Síndrome Nido: Segunda Fase

Como os conté hace unas semanas estoy en las últimas semanas de embarazo (ahora si que si) y aún me quedan muchas cosas por hacer. Así que después de hacer aquella lista me entraron las prisas y decidí que lo primero que tenía que hacer era sacar la ropita de bebé de Álvaro para ver qué podíamos aprovechar y qué no.

Debo de reconocer que yo, que soy un auténtico poquito desastre como ama de casa y que el orden no está entre mis virtudes, tenía toda la ropita de Álvaro que parecía sacada de un armario de Pinterest: envuelta en papel de seda, con los meses a los que correspondía en rotulador, embalada en cajas herméticas… Ropa que no sabía si iba a volver a utilizar colocada con auténtico primor y en el cajón de mis calcetines es tal el desbarajuste que me cuesta encontrar un par que tenga a su pareja… Pero así soy yo 😉

Por tanto lo de sacar la ropita de Álvaro se suponía una tarea fácil. Abriría la caja de los seis primeros meses y cogería un par de bodys de manga corta por si acaso, el gorrito y las manoplas, dos pijamitas y el conjunto con el que salió del hospital porque me gustaría ponerle el mismo “al nuevo” y después ya no podría aprovechar más hasta los paquetes que estuvieran marcados con tres meses porque Álvaro nació en pleno verano y éste va a hacerlo a principios de octubre con lo cual las decenas de peleles monísimos que tengo se quedarían para otra ocasión.

Parece fácil ¿verdad? Pues con semejante tontería he entrado en

La segunda fase del Síndrome Nido

y se ha convertido en una auténtica odisea que ha dejado la parte de arriba de mi casa (Italia) manga por hombro durante días y a mí reventada porque si en la primera fase me dio por fregar todas las paredes de la casa con ariel en esta segunda fase, con una barriga más que considerable, me ha dado por ordenar toooooda la ropa de Álvaro… Os lo cuento con detalle 😉

Lo primero es que cuando me puse a abrir la caja ya estaba llorando como una magdalena recordando cuando mi tesoro era tan pequeñito que se ponía aquella ropita (le echaré la culpa a las hormonas aunque reconozco que soy llorona por naturaleza 😉 ) y lo segundo porque cuando estoy sacando la ropita del papel de seda empiezo a ver que no está blanca ni celeste como cuando yo la guardé sino que le han salido unas manchas amarillas horrorosas en los sitios más insospechados. Al abrir el primer paquete pensé que sería porque lo había guardado así sin darme cuenta pero ya me entró el pánico y abrí el segundo y el tercero… Y para cuando me quise dar cuenta había sacado no solo la ropa de esa caja sino de todas las demás y que la tenía toda esparcida por el suelo, desordenada y para colmo llena de manchas amarillas… ¡¡¡ Casi tres años de ropa… Imagináos¡¡¡

Empecé llorando de añoranza y terminé llorando de desesperación cuando vi que la lavaba y la lavaba y no volvía a su color. Menos mal que al final pasé de detergentes con oxígeno activo y antimanchas que han revolucionado la vida del ama de casa del siglo XXI y opté por lo de toda la vida: jabón verde y poner la ropa al sol y ha vuelto a quedar como nueva.

Así que lo que yo suponía que haría en un par de horitas se ha llevado días y días de trabajo, de poner lavadoras, de volver a colocar y a embalar todo porque tres años de ropa son muchos años y porque reconozco que yo puedo ir hecha un adefesio pero mi angelito tiene que ir perfecto y quizás (sólo quizás) se me fuera de las manos y comprara más ropa de la que realmente ha necesitado, pero para “el nuevo” ya tengo hecho propósito de enmienda y espero no comprar tanto, sobre todo porque en unos meses estará heredando la ropa de su hermano, como buen hermano menor 😉

Y lo peor de todo es que mi señora madre que tiene el don de desanimar a cualquiera dice que por muy bien que haya lavado todo cuando dentro de unos meses vuelva a abrir las cajas para buscar la ropita de los seis meses o del año me la volveré a encontrar amarilla como la cera y que he hecho un trabajo en valde… Sé que habla la voz de la experiencia pero ¿a qué es para matarla mandarla de vacaciones bien lejos?

En fin, que tras días y días de no parar doy por finalizada la segunda fase de la “Operación Síndrome Nido”. Lo peor de todo es que me queda un mes hasta salir de cuentas… ¿habrá tiempo para una tercera fase?

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20 pensamientos en “Síndrome Nido: Segunda Fase

  1. marigem

    Jajajaj, olvida las fases y disfruta lo que te queda. Si la ropa se vuelve a manchar la vuelves a lavar, pero será más fácil así que no creo que sea trabajo en valde, has adelantado tiempo.
    Un besito y yo también veía suciedad, y eso que soy muy pánfila para esas cosas, pero la veía, aunque solo con la mayor, con el otro entre el adelanto y que la nena tenía un año no veía ni ppor donde andaba,jajaja. Besos.

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  2. diasde48horas

    A mi también me pasó lo de encontrarme la ropa de Redondo amarilla, pero con ponerla al sol problema solucionado.
    En cuanto a una tercera fase del nido, no se yo… tienes mas frentes abiertos ahora mismo con el comienzo del cole

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  3. No sin mis patucos

    jjajajaja, seguro que hay una tercera. Estas fatal, jajaja. Pues oye que ya tienes que descansar y no pillarte berrinches por la ropa. Tu madre tiene razón, pero si la verdad es que se podía haber evitado decirtelo después de todo el trabajo que has hecho.
    Yo también tengo todo la ropita de Diego y Alejandra de bebes guardadita por si acaso, pero a ver como me la encuentro si un día voy a buscarla.
    Un besote.

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  4. El día que llegaste

    Jaja disfruta de este último mes con Álvaro, con su vuelta al cole, y las cosas que te cuente, que con esa edad estás todo el día partida de la risa con sus ocurrencias! Al final no hay tanto que preparar, son más nuestros cerebros que nos traicionan!

    Un beso gordo!

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  5. hirosakicrea

    Uy, pues no sé dónde leí (pero también iba de mini-ropita en el armario) que esas manchas son del propio jabón, que es conveniente dar aclarados extras en la lavadora antes de almacenar.
    Ups! A lo mejor no tendría que haber dicho nada que la vuelves a sacar!! jajaja

    A mí el síndrome del nido nunca me llegó. Espero que con este segundo sí, que yo también soy un desastre de ama de casa ^^

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