Archivos Mensuales: mayo 2017

Síntomas de Parto en el Segundo Embarazo

Los síntomas de parto en el segundo embarazo no son iguales que en el primero. Al menos esos síntomas no han sido iguales para mí. En el primer embarazo si expulsé el tapón mucoso, mientras que en el segundo el tapón no lo expulsé. En el primer embarazo tuve algunas contracciones dolorosas, no muchas, pero si eran contracciones de esas en las que apenas si te puedes mover, en el segundo embarazo las contracciones eran dolores de regla totalmente soportables y para nada regulares.

 Por eso me gustaría compartir con vosotras una serie de síntomas que puedes tener en el el segundo parto, del primer parto me acuerdo menos, jaja, por si a alguna le pueden servir 😉

Síntomas de Parto en el Segundo Embarazo

Contracciones regulares antes del parto.

Parece ser que es el síntoma, por excelencia, que te anuncia que estás de parto son las contracciones. Ya os he dicho que en mi caso no he tenido en ninguno de los dos partos contracciones regulares ni muy dolorosas, por lo que para eso no sirvo de ejemplo, pero según las matronas las contracciones deben ser regulares, y cada un corto espacio de tiempo (normalmente te recomiendan que las contracciones sean cada cinco minutos) para que te vayas al hospital. Si yo hubiera esperado a tener contracciones cada cinco minutos seguramente mis hijos hubiesen nacido en casa. Con esto no quiero ser alarmista pero si aclarar que en algunos casos las contracciones de parto no son regulares ni dolorosas e igualmente el trabajo de la dilatación se está llevando a cabo. Y para muestra un botón 😉

Molestías días antes del parto.

Días antes de mi segundo parto si que tuve bastantes molestias. Molestias tales como presión en la zona pélvica, dolor de riñones, pies hinchados… De hecho, creo que la peor molestia que sufrí los días antes de mi segundo parto fue la presión que sentía en la pelvis. Una presión tan fuerte que apenas si me dejaba  caminar en condiciones y que me hacía pararme cada pocos pasos a descansar. No sabría describir esa molestia que a veces llegaba al punto de dolor agudo, pero os aseguro que es el peor síntoma que tuve de que se acercaba el parto.

Cansancio días antes del parto.

Otro síntoma de que se acercaba el parto en mi segundo parto fue el cansancio. Recuerdo que los días antes de dar a luz estaba muy cansada. En mi primer embarazo estuve andando una hora al día hasta el día antes de parir, me ocupaba de la casa, salía a tomar algo… En mi segundo embarazo estaba tan cansada al final que cualquier cosa me parecía un mundo y ocuparme de mi angelito mayor, por aquel entonces con tres añitos, me sobrepasaba. La verdad es que los últimos días antes del parto las cinco horas que se pasaba en el cole me parecían hasta pocas, jaja.

Mal humor días antes del parto.

Si, como lo leéis. Días antes del parto, en los dos embarazos, me entraba muy mal humor. Me molestaba cualquier cosa y, ahora, visto con la distancia, parece que buscaba la menor ocasión para enfadarme. ¿Y a qué no sabéis quién era el principal receptor de mis enfados? Bingoooo: el padre de la criatura, jaja. La verdad es que el apoyo de la pareja en los días antes del parto es muy importante. Mi señor esposo ante mi mal humor la opción que tomaba era no hacerme mucho caso y echarle la culpa a las hormonas, lo que en aquellos momentos me sacaba de mis casillas aún más, jaja.

Pérdida del tapón mucoso.

El tapón mucoso puede desprenderse hasta quince días antes de dar a luz y es un síntoma de que el parto está cerca. En mi primer embarazo el tapón mucoso se desprendió aproximadamente diez días antes del parto pero en el segundo embarazo el tapón mucoso no hizo acto de presencia. De hecho, el tapón mucoso no siempre “se cae”. Yo me tiré desde la semana 38 de embarazo esperando que el tapón mucoso se desprendiera y mirando y remirando cada vez que iba al baño no fuera a ser que aquello se cayera sin que yo me diera cuenta. Pero no, en el segundo embarazo el tapón mucoso debió quedarse pegado a la bolsa… o eso o era tal mi estado de ceguera-ansiedad-tontuna que no lo ví ;).

Dolores de parto parecidos a los de la regla.

Muchas mujeres afirman que un síntoma característico antes del parto son los típicos dolores de regla. Yo tuve esos dolorcillos suaves de regla tanto en mi primer parto como en el segundo. No eran para nada molestos sino muy suaves y si aparecían cada cierto tiempo. Son las primeras contracciones, y para mí, en el segundo parto, que ya sabía qué había después, el principal síntoma de que la dilatación había empezado.

Rotura de la bolsa antes del parto.

En ninguno de mis dos embarazos rompí aguas antes del parto. De hecho, en los dos partos me rompieron la bolsa cuando ya estaba en el potro. Así que en realidad no os puedo contar como es eso de “romper aguas”, pero si que es un síntoma característico de que el parto está muy cerca. Reconozco que me hubiera gustado romper aguas, por lo menos para saber cómo es la sensación. Dicen que romper aguas es parecido a hacerte pis encima pero que no lo puedes controlar, o al menos, eso es lo que me ha contado mi hermana, pero no os lo puedo contar de primera mano ;).

Bueno, pues esos son los principales síntomas de que el trabajo del parto ha empezado. Algunos los he tenido en primera persona, y de otros, como el de las contracciones regulares o el de la rotura de bolsa no los he vivido en ninguno de mis dos embarazos.

Lo que si os puedo asegurar es que los síntomas de parto en el segundo embarazo se reconocen antes de que en el primero. En el primero siempre te queda la duda de ¿serán estos síntomas de parto? En el segundo embarazo ya somos un poco más experta y reconocemos los síntomas mucho antes.

Como véis en ningún momento hablo del “dolor del parto”. He parido dos veces, y aunque en mi segundo parto no me pusieron la epidural hasta que estaba dilatada de nueve centímetros, no he tenido esos famosos dolores de parto que tanto miedo dan. Aunque no os lo creáis el parto sin apenas dolor también existe ;).

Las que sois mamás de dos ¿Habéis tenido algún otro síntoma de parto en el segundo embarazo?

 

 

Felices 19 Meses

Mi niño bonito:

El día 6 hiciste 19 meses, y si no me llego a obligar ahora a escribirte este mes también te hubieras quedado sin tu felicitación-recordatorio… como el mes pasado… Cuando pase un tiempo seguro que me arrepiento de no haber dejado constancia por escrito de tus avances pero nuestro día a día es, desde hace unos meses, taaaaan complicado que apenas si tengo tiempo para sentarme un ratino a escribirte.

Seguimos viviendo (sobreviviendo, mejor dicho) separados de papá y de tu hermano de lunes a viernes, echándonos terriblemente de menos, colgados de las vídeollamadas y haciendo kilómetros y kilómetros con tal de pasar una tarde juntos. Está siendo difícil para todos, pero a ti no hay quien te quite la sonrisa de la cara, y gracias a esa alegría voy yo aguantando lejos de tu hermano. Siempre digo que eres mi niño “quitapenas”, pero es que la sonrisa infinita en tus ojos pueden acabar hasta con el día más gris. Menos mal que te tengo conmigo, cariño.

Estos dos meses en los que no he escrito nada sobre ti has avanzado un montón, sobre todo en el habla. Repites todo con esa lengua de trapo y has aprendido un montón de palabras nuevas. Ya no le dices “pam” a la pelota, sino “popa“, has perfeccionado “papapo” (zapato), “agua”, “nano” (tenemos gusanos de seda, como todos los años, jaja), “hola“, “ores” (flores), “toni” (llamas perfectamente a la vecina) y mil cosas más. Aunque tu palabra favorita sigue siendo “teti“, que dices casi gritando, a la vez que me remangas la camiseta y te enfurruñas como tarde más de lo que tu consideras razonable.

Además cuentas perfectamente hasta tres, intentas saltar, prácticamente ya corres y das unos besos y unos abrazos que hacen que me tengas loquita perdida.

A tu hermano lo adoras. Siempre vas detrás de él, lo imitas en todo, lo abrazas constantemente y en cuanto te despiertas lo primero que haces es buscarlo en la cama para despertarlo también… Y  también le muerdes y le arreas con lo primero que tengas en la mano. Y tu hermano, siempre tan buenino, ni siquiera se defiende, sino que se limita a llamarnos “coooooorre, mamá, que me está pegando” o a llorar hasta que llegamos y lo apartamos de ti. Ni te imaginas cuánto te quiere y cómo te cuida. Está siempre pendiente de que no te subas en ningún sitio o que siempre vayamos los cuatro. A veces le pregunto “¿quieres que vayamos al campo-parque-playa-cine los tres?” Y siempre responde lo mismo “¿Y Jorge qué?” Si no es contigo no quiere ir a ningún sitio.

Ojalá pudiera guardar eternamente cada instante. Cada sonrisa, cada carcajada cuando corro detrás de ti, los abrazos entre hermanos, tu carita de ángel mientras duermes, o como bailas el “chuchugua” o cantas “los pollitos dicen pío, pío, pío”, que últimamente es tu canción favorita. Si, los cantajuegos han vuelto a nuestras vidas, jaja.

Ojalá pudiera detener el tiempo, congelar cada momento, teneros siempre así, como polluelos bajo mis alas.

Felices diecinueve, mi amor, te quiero hasta el cielo.

                                                                                                        Mamá