El Periodo de Adaptación a la Guardería.

Tenía muchas ganas de escribir cómo iba la adaptación de Álvaro a la guardería, pero como hemos ido pasando por diferentes momentos decidí dejar que terminara el periodo de adaptación para contarlo de una forma un poco más global.

El tema de llevar a Álvaro a la guardería y cómo se adaptaría él a ella es algo que me ha preocupado y mucho. En agosto, cuando veía que el tiempo se nos echaba encima y que cada vez quedaba menos para que empezara el curso escolar, lo he pasado realmente mal. Algunas noches me he desvelado por completo pensando que dejaba a mi bebé con gente que no sabía cómo lo iban a tratar y además me agobiaba que él no se adaptara, que no estuviese bien.

Ha sido el tema de conversación mas recurrente en nuestra casa durante toooodo el verano. Al final, el papá de Álvaro (pro-guardería), al verme tan agobiada me dijo que probáramos, pero que si en algún momento veíamos que el niño estaba mal o yo lo echaba tremendamente de menos dábamos marcha atrás. Imaginaos hasta qué punto ha llegado mi obsesión preocupación.

 Ya conté que salimos de la reunión informativa con muy buenas sensaciones. Pues justo al día siguiente empezó el periodo de adaptación.

          Durante los dos días siguientes Álvaro y yo fuimos a la guarde y estuvimos allí una hora cada día con otros niños y sus mamis. El primer día Álvaro se pasó 45 minutos sentado en mis piernas y el segundo día 25. Mientras, los demás niños jugaban e inspeccionaban el aula él no quería bajarse de mi regazo y aunque lo animé a que jugara con los demás, me decía “no mamá, jubamos nosotos“.

Yo me vine casi abajo ese fin de semana porque no entendía por qué mi niño, que es tan sociable, se negaba a bajarse de mis piernas y lo que hice fue reforzar aun más toda la preparación que llevábamos todo el verano trabajando (cuentos de la guardería, contarle cosas de su maestra, de la mascota de la clase…) e intentar prepararme porque la semana siguiente pintaba ser dura.

El martes siguiente (después de tres días sin ir a la guarde) se tenían que quedar una hora solos. Casi no dormí en toda la noche y ¿sabéis para qué? Para que Álvaro entrara feliz y contento mientras corría hacia su maestra. Así fue durante toda la semana hasta el viernes, que me hizo unos pucheros porque no quería entrar aunque se le pasaron enseguida.

Esta semana finaliza su adaptación, ya que poco a poco se le ha ido aumentando el horario hasta las tres horas que nosotros decidimos llevarlo ( de 10 a 13,00). Ha ido el lunes, martes y jueves porque como os conté aquí hasta febrero no necesito realmente que vaya a la guardería y ha entrado los tres días gimoteando. El gimoteo le dura 5 metros desde la puerta hasta que entra en su clase. Lo sé porque he averiguado cuál es la ventana de su clase y es entrar él doy la vuelta y sin que nadie me vea me asomo un momento.

 

Ayer estuve hablando unos minutinos con su maestra cuando fui a recogerlo y me ha dicho que se lo pasa muy bien, que juega con otros niños, canta, participa y habla por los codos (que me va a contar a mí de hablar…)

También se que está bien porque en casa mienta a su maestra y a algún niño, canta una canción que yo no le he enseñado y cuando le pregunto cosas de la guardería me cuenta cada historia de muy señor mío. Se le ve feliz. Y yo también lo estoy. Quería que viera la guarde como un lugar habitual donde ir a pasárselo bien y lo hemos conseguido en menos de dos semanas y yendo muy poquitas horas. Por supuesto esto no es solo mérito nuestro (de los padres, me refiero) sino también de su maestra. Hemos tenido muchísima suerte por ahora de que a Álvaro le haya tocado ella, porque debe de darse a querer para que en tan poco tiempo los niños le cojan cariño. El martes, por ejemplo, cuando fui a recoger a Álvaro, el señorito me hizo volverme para atrás porque quería darle otro beso a Beli.

Lo echo tremendamente de menos algunos ratos (espero que sea mutuo), pero desde que va a la guardería me vaga a rascarme alguna pulga  hoy lo tengo en casa y hasta que llegue febrero nos aprovecharemos todo lo que podamos de esta situación: de levantarnos tarde, hacernos mil carantoñas en la cama, desayunar sin prisas, fregar regar la casa… Aunque ya he escuchado las primeras críticas por esto, pero eso ya os lo contaré en otro post. Hoy sólo os quería decir que nuestro periodo de adaptación ha ido bien. Muy bien, diría yo 😉

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8 pensamientos en “El Periodo de Adaptación a la Guardería.

  1. Marmes

    Que bien, como me alegro de que Álvaro se haya adaptado tan bien, sin dramas y de forma tan natural. Es una gran suerte!! Ahora el disfrutará de la guarde, de nuevos amigos y de su seño (que pillin jejeje) un beso!!

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  2. Pingback: Ir a la Guardería sin Adaptación | Madre Agua

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