Maternidad

Y el Reloj de la Maternidad Sigue Sonando…

Tal día como hoy, hace tres años, me enteraba que estaba embarazada. Nos habíamos ido a pasar el fin de semana a Córdoba y yo llevaba una semana de atraso. Me sentía rara y encima no tenía ganas de comer, ni aquel bendito salmorejo, ni los flamenquines… Nada. No me entraba nada y todo me olía… raro. Es una sensación difícil de explicar.

El sábado, cada vez que pasábamos por delante de una farmacia me entraban unas ganas locas de comprar un test de embarazo pero al final no lo hacía. Me decía a mi misma que el atraso sería por algún desarreglo hormonal fruto de haber dejado de tomar los anticonceptivos… Supongo que en realidad no lo compraba porque me daba miedo hacerme el test. Pero el domingo, antes de llegar a casa tuvimos que parar en un pueblo cercano y buscar una farmacia de guardia. O me hacía el test o me iba a volver loca de la incertidumbre… y eso tampoco era plan.

 Me vine leyendo a casa las instrucciones y la cajita me quemaba en la mano. Ponía que es mejor hacerse el test con la primera orina de la mañana para que fuera más fiable. ¡Y una leche¡ pensé yo… Ahora que me había decidido iba a esperar hasta al día siguiente, aunque mi señor esposo y futuro padre de la criatura me decía que sí, que nos esperábamos… Si, hombre, cómo si yo pudiera pasar una noche más así. 

Cuando llegamos a casa no deshice ni las maletas. Me fui derechita al cuarto de baño sin decirle nada al marido para que no me dijera que estaba loca me pusiera más nerviosa de lo que estaba. Hice el pis correspondiente y en cuestión de segundos apareció la segunda rayita… ¡¡¡Embarazadísima¡¡¡

Llamé a mi señor esposo a voces, como si se estuviera acabando el mundo, hubiera un incendio o algo parecido y él, que ni siquiera sabía que me había hecho el test se quedó blanco y en estado de shock mientras yo reía y lloraba a la vez. Pocas veces he sido tan feliz como en aquellos minutos, con la adrenalina bailándome en el estómago.

Decidimos guardarnos el secreto durante unas semanas y disfrutamos como nunca del embarazo. Eso de tener un secreto tan grande nos hacía reirnos sin venir a cuento, compartir miradas cómplices que nadie más sabía interpretar y sonreir disimuladamente cuando veíamos una barriga por la calle 😉

¿Sabéis por qué os cuento esto? Porque ha dicho que sí. El papá de Álvaro ha dicho que sí, que vamos a por el hermanit@ después de estar meses insistiéndole alrededor de veinte veces diarias, por si solo y sin yo presionarle apenas. Eso sí, ha pedido una tregua de un par de meses para ir haciéndose a la idea, así que para el año nuevo tenemos otro propósito que cumplir: hacer deporte¡ que noooo… ¡Ir a por el hermanit@¡

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22 thoughts on “Y el Reloj de la Maternidad Sigue Sonando…”

  1. Jajajaja mira que son pesados con las treguas. Si te digo qué tregua le di yo al mío para ir a buscar el primero… UN AÑO!!! Un año necesitó para hacerse a la idea e ir preparándose!! Y eso despues de hablar a las claras, pero desde muuucho antes me iba dando largas el muy… Era puro acojone, ahora que lo pienso, quizá fue un poco clarividente… Jajajaja!!

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