Maternidad

La Negación de la Maternidad

Hoy os voy a hablar de la negación de la maternidad, un hecho que es más común de lo que parece. No estoy hablando de la negación de la licencia de maternidad, ni de ningún derecho ligado a la baja por maternidad, sino más bien de un sentimiento que aparece  cuando nos convertimos en madres y padres primerizos (supongo que para el segundo el callo ya está hecho 😉 ) y que en nuestra casa lo bautizamos en su día como

La negación de la maternidad

¿En qué consiste la negación de la maternidad?

Pues consiste en no asimilar del todo que has sido madre/padre y que tu vida ha cambiado por completo. No es que no quieras a tu bebé, es que te cuesta despedirte de tu vida de antes.

Os cuento mi experiencia de negación de la maternidad por si le puede servir a alguien.

Yo tenía muchas (pero muchas muchas) ganas de convertirme en madre. Fue una maternidad muy deseada. Pero no sabía que un bebé iba a trastocar tanto mi vida. Desde antes de estar embarazada ya había oído mil veces eso de “un hijo te cambia la vida”, y era algo que más o menos me imaginaba, pero jamás pensé que lo iba a hacer tanto. De hecho, en mis mundos de yupi pensaba que el bebé también se tendría que adaptar un poquito a nosotros, y no solo nosotros a él. Pobre ilusa, ¿¡cómo iba a imaginarme que una cosita de tres kilos y medio iba a imponer tantos horarios!?

Pues durante ese verano en el que nació mi angelito estuvimos negando la maternidad. Intentábamos hacer lo mismo que antes: salíamos a cenar, nos fuimos varias veces a la playa, incluso nos quedábamos en las terracitas hasta las mil. Siempre acompañados de un bebé recién nacido, que es salir a la calle se quedaba frito para hacernos quedar por mentirosos delante de familiares y amigos.

Hablando de los amigos creo también influyó mucho el hecho de que fuéramos los únicos de la pandilla que teníamos un hijo. Cuando los niños son habituales dentro de un grupo entre todos se intenta encontrar soluciones que convengan a todos. Entre otras cosas porque sabes lo difícil que es hacer planes cuando tienes retoños. Además, hoy lo haces tu por los hijos de fulanito que están insoportables para quedarse en tal sitio y mañana esperas que lo hagan por ti y por tu hijo. Son acuerdos comúnmente establecidos en los que siempre se intenta priorizar los intereses generales del grupo 😉

Pero ¿qué pasa si la mayoría de tus amigos no tienen hijos ni tienen pensamientos de tenerlos en una fecha cercana? Pues que no lo entienden. No entienden que salir en verano a las 10 de la noche para ti es muy tarde, que tomarte una cerveza a mediodía es mejor plan que salir por la noche y que ir al parque de bolas es ya el planazo del siglo 😉

Nosotros al principio intentamos seguir con nuestra vida y salidas de antes. Seguir saliendo a cenar con los amigos, salir tarde… hasta que poco a poco nos dimos cuenta de que así no podíamos seguir. Álvaro dormía cuando estábamos por ahí pero es llegar a casa se ponía a berrear. O aprovechabamos para dormir cuando él durmiera si no queríamos morir en el intento de criar a un hijo.

Así, a mediados de septiembre empezamos a asumir la realidad. Teníamos un hijo (muy muy demandante, además) que tenía unas necesidades que nosotros como padres teníamos que cubrir. Nadie nos había obligado a tenerlo así que teniamos que ocuparnos de él como se merecía.

Desde entonces no vemos vuelto a salir por la noche, ni hemos puesto nuestras necesidades a las suyas. Ahora es su tiempo y nosotros tenemos que respetarlo porque se que algún día echaremos de menos estos momentos de horarios y rutinas. Eso sí, ahora lo echamos de más, no os voy a engañar 😉

 

¿Por qué se produce la negación de la maternidad?

Pues yo creo que se produce porque aunque estamos deseando de convertirnos en padres no somos conscientes de todo lo que implica. Una cosa es que te lo cuenten y otra vivirlo: no poder salir a cenar con los amigos, ir al cine, salir a tomar una copa, que se une con otra y con otra…

Porque creemos que todos los padres que vemos por la calle, empujando un carrito con cara de cansados y que hace mil que no los vemos salir de fiesta es que no han sabido organizarse, que hay tiempo para todo. Después te conviertes en madre/padre y te das cuenta de que un bebé te necesita las 24 horas del día, que tu eres igual que esos padres con ojeras y que, realmente, a veces la diversión está en otra parte. Un niño dormido y tu durmiendo se puede convertir en un plan genial. 😉

¿Vosotras también habéis sufrido la negación de la maternidad?

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41 thoughts on “La Negación de la Maternidad”

  1. Yo en seguida me caí del burro.
    No pensaba seguir con mi vida de antes, no era eso, pero hombre dejarla tan aparcada tampoco y me lleve un chasco, pero me adapte, es lo que hay y los niños lo primerísimo.

    Eso si, nuestra ventaja es que en nuestro grupo ya había niños y de hecho cuándo nació Leo en 6 meses nacieron otros dos así que por edades nos compenetramos muy bien

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    1. Pues a nosotros nos costó bajarnos del burro tres meses largos… Después ya nos acostumbramos a nuestra nueva vida, a no salir de noche (ni de día)… y todo se hace más llevadero.
      Yo creo que el hecho de que en la pandilla haya más niños es fundamental para unos padres primerizos, pero bueno, alguno tiene que ser el primero 😉
      Besitos

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  2. Pues yo no sabía que tenía un nombre, pero me he sentido reflejada en tu historia. A nosotros nos pasó lo mismo, al principio seguimos haciendo lo mismo que antes de que llegase Iris y nos dimos cuenta que era imposible seguir ese ritmo, así que nos adaptamos a nuestra nueva realidad pero ¡estamos encantados!

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    1. Yo tampoco creo que tenga un nombre, simplemente es como bautizamos en nuestra casa a ese periodo de adaptación al nuevo 😉 A nosotros nos pasó exactamente igual que a vosotros, seguimos haciendo lo mismo hasta que vimos que no era posible porque nos ibamos a quedar por el camino 😉

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  3. a mi no me ha pasado… además mi peque desde pequeño ha tenido un dormir “especial” y siempre he preferido estar en casa para que el estuviera más tranquilo y sinceramente, para yo estar más tranquila! durante el día sin miedo, vamos a todas partes pero por la noche, todavía no nos hemos lanzado!

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  4. Yo creo que esta etapa de negación me va a durar eternamente. Yo también quería tener a mi bichilla, pero reconozco que si no fuera porque su papá trata de ponerme los pies en el suelo yo trataría de seguir con mis ritmos de antes. Con la niña a todas partes, pero sin renunciar a mis aficiones.

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    1. Es que a veces es muy complicado, verdad? Quieres seguir con tu vida de antes pero con un bebé es imposible, lo que no significa que tus ganas se disipen… Ayyy, lo que padecimos nosotros aquel verano, si me dura eternamente nos da algo 😉

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  5. Si echamos la vista atrás, descubriremos que toda nuestra vida está llena de etapas. El ocio con 15 años no era el mismo que con 25, y aunque con 15, lo que hiciéramos nos pareciera el mayor planazo del mundo, con 25 ya no tira tanto. Al igual que el ocio cuando una vivie con sus padres y cuando se independiza, a veces nos quedamos estancados en aquello de “todo tiempo pasado fue mejor”, con miedo al cambio, con miedo a dejar de ser quienes éramos debido a nuestra nueva situación, como si los demás no fueran pasando por etapas también!!
    Desde luego cuando sois los únicos del grupo con churumbel, la cosa se complica mucho jeje, siempre viene bien un apoyo de quienes hayan pasado de etapa antes que vosotros. Ya caerán, ya… 😉

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    1. Tienes toda la razón del mundo, el planazo de los 15 o de los 25 si lo tuviera que hacer ahora me moría del asco, pero en esos momentos me lo parecían. Igual que me parecían unos planazos los de hace tres años, aunque ya no me lo parezcan tanto…
      Claro que caerán, todo a su debido tiempo, jajajaj

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  6. A todos nos cuesta darnos cuenta de que no D puede vivir al mismo ritmo… Yo pensaba que de día seria todo igual y que bueno, la noche era lo de menos. JA! todo era teta teta y más teta, hormonas, horarios, cansancio… Na que algo hemos hecho, pero siempre con la ayuda de la abuela, que es una santa. Porque si por los amigos fuera… Mejor dejo el tema que post carnaval estoy muy enfadada con ellos.
    Que bonito lo pintan todo, y que duro es…
    Un saludo!!

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  7. Ufffff yo corte cualquier lazo con mi vida anterior desde el momento en que me quedé embarazada y mira que quería ser madre, pues cuando llegó UBMF me costó la misma vida, no por renunciar a mi vida anterior, sino acostumbrarme a la que tenía que tener ahora…pero ahora me mencanta mi vida, no echo nada de menos de la anterior…

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    1. Yo creo que a todas nos cuesta, más o menos, pero es un cambio muy muy grande y al principio es muy duro. Por lo menos para mi lo fue.
      Yo fui todo lo contrario que tu, quise tener mi misma vida, los mismos amigos, las mismas salidas… Imposible¡¡¡ Pero no lo cambiaba por nada del mundo. Además también me he dado cuenta de quien merece la pena y quien no, y muchos amigos se han quedado por el camino…
      Pero bueno, la vida es asi…

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  8. La verdad es que es un cambio taaaaan grande… En nuestro caso, como Pegoti nació en octubre, a las puertas del frío, cuando sales menos, no tuvimos la necesidad de romper con lo de antes. Digamos que la estación del año puso las cosas en su sitio. Y ya pues una cosa siguió a la otra… No hemos vuelto a salir de noche. Solo a llegar un poco tarde a casa (11 por ej), en verano y con ella. 😉

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  9. a mi me pasó con la primera, que era la unica e iba con ella a todas partes..además de paseo si dormia…despues crecio y empezo a moverse y pasó de ir a ningun sitio…y ahi llego su hermana y nos modificamos por completo. Creo que nos pasa a muchas 🙂

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  10. Cuando me quedé embarazada tenía muy asumido que todo cambiaría, pero hasta que no nace tu hijo no te das cuenta del todo.
    En nuestro grupo de amigos también fuimos los primeros en tener descendencia, y al poco de nacer SB seguimos saliendo y quedando (aunque menos), pero conforme pasó el tiempo nos dimos cuenta que ya no se podía y bueno ahora varios amigos han tenido peques y aunque quedamos muy pocas veces cuando lo hacemos es totalmente adaptado a nuestros hijos, salimos pronto y a sitios donde ellos puedan disfrutar y nosotros charlar un poco tranquilos.
    A veces echamos de menos nuestra vida anterior, pero sabiamos que iba a ser así y ahora no la cambio por nada del mundo 🙂

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    1. Es verdad, es que por mucho que sepas que va a cambiar nunca te imaginas cuánto¡¡¡
      Nosotros poco a poco intentamos hacer planes con y sin niño pero es muy difícil, pero bueno, nuestra vida ha cambiado y estamos encantados con ello, aunque haya supuesto que hayamos tenido que dejar de hacer muuuuchas cosas.
      Besitos

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  11. Pues en nuestro caso hicimos muy pocos intentos de hacer salidas como antes mas que nada por el papá, al inicio yo pensaba que podría haber una especie de equilibrio jeje pero realmente nos ha ido mejor adaptarnos a su ritmo y sus rutinas y felices los 3 :)!

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  12. Yo al principio también decía que iba a seguir haciendo las mismas cosas… pero luego tienes a tu angelito en brazos y te cambia la mente de tal manera… es increíble, sólo lo sabe quien ha sido madre.
    En nuestro caso, el primer año pudimos seguir saliendo a cenar con amigos, pero desde que el churumbelin empezó a andar ya no, ahora en cuanto acaba de comer quiere explorar el mundo. A veces echo de menos nuestra vida de antes, pero lo que tengo ahora no lo cambio por nada del mundo!!

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    1. Uffff, pues a nosotros la cabezonería de querer seguir haciendo lo mismo nos duró mucho menos… En lo que vino el otoño y Álvaro se empezó a espabilar y dijo que en el carrito me metiera yo, jajaja
      Yo tampoco cambio mi vida por nada del mundo aunque a veces, muy pocas, me acuerdo con nostalgia de aquella Sonia sin hijos que hacía lo que quería o casi 😉

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  13. Ayyyy ya me imagino que será un cambio radical.. Además, probablemente seamos los primeros de nuestos amigos en traer niños a este mundo y si compaginar ahora es complicado a veces, cuando seamos padres va a ser la pera limonera… Menudo vértigo!!!

    un besito!

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    1. Va a ser muy complicado, te lo aviso, pero aunque es un cambio brutal merece la pena. Eso es lo bueno de la maternidad, que después lo comparas con antes y todo merece la pena 😉
      Por cierto, me ha encantado volverte a ver por aquí. Gracias por la visita.
      Muakkk

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  14. ¡Me siento muy identificada con lo que cuentas! Nosotros siempre hemos sido una pareja muy movida, cuando me quedé embarazada todos nos decían que las cosas cambiaban pero nos negamos a creerlo. Al igual que vosotros todos nuestros amigos más cercanos aún no son padres, los que lo son han desaparecido en combate (ahora entendemos por qué). Los primeros meses nos costó mucho habituarnos, intentamos seguir con el mismo ritmo pero la falta de sueño nos podía. Un día fuimos a un pase de cortos con el peque, yo me quedé petrificada en la entrada y me di cuenta de que aquel no era lugar para un bebé, decidí no entrar y ahí caí en lo mucho que habían cambiado las cosas. Nos ha costado bastante asimilar la paternidad, aunque poco a poco nos hemos ido adaptando a esta nueva vida en familia. Creo que esto es algo que nadie cuenta, pero que está ahí y más hoy en día con el ritmo de vida que llevamos. Un abrazo.

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  15. No había leido este post. Jolin pues yo fijate lo equivocada que estaba que hasta el mismo día en que me reincorporé al trabajo no pedí la reducción de jornada. ¿De verdad pensaba seguir saliendo a las 19:00 de trabajar y recojer a Alejandra casi a las 20:00 desde las 9 de la mañana que la dejaba en la guardería?
    Asi que, el mismo día que me reincorpore pedí reducción para salir a las 3 y hasta hoy. Y bueno salidas nocturnas y demás no te digo nada, enseguida nos dimos cuenta que no podía ser, jejejejej
    Un besote.

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