Viajes en familia

Ruta del Cares con Niños Pequeños

En realidad este post no debería de llamarse “Ruta del Cares con niños pequeños”. Debería de llamarse “Ruta del Cares con niños pequeños y con un marido al que le dan miedo las alturas”, porque en realidad no sé qué es peor, si hacer esta ruta con niños o con un adulto que te está diciendo cada dos segundos “apártate de ahí”, “ten cuidado”, “no te acerques ahí”, “coge al niño de la mano”… Y así hasta el infinito. 😉

Pero empecemos por el principio. Desde que a mediados de febrero empecé a programar nuestro viaje a Asturias sabía que la “Ruta del Cares” sería una de las excursiones que no podíamos perdernos, a pesar de que tendríamos que hacer la ruta por el desfiladero del río Cares con un niño de cinco años y otro de veinte meses.

La Ruta del Cares. ¿Dónde está situada?

La Ruta del Cares es una ruta preciosa, que está situada entre Asturias y Castilla-León. Une los pueblos de Caín (en Castilla y León) con Poncebos (en Asturias) y es una de las rutas más espectaculares de Europa.

Mapa de la situación de la Ruta del Cares
¿Dónde está situada la Ruta del Cares?

 

En origen esta ruta se hizo porque era necesaria para revisar el mantenimiento de la  central hidroeléctrica de Carmameña-Poncebos. Discurre por la conocida como “Garganta Divina” del río Cares y es una ruta muy bonita en la que atraviesas pasadizos en la montaña, puentes, ves cascadas…  Además es un paisaje que no deja de sorprenderte. Vas andando y te quedas embobada viendo el paisaje, pero es que en la siguiente curva te vuelve a pasar lo mismo, y en la siguiente…

La Ruta del Cares es, también, una ruta muy asequible. Son solo 12 kilómetros de larga y se puede hacer sin ninguna preparación física porque es una ruta bastante “llanita”. Nosotros no la hicimos entera porque íbamos con dos niños, pero estoy segura que yo, que tengo forma física cero, la hubiese hecho sin problemas.

Plano de la Ruta del Cares
Mapa de la Ruta del Cares

¿Desde dónde se puede hacer la Ruta del Cares?

Cartel de la ruta del cares

La Ruta del Cares se puede hacer de distintas formas:

  • Hay gente que sale de Poncebos, anda los 12 kilómetros, descansa un ratito o repone fuerzas en Caín y vuelve a Poncebos. También se puede hacer al contrario, es decir, salir  de Caín, descansar en Poncebos y volver a Caín, aunque la primera opción es la mayoritaria.
  • Salir de Poncebos, hacer noche en Caín y volver al día siguiente.
  • Hay empresas turísticas que se encargan de llevarte desde un determinado sitio (por ejemplo, desde Cangas de Onís) a Poncebos y después te recogen en Caín, con lo cual solo andas 12 kilómetros.
  • No hacer la ruta entera. Hay gente que no hace la ruta entera, sino que parte la ruta en la mitad o simplemente anda unos kilómetros y se vuelve. Esto fue lo que hicimos nosotros.

 

Ruta del Cares con Niños Pequeños

Desde que empecé a planificar nuestra excursión por la Ruta del Cares supe que era imposible que hiciéramos la ruta entera con los niños. La verdad es que mi angelito pequeño era el que menos me preocupaba porque iría en la mochila, pero hacerla con mi mayor… lo veía imposible, por lo que nos planteamos hacer la ruta sin un objetivo definido, es decir, andaríamos lo que pudiéramos, o lo que aguantara mi angelito. 😉

Desfiladero del Río Cares
No me digáis que el sitio no impresiona, ¿verdad?

Aunque la Ruta del Cares es preciosa, la parte más espectacular de la ruta se encuentra en las cercanías de Caín. Por eso nosotros, que nos quedábamos en Cangas de Onís, nos trasladamos a Caín ya que si no íbamos a hacer la ruta entera queríamos ver, por lo menos, la parte más bonita. 😉

Tardamos una hora y cuarenta y cinco minutos en hacer  70 kilómetros. Parece increíble pero es una carretera super estrecha, una curva continua que atraviesa el Desfiladero del río Sella. A pesar de que es una carretera no apta para personas que se marean en el coche tengo que decir que os la recomiendo. No se hace para nada pesada porque el paisaje es tan fascinante que vas todo el camino con los ojos como platos.

Peluche en la ruta del cares
Nuestro dragón “Bonito”, rosa con brilli brilli nos acompaña a todos los viajes en familia 😉

Recomendaciones para hacer la Ruta del Cares con Niños Pequeños

  • La primera recomendación que me gustaría daros es que se trata de una ruta senderista, por lo que si vuestros hijos son bebés olvidaros del carrito y montad al niño en la mochila. Parece una recomendación obvia, ¿no?, pues os aseguro que vi gente que pretendía hacer la ruta con un carrito. :0
  • Si vais a hacer la ruta con niños menores de cinco o seis años no los soltéis de la mano e intentad que los niños vayan siempre por el interior. Además, cuando os crucéis con alguien en el camino intentad quedaos siempre en la parte cerca de la pared. Esta ruta discurre a gran altura y no hay ninguna barrera protectora que os separe de los precipicios, por lo que cualquier precaución es poca.
Niño haciendo la ruta del cares
Si haces la Ruta del Cares con niños pequeños llévalos siempre de la mano y por el interior
  • Llevad agua y algo de comer.
  • Usad crema protectora, sobre todo en verano, ya que no hay ninguna sombra a lo largo del camino. Una gorra tampoco os va a venir mal. 😉
  • Llevad calzado adecuado para los niños: zapatillas deportivas o de montaña.
  • No hagáis la ruta si está lloviendo. Nosotros la hicimos en julio y no tuvimos ningún problema, pero he leído en internet que los días de lluvia hay zonas que están resbaladizas y entrañan peligro. Imaginaos con niños…
  • Armaos grandes dosis de paciencia, sobre todo si hacéis la Ruta del Cares con niños de cuatro o cinco años, porque se cansan enseguida. Nosotros fuimos todo el camino jugando al veo veo, cantando canciones e inventándonos mil juegos para que el camino se le hiciera a los niños (sobre todo al mayor) lo más entretenido posible.
  • Recordad que se trata de pasar un buen rato todos y que doce kilómetros son muchos para un niño pequeño, así que cuando estén cansados lo mejor es hacer una paradita y volver.

 

¿Os he convencido para hacer la Ruta del Cares con niños pequeños? Yo creo que unos kilómetros se pueden hacer perfectamente con niños y si vais a Asturias no podéis dejar pasar la oportunidad de hacer una ruta que os va a sorprender a cada paso, os aseguro que no os vais a arrepentir. Eso si, los niños siempre de la mano. 😉

 

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Visita a Calera de León y Monasterio de Tentudía

El fin de semana pasado rescatamos, por fin, una costumbre que cogimos durante el año pasado y que nos gustaba mucho: aprovechar algunos fines de semanas para ir a visitar pueblecitos de la zona. Así conocemos nuevos lugares, hacemos algo con los niños y de paso salimos de casa que como desde que nacieron nuestros angelitos apenas si hemos vuelto a salir por la noche pues aprovechamos los días 😉

El pueblo que elegimos el sábado pasado fue

Calera de León y el Monasterio de Tentudía

Yo conocía Calera porque hace muchos años estuve trabajando allí un par de días y mi señor esposo conocía el Monasterio de Tentudía, así que era el lugar perfecto: así los dos descubriríamos algo nuevo ;).

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Planes de verano: Piscina de Cañaveral de León

Hay días que son especiales sin que ni siquiera te molestes en planificarlos. Martes de julio que se convierten en domingo sólo porque sales de casa, de la rutina de levantarse tarde e irse a la piscina y por la tarde a la fuente… Eso nos ha pasado a nosotros el pasado martes, que la suegra (si, la suegra) nos propuso pasar un día fuera de casa con los primos y yo, que iba más bien por obligación (ya me entendéis, 😉 ), me lo pasé genial, aunque no paramos en todo el día de un sitio para otro: que si vamos a ver las excavaciones arqueológicas de unas cuevas, que si vamos a conocer el pueblo del primo… En fin, que salimos de casa a las 9,30 horas de la mañana y llegamos a media noche.

Pero lo que sin duda más mereció la pena fue

La Piscina de Cañaveral de León

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Viajar a Sintra con Niños

Como ya os conté aquí en Semana Santa estuvimos en Portugal, concretamente en Mafra, Sintra y Lisboa. Sintra y Lisboa  a nosotros nos encantan, tienen algo especial que hace que no nos cansemos de volver, son mágicas… En ambas hemos estado varias veces y siempre descubrimos sitios nuevos que visitar y nos volvemos a enamorar de ellas paseando por sus calles. Pero no es lo mismo viajar solos que viajar con niños …

Con Álvaro hemos estado en dos ocasiones en Sintra y Lisboa. La primera vez tenía solo 9 mesitos y la otra hace unas semanas. No os voy a contar lo bonitas que son ni la de cosas que tienen para ver, ni lo maravilloso que es perderte por sus calles, pasearlas… Hoy me voy a centrar en

Viajar a Sintra con niños

Sintra está situada a 32 kilómetros de Lisboa, por lo que si visitáis la capital portuguesa es de visita casi obligada. Uno de los sitios más conocido de Sintra es el Palacio da Pena, construido en 1836 y que se convirtió en residencia de verano de los reyes portugueses. El hecho de que los reyes situaran en Sintra su residencia veraniega hizo los nobles y gente bien de la época tomaran nota y empezaran a construir sus casitas de verano (lo de casitas lo digo con retintín, por si no lo habéis notado). ¿Qué mejor que veranear donde lo hacen los Reyes?

Si decidís ir a Sintra tenéis que pensar que es un sitio taaaaan bonito (por algo fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1995) y tiene tanto para ver a pesar de ser una ciudad chiquitita que no puedes dedicarle menos de tres días para disfrutarla como se merece. Nosotros esta vez sólo hemos estado un día y medio, pero porque ya hemos estado otras veces antes estuvimos en el Palacio de Mafra y en el de Queluz, que también están muy cerca de Lisboa y también se merecen una visita ;).

Palacio de Mafra con Alvaro
Álvaro en Mafra

Esta vez en Sintra hemos visitado el Palacio de Monserrate y la Quinta da Regaleira, donde hemos visto el lujo y el esplendor del que se rodeaban las familias más pudientes de la época, y el Convento de los Capuchos, fundado en 1560 y en el que habitaron sucesivas comunidades de frailes franciscanos en la más extrema pobreza. El Convento de los Capuchos es uno de esos sitios en los que cuando los visitas te quedas sobrecogida y piensas que así debería ser la Iglesia. Pobre, austera y al servicio de los demás.

Pero si viajáis a Sintra con niños pequeños, es decir, con niños de la edad de Álvaro o más pequeños debéis tener en cuenta que Sintra no fue diseñada para los niños, al menos no para los niños de hoy en día, o mejor dicho, para los padres de hoy en día ;).

Nosotros habitualmente ya no sacamos el carrito. Para ir al parque o a casa de los abuelos solemos ir andando, pero si salimos fuera si que lo llevamos porque somos de los que salimos del hotel por la mañana y no regresamos hasta el anochecer, así que nos viene muy bien para que el niño se siente algunos ratitos e incluso se eche algunas siestecitas.

Sin embargo, llevar el carro en Sintra es misión imposible. Las calles son empinadas y empedradas por lo que las ruedas están más veces encajadas que sin estarlo y en cuanto a la visita de palacios y demás… es mejor recurrir al porteo. El Palacio da Pena está lleno de escaleras, los jardines del Palacio de Monserrate son inaccesibles para los carritos y en cuanto a la Quinta da Regaleira en el jardín hay incluso grutas subterráneas. Con el carrito sería imposible disfrutar de estos lugares.

jardines de monserrate
Jardines del Palacio de Monserrate

Lo mismo ocurre con el Convento de los Capuchos. Este convento está excavado en la roca, lleno de escalones y sus estancias son minúsculas. A las celdas de los monjes (donde apenas cabría un camastro) hay que asomarse agachados porque las puertas son muy bajas en un intento de que los monjes recordaran su pequeñez y para entrar tuvieran que genuflexionarse… Imaginaos ahora visitar el convento con un bebé en un carrito ¡¡¡ imposible¡¡¡ si con la mochila y ya cuesta…

monasterio capuchos

comedor de los capuchos
Comedor del Monasterio de los Capuchos. Como veis la mesa es una piedra

Así que ya sabéis, si decidís hacer una escapadita a esta maravillosa ciudad portuguesa y lleváis niños pequeños id provistos de una buena mochila o fular.

¿Conocéis alguna otra ciudad que no esté diseñada para usar el carrito?

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Sintra y Lisboa: el Viaje de las Primeras Veces.

Esta Semana Santa hemos estado en Sintra y Lisboa y para Álvaro ha sido el viaje de las primeras veces, a pesar de que no era la primera vez que iba a estas dos ciudades tan maravillosas. Ha tenido la suerte, o la desgracia, de que vivamos al lado de la raya portuguesa y además de que sus padres sean unos enamorados de Portugal por lo que la primera vez que fue a Sintra y a Lisboa fue la Semana Santa de hace dos años, cuando él tenía sólo nueve mesitos y en un hotel de Lisboa empezó a gatear. Pero esa es otra historia… y como me conozco o me centro un poco o me lío a contaros aquel viaje.

Como os decía a nosotros nos encanta Portugal y más concretamente Sintra y Lisboa nos parecen dos ciudades mágicas que nos traen muy buenos recuerdos y a las que hemos ido unas cuantas veces, aún así este año decidimos volver. Ya os contaré en otra entrada (o varias porque tengo mucho que contar 😉 ) cómo ha sido nuestro viaje y los lugares tan espectaculares que hemos visto, sin embargo hoy quiero escribir sobre otras cosas que vivimos durante esos días y que hacen que lo llamemos

El viaje de las primeras veces

Lo primero que tengo que decir es que con Álvaro da gusto viajar. Él es un niño que se adapta a todo: a horarios un poco raros, a nuestro no parar de ver una cosa tras otra sin apenas descansar, a estar dos o tres horas en el coche… De otra manera sería imposible hacer el tipo de viaje que hacemos nosotros, pero como él nos ha dado vía libre pues nos aprovechamos, nos vaya a ser que el nuevo sea más pejiguera ;). Sin embargo, en este viaje teníamos claro que al menos un día estaría dedicado a él por lo que el Viernes Santo fuimos al zoológico de Lisboa. Ha sido la primera vez que ha ido a un zoológico y le ha encantado. Al principio no sabía donde atender, había tantos animales para ver y con lo que a él le gustan que no sabía donde mirar: pingüinos, monos, tigres, elefantes…

Se lo ha pasó en grande aunque lo que más le gustó fue el espectáculo con los felfines y las tortugas y las serpientes. Si, las serpientes… Esto último me ha dejado un poquito mosca, pero bueno, no se lo tendré en cuenta, aunque no puedo dejar de preguntarme ¿¿¿cómo un niño de casi tres años que va al zoo por primera vez con lo que más se emociona es viendo serpientes??? Miedo me da que dentro de unos años quiera meterme una en casa como mascota…

primera vez zoo

También ha sido la primera vez que ha probado un Happy Meal. Uno de los días que hemos estado en Sintra se nos ha hecho un poquito tarde para comer y como en Portugal es una hora menos y encima los portugueses comen antes hemos recurrido al McDonald’s. Le hemos comprado el Happy Meal hasta ilusionados pero él, que es más listo que el hambre, ha picoteado tres o cuatro patatas fritas y se ha comido la manzana y se ha emocionado con el juguetito. La hamburguesa ha dicho que me la coma yo si quería, que menudo asco… con sus puaggggg incluidos.

primer happy meal

Ayyy, hijo mío, esto te lo voy a recordar mil veces dentro de unos años cuando no quieras otra cosa que hamburguesas, salchichas y patatas fritas, todo ello rebozado de ketchup.

Y también ha sido la primera vez que se ha montado en Metro (tren para él). ¡Qué gracia le ha hecho eso de bajar escaleras (si eran mecánicas ya era la pera limonera 😉 ), adentrarse en una cueva y después montarse en un tren que iba rápido, rápido. El primer día tenía tal cara de sorprendido que su padre no podía dejar de inmortalizar el momento… Después ya le fue cogiendo el truco y hasta le fue perdiendo el miedo a la velocidad e incluso se levantaba del asiento hasta que sonaba la campanilla que anuncia una nueva parada y corría raudo a sentarse porque pensaba que los que no estaban sentados se tenían que bajar, jajajaja.

primera-vez-metro

Como veis, Sintra y Lisboa siempre tienen mucho que ofrecer, jajaja, otro día os cuento los lugares tan maravillosos que hemos descubierto.

La Alhambra desde San Nicolas.
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Qué visitar en Andalucía: Granada.

Como ya os conté el domingo pasado, en carnavales hicimos una escapadita a Ronda y Granada. Ronda se coló en el itinerario por no hacer tantas horas de viaje con Álvaro y al final me encantó, pero Granada…, a Granada tenía unas ganas de volver… He estado en Granada en dos ocasiones más, una con 14 años, de la que no me acuerdo de casi nada y otra con 18 que recuerdo que visitamos la Alhambra y poco más.

El sábado llegamos tarde a Granada, pero el domingo desde bien temprano ya estábamos listos para patearla, cuando… ¡sorpresa¡ amanece lloviendo. Y lo peor de que llueva cuando estás de viaje es que encima vayas con un niño. Así que tuvimos que cambiar los planes, ir a casi todos lados en coche y encima dedicarnos a visitar interiores, que también lo hacemos siempre, pero eso de ir andando a los sitios, de conocer la ciudad, su ambiente… Eso nos lo perdimos.

El primer lugar elegido fue el Monasterio de la Cartuja, que nos encantó. Si vais a Granada no os lo podéis perder, y eso que está un pelín alejado del centro (no os creáis que mucho que yo soy muy exagerada) pero merece la pena.

Monasterio de la Cartuja en Granada
Álvaro deleitándose con el arte y yo casi muriendo de amor

De la Cartuja nos fuimos a la Madraza y a dar unas vueltitas aprovechando que la lluvia había cesado un poco y después de comer vimos la Catedral, la Tumba de los Reyes Católicos y el Monasterio de San Jerónimo. En la Tumba de los Reyes Católicos no se podía hacer fotos pero yo las hice pensando sólo en mis miles de seguidores. Qué nooo, qué es broma, jamás se me ocurriría hacer una foto en un sitio donde estuviesen prohibidas pero es que entré mirando para Álvaro, que se acababa de dormir en el carrito, acomodándola la sillita y tapándolo un poco, que ni me di cuenta de los carteles que prohibían las fotos hasta que no me llamó la atención un vigilante. Qué vergüenza pasé en esos momentos… Pero ya que tenía las fotos cómo no iba a mostrároslas…

Madraza y tumba de los reyes católicos en granada
Las dos de arriba son de la Madraza y las de abajo son las fotos que jamás debí hacer de la Tumba de los Reyes Católicos 😉
exteriores e interiores de la catedral de granada
La Catedral de Granada

Si el día hubiese estado de otra manera nos hubiese cundido más y hubiésemos disfrutado más de los sitios, pero hay que adaptarse a las circunstancias y tampoco estuvo tan mal.

Al día siguiente tocaba visitar la Alhambra. Si tenéis pensado ir a Granada y visitar la Alhambra (¡¿qué otra cosa podíais hacer?¡) os recomiendo que reservéis vuestras entradas con antelación. Se puede hacer por internet o incluso llamando por teléfono y te ahorras la cola que os aseguro que es muuuuuy larga. Además, el palacio del Generalife tiene aforo limitado, por lo que si no habéis reservado con antelación puede ser que os quedéis sin verlo y sería una pena.

También tenéis que tener en cuenta que en visitar la Alhambra se tarda. Con eso quiero decir que no vayáis pensando un par de horitas y habremos acabado porque lo más seguro es que no sea así. Bueno, por lo menos nosotros tardamos muuuucho más. Bien es cierto que nos gusta ir poco a poco, pero es que hay tanto que ver que yo creo que no merece la pena ir con prisas.

Otro dato importante es que si vais a la Alhambra con niños pequeños os olvidéis de los carritos. Hay demasiados escalones y es una odisea, donde se ponga un buen portabebés… Y tampoco os olvidéis de los pañales. Si, los pañales. Aquí a una servidora se le olvidaron los pañales. No llevaba ni uno y eso que yo soy de las que lleva el bolso hasta arriba de todos los “por si acaso” posibles, pues los pañales se nos olvidaron y cinco horas en la Alhambra sin pañales pueden ser muy duras, jaja. Menos mal que vimos a otros papás que nos socorrieron, si no no se que hubiera sido de nosotros 😉

La Alhambra es… la Alhambra. No hay palabras para describirla. Con razón se enamoró de ella Carlos V y se hizo construir un palacio allí mismo… Cualquier rincón te transporta a otras épocas, la belleza de sus patios te hace soñar y te llega a doler el cuello de admirar sus hermosos mocárabes. Es uno de esos sitios que tienes que visitar antes de morir. He seleccionado unas fotos para no aburrios, quizás no sean las más significativas, pero es que no quería poneros mil fotos de mil sitios preciosos.

Fotos de la Alhambra en Granada

Y después están los barrios más típicos de Granada: el Realejo, el Albaicín y el Sacromonte. Como sólo nos quedaba una tarde más en Granada tuvimos que elegir. Nos hubiera encantado visitar los tres pero lo bueno de no ver todo de una ciudad es que así tienes la excusa perfecta para volver ;). Nosotros elegimos el Albaicín con “su Paseo de los Tristes” y no nos arrepentimos a pesar de las cuestas, porque cuando llegamos al punto más alto de este barrio, al mirador de San Nicolás al anochecer y vimos como la Alhambra iba poco a poco iluminándose… Hay cosas que no tienen precio.

La Alhambra desde San Nicolas.
La imagen la he tomado prestada de san google, pero es que mi (mierda) móvil no fue capaz de inmortalizar el momento cómo se merecía.

Habrá que ir pensando en el próximo destino… ¿Alguna recomendación?

Viajes en familia

Qué visitar en Andalucía: Ronda. 

Como ya os dije hace unos días, nosotros no somos muy amigos del carnaval por lo que casi siempre hemos aprovechado estos días para hacer una escapadita fuera. Este año no teníamos muy claro dónde ir hasta que mi señor esposo mencionó Granada y desde entonces cada vez que proponía otra cosa me entraba hasta mal humor, jajaja.

Cuando por fin acordamos que nos íbamos a Granada se le ocurrió decir que para que a Álvaro no se le hicieran tan pesadas las cinco horas de camino que hay desde nuestro pueblo podíamos hacer noche en Ronda, que era muy bonita. Reconozco que lo único que sabía de Ronda era que una de sus principales atracciones era su plaza de toros y a mí, que no soy muy taurina que digamos, no me hizo especial ilusión. Además, yo, que siempre preparo los viajes al milímetro, esta vez sólo me ha dado tiempo a reservar el alojamiento con lo cual Ronda ha sido toda una sorpresa para mi.

La noche del viernes, cuando llegamos y dejamos las maletas en el peazo hotel que reservé por 36 euros la noche, ya dimos la primera vueltita por eso de ver el sitio en cuestión de noche, (no me digáis que no, que siempre con la iluminación artificial la ciudad parece otra, a veces es incluso hasta más bonita 😉 ) y ya empecé a enamorarme de Ronda.

Al día siguiente desayunamos en la cafetería Alba, donde por lo visto hacen los mejores churros de la ciudad, y la verdad es que el sitio en sí es peculiar y los churros están buenísimos. Y después, con el estómago lleno, empezamos nuestra visita turística con el mejor guía que podíamos tener: el rey de nuestra casa ;). Vio a su padre con el plano y no soltó el plano en todo el día, diciendo a cada momento: “hay que pasar por el agua, hay que seguir las huellas…” No sabemos que huellas serían pero la verdad es que nos guió súper bien. Amor de madre en modo ON.

El guía rondeño
No me digáis que no teniamos un buen guía 😉

El primer sitio que visitamos fue la plaza de toros para después pasar el puente sobre el Tajo y visitar el centro histórico de Ronda. Reconozco que entré en la plaza de toros hasta sin ganas, pero después me sorprendió y hasta me gustó. Y lo mejor de todo es que a Álvaro le entusiasmó. Vamos, que después se tiró todo el viaje hablando de toros, corrales y caballos ;).

plaza toros Ronda

La siguiente visita fue el Puente Nuevo. Este puente fue construido entre 1759 y 1793 y es el monumento más emblemático de Ronda. Además, sirve para salvar el Tajo de Ronda, un desfiladero socavado por el río Guadalevín y que tiene 500 metros de longitud, 50 metros de anchura y casi 100 de profundidad. Asomarse desde uno de los balcones de este puente al desfiladero es toda una aventura… Las vistas impresionan, sobre todo si no tienes vértigo. Mi señor esposo, por supuesto, apenas si se acercó y menos llevando al niño.

tajo sobre río guadalevín

Además, si el Puente Nuevo une directamente la ciudad histórica con la moderna. La parte vieja de la ciudad es preciosa, está llena de rincones entrañables, de callejuelas empedradas y empinadas, con sus casas blancas, sus portones, sus iglesias y palacios… La plaza donde está el ayuntamiento, ubicado en un antiguo cuartel de milicias y la iglesia de Santa María la Mayor merecen una parada larga, además la iglesia es de obligada visita.

ronda, ciudad histórica

Estuvimos en Ronda un día y se me hizo corto. Para verlo bien, para pasear, para disfrutar del paisaje, para ir sin prisas recomiendo estar dos días. Jamás pensé que este pueblo malagueño tenía tanto que ver y fuese tan bonito. Si estáis pensando bajar al sur y os pilla cerquita os recomiendo que os detengáis a disfrutar de él. Os va a encantar.

La semana que viene os cuento el resto del viaje 😉