Maternidad

La influencia de Pocoyó

La primera vez que oí hablar de Pocoyó tenía veintitantos años y estaba de jurado en un concurso de fotografía de mi pueblo (sin tener ni idea de fotografía, pero esa es otra historia). Cuando abrimos uno de los sobres que contenían fotos el pseudónimo utilizado por el fotógrafo en cuestión era Pocoyó.

Los que estabamos allí, todos jóvenes y sin hijos nos miramos y dijimós ¿Pocoyó? ¿Qué significará eso? ¿De dónde viene el nombre de Pocoyó? Recuerdo que uno de los que estaba de jurado (que tenía más o menos la misma idea de fotografía que yo) se aventuró a decir que podía hacer alusión a la humildad del artista: Poco-yo. Y como no teníamos una explicación mejor y el pseudónimo era lo de menos (aunque al final el Pocoyó resultó ser el ganador) pues seguimos adelante con el proceso.

Ni me imaginaba en aquellos entonces que Pocoyó es un personaje de dibujos animados, ni mucho menos que lo tendría hasta en la sopa.

A mi angelito, como a todos los niños, creo yo, le encantan los dibujos animados. Nosotros no queríamos, ni queremos, un niño enganchado a la tele, por lo que intentamos recortar al máximo el tiempo que pasa pegado a la caja tonta o al ordenador. Aún así ve un ratito los dibujos toooodos los días, excepto cuando no estamos en casa, claro. Sus dibujos preferidos son Caillou, Pepa pig y Pocoyó, aunque también le gustan los cantajuegos y los dibujos de los ruidos de los animales y esas cosillas.

Muchos padres piensan (o pensamos) que el rato que están ante el ordenador es un rato en que se entretienen y nos dejan un poco de tiempo para hacer cualquier cosa (en mi caso, poner la lavadora o fregar a toda prisa la casa, jajaja), pero muy pocas veces nos detenemos a pensar en la influencia tan grande que tienen los dibujos animados. Los niños son esponjas, todo lo absorben, tanto lo bueno como lo malo.

Escribir una leyenda

¿Es Pocoyó una mala influencia para los niños?

Pues mentiría si os dijera que si o que no. No me he detenido a investigar ni a leer sobre ello, pero mi hijo lo imita en muchas cosas. Por ejemplo, desde hace varios días  cuando Álvaro se enfada (y últimamente con las famosas rabietas de los dos años lo hace a menudo de vez en cuando)  nos mira desafiante y se cruza de brazos. Nosotros (su padre y yo) la primera vez que lo vimos nos quedamos helados y nos aguantamos la risa como pudimos. Intentad imaginar a un mico de dos años clavando los ojos en ti de forma burlona y cruzándose de brazos… para descojonarse.

Lo ha seguido haciendo cada vez que encuentra un motivo para enfadarse y nosotros dale que te pego pensando dónde podía haber aprendido el niño semejante actitud y pose final.

No encontrábamos la solución hasta que ayer por la noche como el niño no quería irse a la cama (para variar) le pusimos un ratito a Pocoyó de las narices. Normalmente él ve los dibujos y nosotros estamos sentados con él en el sófa enredando con el móvil o leyendo, pero ayer yo me quedé clisada observando los dibujos (digo observando porque ver los veo todos los días, que me se hasta diálogos de memoria) cuando descubro que Pocoyó se enfada y ta-ta-ta-chán…¡¡¡ se cruza de brazos¡¡¡

Vamos, que el padre de la criatura y yo  llevabamos unos días rompiéndonos la cabeza sin saber quién le había enseñado al niño eso y mira quien había sido: Pocoyó.

La moraleja de todo esta historia es que si un simple muñequito puede hacer que un bebé intenté simular sus movimientos y actitudes qué no puede conseguir la telebasura a la que estamos acostumbrados, donde la violencia, las escenas subidas de tono y la ordinariez están a la orden del día.

¿Habéis notado que Pocoyó o algún otro personaje de dibujos animados tenga influencia sobre vuestros hijos? 

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13 thoughts on “La influencia de Pocoyó”

  1. Yo, cómo tú y cómo casi todos los padres tampoco quiero un hijo pegado a la tele, pero al final caes, y te das cuenta de todo lo que pueden aprender para bien o para mal!!! Es increíble, hay que tener mucho cuidado con lo que les dejamos ver.

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  2. Vikingo aún no presta mucha atención a la TV, pero nos pasa lo mismo no nos gusta nada, aunque al final le siento un ratito para que me deje hacer algo. Pocoyo al menos es educativo, pero hay otros que cuando te pones a escuchar las conversaciones es para morirse. Me he reído mucho con lo del artista de tu pueblo y el seudónimo jajajaja

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  3. No me hables de Pocoyo!!! que te voy a contar ya ves nuestro problema de patitis…Y aunque no queramos que estén pegado a la tele, pero tampoco le podemos negar ver los dibujos, a ellos les gusta, que tiene de malo!!!??? Por cierto, Pocoyo es de lo mejorcito, eh??

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  4. Maramoto de momento muestra cero interés por la tele. A veces la ponemos, para que nos dé tiempo a lo que dices (fregar o pasar el polvo corriendo), pero a los 10 minutos no quiere saber nada de Pocoyó, Doraemon o quien quiera que sea.
    Y bueno, en parte casi que me alegro, porque tampoco queremos a una niña todo el día pegada a la tele. Pero media hora para hacer cuatro cosas de casa… 😛

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  5. A Redondo también le dejamos ver los dibus un ratín por la noche antes de acostarse y lo que más le gusta es Pocoyó, Peppa Pig y Dibo. Últimamente también le gusta Little Red Tractor, porque le encantan los tractores.
    Estoy completamente de acuerdo contigo en lo de que son esponjas. Redondo hace unas semanas empezó a correr con las manos hacia atrás y a agacharse igual que Pocoyó. Y hace el ruído de los dinosaurios igual que George de Peppa Pig jeje… acojona un poco lo que aprenden de la tele, hay que tener mucho cuidado con lo que se les pone… mientras sea Pocoyó y Peppa Pig no hay demasiado problema 🙂

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  6. Si, si, a mi Pocoyó es de los que más me gusta. Está bastante bien, los diálogos adaptados para su edad, tiene una parte en inglés…
    A Vikingo tarde o temprano le gustarán. A Álvaro tp le gustaban y ahora parece que sueña hasta con ellos.

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  7. jajaja, si se vuestro problemilla con Pato…
    No digo que sea malo que vean los dibujos, todo en su justa medida, claro, ni que no me guste Pocoyó (aunque estoy un poquito harta ya de él, la verdad), lo que quiero reflejar es que los niños imitan todo lo que ven, hasta lo que ven en la tele, y que tenemos que tener muuuuucho cuidado con ponerles cosas adaptadas a su edad.
    Besitos

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  8. jaajajaj, media horita no es malo porque y si no cómo fregamos??? A Álvaro cuando era chiquinino tampoco le gustaban, ahora ya es otro cantar… se emboba y no atiende a razones, jajaja
    Pero vamos que todavía me acuerdo de mi madre obligándome a irme a la escuela y yo clisada con Heidi o Marco, jajaja

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  9. Eso es exactamente lo que quería decir. Que no pasa nada porque los vean, pero si Pocoyó consigue que un niño lo imite, me da miedo pensar en otras cosas más fuertes¡¡¡
    Bueno… y dp tenemos el ejemplo de los de 16 años que quieren imitar a Hombres, mujeres y viceversa… eso si que me da miedo¡¡¡ jajajja

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  10. Vaya con Alvaro, que risa debe hacer verlo con esa pose!. Iris también ve la tele pero solo un ratito mientras come o merienda. Sus preferidos son los cantajuegos, de Peppa Pig y Pocoyo le gusta el personaje pero con la tele aguanta mientras suena la musica del inicio, después y se va a otra cosa. Desde luego tenemos que tener mucho cuidado con lo que les dejamos ver, lo captan todo, bss!

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