Maternidad

Rabietas y el Juicio contra los Padres

Creo que lo habéis adivinado… Álvaro está pasando por una etapa difícil (por no decir que estoy del niño hasta los mismísimos). Yo pensaba que esto de las rabietas era una etapa que había que pasar y después ya era todo felicidad y cordura. Pero no, o por lo menos no en esta santa casa. Aquí las rabietas van y vienen. Nos tiramos una temporadita tranquilos, con Álvaro suave como la seda, y después viene otra temporada en la que no nos tiramos por la ventana porque Dios no quiere… Aunque si os digo la verdad estoy empezando a pensar que esto no son rabietas, sino que son llamadas de atención constantes fruto de la llegada del hermanito.

Lo peor de las rabietas (o de los celillos), a parte de que te dejan exhausta, te dan dolor de cabeza y te hacen preguntarte una y mil veces que qué estás haciendo mal es que sean rabietas con expectadores.

No es lo mismo que el angelito se coja el berrinche en casa, grite todo lo que tenga que gritar o le entre el afán destructivo cuando estás tu sola con él porque entonces sabes que sólo tienes que esperar hasta que la rabieta pase, puede durar más o menos, pero no es eterna, a que se ponga como el muñeco diabólico delante de la gente.

Álvaro suele cogerse las rabietas en casa y fastidiar sólo a sus pobres padres. Con el resto del mundo es el típico niño que parece que nunca ha roto un plato… En eso se parece a su padre… La fama de bueno le precede.

Sin embargo, a veces tenemos la mala suerte de que hay gente en casa (la costumbre de mis suegros de venir a las 9 de la noche cuando el niño ya está cansado también es cojonuda, no me digáis…) y entonces una rabieta normal y corriente, como la que tenemos un día si y otro también, se convierte en “la rabieta”.

Al principio empiezas a intentar distraerlo para que no se desencadene todo, para que no llegue la sangre al río, después cuando se ha desencadenado y ves que no hay vuelta atrás intentas que no sea una rabieta de esas de campeonato, y pides mentalmente a todos los dioses que no grite mucho o que no le de por sacar la mano de paseo, y después cuando ya no hay nada que hacer y no sabes si tirar al angelito por la ventana o tirarte tu sólo haces preguntarte por qué los abuelos no hacen más que mirarte con cara de “dale un cachete ya, hombre, porque cuando tenga 12 años no podéis con él” en vez de coger la puerta e irse a su casa, que no son horas…

Y ahora me acuerdo yo de todas esas veces que he visto un niño gritando en el supermercado o en el medio de la calle y sus pobres padres allí, aguantando el chaparrón, mientras todos los que pasábamos cerca los mirabamos con cara de “vaya monstruito te ha tocado, si fuera mi hijo…” Pues ahora lo es, eso me pasa por lista.

Si alguno de vosotros se cruza con un niño en plena rabieta no miréis con cara de superioridad porque antes o después estaréis en su misma situación… Palabra de madre 😉

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36 comentarios en “Rabietas y el Juicio contra los Padres”

  1. Mira que acabo de dejar un comentario sobre el mismo tema en otro blog, jajaja.
    Cuando vi a la diputada con su bebé en las noticias mi primera idea fue: oye, mira que bien, la dejan estar allí con su hijo sin ningún problema. La pobre se habrá quedado sin guarde o el crío estará malito o el papi el trabajo. Menos mal que puede llevarlo con ella… Luego me enteré que el congreso tiene una guardería estupenda para todos los diputados y que al niño no le pasaba nada de nada y entonces la cosa me chirrió un poco. Algunos dicen que Bescansa utilizó a su hijo a modo reivindicación, por sacar a la luz un problema que nos afecta a todas y al que los políticos deberían poner solución como es el de la no conciliación laboral, sin embargo, yo no estoy tan segura de eso. La cosa huele más a demagogia y a querer salir en la foto y que madres como nosotras nos pongamos a discutir algo que no tiene discusión: que a los niños no se le puede utilizar para quedar bien y hacer bonito, que es lo que al final hizo el bebé de Bescansa. Creo que esa mujer en realidad nos ha hecho a todas un flaco favor. Para mi, la conciliacion familiar es poder realizar mi trabajo y asumir la responsabilidad de educar y disfrutar de mis hijas, sin sacrificar calidad en ninguno de los dos casos. Para mi, conciliacion familiar no es llevar mi hija de 16 meses al trabajo porque me da la gana, puesto que no seré capaz de ejercer como trabajadora ni como madre a pleno rendimiento (y si ella puede, me quito el sombrero porque a mi la mía no me deja ni hablar por teléfono sin interrumpirme 20 veces). Alguna vez (y por causa de fuerza mayor) mis hijas se han venido conmigo al despacho y por eso sé a ciencia cierta que ni trabajo ni las cuido como se merecen. Hacemos un paripé para salir del paso y ya. Sólo que a mi nadie me hace una foto. Ojalá Bescansa en vez de llevar a su bebé al Congreso consiga que una ley obligue a todas las empresas a tener guarderías gratuitas para los empleados o que aumente la baja por maternidad a dos años o por lo menos a uno. Entonces, sí, le daré un beso en la boca y la gracias a voz en grito.

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    1. A ver, me has dejado un comentario de otro blog, pero aún así te contesto.
      Yo creo que se llevó al bebé para reivindicar una mejor conciliación y sobre todo unas bajas maternales dignas para el bebé. Si la OMS recomienda la lactancia materna hasta los seis meses no me entra en la cabeza bajas de 16 semanas. Yo no quiero dejar a mi hijo en la guardería con 16 semanas. Yo quiero una baja maternal de seis meses como mínimo para poder atender sus necesidades. Y me da igual si hay guardería en el congreso, en el súper… Si lo deja allí no se ve, y lo que no se ve no existe. Ojalá hubiese más Bescansas y menos Susanas Diaz 😉

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  2. Tu lo has dicho, tienes que ser madre para saber lo que son las rabietas, jajjajaaj
    Yo cuando nació Diego, pase con Alejandra por una etapa muy dificil. No se si te lo he contado ya, pero cuando recogía a Alejandra de la guardería todos los días me montaba el pollo en medio de la calle, todos los dias, uno detras de otro. Yo iba con Diego colgado, así que como se ponia a rebozarse por el suelo y a patalear cual niña del exorcista, yo me sentaba en un banco a esperar que se la pasase e irnos a casa.
    Fijate cuanto tiempo duró esto que había una terraza al ladito del banco donde yo me sentaba donde sentaba casi la misma gente a comer todos los días. Pues al final de ver el mismo espectáculo todos los días ya me decian, parece que hoy un poco mejor no?? o madre mia la de hoy como ha sido. A dia de hoy todavía saludo a mucha de esa gente, jejejejejej
    Creo que son cosas que no podemos evitar y que hay que tomarse con calma.
    Lo de tus suegros a las 9 de la noche no se como lo soportas, es que no son horas de ir a casa de nadie y menos con niños.
    Oye me encanta tu nueva imagen del blog. Esta super bonito.

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    1. Pues así está Álvaro, lo bueno que tiene es que las rabietas son en casa y así se sobrellevan mejor excepto cuando hay mirones, jajajajaj
      No sabía lo de Alejandra, cuánto tiempo pasó así? Y sobre todo, ahora es una niña normal y corriente, no? Es q a veces me da miedo que se quede como el muñeco diabólico de por vida 😉

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      1. Jajajajajaj ja si, ahora es una niña normal!!! Pues pasó así meses y meses. Fue tan duro que tuve que tomármelo con mucha calma y aprender a respirar muuuuuy profundo.
        No te preocupes que pasara. Aunque no den muestras claras de celos, para ellos todos los cambios les afectan.

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  3. Ay, una verdad como un templo todo lo que dices… A mí también me pasó lo del supermercado y ahora me tengo que tragar mis palabras si o si. Pero bueno, me consuela saber que todos esos que juzgan caerán antes o después, igual que nos ha pasado al resto 😅😅

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  4. Uix aquí rabietas en si no hemos llegado, pero por que por lo que sea, su nivel desciende antes de llegar a la cumbre.
    Eso si, he vivido rabietas con los peques de mis amigos y hasta el pequeñO alucinaba… Mi cara cuando veo esos casos es de “pobres, la que les ha caido”.
    Espero que calme pronto la cosa y que les des un horario a tus suegros, madre mía…
    Un saludo!

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  5. Cuando G. entró en el cole, la peque tenía tres meses, estuvo casi dos trimestres que salía enfadado y al final me la liaba parda, un día conseguí tranquilizarlo y hablar con él, me dijo que es que yo pasaba mucho tiempo con la hermana, que encima el tenía que ir al cole, y que estaba cansado, muchos cambios en poco tiempo. Puede o no puede ser tu caso, lo que sí mucho amor, comprensión y sobre todo paciencia, ya le pasará.
    Ah y mis suegros acostumbraban a venir a esas horas hasta que mi precioso hijo le dijo un día a la abuela que era muy tarde para visitas, que esa era hora de bañarse y cenar, y no volvieron a venir a esa hora.
    Como ves mi hijo tiene mucha labia, jejeje.

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    1. Si, yo se que son demasiados cambios para él pero Álvaro no es tan maduro como tu hijo, el no sabe decirme aún que le pasa. Me dice que está triste o enfadado pero no sabe decirme el por qué.
      En fin, que será cuestión de echarle paciencia 😉

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  6. Totalmente de acuerdo contigo en:
    1) No mires juzgando a los padres de un niño tirado en el suelo pataleando porque tú también pasarás por ello
    2) No puedes ir de visita a una casa a las 9 de la noche. ¿En qué cabeza cabe? A no ser que lleves cena, claro. 😉
    Por cierto, ¿te has cambiado el nombre? 😉

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  7. De rabietas en casa se mucho, que digo muchísimo…aprendía a esperar que pase la ola, cuando empieza a bajar la marea ahí aprovecho en abrazarlos, hablarles, ayudarlos a calmarlos, porque cuando empieza a crecer no hay poder humano que los haga escuchar…solo queda esperar, imagínate que Sebas aún no habla así que es más complicado saber que pasó o que no pasó y porque el berrinche… :/

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    1. Ufffff si, es así, hay que esperar a que medio pase, si no no hay nada que hacer. Y cuando son más pequeños es peor porque después no sabes por qué ha sido, aunque muchas veces no es necesario un motivo específico, verdad?
      Muakkk

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  8. Oigo rabietas y vengo rauda y veloz! 😀

    Mucho ánimo, el hermanito quizá tenga que ver, claro. Sería lo normal. Y el carácter de cada niño.

    Yo me he tragado mis pensamientos pre-madre también, bien enteritos, uno a uno… jajaja.

    Piensa que ellos no lo saben expresar de otro modo, a veces no saben ni lo que sienten ni lo que les pasa. Yo estoy intentando ahora buscar ratos en exclusiva con Leo, me he dado cuenta de que siempre está con su hermana (excepto en el cole, que no estoy yo), y lo necesita…

    Besos guapa. De momento he vuelto a la blogosfera…

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  9. Jajajajaja, a mí jamás se me ha ocurrido mirar mal a un os padres con rabietas porque mi hija mayor fue la reina.
    Por suerte mi madre me entendía porque mi hermana fue una pesadilla, quziás es genético,jajaja.
    Lo del hermanito también influye, porque los míos eran muy muy seguidos, de hecho ellos no recuerdan la vida uno sin el otro y aún así había celos así que imagínate Álvaro que hasta hace nada era el rey.
    Un besín y tranquila, que eso acaba pasando.
    Ahhhh, a tus suegris tienes que cortarles, ir a las 9 de la noche, uffff, yo a esas horas ya tenía durmiendo a la que dormía, el otro daba noches toledanas, y no me quedaba más que aguantar una visita, los niños se ponen imposibles.

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    1. Pues reconozco que yo he mirado con cara de “si fuera el niño mío…” Y zas en toda la boca, por lista!
      Y tienes razón, hay horas que no son de visitas, ayyy, a ver como lo digo para q no siente mal 😉
      Cámbiate yaaaa, jajajajaj

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  10. jejejeje aún no me tocan las rabietas, pero tienes toda la razón en eso de que hay horario para todo, hasta para los abues, que si no todo se descontrola! jeje… Ánimo y que pasen rápido las rabietas! 🙂

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  11. Yo soy de las que cada vez que oigo un niño llorar miro para otro lado menos dónde está el susodicho y sus padres pues en ese momento ya tienen suficiente como para que los demás vayamos lanzando miradas. Y lo hago porque sé que no hay cosa peor que mi hijo se ponga a llorar fuera de casa y te lancen miradas. Un día incluso una mujer comentó: “ay, qué gritos”. Y yo, ni corta ni perezosa, le conteste: “es un niño, por el amor de Dios”. Hay gente que son lo peor….

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    1. Si tienes razón, pero reconozco que en mi época de no madre no sabía que eran las rabietas y los niños descontrolados se me asemejaban a muñecos diabólicos 😉
      Ahora yo jamás he dicho nada, eh? Faltaría más. Un besooooo

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  12. Pasa olímpicamente de la gente, que además, como bien dices, no son horas leñe!!! Yo he escuchado muchas cosas estos 15 días con mi madre acerca de la educación que estamos dando a los niños y ninguna positiva, y sabes?? Por un oído me entra y por otro me sale. Las rabietas son difíciles de gestionar pero con un cachete difícilmente lo vas a conseguir, en cualquier caso empeorar. Ánimo guapa!

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    1. Ufffff, es que tu tienes una cosa mala que es estar lejos de tu familia, pero a veces eso se convierte en bueno porque te libras de dimes y diretes. Yo, por lo general, hago como tu, oídos sordos y se acabó, que para eso los niños son míos 😉

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  13. Ays las rabietas!! Mira que sabemos que son porque no saben expresar/controlar sus emociones pero en el momento y encima con un público que notas que te juzga tienen que ser difíciles de gestionar. Mucha paciencia y (aunque lo fácil es decirlo) oídos sordos. Dicen que es una etapa que se pasa así que visualizalo en esos momentos jejeje Ya te contaré cuando me toque con Pichí!! Animo!! 🙂

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    1. Yo tengo muuuuchas paciencia, intento siempre ponerme en su lugar y esperar a que pase. Pero tienes razón, cuando tienes expectadores es un poquito más complicado. Pero bueno, yo visualizaré ese momento en el que se va a la Universidad, jajajajaj

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  14. Las temidas rabietas!! Las que son públicas como bien dices, son las que más cuestan porque de forma inconsciente, se tiende a actuar de diferente manera a como lo haríamos si fuesen en casa. Seguro que le conseguía dar la vuelta a la situación, ánimo!! Tus suegros son unos campeones!!

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  15. Por aquí también llevamos una temporadita un poco regular.

    Pero vamos a lo que hablas en el post y te doy la razón, no es lo mismo en la intimidad de tu casa (solos) que en el parque, que en el súper… También nos ponemos más nerviosos nosotros …
    Vamos que yo también hace años cuando veía una escena así decía madre mía yo a mi hijo eso no se lo aguantaría y ahora… Zasca!

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  16. Uy esos “momentos” pues en esas estamos, tuvo unos momentos mas fuertes en las navidades, fuera de casa unas 6 horas de diferencia y abuelos opinando, la pobre normal..yo con mi paciencia pero los comentarios a veces me ganaban y lograban enojarme…en fin mucho amor, calma y poner limites necesarios

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