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Felices 19 Meses

Mi niño bonito:

El día 6 hiciste 19 meses, y si no me llego a obligar ahora a escribirte este mes también te hubieras quedado sin tu felicitación-recordatorio… como el mes pasado… Cuando pase un tiempo seguro que me arrepiento de no haber dejado constancia por escrito de tus avances pero nuestro día a día es, desde hace unos meses, taaaaan complicado que apenas si tengo tiempo para sentarme un ratino a escribirte.

Seguimos viviendo (sobreviviendo, mejor dicho) separados de papá y de tu hermano de lunes a viernes, echándonos terriblemente de menos, colgados de las vídeollamadas y haciendo kilómetros y kilómetros con tal de pasar una tarde juntos. Está siendo difícil para todos, pero a ti no hay quien te quite la sonrisa de la cara, y gracias a esa alegría voy yo aguantando lejos de tu hermano. Siempre digo que eres mi niño “quitapenas”, pero es que la sonrisa infinita en tus ojos pueden acabar hasta con el día más gris. Menos mal que te tengo conmigo, cariño.

Estos dos meses en los que no he escrito nada sobre ti has avanzado un montón, sobre todo en el habla. Repites todo con esa lengua de trapo y has aprendido un montón de palabras nuevas. Ya no le dices “pam” a la pelota, sino “popa“, has perfeccionado “papapo” (zapato), “agua”, “nano” (tenemos gusanos de seda, como todos los años, jaja), “hola“, “ores” (flores), “toni” (llamas perfectamente a la vecina) y mil cosas más. Aunque tu palabra favorita sigue siendo “teti“, que dices casi gritando, a la vez que me remangas la camiseta y te enfurruñas como tarde más de lo que tu consideras razonable.

Además cuentas perfectamente hasta tres, intentas saltar, prácticamente ya corres y das unos besos y unos abrazos que hacen que me tengas loquita perdida.

A tu hermano lo adoras. Siempre vas detrás de él, lo imitas en todo, lo abrazas constantemente y en cuanto te despiertas lo primero que haces es buscarlo en la cama para despertarlo también… Y  también le muerdes y le arreas con lo primero que tengas en la mano. Y tu hermano, siempre tan buenino, ni siquiera se defiende, sino que se limita a llamarnos “coooooorre, mamá, que me está pegando” o a llorar hasta que llegamos y lo apartamos de ti. Ni te imaginas cuánto te quiere y cómo te cuida. Está siempre pendiente de que no te subas en ningún sitio o que siempre vayamos los cuatro. A veces le pregunto “¿quieres que vayamos al campo-parque-playa-cine los tres?” Y siempre responde lo mismo “¿Y Jorge qué?” Si no es contigo no quiere ir a ningún sitio.

Ojalá pudiera guardar eternamente cada instante. Cada sonrisa, cada carcajada cuando corro detrás de ti, los abrazos entre hermanos, tu carita de ángel mientras duermes, o como bailas el “chuchugua” o cantas “los pollitos dicen pío, pío, pío”, que últimamente es tu canción favorita. Si, los cantajuegos han vuelto a nuestras vidas, jaja.

Ojalá pudiera detener el tiempo, congelar cada momento, teneros siempre así, como polluelos bajo mis alas.

Felices diecinueve, mi amor, te quiero hasta el cielo.

                                                                                                        Mamá

 

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Crónica de un Bautizo

Tres meses y pico después de bautizar al pequeñín os cuento la Crónica del Bautizo. Esta entrada lleva en borradores casi tres meses pero con el montón de cosas que he tenido que hacer este verano (leáse con total ironía) no me ha dado tiempo a acabarla y como me encanta utilizar el blog para guardar recuerdos (os aviso por si queréis pasar del post de hoy, luego no digáis que no estábais advertidas) pues aquí va

Crónica de un bautizo

En esta casa no es que seamos muy católicos, apostólicos y romanos (aunque mi señor esposo tiene los familiares religiosos necesarios para saber que rezan tanto por mí que voy a ir al cielo de cabeza, jajaja) pero aún así decidimos bautizar a nuestros dos angelitos para mantener una costumbre social y nuestro argumento es tan válido como cualquier otro ;).

Al mayor lo bautizamos con diez meses ante las insistencias de mi suegra (que es de misa diaria) pero con el pequeñajo no hemos aguantado tanta insistencia y decidimos bautizarlo a los ocho meses y así salíamos del paso y de las insistencias de la buena mujer.

Así que el 11 de junio a la 13.15 horas fue cristianizado el angelito pequeño, oficiando la ceremonia el primo cura, como no podía ser de otra manera, y con el hermano de mi señor esposo de padrino y mi hermana de madrina.

La ceremonia fue como suele ser en estos casos: el ritual cortito, un poco de ungüento en el pecho, el agua en la pila bautismal, a la que Jorge casi se tira de cabeza porque con lo que le gusta el agua y lo poco que lo había bañado su madre no vio más cielo abierto que aprovechar la ocasión para meter las manitas y chapotear un poco 😉

Después nos fuimos a celebrar que ya había un cristiano más en el mundo a un restaurante donde comimos muy bien y bebieron de lo lindo. Aquí, a la menda, como sigue con la lactancia materna casi exclusiva, no le quedó otra que seguir con las cocacolas zero zero… que alegría, jajaja.

Ropas para el bautizo

Como nosotros bautizamos a los niños ya más grandecinos pues no le pegan mucho que digamos los típicos trajes de cristianizar tan bonitos que hay, con su capota, sus lazos y sus puntillas… Así que al protagonista del evento le cogí un trajecito de blusa y ranita en color marfil muy mono, tan mono que hasta puntilla llevaba en el cuello de la camisa y que además podré aprovechar este verano (madre ahorradora en modo on).

Imagen de traje de bebé para bautizo
No me podéis negar que es monísimo 😉

A su hermano le puse una camisa blanca de cuello mao y unos pantalones cortos azul marino de lino con unas menorquinas azul marinas. Iba muy sencillito pero guapísimo.

Imagen de conjunto de ropa para niño

Su padre optó por un traje de chaqueta (con el calor que hacía…) y se vanaglorió mil veces porque se puso el mismo que en la boda de su hermano que se casó hace más de diez años y aún le vale… Sigue estando igual de gordo fuerte, pero yo callada, que en boca cerrada no entran moscas 😉

Y yo, la madre del bautizado, me compré el traje unos días antes. Empezaré diciendo que no encontraba nada porque necesitaba algo que fuera dos piezas o que se pudiera abrir la delantera para poder sacarme la teti, que no fueran trapallos (que últimamente voy de compras y sólo veo cosas demasiado informales) y que fuera baratito. Pues tras una tarde entera de tiendas en la que ya me veía poniéndome un pantalón negro y un top resultón que tengo de hace cuatro o cinco años dí con un mono monísimo en Trucco, que se le abría la pechera (imprescindible para dar la teti) y que encima sólo costaba 75 euritos. Pues ya está, modelito para casa porque encima pegaba con los zapatos de las bodas, jajaja.

Imagen de mono de Trucco
El cinturón es precioso pero en la foto sale un pelín brillante 😉

La fiesta del bautizo

Y después del bautizo y de la comilona vino lo que más me gusta a mí de estas cosas: una pequeña fiestecilla donde reunir a familiares y amigos y echar un ratito muy a gusto contándonos la vida, comiendo sin pensar en la dieta y brindando una y otra vez.

Reconozco que mis pequeñas bodas gitanas (como llama mi señor esposo a los jolgorios que organizo) me tienen una semana antes estresada preparando detalles, almacenando bebidas y aperitivos y haciendo comidas… Y que también me estresan mientras se están haciendo porque tengo que estar pendiente de todo, pero aún así y aunque siempre digo que es la última vez que junto a 40 personas al final se me olvida y sé que si volviera para atrás lo volvería hacer. No todos los días se celebra que un niño más ha venido a la vida ¿no?

Y vosotros ¿habéis bautizado a vuestros hijos? ¿Cómo lo habéis celebrado?

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Cuándo Ponerle los Primeros Zapatos

Mi angelito pequeño tiene seis meses y aún no ha usado zapatos y no es porque no tengamos, que tenemos unos cuantos pares de su hermano y como a esta edad no andan ni gatean pues están nuevos. Sin embargo, para esta segunda maternidad he leído mucho más que para la primera y una de las cosas que más ha llamado mi atención es la necesidad de contacto que tienen los bebés. No es algo que no supiera, de hecho mis dos hijos han vivido los primeros meses prácticamente en brazos, pero pensaba que la necesidad de contacto ya la teníamos suplida pasando el día en el fular y durmiendo con ellos, además de los miles de besos y abrazos que nos prodigamos cada día.

Leyendo he descubierto que los niños tienen necesidad de contacto desde que están en la barriga de mamá y que cuando nos pasamos la mano por la barriga a modo de caricia vienen y se acercan. Es increíble lo maravillosa que es la naturaleza, ¿verdad?. Después, cuando nacen los niños tienen el sentido del tacto principalmente en la boca, las manos y los pies.

Por eso en cuanto crecen un poco se llevan todo a la boca. ¡Están explorando¡ Y por eso yo no le puse a mi angelito pequeño manoplas en el hospital. Si tienen el sentido del tacto en las manos y se las cubro pensé que podía sentirse perdido, así que para que no se arañase (que es en realidad por qué le ponemos las manoplas) opté por cortarles las uñas y santas pascuas.

Y esta ha sido también la principal razón por la que no le he puesto zapatos, porque no los necesitaba para nada y con unos calcetines es mucho más fácil explorar que con unos zapatos aunque estos sean de suela blanda ;).

Sin embargo, pronto me tengo que ir planteando comprarle los primeros zapatos a Jorge. Os dije antes que de bebé tengo los zapatos de su hermano nuevos pero una vez que empiezan a gatear o andar los zapatos se estropean. Además, cada uno andamos de una forma muy característica y vamos “deformando” el zapato según nuestra personal manera de andar. Por eso no es bueno que un niño empiece a andar usando unos zapatos que no son suyos. Eso y que aunque los zapatos los tengo guardados porque yo soy de las que le da pena tirar todo no es que estén muy decentes, jaja.

Zapatería online Pisamonas: precio y calidad

Buscando por la web tiendas de zapatos que trabajen la calidad, tengan diseños bonitos y sean económicas, que ahora tengo dos niños y tengo que fijarme más en los precios ;), he descubierto Pisamonas.

Imagen de la tienda de zapatos on line Pisamonas
Cuándo ponerle los primeros zapatos. Pisamonas

 

Seguro que muchos de vosotros ya la conocéis, pero para mi ha sido todo un descubrimiento. Hasta ahora nunca había comprado zapatos on line por aquello de que los zapatos es algo que hay que probar, por si no le están bien, que ya sabemos que para cada fabricante un determinado número mide unos centímetros ;). Pero en Pisamonas no son sólo gratuitos los gastos de envío sino también los cambios y devoluciones. Además es muy difícil equivocarse porque tienen una tabla de medidas para cada zapato.

Ya sabéis que a mí me gusta llevar a los niños arregladitos, sobre todo cuando son bebés, porque crecen tan rápido que antes de que me de cuenta ya visten de hombres. Para las niñas en este sentido hay más variedad pero para los niños… Por eso los zapatos que más me gustan para Jorge son los inglesitos, que en Pisamonas, además de ser totalmente de piel, tanto el interior como el exterior, tienen la suela antideslizante y eso a mí me da mucha tranquilidad, sobre todo para los primeros pasos ;).

Foto de zapato inglesito de Pisamonas
Son preciosos y tienen una gran variedad de colores

 

Y ya que estaba y como para el verano no queda nada también he cogido los zapatos de Álvaro para el verano e incluso me he dado yo un caprichito. Nunca he usado zapatillas, pero éstas son preciosas y las veo muy ponibles para ir al parque, ¿no os parece?

Imagen de zapatillas plateadas de Pisamonas
Éste ha sido mi caprichito de Pisamonas 😉

Como véis en Pisamonas tienen gran variedad y no solo de zapatos y  zapatillas monísimas (nunca mejor dicho, jajaj) sino también tienen otras monisiteces como paraguas, impermeables, bañadores, bolsos para la playa y para las que tengais niñas hay incluso hasta lacitos para el pelo. A mí se me van los ojos tras los lacitos, ya lo sabéis, jaja.

Consejos para comprar los primeros zapatos a un bebé

Y por último me gustaría daros una serie de consejos a la hora de comprarle los primeros zapatos  a nuestros hijos:

  • Comprad zapatos que sean de buena calidad, quizás sean un poco más caro pero merece la pena. Con ellos van a empezar a andar y tienen que estar todo lo cómodo que puedan.
  • Intentad que los zapatos tengan la suela antideslizante, ya sabemos que cuando empiezan a andar es inevitable que se caigan pero que sea porque aún están aprendiendo no porque no llevan los zapatos adecuados.
  • Comprad el zapato del número que le corresponda al niño. Muchos padres le compran los zapatos un pelín más grandes para que lo apreveche más tiempo, cuando esto es un error. Primero porque es muy difícil andar con un zapato que te está grande y si no probad vosotros mismos y segundo porque para cuando el zapato les está bien de número ya lo han destrozado ;).

¿Cuando le pusisteis los primeros zapatos a los niños? ¿Conocíais Pisamonas? ¿Añadiríais algún consejo más a la hora de comprar zapatos?

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El día que nació Jorge (II)

Si os habéis perdido la primera parte de El Día que Nació Jorge puedes leerla aquí. Ahora vamos a por la segunda ;).

Me monto en el coche y mi madre abre la puerta de atrás y dice que se viene conmigo… y de paso mi padre también se apunta. Me enfado. Pienso que no han servido de nada todas las conversaciones sobre este momento que hemos tenido en los últimos meses. Quiero estar sola mientras dilato, no quiero que haya nadie más que mi señor esposo en la habitación. Y también quiero que mis padres se encarguen de Álvaro, que me lo lleven al día siguiente al hospital… Pero todas las indicaciones que he ido dando caen en saco roto.

Les digo que no y mi señor esposo pone el coche en marcha. Entonces me doy cuenta de que llevo unas sandalias abiertas y está lloviendo. Quizás allí no llueva, me dice. No quiero irme con zapatos abiertos pero como vuelva a casa para coger otros me van a matar y se van a montar y voy a ir al hospital como si fuera de excursión.

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El Periodo de Adaptación a la Escuela de Álvaro.

Much@s pensaréis que a buenas horas vengo yo a escribir sobre el periodo de adaptación de mi angelito cuando han pasado más de 15 días desde que empezó en el cole. Pero es que he querido dejar que acabara el periodo de adaptación para escribir sobre él, más que nada porque no quería decir que le había ido muy bien (o muy mal) y después tener que cambiar de opinión.

Ya os dije aquí que en realidad estaba muy tranquila con la entrada de Álvaro en la escuela porque sus circunstancias eran especiales. Su maestra es para él una amiga, quedamos con ella muchas tardes, hemos ido a su casa, ha venido a la nuestra… Y encima es “la mamá de…” así que daba por hecho que para él la adaptación iba a ser pan comido.

Además, ha tenido mucha suerte porque es una maestra muy buena: es cariñosa, cercana con los niños, habla bajito (Álvaro puede gritar como un energúmeno pero cuando alguien habla un poco más alto de lo normal se asusta), y al tener una niña de la misma edad que él comprende y conoce muchas cosas que quizás de otra manera se le escaparían a primera instancia.

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Miedos de una casi bi-mamá

Estoy a punto de convertirme en mamá por partida doble. Y estoy ilusionada, tengo muchas ganas de vivir la maternidad de dos, pero la verdad es que también tengo muchos miedos, no son los mismos miedos que tiene una mamá primeriza eso desde luego, pero reconozco que ahí están y que aunque evito pensar en ellos muchas noches me desvelo pensando cómo será ser madre de dos. Las principales cosas que me preocupan son:

Miedos de una casi bi-mamá

1. Cómo se tomará Álvaro la llegada del nuevo. Yo creo que es el principal miedo que tengo y que tenemos muchas de las que vamos a ser mamás de nuevo. Álvaro está muy ilusionado con el bebé, le da besitos, peetes… Pero no es lo mismo un bebé que está en la barriga y que no da lata ninguna ni necesita ningún tipo de cuidados ni atenciones que un bebé recién nacido que está todo el día colgado de la teta de mamá. No quiero que se sienta desplazado, no quiero que coja celos… Pero soy consciente de que sólo es un niño de tres años y quizás manifieste la llegada del hermanito de una forma que no me gustaría.

2. No quererlos a los dos igual. Muchas de las que sois madres por partida doble (o triple) seguramente penséis que estoy loca. De hecho cuando se lo he dicho a mi madre me ha dicho eso de “si te cortaran un dedo de la mano ¿cuál te dolería más?”. Será una tontería pero jamás pensé que podría querer a alguien como quiero a Álvaro y me parece increible que tenga tanto amor para otra personita.

3. Miedo al parto. Se supone que ya he parido y que sé a qué me enfrento, pero yo siempre digo que tuve un parto peo pero un postparto de mierda. Del parto apenas si me enteré y dilaté tan rápido tan rápido que recuerdo que la matrona me dijo que para el siguiente no me esperara demasiado en casa no fuera a ser que no llegara al hospital (que estoy a 90 kilómentros¡) pero el postparto no fue una experiencia muy agradable que digamos… La episotomía, las hemorroides, el cansancio infinito y las hormonas que no dejaban de hacer de las suyas… Me da miedo tener un postparto igual y ahora además teniendo que atender a un niño de tres años.

4. Las visitas. Las visitas no es que me den miedo es que me dan pánico. Porque hay visitas y visitas. Hay gente que te apetece ver, que vienen a tu casa y estás deseando de enseñarle al angelito y echar un ratito con ellas, sobre todo porque tienen cabeza y saben irse a tiempo… Y después está la gente que viene a tu casa a pasar la tarde, a hablar de tonterías y no tienen prisa ninguna por irse… La amiga de tu suegra, la prima segunda de tu madre o la cuñada de la vecina de enfrente… Gente que no conoces y que se sientan en tu sofá y que encima se permiten darte toda clase de consejos no solicitados…

5. Los consejos no solicitados y que cuando estás en pleno puerperio pueden hacerte mucho daño. Cuando nació Álvaro todo el mundo se permitía darme todo tipo de consejos. Parece ser que al ser madre primeriza me tenían que instruir… Que si no te lo pongas tanto al pecho, que si este niño tiene hambre, que si no tendrás leche suficiente, no lo cojas que se acostumbra, no duerme porque tiene el sueño cambiado… Es tan fácil dar consejos y tan difícil tener la boquita cerrada… Espero que ahora esas sabias consejeras tengan en cuenta que ya tengo un angelito y que más o menos me las he arreglado para criarlo, aunque estas sabias consejeras ahora tendrán otro frente abierto para instruirme: cómo criar a un hijo sin descuidar al hermano mayor, a quién debo darle prioridad y un montón de pamplinas más de las que no me libraré y si no al tiempo.

Las que sois madres por partida doble (o triple) ¿Habéis tenido los mismos miedos que yo? ¿Son miedos “normales”?

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Primera Reunión Informativa de la Escuela.

Si, otro post sobre la escuela. Ya os he contado una serie de consejos para facilitar a los niñ@s la adaptación al colegio y otros tantos para aquellos padres que estén tan angustiados como sus angelit@s o más con este tema, pero es que no quería dejar de contar cómo ha ido nuestra

primera reunión informativa de la escuela

Prometo que una vez que pase el periodo de adaptación no seré tan pesada con este temita y escribiré sobre otras cosas 😉

Para empezar tengo que decir que yo este año estoy bastante tranquila a pesar de que para Álvaro será su primer año en la escuela. Quiero decir que tengo los miedos habituales, pero no estoy angustiada como lo estaba el año pasado cuando comenzó la guardería. Y eso es así porque creo que nuestra incorporación a la escuela es algo especial: Álvaro conoce a su maestra, que tiene una hija de la misma edad que él y con la que quedamos casi a diario. Para nosotros más que una maestra es una amiga, y encima es la mamá de… Con esto no quiero dar por hecho que no le cueste la incorporación a la escuela porque no sólo hay que tener en cuenta a la maestra sino también que serán otros horarios, otros espacios, otros niños… Y encima es acabar el período de adaptación al cole estará con nosotros “el nuevo”, eso suponiendo que no le de por venir al mundo antes…

Pues con esta tranquilidad hemos ido a la Primera Reunión Informativa de la Escuela. Sabiendo que la maestra es nuestra amiga y que encima es, junto con su compañera de curso, la mejor de Educación Infantil (por supuesto, esto es una opinión totalmente personal y que comparte el medio pueblo que tiene hijos, jaja).

Lo primero que nos han dicho ha sido que la Educación Infantil es una etapa educativa no obligatoria, pero que si nos comprometemos a llevar a nuestros hijos hay que hacerlo con regularidad, sobre todo por el bien del niño. Lo que no quiere decir que si tenemos que ir a algún sitio o tenemos las vacaciones en invierno pues los niños pueden faltar unos días sin que pase nada. Yo ya sabía que esto era así pero sólo el hecho de que lo hayan dicho me ha gustado.

A partir de ahí nos han comentado que van a intentar ayudar a los niñ@s todo lo que puedan, que los llevarán al baño, les ayudarán a subirse y bajarse pantalones, a quitarse los abrigos, a sacar la merienda de la mochila… Poco a poco ellos irán aprendiendo solos pero si en un primer momento necesitan su ayuda la van a tener. Otro punto a su favor 😉

Nos han dado un papel con las normas del centro (puntualidad, no acudir a las verjas del centro durante el recreo para ver al angelito, llevar el material necesario, no llevar al niño en caso de enfermedad…). Son normas muy básicas y que creo que no hace falta ni decir, pero cuando las dan por escrito por algo será… Y otro papel con menú semanal de la merienda, pero esto mejor lo dejó para otro post 😉

Además, nos han dicho que para ellas es fundamental la colaboración entre escuela y familia, que es muy importante que los niños vean que la maestra y la familia están unidos y que para ello nos van a hacer trabajar (en la realización de proyectos, decorando los pasillos…) e ir a la escuela mucho, que muchas veces los padres decimos que ojalá tuviéramos un agujerito para ver cómo se comporta y qué hace nuestro hijo y que con ellas lo vamos a tener. Es otra de las cosas que más me ha gustado, que pidan esa colaboración, que nos dejen las puertas abiertas de vez en cuando y que nos permitan involucrarnos en algún proyecto o en la decoración del aula para alguna actividad me parece genial.

También nos van a proporcionar el horario que tienen los niños para facilitar que en casa nos cuenten cositas. Es verdad que hay niños a los que les preguntas y te cuentan todo hasta cuando hacen algo que no está bien (Álvaro cuando estaba en la guarde era de este grupo. Venía con todos los cuentos a casa 😉 ), pero también hay niños a los que cuando les preguntas “¿qué tal en la escuela?” se limitan a decir “bien” y de ahí no hay quien los saque. Por eso si tenemos un horario podemos hacer preguntas más explícitas y averiguar un poco más de cómo ha sido su día a día. Por ejemplo, si han tenido ese día Inglés le podemos preguntar si han cantado una canción, si han aprendido cómo se dice algún color, etc. A mi me ha encantado la idea porque es una forma de establecer conversaciones con aquellos niños a los que les cueste más soltar prenda 😉

Y el resto de la reunión estuvo centrada en el periodo de adaptación y cómo se va a llevar a cabo. El lunes a las 9.00 empezamos el colegio así que ya os contaré cómo nos ha ido… Deseadnos suerte 😉