Maternidad

El Día que te Caíste en un Charco

Querido Álvaro:

Tu abuela nos ha contado hasta la saciedad el día en que fuimos a ver la choza donde se crío mi abuelo y, buscando la fuente donde iban a coger el agua, tu tía metió el pie en la fuente y se tuvo que poner un calcetín de tu abuelo porque el agua le llegaba hasta la rodilla.

Hoy tu has aterrizado en un charco y te lo cuento aquí, aunque quizás sea una historia que te repita a menudo, pero por si acaso se me olvida, así sabrás cómo fue la primera vez que te caíste en un charco, porque sinceramente creo que no será la última 😉

Es lunes del Puente del Pilar y hemos ido a dar un paseo al campo a coger piñas para encender la chimenea y darle un paseo a Nieve. En realidad esa era la excusa, porque estábamos deseando ir para que estrenaras las botas de agua.

Lleva una semana lloviendo y el campo está anegado de agua. Tu has cogido piñas, has corrido, has saltado en los charcos…. Corrías entusiasmado de uno a otro hasta que has aterrizado en uno de ellos. Menos mal que no era muy grande, pero aún así te has puesto de agua hasta el pañal los ojos.

 

Tu padre rápidamente te ha hecho una foto, mientras tu, con cara de enfadado porque odias estar sucio, no dejabas de repetir “ma manchao, papi, ma manchao, papi”.

 Así ha quedado inagurada la temporada de charcos por la puerta grande 😉

 

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23 thoughts on “El Día que te Caíste en un Charco”

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