Hablemos de sexo (por aclamación popular)

      Para l@s que empeceis a leer esta entrada pensando que voy a desvelar los secretos sexuales que aprendí durante mi cena de graduación desde ya os digo que os equivocais. Ellas me enseñaron muchas cosas, pero la verdaderamente importante en el terreno sexual, desde mi punto de vista, es que tu tengas ganas de experimentar y que tu cuerpo esté preparado para ello.

       Para algunas personas su cuerpo estará preparado a los 15 y para otros a los 30 (espero que no, porque eso es perder demasiado tiempo, jaja), pero sólo uno mismo sabe cuando es el momento adecuado. Os cuento todo esto porque hay algo de lo que no se habla mucho en los blog de madres y padres (o por lo menos yo no he leído nada sobre ello) y es del sexo después del parto. Así que ahí va mi experiencia.

       Cuando estaba pariendo, una de las cosas que le dije a la matrona es que no quería que me rajaran sin necesidad. Ella me dijo que creía que no iba a ser necesario, después llegó el ginecólogo y episotomía al canto, pero bueno, esa es otra historia. El caso es que yo, que le tenía pavor a que me dieran algún punto por desgarro, resulta que me encontré con un costurón de muy señor mío.

          No os voy a decir lo mal que lo pasé porque tengo que reconocer que ni noté que llevaba zurcido el escudo de mi atleti en todo el pimiento, las cosas como son. Además, cuando fui a la revisión de la matrona a la semana de dar a luz me dijo que aquello estaba seco, seco (lo que me acordaría de esas palabras durante los meses posteriores).

          A los cuarenta días exacto me dio el alta y me dijo que mi cuerpo ya estaba preparado para volver a tener relaciones (y una mieeeerda). Le conté que me daba un poco de miedo porque como me habían hecho una episotomía me daba miedo que me pudiera doler (yo es que soy muy floja y me da pánico el dolor), así que me mandó comprar una crema lubricante de la marca Isdin, que me costó 18 pavos y usé una sola vez.

           Pero no era la única que me lo dijo. Una amiga que había venido a ver al niño a las dos semanas de nacer me dijo antes de irse (y sin yo preguntarle nada) que no esperara a los 40 días para echar un quiqui, que ella a las dos semanas y pico ya estaba liada. Yo me quedé helada. Lo primero porque no esperaba esa confesión a última hora y delante de su hija de 12 años (seré una mojigata, pero no me imagino una conversación así delante de mi hijo) y lo segundo porque yo lo que menos ganas tenía en esos momentos es de ponerme a darle al tema.

          En fin, que como todo el mundo me decía que mi cuerpo se suponía que estaba preparado, aunque me daba un miedo horroroso allá que nos pusimos. Errorrrrr¡¡¡ Sólo una mujer sabe cuando su cuerpo está preparado, y cuando lo está no hace falta ni lubricante ni pamplinas. En fín, no entro en detalles pero fue doloroso para los dos. Para mí a nivel físico y para mi pareja a nivel psíquico.

         El mi pobre se quedó patidifuso con el grito que pegué. Lo peor de todo es que si antes me daba un poco de miedillo, ahora le cogí pavor. Me daba miedo no volver a ser la misma, que a mi señor esposo no le gustase, que me hubieran cosido mal y me hubiesen dejado aquello más chico de la cuenta… Ahora me parece increible cómo llegué a pensar todo esto, pero tened en cuenta que estaba en pleno puerperio y con las hormonas revolucionadas, y viví con este miedo por lo menos cinco meses en los que cada vez que mi marido me ponía un dedo encima me ponía a temblar y eso que él intentaba no acercarse a mí para no incomodarme, pero con el cuerpazo que se me quedó después de parir (leáse con ironía) era muy difícil resistirse a mis encantos y se le iban las manos porque aunque tenía el culo blandísimo y la barriga fofona, las tetas (en aquellas primeras semanas de lactancia) obnubilaban todos mis otros encantos.

          Mi cuerpo empezó a estar preparado para el sexo cinco o seis meses después de dar a luz y cuando está preparado tú, como mujer, lo sabes. Y eso, aunque nos quieran hacer ver lo contrario es totalmente normal. Estamos inmersas en un periodo de tiempo donde las hormonas (esas locas que no han desaparecido al dar a luz) van y vienen. La famosa cuarentena a veces dura cuarenta días, otras 35 y otras 50. No pasa nada, todo es normal.

          En este mundo de prisas en el que vivimos queremos que todo sea rápido para nuestros bebés: a los cuatro meses darle la fruta, a los seis sacarlo de la habitación, a las 16 semanas llevarlo a la guardería… (y después no queremos que a los doce años tengan relaciones sexuales¡). Queremos que sea rápido para ellos y para nosotras: tenemos que tener el mismo cuerpo que antes de embarazarnos o mejor, tener buena cara a pesar de no dormir, volver al trabajo contentas y felices y hacer el amor a los cuarenta días. Pues no, no es así. Aunque recuperes el peso la barriga estará fofa, la buena cara a veces no se consigue ni con el mejor de los maquillajes, trabajar fuera de casa con un bebé es una mierda y follar a los cuarenta días de parir es una insensatez.

           Escribo esto porque hablando con alguna mami-amiga hemos coincidido en lo mismo. En el miedo que se siente porque crees que tu cuerpo nunca va a volver a ser el de antes. Tu cuerpo vuelve a ser el mismo (eso si, la barriga fofa no hay quien la quite) y la líbido tarde o temprano vuelve. Además, si colechas el sexo es aún mejor que antes de tener al bebé (aunque le pese al pediatra aquel que me dijo que mi marido quizás quisiera recuperar su vida marital) porque descubres sitios de tu casa que ni siquiera sabías que existían. Si a esto sumas que por error has pintado una cocina rojo puta pasión, ni os cuento, jajaja.

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20 pensamientos en “Hablemos de sexo (por aclamación popular)

  1. diasde48horas

    Tal cual, lo has bordado. Yo no recuerdo exactamente en qué fecha volvía a estar en plenas falcultades para el sexo, pero desde luego no fue a los 40 días. No te voy a decir que nos pasamos un año entero si darle al tema, pero sí que es verdad que tenía la líbido por los suelos y costaba mucho más animarme. Y sí, la sequedad también fue mi compañera de camino todo ese tiempo.
    Ahora ya hace meses que todo ha vuelto a la normalidad (más o menos) pero yo creo y no se donde leí que la lactancia también influye mucho en eso… las hormonas son la leche jejeje.
    Por supuesto que tener una cocina rojo puta ayudará al tema, supongo jejejeje

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  2. sonia bs

    De nadaaaa. La verdad es que yo pensaba que era rara rara rara. Pero resulta que no, que cada persona necesita su tiempo y que es más normal tardar un poco en volver a tener relaciones. Tu estás en otro mundo donde lo más importante es tu bebé y lo demás es secundario.
    Un besito

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  3. sonia bs

    jajaja, pues yo que me alegro, oye. Si es necesario (muy necesario) sobre todo porque hasta que no lo hablas y no ves que hay más personas en tu misma situación no se te quita esa cosita de que eres un poco rarita.
    Estoy deseando leer ese post.
    Un besito

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  4. Una mamá muy feliz

    Buenoooooooooo mira que yo ni episotomía ni gaitas, pero yo no quería ni atá…no me apetecía leñe…Yo creo que jamás volvemos a ser las mismas en muchos aspectos y este es uno de ellos…

    No se si pintar el cuarto de UBMF de rojo…es donde nos exiliamos mientras él duerme plácidamente en nuestra pedazo de cama…en fin…

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  5. sonia bs

    Si, la lactancia influye muchíiiiisimo en la sequedada vaginal. Yo también lo he leído después (con lo bien que me hubiera venido saberlo antes para no pensar tonterías, la verdad), pero bueno, ya lo sabemos para la próxima ocasión.
    Tener una cocina rojo puta ayuda muuuuucho y mira que casi lloro cuando veo que no oscurece el color ni a la de tres, anda que no me va venir bien, jajaja

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  6. sonia bs

    Jajajajajajaja, píntalo, píntalo, ya me contarás la diferencia, jajajajaj
    Además lo bueno que UBMF haya ocupado vuestra cama es que te tienes que buscar lugares alternativos que antes pasabas por alto, jajaja
    No sé que decirte, a mi me costó un poco volver a querer tener relaciones, pero vamos, que yo he vuelto (y hace mucho) a ser la misma de antes, para gran satisfacción de mi señor esposo, ajjaaj
    Un besito

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  7. másqueelprimerdía

    Este tema es uno de mis miedos a la hora de ser madre… Pero bueno me quedo con que cada una es un mundo (como pasa en todo) y que a unas les vendrán las ganas antes que a otras.. Lo que está claro es que forzar esa situación no puede ayudar a nadie!!

    un besito!

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  8. sonia bs

    Bueno, esta es sólo mi experiencia. Habrá personas que les cueste más y personas que les cueste menos. De todas formas, te aseguro que tener un bebé compensa todas las pequeñas dificultades que te puedas encontrar.
    Un besito, guapa

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  9. sonia bs

    Jajaja, tienes razón y de raras no tenemos nada. Sólo que se han empeñado en hacernos creer que todo vuelve a ser como antes en un tiempo record y de eso nada.
    Gracias por pasar.
    Besitos

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  10. Mónica Kofler

    Te aplaudo de pie por haberte atrevido a contar esta intimidad… creo que esas son las ventajas de tener en secreto a tu blog y que ningún familiar tuyo lo lea jaja. Pero es la verdad, tal cual la contaste vos. El sexo después del parto no vuelve a ser el mismo tan pronto, porque tampoco nosotras somos las mismas de antes. Pero lamentablemente hay mucha presión social para lograr (o simular) que “aquí no ha pasado nada”, y eso se lo cree también el hombre, que no comprende por qué justo su mujer no quiere tener sexo, cuando todas las mujeres que fueron madre a su alrededor se recuperaron tan rápido, como si ningún hijo hubiera pasado por su cuerpo. Yo a mi puerperio lo viví como Dios manda, dando vía libre a mis hormonas, me dejé hundir en mis sombras hasta que logré re-armar mi estructura de mujer, esposa y madre. Por supuesto que todo esto generó crisis de pareja, pero todo fue hablado con sinceridad, preferí que la relación sobreviva si tenía bases reales, en vez de tener que simular que todo seguía en orden cuando por dentro estaba en ruinas. Ojalá todas tuviéramos esa capacidad de sincerarnos y esa valentía de gritarlo a los cuatro vientos. Solo en ese momento las mujeres tendremos más derecho de ser lo que somos, sin que se nos exija ser más como son los hombres.

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  11. sonia bs

    Clarooo, pero tiene q dejar se ser un tema tabú y tenemos q animarnos a contarlo sin tapujos. Para q otras no se sientan como las raras, cuando lo que nos pasa es totalmente normal!!!

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  12. marigem

    Jajajaj, me ha encantado el post. Yo en este sentido me recuperé bastante rápido pero creo que la vida me lo devolvió porque pasé unos embarazos malísimos así que al menos me merecía una buena recuperación. De todas formas la rapidez es relativa y al principio hay un poco de miedo, es normal. Si tuvieran ellos los hijos las cuarentenas serían de un año,jejeje. Besos.

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