Maternidad

La Maternidad no siempre Es un Camino de Rosas

          Aviso que este es un post de desahogo. Creo que la maternidad es lo más bonito que me ha pasado, nunca antes había sido tan feliz ni me había sentido tan completa, peeeero a hay días en los que también pienso que quién me mandaría a mí a meterme en este embolao. Hoy es uno de esos días. Días en los que echo de menos mi vida de antes y sobre todo mi tranquilidad de antes.


          Hoy está siendo un día duro pero la cosa empezó ya anoche. Álvaro ayer no se durmió hasta la una de la madrugada y encima se ha despertado alrededor de veinte veces. Esto no ha sido todo culpa suya, sino que la ocurrencia de mi madre de enseñarle un guarrino muerto y ya pelado ha tenido mucho que ver. Cada vez que el mi pobre se despertaba lo hacía hablándome del guarrino muerto que había en casa de la abuela. La idea de enseñarle un guarrino muerto a un niño de dos años y medio que a parte de Los Tres Cerditos del cuento sólo ha visto guarrinos en el campo es cojonuda, no me digáis que no.


         Y hoy desde que se ha despertado el día prometía ser duro. Primero no quería desayunar. Yo con el tema de las comidas no soy demasiado estricta. Pienso que si no quiere comer será porque no tiene hambre. Después, mientras he ordenado a prisa y corriendo la casa él se ha dedicado a descolocar lo que yo iba ordenando, pero lo mejor estaba por llegar. Total que tire toda la ropa que ya estaba planchada del cesto no es para tanto, ni tampoco que se dedique a sacar todos los tupers de la cocina… Minucias sin importancia.


          Para sacarlo de casa y ver si un poco de aire fresquito le hacía cambiar el chip se me ocurre que podíamos ir a dar una vuelta al mercadillo. A él le encanta ir al mercadillo porque después compramos unas gominolas y nos las venimos comiendo de vuelta a casa, pero hoy se le ha metido en la cabeza que no quería ir. O mejor dicho, que quería ir pero no ponerse el abrigo y como hace demasiado frío para salir sin abrigo pues ya tenemos la primera rabieta del día montada. 


          Media hora después nos vamos al mercadillo, pasamos la mañana viendo puestos sin comprar nada, como cada semana (para variar), pero allí no podemos quedarnos a vivir (además hace un frío de mil demonios) así que nos venimos para casa y entonces ya se monta la marimorena. Lo he tenido que cambiar tres veces de ropa en media hora porque en dos descuidos de un minuto cada uno decidió ducharse con la ropa puesta, se ha subido a la encimera de la cocina, ha decidido tirar tooooodos sus libros y vaciar el bote de la comida de los peces en la pecera. Entero. Me ha tirado del pelo, me ha dicho “tonta” y ha decidido que tampoco quería comer. Bueno, si quería comer pero no pasta (que es lo que había hoy) sino lentejas. Y encima cuando le he ido a cambiar el pañal antes de dormirlo a la siesta me ha meado. 


          No todos los días son así afortunadamente, porque si no yo lo regalo pero hay días que sí. Que por cualquier cosa tiene un día tonto y a mí me saca de mis casillas. He terminado llorando. Llorando de la impotencia, de no saber qué hacer y llorando porque sólo son las cuatro de la tarde y en unos minutos se levantará de la siesta y tendré que seguir poniendo buena cara e inventándome mil historias para entretenerlo para que no se desate la tormenta. 


          Y yo quiero tener otro bebé. Debo de estar loca.

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21 comentarios en “La Maternidad no siempre Es un Camino de Rosas”

  1. Es difícil , sí ,porque llegas a un punto de agotamiento infernal . Cuando veas que el día está torcido así y si te es posible , vete sola a dar un paseo y airearte para despejarte . Por lo que cuentas El Niño es de fuerte carácter y en mi juicio hay cosas que no se deben permitir bajo ningún concepto y es que te tire del pelo ni te insulte, con eso debes ser inflexible. Es difícil aconsejar en cosas así , porque cada situación es distinta .
    Mucha suerte

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  2. Mucho ánimo, compañera. Hay días muy pero que muy difíciles. De tirarse por el balcón si vives en una altura considerable. A nosotros nos pasa muy a menudo, así que te entendemos. Eso sí, nosotros de momento ni nos planteamos tener otro bebé. Creo que al ritmo que nos marca Mara, se quedan huérfanos a las primeras de cambio… 🙂

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  3. ¡Qué te voy a decir! Pues que creo que todas hemos pensado en regalar a nuestro bichillos alguna que otra vez (yo a la mía la amenazo con devolverla al agujero del que salió, porque no me entiende claro, y yo me quedo más tranquila). Lo de enseñarle al bicho muerto debe haber sido la ocurrencia del siglo de esta señora ¿no? La gente parece que sea nuevo en esto de tratar bebés.

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  4. Cómo te entiendo!! Desahogaté todo lo que necesites, que esos días torcidos son duros de verdad. Quien diga que no les tiene o miente o no pasa poco tiempo con sus hijos, pero como dices, por suerte lo normal es que sean días sueltos, que no sea la norma. Lo triste es que algún día echaremos de menos esas rabietas, pero por el momento, llora, escribe y aquí estamos para apoyarte! Animo guapa.

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  5. Efectivamente, la idea de tu madre es muy guay (modo ironía: ON). Ánimo, como tú dices afortunadamente no todos los días son así, pero los que son…ay los que son!!!! Y no, no estás loca, yo también quiero tener un tercer monstruito y estoy bien cuerda (no he apagado todavía el modo ironía se ve). Besos!!

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  6. Sí que hay días duros, y que crees que no puedes más, si coincide que ellos tienen un mal día y nosotras también , apaga y vamonos, pero a mí me mejora mucho esa sonrisa que hace que se te pase todo. Y sí hay que desahogarse de vez en cuando. Besos.

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  7. Hola !!!
    Tienes razón en muchas cosas. En momentos así tengo que intentar buscar un poco de “tiempo fuera”. Además hay cosas que no se pueden consentir. Hay que tener unos límites.
    Gracias por pasar y por los consejos. En cuanto tenga un ratin te hago una visita 😉

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  8. Hay días que lo regalarías, además como una esté un poco con el día cruzado parece que se lo huelen y les da por líar la marimorena. Son días muy duros, en los que una cerraría la puerta y se iría en busca de esa mujer que éramos antes de ser madres. Lo bueno es eso, que a pesar de todo lo que pasamos nos planteamos tener más y es que cuando toca el día bueno están para comérselos. Muchos ánimos guapa, un abrazote.

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