancia de color blanco
Este sujetador de lactancia es el básico, pero los hay mucho más bonitos, hasta sexys 😉

 

Discos de lactancia.

Es otro de los imprescindibles, sobre todo al comienzo de la lactancia, cuando la producción aún no está regulada y la leche “se sale”. A mí había veces en las que cuando notaba la famosa subida de la leche se me salía a chorros. Y ahí o tienes algo para contenerla o te pones la ropa perdida.

Los discos de lactancia suelen ser desechables, pero si sois un poco costurillas podéis hacerlos vosotras mismas. Yo hice mis propios discos de lactancia y no tienen nada que ver con los comprados. Son mucho más finitos, es decir, caben mucho mejor en el sujetador y absorben mucho más. Me gustaron tanto como quedaron que incluso me marqué un tutorial. Por si alguna se anima a hacerlos aquí os lo dejo ;).

Discos de lactancia de la marca Medela
Estos discos son desechables y tienen una pequeña pegatina para que se puedan fijar al sujetador y no se muevan

 

Pezoneras.

Antes de quedarme embarazada si alguien me hubiera preguntado que qué eran unas pezoneras no hubiera sabido qué contestar. Cómo iba a imaginarme yo que existían unos trozos de plástico con forma de tetina que se ponen sobre el pezón para ayudar en algunos casos en la lactancia.

Esto fue una de las pocas cosas que no compré hasta que a los cuatro o cinco días de estar dando de mamar a mi mayor empecé a notar que los pezones me molestaban, no es que tuviera grietas ni nada de eso, pero si me molestaban. Había momentos, sobre todo cuando empezaba a mamar, que incluso me dolían.

Así que ni corta ni perezosa me compré unas pezoneras, total, ya era lo único que me quedaba por comprar… No las usaba siempre, sólo en algunas tomas cuando el pecho me dolía tanto que poner el niño a mamar era un suplicio y la verdad es que si me ayudaron bastante, sobre todo esos primeros días, cuando el pecho aún no está acostumbrado y duele, después ya el pezón se hace al trote y no las necesité. Y con Jorge… digamos que con Jorge el pezón estaba ya más que curtido ;).

Pezoneras de lactancia de Medela
Estas son las pezoneras que yo usé. Son de Medela y van por talla 😉

 

Sacaleches.

Con la lactancia de Álvaro no lo usé, lo intenté varias veces pero me hacia un daño horrible así que lo dejé aparcado. Ahora, con la lactancia del pequeño, lo he usado varias veces porque quería tener un banco de leche por si acaso.

Para mí no ha sido muy útil porque yo estoy siempre con mi bebé, pero para las mujeres que tienen que incorporarse a trabajar después de la gran baja maternal que hay en nuestro país se convierte en parte de ellas.

Además, hay sacaleches manual o eléctrico, para uno o dos pecho… En fin, que una vez que te pones a comparar sacaleches te das cuenta de que entras en una realidad paralela. Por si sirve de algo mi experiencia personal, como los sacaleches de Medela ninguno.

Sacaleche manual, imprescindible en la lactancia
Sacaleche manual

 

Bolsas o botes para congelar leche.

Esto también lo he descubierto en esta lactancia y la verdad es que vienen muy bien para hacer un pequeño (o no tan pequeño banco de leche). Yo me decanté por las bolsas después de leer esta comparativa sobre bolsas para congelar de Mamá Puede.

La verdad es que si no llega a ser por el sacaleches, por las bolsas para congelar leche materna y por mi empeño y paciencia no hubiera logrado mantener la lactancia materna exclusiva durante más de siete meses.

Bolsas de plástico para congelar leche
Éstas son las bolsas que uso yo.

 

Camiseta de lactancia.

Estas camisetas ni siquiera sabía que existían, pero un día curioseando por internet me topé con ellas. Como podéis ver la particularidad de estas camisetas es que “la tela”, por decirlo de alguna manera, empieza justo debajo del pecho con lo cual aunque te saques la teta dejas la barriga a buen resguardo. Reconozco que no las he probado aún pero estoy deseando hacerlo. Con un niño tan pequeño me paso una buena parte del día con la teta fuera y en casa me da igual pero eso de ir enseñando los michelines por ahí ya no me hace tanta gracia y menos en invierno, que me entra un fresquito…

Camisetas de lactancia de tirantes
Estas camisetas de lactancia son las que más me han gustado. Estoy deseando de comprarme una 😉

 

Como os he dicho al principio estas cosas no son imprescindibles, lo más importante para tener una lactancia exitosa es creer en nosotras mismas, en nuestro poder de amamantar, pero nunca viene mal tener una ayudita extra, ¿verdad?

¿Echáis de menos algún “imprescindible” o alguna cosita que para vosotras se ha convertido necesaria en  la lactancia?

Anuncios
Maternidad

Semana Mundial de la Lactancia Materna

Aquí estoy yo, casi a las dos de la mañana intentando escribir un post para la Semana Mundial de la Lactancia. Yo, que juré y perjuré que no iba a dar teta, que no quería tener a un niño toooodo el día enganchado, que no quería que se me pusieran escuchumizás, que pensaba que las que amamantaban a niños mayorcitos estaban locas… Pues aquí estoy, dando teta (muuuuuucha teta) a un niño que tiene 25 meses, que ya come de todo y que, como siga creciendo a este ritmo, pronto es más grande que yo.

                                 https://i1.wp.com/www.maternidadcontinuum.com/wp-content/uploads/2014/08/lema_dialactancia2014.jpg

No os voy a hablar de los beneficios de la lactancia materna porque tod@s sabéis que la leche materna es mejor que la de fórmula, ni os voy a decir que si le dais teta no se os va a poner malo porque se ponen malos: que le dais leche, no paracetamol. No os voy a decir que dar el pecho favorece el apego porque creo que una madre que cría con biberón puede favorecer el apego exactamente de la misma forma…

Vamos, que no os voy hablar de las cosas buenas que tiene porque creo que la lactancia debe ser una opción personal de cada madre y yo no intento convencer a nadie. Lo que si os voy a decir es que si optais por la teta no dejéis que nadie os desanime, que nadie os diga cómo tenéis que amamantar (me refiero a lo de las tres horas y a los diez minutos en cada pecho) y  que no dejéis que nadie os diga que no tenéis leche. Y cuando digo nadie incluyo también al personal sanitario, que con su ignorancia y sus famosas ayuditas se cargan muchas lactancias.

Si optais por la lactancia no dejéis que nadie os diga hasta cuándo le vais a dar teta ni que vuestro hij@ ya está mayor para seguir todo el día enganchado. Recordad siempre que las tetas son vuestras y el niñ@ también, por lo que sólo a vosotras os incumbe decidir hasta dónde va a llegar vuestra lactancia.

Nosotros llevamos 25 meses y una semana de feliz lactancia y no hay día que no me alegre de haber cambiado de opinión. Para mí, dar el pecho es una de las mejores cosas de la maternidad y espero que Álvaro siga mamando muuuuucho tiempo (por lo menos hasta que se vaya a la mili, jaja).

 

Maternidad

Tándem

            Álvaro es un niño muy generoso. Nosotros siempre lo animamos a que deje sus juguetes (si él quiere, claro), de una galleta o un gusanito si alguien se lo pide, etc. A veces no sé si estamos haciendo bien o no, porque una cosa es ser generoso y otra cosa ser tonto, y yo quiero que él sepa también que lo suyo es suyo y que no tiene porque dejar o dar nada si él no quiere y no por eso deja de ser mejor ni peor. Es difícil encontrar el término medio, la verdad, y también es difícil saber si estamos haciendo lo correcto o no… Los resultados de la educación se ven a tan largo plazo que a veces da hasta miedo.

          Bueno, pues el caso es que Álvaro es tan generoso tan generoso que comparte hasta su bien más preciado y desde hace unos días me veo dando de mamar a su osito, a sus coches y a los patos de la bañera… Coge al susodicho en cuestión, lo acerca a la teta y le dice “toma, teta, ummm que bena” y se queda tan pancho. Yo, que jamás pensé que iba a dar el pecho, ahora me veo haciéndolo en tándem y la verdad es que soy el doble de féliz.