Archivos Mensuales: marzo 2017

Ir a la Guardería sin Adaptación

Pues aquí estoy, yo, que siempre he renegado de llevar a los niños a la guardería, ahora llevo a mi angelito a la guardería y sin hacer el famoso período de adaptación. Toma castaña, para no querer llevarlo a la guarde lo he hecho bien, ¿eh? Pero en esto de la maternidad, a medida que va pasando el tiempo, te das cuenta que no todo es blanco o negro y que donde dije digo digo diego y todas las veces que dije que mi niño no iba a la guarde pues me las salté a la torera…

imagen del periodo de adaptación a la guardería

A mi favor tengo que decir que mi angelito pequeño ha ido a la guardería sin adaptación porque no nos ha quedado otra. Los primeros meses estuvo conmigo, en casita, conociéndonos, enamorándonos y tomándonos la vida con muuuucha calma. Después empecé a trabajar y se siguió quedando en casa, con una muchacha que es un sol y que lo cuidaba igual que yo, incluso mejor, me atrevería a decir. Despertándose tarde, durmiéndose siestas mañaneras, saliendo a pasear los días de solecito… Viviendo las mañanas a su ritmo, sin prisas.

Peeeero a principios del mes pasado nuestra vida familiar se empezó a complicar y la conciliación empezó a ser casi imposible. Yo, profesora interina en una comunidad donde las distancias son muy grandes, empecé a trabajar a dos horas y diez minutos de casa. 404 kilómetros día si y día también que casi acaban conmigo. Aquella baja terminó y empezó otra también lejos, a otras dos horas de casa… Ya ni me planteé eso de “ir y venir a casa”. Para mí es imposible hacer tantos kilómetros todos los días.

La solución de urgencia que encontramos fue muy drástica. Álvaro se quedaba con su padre y yo me traía al pequeñín, que se quedaría en la guardería durante las mañanas. Así, a prisa y corriendo, mi angelito pequeño entró en la guardería sin adaptación y el mayor se quedó sin ver a su madre de lunes a viernes. Una mierda.

Tomar esta decisión, que ahora os he contado en menos de dos minutos, me ha costado una semana de darle vueltas a la cabeza, intentando encontrar una solución que fuera la mejor posible para todos. Y después de estar casi una semana sin dormir, sobre todo pensando en que mi niño lo iba a pasar fatal entrando a la guardería sin adaptación aquí estamos, intentando sobrevivir lo mejor posible.

Ir a la guardería sin periodo de adaptación. Razones de peso.

Como me parecía una burrada (y me lo sigue pareciendo) soltar a un niño a las ocho de la mañana en la guardería y recogerlo a las dos sin hacer el periodo de adaptación como es debido, la semana pasada hizimos un amago de adaptación durante dos días en los que fue una horita cada día. Lo pasó fatal. No dejó de llorar y yo, que estaba en la puerta esperándolo, tampoco.

Y lo peor de todo es que mi niño es muy pequeño. Tiene sólo diecisiete meses y a esa edad es imposible explicarle nada. No va a entender que le digas “mira, cariño, mamá te deja aquí porque se tiene que ir a trabajar, pero en unas horas vuelve a por ti”. Álvaro entró en la guarde un poquito más mayor, con veintiseis meses, y esos meses de diferencia se notan e hizo el periodo de adaptación a la guardería enterito. Además, a Álvaro se le podían explicar las cosas. Al pequeño no. Es tan sólo un bebé al que he saado de su entorno y que quiere estar con su madre porque es lo único que conoce aquí.

Peeeero estos hijos míos no se cómo lo hacen que siempre me sorprenden. Y aunque sólo llevamos unos días me tiene encandilada de lo fácil que me lo está poniendo todo. No os voy a decir que no ha llorado porque no es cierto. Pero la verdad es que lloró los tres primeros días diez minutos cuando entró (para que me fuera creyendo que me iba a echar de menos) y después está genial durante todo el día: jugando, interaccionando con otros niños, sonriendo sin parar…

Su seño, que es un encanto, me manda guasap y fotos para que lo vea, porque también es madre y sabe lo mal que se pasa.

He querido contaros mi experiencia porque sé que es muy difícil tomar la decisión de llevar a tus hijos a la guardería o al cole sin hacer el periodo de adaptación. En algunos casos porque el centro educativo no lo permite (me llevan los demonios sólo de pensar que hay guarderías o coles en los que el periodo de adaptación no está recogido) y en otros casos porque no os queda otra. Trabajos repentinos, cambios en las situaciones familiares, traslados de ciudad… Mil cosas que hacen que tengamos que recurrir a la guardería de un día para otro y en las que el periodo de adaptación es inviable.

Yo nunca os recomendaré que metáis a vuestros hijos en la guardería sin hacer el período de adaptación. Para los niños es mucho más fácil ir adaptándose poco a poco que tener que enfrentarse de golpe y porrazo a una situación nueva. Pero si no podéis no os hagáis mala sangre, no os paséis noches y noches sin dormir ni os consideréis malas madres (complejo de culpa en modo on). Hacemos lo que podemos y a veces hay que tomar decisiones drásticas que en otro momento nos parecería una locura… Pero os aseguro que los niños nos sorprenden.

A mí, mi niño me ha sorprendido. Se ha tomado como algo normal una situación totalmente nueva para él y a para la que ni siquiera lo hemos preparado. Ir a la guardería sin hacer período de adaptación es una locura, lo sé, pero a veces no queda otra que hacer esas locuras para intentar seguir sobreviviendo, conciliando que lo llaman ahora.

Y mientras tanto echo de menos a mi niño mayor… Feliz maternidad, por decir algo.

 

Un Fin de Semana con Patosa

El pasado fin de semana Patosa vino a casa. En realidad la estábamos esperando desde principios de curso, pero mientras que el año pasado fuímos de los primeros en disfrutar de la mascota Pelitos, Patosa se ha hecho esperar.

Patosa es la mascota de la clase de Álvaro. Una foca muy blanca y muy graciosa con gorro y chaleco de colores y zapatillas con cordones. Bueno, simpática me pareció nada más verla, después menuda la gracia que me ha hecho que sea tan blanca y que tenga zapatillas con cordones, porque me he pasado toooodo el fin de semana diciéndoles a mis angelitos “no arrastréis a Patosa que se ensucia” y atándole los cordones, que parecían que tenían vida propia y los nudos se le deshacían más que a mis hijos.

Foca patosa, mascota de educación infantil

Os presento a Patosa 😉

El viernes mi angelito mayor llegó muy contento a casa diciéndome “mira, mamá, Patosa”. Por lo visto la simpática foca le dijo a la señorita que ese fin de semana se quería ir a la casa de un niño muy trabajador, que se portaba muy bien y que hacía las fichas muy pronto. Y Patosa se vino a casa de mi niño, pero le faltó decir que el niño en cuestión, además de trabajador, era muy guapo, jaja.

Yo he estado repitiendo la cantinela de lo que había dicho Patosa (que era muy trabajador, muy bueno y muy listo – vale, eso tampoco lo dijo, es un añadido mío 😉 ) a todo el que me ha querido oír. Tanto es así que mi pobre Álvaro, muerto de vergüenza, ya me decía “mamá, no lo cuentes más”. Le faltó decirme que eso es una forma de hablar de la seño, que Patosa es una foca de peluche y no habla, leñe.

Imagen de la mascota Patosa

Y empieza el reportaje con Patosa, jaja

Álvaro no es un niño de peluches, pero yo no sé que tendrá Patosa, que igual que hizo el año pasado con Pelitos, se la ha enseñado a sus primos, a los abuelos e incluso tuvimos que hacer una videollamada a los titos para presentarsela .

Un fin de semana con la mascota Patosa

El viernes lo primero que hicimos fue llevarla a natación, para hacerle una fotito, más que nada y al salir “plofff” primera caída de Patosa y en un charco… Y Patosa, que es tan blanquita pasó de ser blanco inmaculado a blanco roto.

Imagen de Patosa en natación

Ahí Patosa aún era blanca inmaculada 😉

A pesar de empezar a estar un poquito sucia Patosa ha dormido con nosotros (total, donde duermen cuatro duermen cinco), la hemos sacado de paseo, la hemos llevado al parque de bolas, hemos jugado con ella y nos ha ayudado a pasar la mopa todo el fin de semana, porque en cuanto la soltaba Álvaro la cogía su hermano y la arrastraba por toda la casa. Mis hijos tienen mil juguetes pero a los dos se les antoja el mismo cacharro a la misma hora ¿a los vuestros le pasa igual?

Patosa tomándose una coca-cola

A medida que iba pasando el fin de semana Patosa iba pasando de blanco a blanco roto, blanco sucio y, finalmente, un gris mierdoso con el que no la podíamos devolver al cole. No queríamos que la seño se enterase de su función de mopa y además, estaba taaaan sucia, que los otros niños no la iban a reconocer.

Imagen de niño durmiendo con la foca Patosa

Y, por supuesto, dormimos con Patosa

Así que antes de volver a la escuela Patosa hizo un viaje fantástico a 1600 revoluciones. A Álvaro, al principio, le daba cosa meterla en la lavadora, por si se ahogaba y esas cosas, pero después de convencerlo de que las focas viven en el agua y hacen maravillosos viajes en remolinos de agua subterráneos se convenció de que un lavado no le vendría mal.

Imagen de Patosa en la lavadora

Patosa saliendo de la lavadora 😉

Lo mejor de pasar un fin de semana con Patosa es que este año no ha habido libro viajero y no hemos tenido que hacer manualidades a prisa y corriendo contando qué hemos hecho con Patosa todo el fin de semana. Entre otras cosas porque ha sido un fin de semana de lluvia y lo más divertido que ha hecho la foca es servirnos como mopa y después un viaje en lavadora, jaja.

Por último me gustaría compartir con vosotros unas reglas básicas para tener en cuenta cuando os la mascota de vuestros hijos se vaya a pasar con vosotros el fin de semana. Son cuatro tonterías pero me parece fundamentales tenerlas en cuenta 😉

Reglas para tener la mascota de la clase en casa

Patosa, Pelitos o Fulanito de tal no es un juguete solo de nuestros hijos. Es un juguete de todos por lo que tienen que cuidarlo, más incluso que si fuera suyo. Olvidad lo que os he contado antes de la mopa Patosa…

Considerad a la mascota como un invitado de honor. Vuestros hijos tendrán mil peluches que ni mirarán pero durante ese fin de semana no tendrán ojos para otra cosa que no sea la Patosa de turno. Entendedlos y no os importe demasiado id cargados con la mascota de la clase a todas partes. Es solo un fin de semana.

Trabajaos el libro viajero de la mascota. Nosotros esta vez no hemos tenido que hacerlo, pero el año pasado si y ya que nos ponemos a hacerlo pues hay que hacerlo bien. A los niños después les gusta enseñárselo a los compañeros de clase, así que intentad que sea algo gráfico, con fotos, pictogramas, dibujos…

Devolved a la mascota al colegio limpita. Es muy probable que la mascota se ensucie durante el fin de semana, y si es blanca como Patosa ya ni os cuento, jajaja, pero esto se soluciona metiéndola en la lavadora. ¿Os gustaría que vuestro hijo viniera el viernes con un peluche sucio? Pues eso.

Y antes de despedirme me gustaría haceros una pregunta que me he hecho miles de veces este fin de semana ¿Vosotros pensáis que los creadores de Patosa tienen hijos? Yo estoy segura que no, si no en vez de ser blanca sería gris marengo 😉

 

 

Opinión sobre la Silla de Paseo Chicco Lite Way

Hace unos días compré nuestra segunda silla de paseo. Una babyhome emotion 3.0 que me tenía enamorada desde hace un par de años y que me ha costado decidirme a comprarla porque para mí es una silla de paseo cara. La primera silla de paseo que compré para mi angelito mayor fue la Chicco Lite Way. Una silla mucho más económica y que me ha durado cuatro años usándola casi a diario, por eso me gustaría daros mi opinión sobre la silla de paseo Chicco Lite Way. Por si estáis pensando en comprarla y queréis saber pros y contras 😉

Resultado de imagen para chicco lite way modelos

La marrón es la que compré yo 😉

 

Opinión sobre la silla de paseo Chicco Lite Way

Antes de empezar a valorar la silla de paseo Chicco Lite Way me gustaría deciros en que cosas eran para mí imprescindibles en una silla de paseo:

  • Quería una silla de paseo económica. Sé que hay sillas mucho más baratas, pero a mí se me iban los ojos a las de 300 y pico. Así que limité mi presupuesto a 150 euros.
  • Era imprescindible que sólo tuviera una rueda delantera. Cuestión de gustos 😉
  • Tenía que ser marrón chocolate con detalles en beige. Los saquitos que tenía iban bien con esos colores, además creo que el marrón chocolate es un color muy sufrido.
  • El peso era también un elemento muy importante. Quería una silla ligera.
  • Tenía que reclinarse por completo. Cuando los bebés (y no tan bebés) se duermen en la silla de paseo están mucho más cómodos si la silla se puede poner completamente en horizontal.
  • No quería que fuera una silla de paseo con un manillar excesivamente bajo. Por ejemplo, la Maclaren para mí, que soy alta, resulta incómoda.

No eran muchos requisitos, ¿verdad? Pues después de mirar y remirar me decidí por la silla de paseo Chicco Lite Way.

Ventajas de la silla de paseo Chicco Lite Way

Precio: es una silla de paseo bastante económica en relación a la calidad que ofrece. Como os he dicho antes mi presupuesto estaba limitado a 150 euros y en concreto me costó 125. Se que hay sillas mucho más baratas, pero claro, es que yo buscaba muchas otras cosas, como por ejemplo unos colores determinados o que las ruedas de delante no fueran dobles.

Peso: la silla de paseo chicco lite way pesa 7.2 kilos. Quizás ahora haya en el mercado sillas un poco más ligeras por el precio de esta silla de paseo, pero os aseguro que hace cuatro años esta sillita era una de las más ligeras que existían.

Desenfundable. La tela del asiento y del respaldo se puede quitar y meter directamente en la lavadora. Además se quita y se pone de una manera muy fácil. La lavas y en cinco minutillos la puedes tener montada de nuevo.

Tela de gran calidad: Os aseguro que la tela de mi sillita está como nueva. No sé ni las veces que la he metido en la lavadora pero sigue impecable. De hecho si no fuera porque las ruedas están desgastadas y la goma del manillar se ve viejina parecería una silla nueva.

Reposapies muy resistente. A veces he visto por ahí sillas de paseo con el reposapies partido a la mitad o inexistente porque se ha roto y directamente lo han quitado. Como os dije antes nosotros hemos usado la silla de paseo casi a diario desde que la compramos. Al principio los niños no llegan al reposapies y no le echas cuenta, pero después cuando el niño crece ves lo imprescindible que es para que los pies no arrastren o vayan colgando. Y he escrito arrastren, porque mi hijo de cuatro años se sigue montando en la sillita. No es que lo haga a diario, pero a veces estamos todo el día fuera de casa, o en las vacaciones… y se cansa… Por eso puedo asegurar que es una silla resistente y aunque en las características técnicas dice que soporta hasta 15 kilos de peso yo os aseguro que soporta al menos cinco o seis kilos más 😉

sillapaseo

Álvaro en la silla de paseo con cuatro años

Reclinación. Es una silla que tiene hasta cinco posiciones de reclinado y que la puedes reclinar con una sola mano. Un sistema súper sencillo y que para nosotros ha resultado muy cómodo. No es que mis niños sean muy dormilones pero si estamos fuera de casa la siesta la hacen en el carrito y la verdad, que se pueda reclinar por completo era un requisito imprescindible.

Además, al ser totalmente reclinable puedes llevar a bebés desde el nacimiento. Nosotros para esto lo hemos usado en contadas ocasiones, pero la hemos usado. Por ejemplo, si sales un día fuera y llevas el maletero hasta las trancas y no te cabe el carro, pues hemos tirado de la sillita de paseo. Seguramente no sea igual de cómoda que un capazo, pero para hacernos un apaño nos ha venido genial.

Diseño. Me encantó desde que la vi. Es una silla muy bonita, para mí al menos, y además ofrece un montón de combinaciones de colores. Incluso yo, que tenía muy claro que la quería marrón y beige estuve dudando en el último momento entre otros colores.

 

Inconvenientes de la silla de paseo Chicco Lite Way

Las ruedas delanteras se abren con el peso. Éste, que es el principal inconveniente de esta silla de paseo, no se cómo explicarlo muy bien… En nuestro caso la silla iba genial hasta que Álvaro empezó a pesar un poco (y no me refiero a los 20 kilos que pesa ahora, no). En cuanto subió un pelín de peso las ruedas delanteras se empezaron a abrir y a rodar mal. Con ese problema llevamos desde hace al menos dos años. Las ruedas, al no estar en su posición inicial, pues a veces se atrancan. Es una de las razones principales por las que hemos decidido comprar otra silla, porque ir con ella, a veces, es una odisea.

La cesta portaobjetos es muy pequeña. Apenas cabe nada, la verdad, y además soporta muy poco peso. A veces pienso que está ahí de adorno porque como cesta tiene una función casi inexistente. De hecho, en las imágenes parece mucho mayor de lo que es. Después, cuando la tienes en casa te das cuenta que es una cesta muy chiquitina.

Resultado de imagen para silla de paseo chicco lite way

Silla de paseo Chicco Lite Way

El manillar es de cuernos, por lo que necesitas las dos manos para manejarlo. Y además, las gomas que lo recubren se bajan enseguida. A mí, que me fijo mucho en la estética de las cosas, esta tontería me ponía de un mal humor… Es que con las gomas así de feas la silla parece mucho más vieja de lo que es.

A pesar de estos inconvenientes mi valoración personal de la silla de paseo Chicco Lite Way es muy positiva. Ha sido nuestra silla de paseo durante cuatro años y la verdad es que por el precio que tiene es una silla muy completa. Así que si estáis buscando una silla de paseo que no sea excesivamente cara pero que a la vez tenga calidad os la recomiendo totalmente ;).

Feliz Diecisiete Cumplemes

Mi querido bebé:

Otro mes me tienes aquí para contarte lo que has crecido y lo rápido que se me ha pasado el tiempo. Siempre lo mismo, ¿verdad? Pero es que es la verdad, una verdad que sólo entenderás cuando tengas hijos ;).

Lo más duro de este mes es que hemos pasado alguna que otra noche separados. Ha sido la primera vez que me separaba de ti y se me ha hecho muy difícil. Tú tampoco lo has llevado muy bien, según me contaba papá, echabas de menos a la teti. Lo peor es que esta semana volveremos a estar separados unos días, pero bueno, prometo intentar arreglar todo para que por lo menos tu te vengas conmigo cuanto antes.

Eres un niño muy espabilado. Entiendes todo y ya empiezas a chapurrear tus primeras palabras “alvo”, “agua”, “pam” (pelota), “papo” (zapato), “papá”, “no”, “teta”, “ito” (gusanito)… “Mamá” sigues sin decirlo… Pero hablas portugués divinamente. A veces te pones a hablar y a hablar y a hablar señalándome alguna cosa y yo te digo “si, si, cariño” y me sonríes. Me da la sensación de que me quieres explicar algo y lo haces a tu manera. Y vaya si lo consigues, ¿eh? y si no te pones a llorar hasta que te sales con la tuya y punto, jaja.

Cambiarte el pañal y vestirte sigue siendo una odisea. Te mueves tanto que es imposible. Te enfadas, protestas, lloras… Vamos, que parece ser que ponerte guapo no es lo tuyo, con lo bonito que eres…

Estás enamorado de tu hermano. Lo sigues a todas partes, lo buscas, lo llamas a gritos en cuanto no lo ves… Y también le pegas, le muerdes y le pellizcas y Álvaro es taaaaan bueno que no es capaz ni de separarte. Simplemente me llama llorando porque otra vez le has dado con el cepillo en la cabeza. Y encima si te riño Álvaro te defiende: “no le relates, mamá, es que él es muy pequeño y no sabe que me hace daño”, “no le digas nada mamá, que después llora y se puede poner malo”. Porque en la lógica de tu hermano te puedes poner malo por llorar.

Eres un payasete. Todo el día haciendo el viejino, bailando campana sobre campana (si, seguimos cantando villancicos en marzo para que nos bailes), intentando saltar… Es un espectáculo verte, cariño.

Felices diecisiete meses, cariño. Y no te olvides nunca que mamá te quiere hasta el cielo 🙂