Maternidad

Felices 22 Cumplemes.

Mi querido bebé:

Ayer hiciste 22 mesitos. Cómo pasa el tiempo… hace nada eras una lentejita en mi barriga y hoy ya tienes los dos patitos. Y aunque sigues siendo un bebé ya tienes muchas cosas de niño.

Sigues a todas partes a tu hermano y quieres jugar con todo lo que está jugando él. Si tu hermano tiene un balón, tu quieres ese mismo balón, si tu hermano está dibujando tu quieres dibujar y exactamente con el mismo lápiz que él, si tu hermano está viendo la tele tu vas y se la apagas para que te haga caso. A veces lo sacas de sus casillas porque no lo dejas ni cinco minutos en paz y se esconde en el baño o en la cocina para que no lo encuentres, jaja.

Sabes ya un montón de cosas. Tantas que a veces me quedas asombrada. Por ejemplo, sabes subirte y bajarte de la cama solito (bueno, esto lo haces desde hace meses, pero me sigue sorprendiendo), sabes bajar las escaleras sentándote de culo y bajando poquito a poquito, sabes saltar en los sofás, friegas la casa de maravilla y sabes perfectamente dónde están los helados. 😉

Y hablas un montón. Tanto que no hay día que no me sorprenda de alguna cosa nueva que dices. Cuentas hasta tres perfectamente y hasta ocho saltándote la mitad de los números, jaja. Y te encantan los balones y las pelotas y jugar al fútbol. Juegas con papá al fútbol en el pasillo, como tantas veces hemos jugado con tu hermano, y tus palabras favoritas son “pasa”, “chuta”, “penati” y “goooool”. El gol lo cantas estupendamente.

También te gusta mucho jugar con los coches, pasear el carrito con un balón dentro y montarte en la bici, “bisi” según tú. Te encantan los libros. Y siempre tienes uno en las manos y a diferencia de tu hermano no te ha dado por comértelos.

Y también sabes que mamá te quiere hasta el cielo, que abuelo juega contigo al futbolín, que la prima es muy chiquinina y dices en tu media lengua el nombre de los primos.

Te encantan los animales. Y sabes que la vaca hace “múúúúúú”, el pollito “pío” y que el pollito que nos dieron las monjas se convirtió en gallo y ahora hace “kirikiki”. También sabes que el lobo hace “auuu”, los guarrinos “oin oin”, las “ovekas” hacen “beee” y que el perro hace “guau” y una vez el perro de la vecina te dio un susto “tuhto”. Desde entonces cada vez que te preguntamos como hace el perro dices “guau. tuhto” todo seguido, jaja.

También sabes que está “abiba” y que está “abajo” y cantas el cumpleaños feliz casi enterito. Te gusta mucho cantar. A veces, cuando vamos en el coche, te arrancas a cantar una canción que nadie más que tu comprendes pero a tu padre y a mí se nos cae la baba de oírte.

Duermes muy bien. Infinitamente mejor que tu hermano. Algunos días te despiertas dos veces, otras tres y algunos días me sorprendo por la mañana porque estás en la misma posición en la que te dejé. Duermes mejor solo que conmigo. Así que aunque seguimos durmiendo todos juntos papá, tu hermano y yo nos pegamos en una cama de 1,50 mientras que tu duermes solo en la cama de al lado. 1.35 solo para ti. 😉

Comes muy bien. En eso te pareces a tu hermano a tu edad. Te gustan las lentejas, la sopa, los garbanzos, las croquetas, los filetes, la verdura… Y adoras la “futa”. Nunca le dices que no a cualquier fruta y te gusta que te la ponga en los platos de colores para comértela tu solito. También te gusta la cocacola y las chuches (mala madre en modo on).

Te encanta saltar en la cama y en los sofás. A veces porque imitas a tu hermano y otras veces porque, simplemente, tendréis el gen saltador muy desarrollado, jaja.

Te defiendes muy bien. Cuando algo es tuyo no hay quien te lo quite. “Es míoooo” dices a voz de grito. Y cuando nada funciona para salirte con la tuya sacas los dientes de paseo. Esto está siendo nuevo para nosotros porque tu hermano jamás mordió. Sin embargo tu, de vez en cuando muerdes, sobre todo a tu pobre hermano, que en cuanto te ve acercarte con los dientes preparados para el ataque empieza a chillar.

Te gusta mucho el agua. Y este verano estás disfrutando muchísimo en la piscina. Te gusta tirarte al agua y que papá te rescate en el aire o jugar en la bañera a trasvasar agua de un vaso a otro. Así te puedes pasar un buen rato y cuando te saco para secarte siempre siempre lloras.

Eres un niño precioso. Mi rubito de piel morena y ojos verdes, siempre con una sonrisa en esa cara de pillo. 😉 Viniste a nuestras vidas a demostrarnos que el amor se multipla, a enseñarnos que con “los segundos” es todo más fácil, a llenarnos la vida de sonrisas y a no dejarnos tener ni un minuto de tranquilidad.

Eres, sois, lo mejor que tengo, que tenemos. Gracias por elegirnos como familia.

Felices 22 meses, mi amor. Te quiero hasta el cielo.

 

 

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