Maternidad

Feliz Diecisiete Cumplemes

Mi querido bebé:

Otro mes me tienes aquí para contarte lo que has crecido y lo rápido que se me ha pasado el tiempo. Siempre lo mismo, ¿verdad? Pero es que es la verdad, una verdad que sólo entenderás cuando tengas hijos ;).

Lo más duro de este mes es que hemos pasado alguna que otra noche separados. Ha sido la primera vez que me separaba de ti y se me ha hecho muy difícil. Tú tampoco lo has llevado muy bien, según me contaba papá, echabas de menos a la teti. Lo peor es que esta semana volveremos a estar separados unos días, pero bueno, prometo intentar arreglar todo para que por lo menos tu te vengas conmigo cuanto antes.

Eres un niño muy espabilado. Entiendes todo y ya empiezas a chapurrear tus primeras palabras “alvo”, “agua”, “pam” (pelota), “papo” (zapato), “papá”, “no”, “teta”, “ito” (gusanito)… “Mamá” sigues sin decirlo… Pero hablas portugués divinamente. A veces te pones a hablar y a hablar y a hablar señalándome alguna cosa y yo te digo “si, si, cariño” y me sonríes. Me da la sensación de que me quieres explicar algo y lo haces a tu manera. Y vaya si lo consigues, ¿eh? y si no te pones a llorar hasta que te sales con la tuya y punto, jaja.

Cambiarte el pañal y vestirte sigue siendo una odisea. Te mueves tanto que es imposible. Te enfadas, protestas, lloras… Vamos, que parece ser que ponerte guapo no es lo tuyo, con lo bonito que eres…

Estás enamorado de tu hermano. Lo sigues a todas partes, lo buscas, lo llamas a gritos en cuanto no lo ves… Y también le pegas, le muerdes y le pellizcas y Álvaro es taaaaan bueno que no es capaz ni de separarte. Simplemente me llama llorando porque otra vez le has dado con el cepillo en la cabeza. Y encima si te riño Álvaro te defiende: “no le relates, mamá, es que él es muy pequeño y no sabe que me hace daño”, “no le digas nada mamá, que después llora y se puede poner malo”. Porque en la lógica de tu hermano te puedes poner malo por llorar.

Eres un payasete. Todo el día haciendo el viejino, bailando campana sobre campana (si, seguimos cantando villancicos en marzo para que nos bailes), intentando saltar… Es un espectáculo verte, cariño.

Felices diecisiete meses, cariño. Y no te olvides nunca que mamá te quiere hasta el cielo 🙂

 

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