Marujeando

          Ya sé que estoy loca. El viernes de la semana pasada acabé el último examen de mayo y como esta semana la tenía más o menos libre antes de volver a ponerme a estudiar (aggggg) me lié la manta a la cabeza y me he puesto a hacer limpieza. Aquí o la haces ya (pero ya, ya) o lo dejas para el año que viene porque en cuanto empieza a hacer calor no hay quien haga nada.

          Llevamos casi cinco años viviendo en nuestra casa y nunca habíamos hecho limpieza a fondo porque realmente no hacía falta peeeeero desde que Álvaro empezó a andar hay manotazos por todos lados y como encima le encanta pintar, sobre todo las paredes, pues no nos ha quedado más remedio. También teniamos algunas humedades por las zonas de las ventanas y al salón de arriba le hacía falta una manita de pintura más que comer, que con la estufa todo el invierno puesta las paredes que están pintadas de azul empezaban a amarillear, no le vamos a echar toda la culpa a él solito.

         El caso es que tengo la casa patas arriba y encima Álvaro, después de unos días buenos, ha vuelto a su rutina de dormirse a las tantas de la madrugada (anoche le hicimos un vídeo que porque no quiero que salga mi niño por aquí que si no os lo ponía para que me dijeseis si es normal o no la marcha que tiene porque, sinceramente, yo creo que no). Si a eso le sumamos que a las 7 de la mañana están los pintores dándome a la puerta y que aprovecho la siesta para seguir limpiando… Os podéis imaginar cómo estoy y para que os hagais una idea de cómo está mi casa mirad:

 

 

Álvaro es despertarse me llama, pero hoy, no sabemos que mosca le habrá picado, se ha levantado sin avisarme. El mi pobre cuando ha abierto la puerta de la habitación y se ha encontrado en el pasillo a tres tíos que no conocía de nada en su casa y ésta con la pinta que la veis se ha pegado un susto de muy señor mío. Después, mientras desayunaba, decía: mamá alón, ma mía (mamá, el salón, madre míaaaa. No me digáis que no se me dan bien los idomas? jajaj) y se ponía las manos en la cabeza, jaja.

        Así que ya sabéis, si alguien tiene un ratito libre, se aburre o quiere hacer una obra de caridad, que se venga pa´mi casa, que aquí hay trabajo de sobra. A cambio l@ invito a una coca cola cuando terminemos, eso sí, light, que estoy a dieta 😉

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10 pensamientos en “Marujeando

  1. diasde48horas

    Huy, conmigo no cuentes que yo de obras y pintores no quiero saber nada en una buena temporada, quita, quita.
    Menudo susto se debió de llevar el pobre Álvaro al salir de la habitación jajaja. Pobrecito 🙂
    Un beso y ánimo con los pintores y la limpieza!!

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  2. Marmes

    Jaja, me parto imaginandome a Álvaro con las manos en cabeza diciendo madre míaa… mi madre está loca, debería estar pensando… mira que meterte en pintar, veo tu casa y me dan escalofríos, con lo que hay que limpiar y ordenar después y a mi que casi no me da tiempo a limpiar el polvo. Eso sí, te envidio también que mi casa también pide a gritos una manita de pintura… pero yo me voy haciendo la sorda, jeje.
    Un beso y ánimo!

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  3. Mónica Kofler

    jajajajaj qué terrible, eso de tener gente trabajando en casa y todo un lío. A mí me pasó durante el embarazo, me ponía de tan mal humor que casi no saludaba a la gente y mi esposo me decía todo el tiempo que era una mal educada… yo le decía que no, que era culpa de las hormonas! jaja. Pobre Álvaro, ya recuperará su espacio.
    Muchos besos!

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