Feliz Diecisiete Cumplemes

Mi querido bebé:

Otro mes me tienes aquí para contarte lo que has crecido y lo rápido que se me ha pasado el tiempo. Siempre lo mismo, ¿verdad? Pero es que es la verdad, una verdad que sólo entenderás cuando tengas hijos ;).

Lo más duro de este mes es que hemos pasado alguna que otra noche separados. Ha sido la primera vez que me separaba de ti y se me ha hecho muy difícil. Tú tampoco lo has llevado muy bien, según me contaba papá, echabas de menos a la teti. Lo peor es que esta semana volveremos a estar separados unos días, pero bueno, prometo intentar arreglar todo para que por lo menos tu te vengas conmigo cuanto antes.

Eres un niño muy espabilado. Entiendes todo y ya empiezas a chapurrear tus primeras palabras “alvo”, “agua”, “pam” (pelota), “papo” (zapato), “papá”, “no”, “teta”, “ito” (gusanito)… “Mamá” sigues sin decirlo… Pero hablas portugués divinamente. A veces te pones a hablar y a hablar y a hablar señalándome alguna cosa y yo te digo “si, si, cariño” y me sonríes. Me da la sensación de que me quieres explicar algo y lo haces a tu manera. Y vaya si lo consigues, ¿eh? y si no te pones a llorar hasta que te sales con la tuya y punto, jaja.

Cambiarte el pañal y vestirte sigue siendo una odisea. Te mueves tanto que es imposible. Te enfadas, protestas, lloras… Vamos, que parece ser que ponerte guapo no es lo tuyo, con lo bonito que eres…

Estás enamorado de tu hermano. Lo sigues a todas partes, lo buscas, lo llamas a gritos en cuanto no lo ves… Y también le pegas, le muerdes y le pellizcas y Álvaro es taaaaan bueno que no es capaz ni de separarte. Simplemente me llama llorando porque otra vez le has dado con el cepillo en la cabeza. Y encima si te riño Álvaro te defiende: “no le relates, mamá, es que él es muy pequeño y no sabe que me hace daño”, “no le digas nada mamá, que después llora y se puede poner malo”. Porque en la lógica de tu hermano te puedes poner malo por llorar.

Eres un payasete. Todo el día haciendo el viejino, bailando campana sobre campana (si, seguimos cantando villancicos en marzo para que nos bailes), intentando saltar… Es un espectáculo verte, cariño.

Felices diecisiete meses, cariño. Y no te olvides nunca que mamá te quiere hasta el cielo 🙂

 

Feliz Dieciséis Cumplemes

El mes pasado no publiqué la entrada correspondiente a los quince meses de mi tesoro chiquinino. Era el día de Reyes y pensé en dejarlo para un día después. Y pasó un día y luego otro y así hasta hoy :(. De todas formas el paso de los catorce a los quince meses fue muy tranquilo, sin grandes avances. Lo más característico, quizás es que aprendió a beber por pajita 😉

Sin embargo, este mes ha sido un no parar de cambios.

Cambios de un bebé a los deciséis meses

Mi querido bebé:

Hoy cumples dieciséis meses. Dieciséis. ¡Qué barbaridad¡ No tienes nada que ver con el bebé recién nacido que dejaron en mis brazos hace un eternidad. Lo único que conservas son esos ojos verdes maravillosos que siguen iluminando tu cara.

Aprendiste hace unos tres meses a andar y ahora ya no andas, sino que quieres correr e incluso intentas saltar. Te encanta subir y bajar escaleras y también te encanta darle patadas a un balón. A veces jugamos tu y yo a pasárnosla, igual que hacía con tu hermano. Y en nada me veo echando partidos en el pasillo. Porque vosotros no sois de juegos tranquilitos, no. A vosotros os gustan los juegos de acción y si entrañan peligro mejor que mejor ;).

Has estado dos semanas malito. La primera vez que te veo tan malino. Tuviste una gripe que al final terminó complicándose y que te ha hecho estar dos semanas con fiebre. Parecías otro, tesoro. Cuando te recuperaste papá decía que había olvidado lo risueño que eras. Perdiste hasta el apetito, con lo que te gusta a ti comer y probar cosas nuevas: jamón, espinacas, menestra, puré, lentejas, plátanos, fresas… Te da igual lo que sea. El caso es tener algo en la boca, jaja.

Hablas un montón. En un mes has pasado del balbuceo a decir tus primeras palabras, palabras que todos reconocemos: buu (la luz, que por cierto te gusta encender y apagar en medio de la noche, cuando estamos todos durmiendo 😦 ), pan, agua (agua o zumo, cocacola, limonada…), pam (pelota), avo (Álvaro), papá, hola, ece (peces), eta (galleta) y teta (a voz de grito cuando tienes sueño o cuando me ves coger el sacaleche)… Mamá sigues sin decirlo. Lo sueltas alguna vez de manera aislada, pero ya está. Sin embargo, cuando te pregunto dónde está mamá siempre me señalas. También sabes señalarte la oreja si te lo pregunto y sacas la lengua en cuanto oyes la palabra “lengua”.

Eres muy bailongo. Es escuchar un poco de música y te pones a bailar. Pero tu canción favorita, con la que más te emocionas, es “campana sobre campana” y nosotros te la seguimos cantando a pesar de estar ya en febrero con tal de verte bailar y tocar las palmas. A este paso vamos a estar cantando villancicos hasta agosto, jaja.

Eres el desorden personificado. Tirar cualquier cosa que esté a tu alcance y desordenas continuamente la habitación de los juguetes. No recuerdo que tu hermano fuera así, pero quizás sea solo eso, que no lo recuerdo. Una de las cosas que más disfrutas tirando son los botes de las especias… Es entrar en la cocina e irte directo a por los botes…

Te lo perdonamos todo porque eres un mimoso. Has aprendido a dar abracitos y cuando te los pido (ya te darás cuenta de que tienes la madre más pesada del mundo, jaja) me agarras la cara con tus manitas y me abrazas. También das ya algunos besos sueltos. La noche del 31 de enero, cuando ya estaba a punto de tirarte por la ventana mandarte con tu padre me diste el primer beso con babas y todavía no me he lavado la cara, jaja.

Duermes fatal. Con un montón de despertares buscando la teta que hace que yo me pase media noche en vela y la otra media temiendo moverme un sólo centímetro para que no te despiertes. De todas formas, hay noches en las que ya ni me molesta. Llevo cuatro años y siete meses así, ya estoy acostumbrada ;).

Y eres lo más bonito del mundo entero. Un rubito de ojos verdes que nos tiene a todos enamorados.

Feliz dieciséis cumplemes. Te quiero hasta el cielo 😉

                                                                                                        Mamá

 

 

Me Llaman la Desaparecida

No sé ni cuánto hace que no pasaba por aquí. Las entradas mensuales sobre los avances que hace mi angelito pequeño mes a mes no cuentan, y eso que la del mes pasado, la de los quince meses, me la salté.

Cuando en septiembre, qué lejano me parece ya, escribía una entrada contandoos todos los planes que tenía para este curso y cómo iba a organizar el blog pequé de ilusa. El blog… el blog fue lo primero de una larga lista de cosas que pasó a un segundo plano porque la verdad es que me di cuenta de que no tenía tiempo para todo y a la hora de empezar a dejar cosas para atrás el blog fue una de las primeras de las que decidí prescindir.

Además, también reconozco que dejó de interesarme sentarme a escribir y a leer otros blogs que he seguido desde hace años. Siempre encontraba una cosa mejor que hacer y al final me decía a mi misma eso de “mañana sin falta”, y al día siguiente me decía lo mismo y así hasta que han pasado cuatro largos meses.

Cuatro meses en los que no he parado. Aunque el curso pasado ya trabajé unos meses, en septiembre empecé de lleno y la verdad es que la vuelta se me ha hecho dura. No estaba acostumbrada a estar tanto tiempo fuera de casa y tampoco a la dinámica de las aulas, al tira y afloja de los muchachos, a los madrugones y a las horas en carretera…

Además, comencé a trabajar y también a prepararme oposiciones casi a la vez, aunque reconozco que al poco tiempo me di cuenta de que no podía hacer las dos cosas y aparqué las oposiciones de lado. Menos mal que han aplazado la convocatoria este año y así, por lo menos, respiro tranquila. Porque a mi la conciencia me puede. ¿No os pasa eso de que no hacéis algo que sabéis que tenéis que hacer pero la conciencia está ahí para recordarte una y otra vez que debes hacerlo? Pues a mí me pasa eso y la verdad es que no vivía pensando que estaba por ejemplo en el parque y debería estar estudiando.

Cuatro meses en los que el trabajo, las horas de coche, la casa y los niños han ocupado todo mi tiempo. ¡Cómo para pararme a sentarme a escribir¡ Jajaja. Entonces ¿ahora por qué vuelves? (o al menos lo voy a intentar, que no las tengo todas conmigo, ¿eh?) Pues por dos razones fundamentales.

La primera de ellas se la debo a Lucía de Planeando ser Padres. Un día, en un grupo de guasap, comentaban qué cómo nos acordábamos de los avances de nuestros retoños con tanta exactitud. Y Lucía dijo algo así como que cuando no se acordaba se iba al post correspondiente. Yo también lo hago. Y entonces me di cuenta de que si dejo de escribir la vida y obras de mis angelitos dentro de nada no me voy a acordar de la mitad de las cosas. Ya os he dicho muchas veces que para mi el blog es una especie de diario para burlar a la memoria ¿verdad?

Y la segunda es porque me ha vuelto a entrar el gusanillo. Esta vez no voy a ser tan fantástica como lo era en septiembre y no voy a afirmar que voy a ser constante. Escribiré cuando pueda y cuando me apetezca, pero voy a intentar hacerlo de vez en cuando.

Seguiré como siempre, hablando de mis niños, de las cosas que vamos haciendo, de alguna escapada que merezca la pena o de la última manualidad en la que estemos enfrascados… Un batiburrillo, vamos, no os garantizo nada nuevo, porque para hacer las cosas de otra manera me tendrían que hacer a mí de nuevo y para eso ya es demasiado tarde, jaja. Pero a cambio prometo sinceridad total en mis palabras, anécdotas divertidas y experiencias reales de una mamá real que no llega a todo.

¿Me hacéis un hueco?

 

Feliz Catorce Cumplemes

Mi querido bebé:

Empiezo diciéndote lo mismo de siempre “¿Ya ha pasado otro mes?”. Me parece increíble lo rápido que pasa el tiempo con vosotros… Si hace nada tu hermano era un bebé recién nacido…

Este mes ya te has soltado a andar. Empezaste a andar un día antes de cumplir trece meses, ¿recuerdas que te lo conté el mes pasado? Pero este mes ha sido el que te has soltado. Ya vas andando siempre, apenas si gateas (y no te hemos hecho vídeo gateando 😦 ), con esos movimientos vacilantes y los brazos en cruz para mantener el equilibrio. Es muy divertido verte andar, jaja. Lo malo de que andes es que llegas a más sitios que antes y nos tienes la casa hecha un desastre. Todo lo que puedes lo tiras al suelo… No se de donde habrás sacado ese afán por destruir todo lo que pillas.

Cada vez comes mejor y ya haces con nosotros también las cenas. Lo que más te gusta comer son las aceitunas: rellenas de anchoa, negras, machadas… No haces distinciones y te atiborras de aceitunas. Tanto que a veces las tenemos que esconder en la mesa porque como la veas estamos perdidos ;).

Haces un montón de cosas: sigues tocando la campana, haciendo los lobitos… y además este mes has aprendido muchas cosas como a hacer la viejina o hacer uhhhh uhhhhh, a sacar la lengua… Qué bonito es verte crecer, cariño.

Últimamente duermes fatal… Te despiertas en mitad de la noche y puedes estar como hora y media o dos horas saltando de cama en cama, encendiendo la luz y paseándote encima de tu hermano y de tus pobres padres. Y encima cuando me enfado te ríes y vienes a darme abracitos… Así es imposible, jaja. Una noche, cuando le comentaba a tu padre que “vaya con el niño, que no nos dejaba descansar” me dijo él que no me quejara que con tu hermano era así cada noche, que tu al menos solo es de vez en cuando. Me parece a mí, que tienes en tu padre un fiel defensor 😉

Te encanta jugar a todo lo que esté jugando tu hermano y a destruirle las torres… Y también te encanta limpiar. Coges un baby o un trapo cualquiera y te pones a pasarle a la mesa o a la silla una y otra vez. No sé a quien le has visto limpiar tanto, jaja.

Eres muy “sentío”. En cuanto tocas algo que no debes y te llamamos la atención, o escuchas una voz más alta que otra, o le reñimos a alguno de tus primos o tu hermano tu te pones a hacer “pucheritos” y a hacer suspiros y si no te cogemos y empezamos a darte besitos y abrazos terminas llorando.

También estas sacando mucho genio. O te sales con la tuya o terminas llorando o pataleando. Pero aquí me coges con experiencia, tesoro, y ya se que esto son unos años meses, después te convertiras en un niño dulce y tierno como tu hermano. Y tu hermano… ayyy, tu hermano… Te cuida siempre, pendiente de que no te pase nada, pero no te deja nada. Cualquier cosa que coges le interesa a él en ese mismo momento. Y a ti te pasa igual. Tu hermano coge una cosa y es precisamente lo que tu querías. A veces, solo a veces, esto de la bimaternidad me trae por la calle de la amargura. Menos mal que lo bueno compensa a lo malo y los despertares familiares, los abrazos de cuatro, las cosquillas y los besos babosos compensan todo lo demás.

Te quiero hasta el cielo, mi vida.

Feliz trece cumplemes

Mi querido bebé:

Hoy hace trece meses y yo ni siquiera he tenido tiempo de tener este post preparado. Te escribo deprisa y corriendo, mientras tu padre te entretiene un rato en el salón, pero no podía dejar de pasar este día para desearte un feliz cumplemes y, además, contarte un poco como eres ahora y cómo es nuestra vida contigo.

Eres un niño alegre, muy alegre, siempre estás sonriendo o riéndote a carcajadas aunque cuando lloras te salen en cuestión de segundos dos lagrimones como puños de grandes. Tu abuelo paterno siempre dice que no había visto jamás tanta facilidad para echar unas lágrimas, jaja. Afortunadamente las veces que lloras son muy pocas, eres un niño feliz, simplemente.

Comes muy bien y no te cuesta probar cosas nuevas aunque la primera vez que te metes en la boca algo nuevo te lo sacas enseguida con cara de asco. Afortunadamente a los dos segundos va para dentro otra vez. Te encantan las galletas y las papadeltas. Cuando vamos a la fuente te compro siempre aspitos, pero tu debes pensar que los aspitos me los coma yo porque al final terminas comiéndote la bolsa de papadeltas de tu hermano, que se la compra solo para ver la chapa que trae la bolsa en su interior.

Duermes fatal. Esto es algo nuevo ¿verdad? Me he tirado meses diciéndote que duermes súper bien y que no tienes nada que ver con tu hermano, pues al final le vas a ganar… Desde que empecé a trabajar las noches son un calvario. Te despiertas tres o cuatro veces y en una de ellas, sobre las tres de la madrugada, te estás despierto sobre una hora. En esos momentos me juro y me perjuro a mí misma que ni loca voy a por el tercero, jajaja. Durante esa hora te dedicas a recorrerte la cama, a intentar despertar a tu hermano y finalmente te bajas al suelo y te das unas vueltas por la habitación, a oscuras, hasta que te aburres y gritas hasta que te vuelvo a subir. Además, también llevas unos días sin siesta… Muchas veces me pregunto que he hecho mal en otra vida para que me hayan caído los niños peor dormilones del mundo, debe haber sido algo muy gordo 😉

Ya sabes decir que las campanas hacen “tan”, que nievita hace “uau” y que mamá te quiere hasta el cielo. Esto último no sabrás quién te lo ha enseñado, ¿verdad? Te encanta estar con tu hermano e intentas imitarlo en muchas cosas, por ejemplo lo observas cuando juega al balón y después intentas pegarle patadas, jaja. También intentas meterte solo en la bañera y es un espectáculo verte desnudito, todo regordete e intentando subir la piernecilla para entrarte dentro.

Hablas un montón. Balbuceas sílabas inconexas que para nosotros tienen significado, jaja. Tu abuela asegura que le dices “lela” en cuanto la ves, y yo estoy segura que a mí me dices “uapa”. No te callas en todo el día, y has empezado a señalar con el dedito lo que quieres y si no te lo damos te enfadas y en un segundo dejas escapar dos lagrimones a los que no nos podemos resistir.

Ayer comenzaste a dar tus primeros pasitos. Hasta ahora andabas agarrado al sofá o a la cama pero ayer te atreviste a soltarte por primera vez. Tengo que hacerte un vídeo para que puedas verte dentro de unos años, porque es graciosísimo. Primero guardas equilibrio y después te lanzas a andar meándote de la risa y gritando para que te miremos. Es una de las expresiones más bonitas que te he visto nunca. Esa cara de satisfacción y alegría por haber conseguido andar. Ni que decir tiene que tu hermano está más orgulloso que tú, si cabe, por el logro 😉

Odias que te corte las uñas, que te vista y que te cambie el pañal. Te retuerces de tal manera que para ponerte el pijama muchas veces tenemos que hacerlo entre papá y yo. Tampoco te gusta nada que te lave la cara después de comer ni que te suene los mocos… Miedo me da cuando tengamos que cortarte el pelo por primera vez, jajaja.

Eres lo mejor que nos ha pasado como familia, aunque a veces Álvaro diga que estaba mejor cuando sólo estábamos los tres y tu vivías en mi barriga (si dejaras de arañarlo, quizás ayudaría, jaja), nos has enseñado que el amor se puede multiplicar por infinito y que una sola sonrisa puede ayudar a olvidar una noche de perros.

Te quiero hasta el cielo, tesoro. Gracias por elegirme como mamá.

 

Opinión sobre la Bicicleta sin Pedales Chicco.

La primera vez que mi angelito mayor usó la bicicleta sin pedales tenía dos años y medio y se hizo a ella enseguida. Creo que es la edad justa para empezar a usarla porque es cuando aprenden a manejarla sin dificultad y sin muchas caídas ;). La ha estado usando casi dos años y me gustaría contaros mi opinión sobre la bicicleta sin pedales Chicco y por qué elegimos esta marca de bicicleta sin pedales en concreto.

Opinión sobre la Bicicleta sin Pedales Chicco

Antes de pedir a los Reyes la bicicleta sin pedales estuve leyendo un poco sobre estas bicicletas para saber cuál era la edad adecuada para empezar a utilizarlas, sus carácterísticas, sus beneficios y, sobre todo, cuál era la mejor bicicleta sin pedales que podíamos comprar sin tener que empeñar un riñón para ello.

Imagen de la Bicicleta sin Pedales Chicco

Bicicleta sin Pedales Chicco

Beneficios de la bicicleta sin pedales

Entre los múltiples beneficios de la bicicleta sin pedales está que con ella se consigue desarrollar el equilibrio, con lo cual, después, cuando se lancen con las bicicletas con pedales no necesitarán los famosos ruedines porque ya sabrán conducir una bici. A mi niño le regalaron en su cuarto cumpleaños una bici de las grandes (como el dice), pero aún no la ha usado porque está tan a gusto con su bici chica que la otra la está dejando para cuando sea mayor ;). De todas formas, en cuanto la coja os cuento si es verdad o no que puede conducirla sin ruedines desde el principio.

Pues después de leer, buscar información y ver varias bicicletas sin pedales que nos gustó en cuanto a la relación calidad- precio fue la Bicicleta sin Pedales Chicco.

Imagen de Bicicletas sin Pedales Chicco

 

Caracterísiticas de la Bicicleta sin Pedales Chicco

  • Precio: 29.90 euros. Como veis muy asequible.
  • Peso: 2,700 gramos. Lo del peso quizás os parezca una tontería pero os aseguro que no han sido pocas las veces en las que me he tenido que traer la bicicleta a cuestas del parque y prefiero que pese 2.700 a 3.500 😉
  • Color: tienen dos colores: rojo y rosa. Nosotros tenemos la roja.
  • Edad de uso aproximada: de 2 a 5 años. En mi opinión, es mejor retrasar su uso hasta los dos años y medio aproximadamente para que controlen mejor el equilibrio.

 

Ventajas de la Bicicleta sin Pedales Chicco

  • Es una bicicleta muy ligera. Nosotros estábamos entre la Chicco y la Bicicleta sin Pedales Decathlon, pero esta última pesa 800 gramos más.
  • Tiene el manillar muy alto, con lo cual los niños no tienen que ir encorvados hacia delante, sobre todo sin son muy altos y el mío lo es ;).
  • No tiene frenos. Esto para unos será una ventaja y para otros un inconveniente. Para nosotros ha sido una ventaja porque nuestro hijo empezó a usar la bicicleta muy pequeño y no queríamos que la bicicleta tuviera más de lo indispensable para que se hiciera a ella cuanto antes.

 

Inconvenientes de la Bicicleta sin Pedales Chicco

  • Se roza enseguida. A los dos días de utilizarla la nuestra ya tenía raspones y tras casi dos años de uso os podéis imaginar cómo está la pintura. Al principio pensaba que mi hijo era un desastre y por eso la bici estaba así, pero he visto otras y todas están rozadas en mayor o menor medida.

 

En conclusión, yo creo que nuestra elección de bicicleta sin pedales Chicco fue la acertada. Es una bicicleta que ofrece muy buenas características y que ofrece una relación calidad-precio estupenda. Además, aunque la nuestra está rozada por todos los sitios inimaginables, también tengo que reconocer que las ruedas, por ejemplo, están como nuevas, de hecho, creo que el chiquitín dentro de un año y pico heredará la bicicleta de su hermano 😉

 

Reseña: Lo que encontré bajo el sofá

Lo que encontré bajo el sofá es un libro de los que enganchan. Un libro de esos que lo empiezas un día y no puedes parar hasta que lo acabas, dos días después, jaja. Su autor es Eloy Moreno, que saltó al mundo de la escritura autoeditándose su primer libro El bolígrafó de gel verde,  que estoy deseando de leer.

Nunca había oído hablar de este escritor, pero me recomendaron este libro y ha sido de lo mejorcito que ha caído en mis manos últimamente. Os cuento un poco sobre él

Lo que encontré bajo el sofá

Toledo. Invierno. Alicia, una profesora interina es destinada a esta ciudad a cubrir una baja de unas semanas. Se traslada a la ciudad con su hija pequeña, mientras que su marido sigue viviendo en su pueblo y se ven los fines de semana. Una noche cualquiera contrata una visita guiada para conocer mejor la cuidad y también lo conoce a él, un policía que mientras le descubre lugares y leyendas la va enamorando poco a poco, hasta el punto de que la hace cuestionarse si decirle la verdad a su marido. Decirle las famosas palabras “tenemos que hablar”.

Pero mientras tanto sigue viviendo su historia de amor y descubre que las cosas no son como parecen y que hay muchas personas que guardan secretos porque les da miedo romper con la realidad, porque es más fácil mirar al amor de tu vida desde la ventana y con una taza de café en la mano. O quizás no sea más fácil, pero no te han educado para romper unas cadenas y volar.

Mi tía Laura se levantó, se asomó a la ventana y desde allí me contó lo que nunca le había contado a nadie. A mí, a una desconocida. Quizás porque yo estaba pasando por lo mismo que ella, quizás porque sabía que yo no me atrevería a juzgarla.

-Ahí -me dijo-, en esa puerta que no ha cambiado con los años, vive la persona con la que me hubiera gustado compartir mi vida.

Respiró, miró el cristal y las lágrimas comenzaron a serpentear entre unas arrugas que, con los años – y sobre todo con los acontecimientos-, habían ido poblando sus mejillas.

-La primera vez que nos besamos yo apenas tenía dieciocho años y él estaba a punto de casarse.

En medio de esta historia de amor reciente, Alicia descubre otra historia de amor antigua, una historia que aún esta presente para los protagonistas y que su sello son corazones grabados en la piedra en diferentes partes de la ciudad.

Y unido al amor estan otros temas de la actualidad, como la corrupción política

-Oye -me dijo-, a un político jamás hay que llamarlo de usted, pues en el mejor de los casos es un trabajador a tus órdenes, y en el peor un delincuente.

los desahucios

Dos pisos más abajo, un hombre cercano a los setenta años, sin hijos y viudo hace apenas unos meses, cuenta los días para que amanezca y la policía se presente en su casa para desahuciarlo,  como si fuera un vulgar delincuente. Coge una vieja escopeta que guarda bajo el sofá e introduce dos cartuchos.

o el acoso escolar.

La rodean y ella se deja hacer, se acaba de convertir en una marioneta de hilos prestados. La empujan contra la pared, le ponen una mano en la garganta y mientras una de las sombras enciende un móvil para grabar lo que vendrá a continuación, otra le quita la cartera para desparramar todo su interior por el suelo: dos libros de inglés, un pequeño estuche de maquillaje, varios bolis, unos tampones, la agenda escolar y toneladas de miedo.

Decenas de historias entreveradas que pasan en el mismo bloque, en la calle de al lado o dos manzanas, o quizás a dos kilómetros… Historias corrientes de gente corriente que sigue luchando cada día y que tiene secretos, secretos que pocas veces ven la luz porque es mucho más fácil esconderlos bajo el sofá.