Las Cosas de Álvaro

Hace ya algún tiempo que no escribo ningún post sobre las cosas de Álvaro. Bueeeeno, no hace mucho publiqué 50 cosas sobre Álvaro pero está en una edad tan graciosa que no hay día que no me diga alguna perlita ;). Así que, aún a riesgo de resultar pesada, allá voy…

Las cosas de Álvaro

Últimamente jugamos de vez en cuando al “veo veo” es un juego entretenido para cuando vamos en coche o está aburrido. Además, le sirve para ir aprendiendo letras, fonemas, etc. Con él hemos inventado una versión que consiste en decirle una sílaba y no una letra porque, evidentemente, con una letra sola le resultaría imposible.


Aún así cuando es su turno es una odisea adivinar a que se refiere porque quizás él ha dicho que empieza por jota (desde que Jorge está con nosotros casi todas las palabras empiezan por jota… amor de hermano) y a lo mejor es un árbol. Por eso, cuando no somos capaces de adivinarlo, de vez en cuando le pido una pista. Y ¿sabéis lo que hace él? Pues como si tuviera la pista en la mano me la da. Como si fuera algo material, jajaja.

Tiene un vocabulario extensísimo. Empezó a hablar muy pronto y tiene un vocabulario muy rico, desde siempre, esto no es algo nuevo. Nos sorprende muchas veces con las palabras que utiliza o las expresiones porque son palabras muy específicas. Y, además, si no tiene palabras adecuadas para una determinada situación pues se las inventa.

Por ejemplo, hace unos días quería que echáramos un partido de baloncesto los tres y para repartir los papeles me dijo a mí que yo sería la árbitra (¿os acordais de lo de miembra?, porque yo no pude evitar acordarme de aquello) y su padre y él los boteadores, no jugadores, no. Boteadores. Claro, se pensaría que jugador será para el fútbol y como los de baloncesto botan el balón pues boteadores.

Últimamente le da miedo la oscuridad y en cuanto oscurece quiere que lo acompañemos a todos lados, pero nosotros (que estamos cómodamente sentados en el sofá después de echar mil partidos de fútbol en el pasillo o llevar toda la tarde en el parque) nos hemos inventado un juego para que vaya solito. El juego consiste en ir guiándolo. Por ejemplo, decirle: sal al pasillo, enciende la luz, anda hasta el cuarto de baño, enciende la luz, lávate las manos… ¿No me digáis que no es buena idea? Sin embargo, Álvaro quiere que le especifiquemos hasta el más mínimo detalle y, a veces, solo me da tiempo a decir que salga al pasillo y encienda la luz. Después, quien me va guiando es él a mí. “Dise (no dice “di” sino “dise”) sal al pasillo, dise enciende la luz, dise ve al cuarto de baño, dise enciende la luz, dise bájate los pantalones, dise…” Y así, hasta que hace pipí y vuelve al salón ;).

Le encanta bañar a su hermano y en cuanto intuye que lo voy a bañar va a por su taburete y se coloca a los pies de la bañera con sus animalitos en la mano. Como a él le gusta bañarse con toooodos sus animales pues da por hecho que a Jorge también, por lo que siempre le mete unos cuantos en la bañera. Hace unos días, cuando ya tenía a Jorge metido en la bañera va y dice “ayyy, que monada” y yo casi me parto de risa.

Todas las noches, antes de irnos a dormir seguimos el mismo ritual: nos lavamos los dientes y hacemos pipí. No puede ser al contrario porque entonces muy serio me dice que me he “epivocao“. A veces me confundo a postas sólo por oírselo decir.

Pues bien, Álvaro tiene dos cepillos de dientes uno amarillo (y que está para tirarlo) y otro naranja. Pues tooodas las noches recuerda perfectamente el cepillo con el que se cepilló los dientes la noche anterior pero aún así rifa para ver quien es el afortunado a quien esa noche le toca trabajar: “pito pito gorgorito donde vas tan bonito a la casa de tu abuela pin pon y a-fu-e-ra” y si la suerte decide que le toca al mismo cepillo de la noche anterior solo tiene que alargar un poco más el “a-fu-e-ra-a-a-a”.

 

Últimamente repite constantemente una palabra, !hasta hace canciones con ella! Es una palabra que realmente no sé de donde ha sacado y que él mismo creía que era una palabra fea, por lo que al principio la decía a escondidas, solo por ver como sonaba. Pero desde que se ha enterado de que no es malo decirlo la repite a todas horas: invidia.

Si le pregunto que quién le ha enseñado esa palabra siempre me dice que si no la puede decir y cuando le contesto que si, que no pasa nada, entonces coge la retahíla y repite muuuuchas veces: invidia, invidia, invidia, invidia, invidia...  (Ahora mismo, mientras escribo este post la está cantando, jajaja).

¿Qué cosas os gustaría recordar siempre de vuestros angelitos?

 

 

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9 pensamientos en “Las Cosas de Álvaro

  1. mamapuede

    Jaja que bonito es!
    Yo firmaba porque se quedasen así. Vale que cada edad tendrá su encanto pero ahora que ya empiezan a tener un pelin de picardía, mucha inocencia, saben muchas palabras… Es un gustazo hablar con ellos y divertidisimo

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  2. La Hobbita

    Jajajajaja! Está en una edad genial! Me gusta lo de que participe en el cuidado del hermano. Me lo apunto para el futuro si logramos hermanito para la Habichuela, me parece una forma muy sana de incluir a todos en la relación familiar ^_^

    Un abrazo 🙂

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