Archivos Mensuales: junio 2017

Feliz quinto cumpleaños.

Mi querido niño:

Te escribo sabiendo que no lo vas a leer, por ahora, que es una carta para el futuro, pero no podía dejar pasar este día para hacerte saber cuánto te quiero.

Llevo unos días tontorrona, diciéndote, cada vez que me hablas de tu cumpleaños, que hace cinco años aún estabas dentro de mí, que me dabas pataditas (“no eran pataditas, mamá, eran caricias”, me dices. Si es que te tengo que querer…), que estaba deseando de verte… Los días anteriores a tu cumpleaños siempre me pasa igual, que me pongo nostáligica al verte tan mayor, porque creces tan deprisa…

Eres mi niño soñado y aunque a veces me saques de mis casillas, porque también lo haces, jamás podría haber imaginado tener un niño mejor que tu. Tienes mucho carácter, me retas continuamente, te enfadas por cualquier cosa… Pero a la vez eres súper cariñoso, me das besos cada dos por tres, me pides que te abrace cada noche para dormir juntitos a pesar del calor infernal que nos ha traído este junio o despistamos a tu hermano para arrecucarnos un ratito los dos solos. Eres tan especial, y me haces sentir tan especial…

Y tan mayor. Sigues siendo súper alto y quieres hacer todo tu solito. Ya sabes vestirte y ponerte los zapatos, abrir el frigorífico y coger helados, montar en bici, comer solito (que mira que nos has costado y nos sigue costando), , te sabes un montón de canciones y saltas fenomenal en los sofás. Te encanta dejar todo por el medio (¿a quién habrás salido?), las guerras de almohadas con papá, comer chuches y jugar al fútbol.

Hablas súper bien, tienes un montón de vocabulario, aunque últimamente todas tus conversaciones han girado alrededor de tu cumpleaños: “mamá, voy a invitar a fulanito a mi cumpleaños, “mamá, cuando tenga cinco años…”, “mamá, voy a pedirte para mi cumpleaños un bolso”. Si, porque aunque es tu cumpleaños pides regalos para todos. Para mí un bolso, para tu prima una muñeca, para tu hermano una pelota… Sigues siendo igual de generoso que siempre.

Creo que eres un niño feliz o por lo menos nosotros nos desvivimos porque lo seas, ya sabes que soy una madre del agua… Y yo soy la madre más feliz del mundo porque me tocaste en el sorteo de los hijos.

Feliz quinto cumpleaños, cariño y recuerda siempre que te quiero hasta el cielo.

                                                                                                                                   Mamá

P.D. Ahhh, y también eres el niño más bonito del mundo. 😉

 

 

Feliz 20 cumplemes

Tengo el blog medio abandonado. Apenas paso por aquí y cuando lo hago es para dejar recuerdos, vivencias que no quiero que se me olviden nunca, post para el futuro… Palabras que no le interesan leer a nadie pero que para mi son las más especiales porque pienso que quizás algún día las lean mis niños y les guste saber cómo eran a tal edad, que decían o en que mes le salieron los dientes, jaja. Y como su madre tiene memoria pez pues qué mejor que dejarlas por escrito, ¿no?

Mi bebé ya ha cumplido veinte meses. En realidad cada vez tiene menos de bebé y más de niño. Ver crecer a los hijos es una experiencia maravillosa, te alegras de sus pequeños (o grandes logros) pero a la vez tienes constantemente la sensación de que el tiempo se te escapa de las manos, que crecen demasiado deprisa… A menudo le digo a mi madre “si pudiera los congelaba”. Ella dice que estoy loca pero ¿no os gustaría a vosotras “congelar” cada instante?

 

Felices veinte meses

Mi querido bebé:

Hace un par de día cumpliste veinte meses. Veinte meses ya… Fue un día de esos en los que las madres nos ponemos nostálgicas. Puede parecerte una tontería pero no es lo mismo cumplir dieciséis meses que veinte. Los veinte es como una fecha más importante, como una fecha clave… Uno de esos días en los que no paras de echar la vista atrás y recordar cuando naciste, los primeros pasos, las primeras sonrisas. Hace tan poco tiempo de todo eso y a la vez parece que ha pasado una eternidad… ¡Ayyy, quién pudiera detener el tiempo¡

No te miento si te digo que sigues siendo un niño-bebé precioso. Mi pequeño rubito de ojos verdes, siempre tan alegre, tan sonriente, tan cariñoso… Corres hacia mí en cuanto me ves y te tiras a mis brazos. Tu hermano hasta hace nada también lo hacía. Ya no, ya lo hace muy pocas veces. Por eso disfruto tanto de tus “amááááaááaá´” y de tus abrazos de bienvenida, porque se que son limitados 😉

Ya hablas un montón, pero un montón de verdad. Pides todo lo que quieres: pan, teti, eta (galleta), agua, aooon (balón), oto (moto), chuche, utaaa (fruta), illaaa (silla, porque no te puedes sentar en la trona como todos los bebés, no, . Llamas a tu hermano a voz de grito en cuanto lo pierdes de vista, sobre todo como te des cuenta de que se ha dormido a la siesta o que está entretenido en algo y no te está haciendo caso.

Y repites todo. Eres un lorito. Estamos hablando cualquier cosa y repites las últimas palabras. Y cuando no te enteras de algo dices ¿qué?, ¿qué?, ¿qué? Y así eternamente y como te des cuenta de que haces gracia ya no paras de decirlo entre sonrisas y caras picaronas.

Te encanta saludar: hola pollito (si, tenemos un pollito en casa, además de la perri y de los peces… Pronto se está tu padre quejando, ya verás…), hola pimo, hola, hola, hola, y siempre moviendo la manita.

Dices que las flores huelen agggg y cuando te estoy cambiando el pañal te pregunto “¿cómo huele la caca?” dices agggg e inmediatamente después dices a ores (a flores), jajaja. Si ya lo sé que son tonterías, tesoro, pero tonterías como éstas pueden hacer que yo sonría cada vez que me acuerdo de tus ocurrencias.

Ya no paras quieto. Más que andar corres y te encanta subirte a todos sitios. Entre más peligroso es, mejor.

Adoras a tu hermano. Lo imitas en todo. Si, ya sé que esto te lo digo en casi todas las entradas, mes a mes, pero es que es verdad. Si el gatea tu también te tiras al suelo a gatear, si pide agua tu también, si viene y me da un beso tu inmediatamente vienes detrás. Y dices “ieo” que es “te quiero” en tu media lengua. Os digo “te quiero”, “te adoro” o “te amoro” (que es una expresión que se inventó Álvaro y que la seguimos usando) un montón de veces y como tu hermano responde “te quiero” o “yo también”, pues tu también respondes “ieo” y yo me derrito de amor.

Es tan bonito tenerte, teneros, veros interactuar, ver como tu hermano huye de ti, directamente, porque no lo dejas en paz y al minuto buscarte… Ver como os dais besos, como hasta dormidos tenéis que estar cerca… que merece la pena todo, hasta las cuatro horas de viaje que me pego para que estemos todos juntos, jaja.

Felices veinte meses, mi vida. Te quiero hasta el cielo.

Mamá