Maternidad

Érase una vez un niño que estaba malito

Hoy voy aprovechar esto del anonimato para contaros un cuento:

Érase una vez un niño que estaba malito…

    “Érase una vez una mamá que estaba muy preocupada porque su hijo llevaba varios días malito. Tenía una infección de garganta y de oídos muy grande y la fiebre iba y venía sin parar. Además la mamá estaba muuuy cansada porque el niño, que en circunstancias normales no para quieto ni un segundo, quería estar siempre siempre en brazos de mamá y si es con la teta en la boca pues mejor que mejor.

    El niño, como estaba tan malito, llevaba cuatro días sin comer, pero la mamá en ese sentido estaba muy tranquila porque sabía que mientras mamará su hijito estaría alimentado.

    Los abuelos del niño y suegros de la mamá (por si quedaba alguna duda) también estaban muy preocupados porque conocían al niño en cuestión y sabían que para que él estuviera tanto tiempo quieto es que ya tenía que estar malo. También estaban preocupados porque el niño no comía y achacaban su decaimiento a que se había quedado sin fuerzas…

    Esta mañana estaban los cuatro abuelos de visita en la casa del niño y volvió a surgir el tema de que el niño no come (uffffff) y el papá de la mamá del niño (es decir, el mío) que es un bocazas como la copa de un pino le dice al suegro de la mamá del niño: “no come, pero toma mucha teta”.

    Y se volvió a desatar la tormenta de opiniones sobre la teta, porque como en este tema parece ser que puede opinar todo el mundo… pues… empezó el suegro de la mamá del niño opinando que ya debería de quitarsela, la suegra de la mamá del niño lo apoyó y la mamá de la mamá del niño (la mía) también estaba dispuesta a entrar al trapo.

   Pero la mamá del niño que estaba malito zanjó el asunto con un “ese tema es asunto mío, y no lo es ni tuyo, ni tuyo, ni tuyo, ni tuyo” (refiriéndose a los cuatro abuelitos del niño).

   La moraleja del cuento debería ser: “no te metas donde no te llaman y no saldrás escaldado.”

   Sin embargo, seguro que no ha servido de nada. Los abuelos del niño seguirán preocupados porque su nieto no come y pensarán que su nuera tiene un carácter que pára que contar, la mamá de la mamá del niño (la mía) estará preocupada porque tiene una hija muy contestona y la mamá del niño se sentirá mal por haberle contestado al abuelo del niño (su suegro) y por tener que estar siempre defendiendo su lactancia. Y lo peor de todo, lo peor con diferencia, es que el niño sigue malito y, a veces, ni siquiera en el pecho de su mamá encuentra consuelo.

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5 comentarios en “Érase una vez un niño que estaba malito”

  1. Vosotros a lo vuestro, qué sería de nosotros sin el consuelo y el alimento de la teta en esos momentos.
    Espero que Álvaro mejore pronto y ya mismo sea el mismo terremoto de siempre! ánimo!!!! Un beso

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  2. Cómo sigue el niño?? y la mamá del niño?? y a los demás que les den…

    Vaya entrada triunfal que voy a hacer en tu blog, pero es que este tema me desespera…oye, genial tu respuesta!!! no tendrán vida para meterse, que necesitan los asuntos de los demás.

    Ayyyyyy… bueno Sonia que me quedo por aquí si me dejas…

    Besos felices y sanadores para Álvaro.

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  3. Dichosa manía que tiene la gente en general y los abuelos en particular de meterse donde nadie les llama!! A mi me tienen frita con estas cosas…
    Mucho ánimo y ojalá Álvaro se ponga bien pronto 🙂
    Besos!

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