La historia de mi lactancia (III)

           La revisión de los seis meses la recuerdo como horrible. Una conocida me dijo hace unos meses que cuando había ido a la revisión de los quince días de su hijo le había dado la sensación de que la estaban examinando. Esa es la sensación que yo tuve entonces, y lo peor de todo es que era como si hubiera suspendido aquel examen.

         Acudimos a aquella revisión el papá de Álvaro y yo, y después de examinar al niño y ver que todo estaba bien, el pediatra nos hizo sentarnos y nos hizo unas preguntas ¿el niño aún toma pecho? si, ¿hace tomas nocturnas? si ¿y duerme en vuestra misma habitación? si.

        Hasta aquí todo bien. A partir de aquí empiezan sus recomendaciones (aunque a mi me parecieron órdenes) no solicitadas. Nos dijo que a partir de los seis meses ya podía suprimir la lactancia materna porque ya prácticamente no salía leche, sino que era muy aguada, que debía eliminar las tomas nocturnas porque ya no las necesitaba, que a esa edad ya mamaba por la noche por vicio. Yo estaba a cuadros… estaba tan helada que no era capaz ni de contestar…, entonces nos recomendó que lo sacaramos YA de la habitación (menos mal que no le habíamos dicho que dormiamos los tres en la misma cama). Cuando nos dijo eso yo sentí como si fuera a perder a mi bebé y estallé. Le dije que no lo iba a sacar porque lo veía muy chiquito para dormir sólo en otra habitación y él, en vez de callarse y acatar la decisión de una madre, intentó ganarse al papá de Álvaro y le preguntó que si a él no le apetecía tener más intimidad, hacer vida marital…Y mi marido le río la gracia.

         Llegamos a casa y escribí en una libreta toda la rabia que sentía por dentro (lástima que no pueda recuperarla…), y lloré, lloré muchísimo… Esa noche el papá de Álvaro me dijo que teniamos que intentar hacerle caso al pediatra y no darle el pecho durante la noche y yo dije que si e hice lo que me dio la gana. Álvaro mamó esa noche, como todas, y por la mañana cuando me preguntó le dije que no se había despertado en toda la noche. Y yo seguí llorando, lloraba sobre todo porque me sentía sola…

        Por aquellos días estaba en contacto con Jessica, de Hablame Bajito, porque quería comprar una mochila para portear a Álvaro, y le conté, vía email, todo aquello que me pasaba, todos mis lloros, mis miedos, mi soledad, mi rabia… Y ella me escuchó, me asesoró y me comprendió. Nunca tendré palabras para agradecerle aquello que hizo por mí, por nosotros, sobre todo teniendo en cuenta que los emails iban y venían en Nochevieja… Recuerdo una frase que me escribió “prepárate guapa porque te queda un largo camino por recorrer”, que razón tenía…

        También leí por aquellos días un post que escribió Nohemí Nervada “Y si el enemigo está en casa” que se puede leer en este enlance y me sentí totalmente identificada. Recuerdo que pensé ¿y si el enemigo está todavía más cerca? ¿Y si está en tu propia cama?

        Pero yo me estaba haciendo fuerte, muy fuerte, y estaba aprendiendo a luchar por lo que quería, a exponer mi punto de vista con argumentos… Poco a poco conseguí llevarme al papá de Álvaro a nuestro terreno, a contarle que lo políticamente correcto (y hoy en día lo es que los niños mamen sólo hasta los seis u ocho meses) no siempre es lo mejor… Y ahora nos apoyamos mutuamente. A veces, cuando alguien nos cuestiona por nuestra manera de criar a nuestro hijo nos miramos y nos sonreimos, lo estamos haciendo bien… le pese a quien le pese.

        Álvaro tiene ahora 20 meses y sigue mamando. Algunas mujeres (porque los hombres eso no lo preguntan, sigue siendo un tema tabú), quiero pensar que con un interés sano (aunque no soy tonta y muchas veces capto el deje de ironía) me preguntan que hasta cuándo. La respuesta es muy sencilla, hasta que nosotros, mi hijo y yo, lo decidamos. No es una cuestión que le incumba a nadie más.

      Y esta es la historia de nuestra lactancia, con algunos momentos malos, pero muchas veces pienso que ojalá todas las madres que desean dar el pecho puedan tener la oportunidad de hacerlo sin que se las cuestione y, sobre todo, puedan disfrutar tanto de esta experiencia como lo hacemos nosotros.

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12 pensamientos en “La historia de mi lactancia (III)

  1. Bichilla

    Ooooh me ha encantado!!! Me ha encantado conocer la historia de una madre que ha cambiado de opinión de una manera tan profunda después de tener a su bebé. Y eso que te lo pusieron muuy difícil! Qué clase de pediatra era ese??

    Enhorabuena por luchar así y ganar tu batalla.

    Un saludo.

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  2. sonia bs

    Ains q me da algo, mi primer comentario, jajaajaj.

    Pues era un pediatra que de lactancia no sabía nada. Pero vamos, que no es el único. Un día voy a escribir un post sobre los consejos que me han dado los pediatras

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  3. Háblame Bajito

    Que sorpresa encontrar esto. Aquí me tienes, llorando como la pluripuérpera que soy. Recuerdo ese email… Recuerdo haber llorado de rabia mientras te leía, porque no daba crédito, no era justo, no había derecho. Y ahí te tienes, os tenéis, casi dos años después. Que grandes sois ❤

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  4. Vega Tula

    Ánimo, yo di pecho 3 años y 3 meses a mi hijo y el camino es duro pero se consigue, no hagas caso de comentarios, insinuaciones y todo tipo de “sutilezas” que os dirán a tu hijo y a ti, porque a él también le dirán cosas como: “la teta es caca” y tu responder o no ( yo le conste a la señora que no era caca que era comida). En fin que me enrollo, mucho animo y apoyaros tu marido y tú que es lo importante.
    P.D: La pediatra de mijo cada vez que se ponía malito me preguntaba: sigue tomando pecho? y le contestaba que si me decia entonces me da igual que no como otra cosa ya va servido!!!

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  5. sonia bs

    Ains Jessica, si supieras lo importante que fuiste para mi. Nunca podré agradecertelo lo suficiente, pero os tengo presentes siempre. Y desde la distancia me alegro con tus logros y sufro con tus cosillas.
    Un besazo enorme y gracias por pasar por aqui

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  6. patricia

    A mi me paso algo parecido y recuerdo la rabia y el miedo por que mi hijo estaba muy flaquito y claro, la presión para que le quitara el pecho era muy alta por parte del pediatra y las enfermeras … yo había leído mucho sobre la lactancia y aun así me sentí tan insegura y presionada que tuve que volver a leerlo toda para reafirmarme y buscar un grupo de apoyo.
    Busque también un pediatra que estuviera “realmente “al favor de la lactancia y no lo encontré …eso también me sorprendió mucho ¿ como es posible que yo leyendo solo libros supiera mas que ellos sobre la lactancia ¿
    Luego pensé que quizá alguien mas joven o que no se informara previamente seguramente habría dejado la lactancia asustada siguiendo las indicaciones de estos médicos ¿ cuantas lactancias perfectamente felices y buenas se frustran por los pediatras ¿?

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  7. sonia bs

    Hola Patricia!!!
    Pues tienes razón, los pediatras a menudo no saben de lactancia y es una pena.
    Menos mal q poniendo mucho empeño podemos seguir con esta maravillosa forma de criar a nuestros hijos
    Besitos

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