Libros

Reseña: Nunca Te Fíes de un Policía que Suda

Como os conté a principios de mes, a partir de ahora voy a incluir algunas reseñas de los libros que más me hayan llamado la atención en el blog. Soy una lectora empedernida y muchas veces busco reseñas sobre libros. Me gusta saber la opinión de alguien que ya lo haya leído. A veces coincido con él, a veces no, pero me gusta tener esa primera experiencia antes de ponerme a leer. Por eso pensé que sería buena idea hacer esta sección, por eso y porque así también recuerdo los libros que, por lo que sea, me han calado más.

He estado dando muchas vueltas porque no sabía por qué libro empezar. Al final he decidido que sea éste: Nunca te fíes de un policia que suda. Es un libro que se ambienta en mi tierra, y en el que he sentido muchas veces que el autor, Antonio Gómez Rufo, no podía haberla retratado mejor: extrema y dura como ella sola.

Os dejo con la reseña. Espero que a alguien le guste tanto como para pensar en leerlo ;).

Hay libros que te atraen sólo por el título, que te llaman… Y eso es lo que me ha pasado a mí con el libro

Nunca te fíes de un policía que suda

del autor Antonio Gómez Rufo, que me atrajo su título y también que está ambientado en un pequeño pueblo de la frontera extremeña con Portugal, de nuestra raya, en el verano de 1935, con una Segunda República casi agonizante en el lado español y la dictadura de Salazar en el lado portugués.

Imagen de la portada del libro "Nunca te fíes de un policía que suda"

La Duda es un pequeño pueblo con apenas dos calles que pertenece a dos países distintos. Una parte del pueblo es española mientras que la otra parte es portuguesa, aunque sus vecinos ignoran las fronteras y han vivido hasta que en 1933 se instauró el Estado Novo con Salazar como si fuera uno sólo.

En el caluroso verano de 1935 una joven de la parte española, la Lupe, aparece asesinada y el alcalde de La Duda apresa a su novio, Mario Douro, vecino de la parte portuguesa del pueblo, La Dubida. Para resolver el asesinato llega desde Madrid el inspector Salcedo, un hombre de ciudad, que no está acostumbrado al calor de Extremadura en verano y que le dan miedo los bichos.

El libro está lleno de matices extremeños que son un guiño a nuestra cultura. De palabras inventadas que se decían no hace mucho, de la pobreza que envolvía nuestra tierra hace menos de cien años y de compasión, de la compasión con la que nos veían los forasteros, compasión que a veces aún se aprecia en los ojos de los veraneantes que vienen a nuestros pueblos en verano…

Y también está lleno de personajes peculiares: El alcalde del pueblo, Don Aurelio, un hombre “elegido” año tras año como regidor del pueblo y que vive en la única casa de dos alturas, Don Venancio, cura y ateo que se emborracha tarde tras tarde, Don Julian, el médico, un hombre de libros, que está deseando cambiar de destino y dejar atrás tanta pobreza y tanta incultura, Lucio, el único niño que queda en la parte española del pueblo. Un niño que tiene las rodillas llenas de postillas y que no puede asistir a la escuela porque al dividir el pueblo la escuela se quedó en la parte portuguesa… ¡Si hay hasta una bruja¡

Y de anécdotas que empiezan de forma divertida y al final consiguen cogerte el corazón en un puño, como la que le pasó a “la Estirá”, una mujer vestida de luto y de arrugas de los pies a la cabeza, como tantas había en nuestros pueblos antes.

El libro es de esos que “enganchan”. Que empiezas a leer porque te ha llamado la atención el título y por ver qué tal y al final acabas leyendo página tras página sólo por ver que pasa antes: si el inspector Salcedo encuentra al culpable del trágico asesinato o se desintegra de tanto sudar por estos parajes ;).

Un libro en el que se mezcla el asesinato con el amor, o con el desamor, donde aparecen de vez en cuando párrafos tan interesantes como éste:

Salcedo sabía que que el matrimonio empieza por el aperitivo de la pasión, continúa con el primer plato hecho de sopa de amor, sigue con un guiso de cariño con una abundante guarnición de respeto y, a los postres, si no se llega hastiado, o si se llega, se piede el postre de la casa, sólo ese postre, una gran copa que entremezcla costumbre, rutina, hábito, confianza, intereses comunes, hijos compartidos y compañía para la vez. En casos muy aislados se comete un exceso de juventud y se toma café, anisete o coñac, pero esos ingredientes excitantes y euforizantes sólo se degustan en ocasiones esporádicas, se gozan en circunstancias cada vez más infrecuentes.

Y lo mejor de todo, sin duda, es el final. Un final en el que el asesino, como pasa siempre en estos libros, es quien menos lo parece.

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5 comentarios en “Reseña: Nunca Te Fíes de un Policía que Suda”

  1. Yo hago lo mismo que tú (o al menos lo hacía cuando leía…), buscar reseñas en la web antes de leer un libro. Este que nos cuentas hoy tiene muy buena pinta, me recuerda muchísimo a uno que leí mil veces cuando tendría 12 ó 14 años…

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